Guerra interna

Chuang Tzu quiso escribir un poema y no pudo. Sus manos ya no estaban. Miró hacia abajo buscándolas y horrorizado alcanzó a maldecir antes de que su cabeza desapareciera.

Alejandro Zúñiga
No. 142, Enero-Marzo- 1999
Tomo XXX – Año XXXV
Pág. 70

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