Urbana

Lo miro tendido en la cama, sus ojos cerrados, su cabello corto.

Es la una en el reloj del buró, tengo que irme.

Rocío sobre mi cuerpo un perfume barato, tomo mi bolso y los tacones para ponérmelos afuera.

No lo beso antes de salir, no quiero que despierte.

Camino hacia la avenida Revolución, muevo las caderas, prendo el primer cigarro.

En mi esquina tiro la colilla, la piso suavemente. Me acomodo el bra. Espero.

Dos de la mañana, quinto cigarro.

Un bochito se detiene. El conductor, de unos cuarenta, baja el vidrio, se empalaga con mis promesas.

Me lleva al hotel, cobro por adelantado y hago mi trabajo. Sólo eso, mi trabajo.

Cinco de la mañana, último cigarro de la cajetilla.

Vuelvo a casa después de otros dos clientes. Entro din hacer ruido, cansada, mi cartera llena del dinero que gané por él…

Suspiro aliviada, duerme.

—¿Mami? —me llama entre sueños.

—Aquí estoy cariño… -respondo en un murmullo, quitándome con ansiedad el maquillaje, antes que abra los ojos… y me vea.

Cecilia Magaña Chávez
No. 142, Enero-Marzo- 1999
Tomo XXX – Año XXXV
Pág. 122

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Francisco Orozco Muñoz

Francisco Orozco Muñoz

Francisco Orozco Muñoz

Nota periodística de El Sol de León

firmada por Maricela Luna el 13/Mar/2011.

San Francisco del Rincón, Gto.- A partir del pasado jueves 10 del presente mes, el Museo de la Ciudad lleva oficialmente el nombre del diplomático e hijo ilustre de la ciudad, Francisco Orozco Muñoz.

Fue en sesión ordinaria del Ayuntamiento que se aprobó por voto unánime la propuesta hecha por el consejo de este Museo de la Ciudad, siendo a partir del momento de dicha aprobación que este recinto queda oficialmente con el nombre de Museo de la Ciudad “Francisco Orozco Muñoz”.

Francisco Orozco Muñoz fue un diplomático y hombre de letras distinguido de la primera década del siglo XX, destacando entre otros de los importantes puestos que llegó a ocupar el de Director de lo que hoy es el Museo Nacional de Antropología e Historia, así como fue el primer descubridor y coleccionista de la obra de Hermenegildo Bustos, además de ser comisario de la Exposición Iberoamericana de Sevilla en 1929, siendo ahora con su nombre en el Museo de la Ciudad que se viene a hacer un reconocimiento público y oficial a este hijo ilustre de la ciudad.

José Ángel García, Director de este Museo de la Ciudad “Francisco Orozco Muñoz”, informó que a raíz de que este recinto museográfico cuenta con un lugar propio (anteriormente se encontraba anexo con el Archivo Histórico), se han venido incrementando en alto porcentaje las visitas al mismo.

Señaló que durante el mes de septiembre del pasado año, mes en que se independizó el museo, para quedar ubicado oficialmente en el edificio de la ex cárcel municipal, se registró la visita de 78 personas al mismo, visitantes que se han ido incrementando, registrándose al mes del recién pasado mes de febrero un total de 2,419 visitantes.

Ángel García manifestó que con el objetivo de darle una mayor presencia a este Museo de la Ciudad “Francisco Orozco Muñoz”, se ha dado inicio a una fuerte promoción en las escuelas de nivel básico para que los alumnos organizadamente acudan a conocer este recinto, ofreciéndose visita guiada por todo el edificio, exposición que en ese momento se tenga, y se les pasa una proyección de la fundación de la ciudad.

Agregó el Director de este museo que a la fecha se ha tenido buena respuesta por parte de las autoridades educativas para que sus alumnos visiten el museo, siendo una de las escuelas que está en turno, la primaria Justo Sierra, acudiendo los escolares por grupo, acompañados de su respectiva maestra, siendo esto un grupo por día.

Respecto a las exposiciones, Ángel García informó que actualmente se tiene una titulada Evaluación Actual, siendo en próximos días cuando llegue una más, la cual se titula “Arte Religioso”[1].

[1] http://www.oem.com.mx/elsoldeleon/notas/n2000770.ht

Amistad

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Los amigos de mi pueblo odian a mis amigos del pueblo próximo.
Ayer encontraron en la siembra a mi mejor amigo del pueblo rival, y lo azotaron hasta que les cogió la noche.

Hallé a mi amigo al amanecer, bañado en sangre y en rocío, con los ojos abiertos entre las margaritas. Estreché su espalda deshecha contra mi corazón entristecido.

Y allá lejos, en el nacimiento de las lomas, salían del redil sus cabras, nube de plata en la púrpura del cielo, y mi amigo moribundo las vio y sonrió aún, hermoso como un destino voluntario.

Francisco Orozco Muñoz
No. 142, Enero-Marzo- 1999
Tomo XXX – Año XXXV
Pág. 117

Sin sombra de duda

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Durante el crudísimo invierno de hace seis años, un campesino vio un cuervo que aleteaba en lo alto, como si quisiera volar lejos, pero no avanzaba. La curiosidad del hombre creció cuando al amanecer, el cuervo seguía batiendo el aire inútilmente. Al tercer día, el pájaro seguía en las mismas. El campesino consultó a un veterinario y también a un socio del Club de Exagerados, quienes le dieron una explicación convincente: el tiempo había enfriado tanto que la sombra del cuervo quedó congelada. Cuando llegó el deshielo, el cuervo siguió su viaje.

Lowell Thomas
No. 142, Enero-Marzo- 1999
Tomo XXX – Año XXXV
Pág. 114