9—Edmundo Valadés: La vida tiene permiso. Por Ana Clavel

Ana Clavel homenaje a Valadés

EDMUNDO VALADÉS: LA VIDA TIENE PERMISO

La pasión que le dio Valadés es una muestra de lo que la vida y los deseos pueden hacer cuando también les damos permiso.

 

Ana Clavel

“En las horas críticas, sólo salvará su cabeza el que la haya perdido”, dijo alguna vez Chesterton. El poeta de “voz quemadura” que fue Xavier Villaurrutia recuerda la frase al dirigirse a un joven atribulado por el deseo de convertirse en un escritor original. Villaurrutia le pregunta entonces: “¿Ha perdido usted la suya? Mi enhorabuena. Piérdala en los libros y en los autores, en los mares de la reflexión y de la duda, en la pasión del conocimiento, en la fiebre del deseo, y en la prueba de fuego de las influencias que, si su cabeza merece salvarse, saldrá de esos mares, buzo de sí misma, verdaderamente viva”. El joven que había solicitado consejo era entonces un desconocido llamado Edmundo Valadés Mendoza.

Con el correr de los años Edmundo Valadés (1915-1994) cumplió su destino literario. A menudo se le reconoció por sus esfuerzos como divulgador de un género literario específico, gracias a la publicación de una revista ya canónica: El Cuento. Revista de imaginación. No en balde Juan Rulfo confesó: “A él le debo la semilla, la raíz de donde partí para empezar a escribir. Leer la revista El Cuento para nosotros fue algo asombroso: nos abrió unas puertas que desconocíamos”. Tesoro de la cuentística de todos los tiempos, en las páginas de sus 145 números podían encontrarse autores tan variados como Nicolai Gogol, Jorge Luis Borges, Pär Lagerkvist, Katherine Mansfield o Inés Arredondo, un auténtico catálogo condensado donde abrevar de los más grandes cuentos de la literatura universal.

Tuvo también Valadés un inigualable olfato para percibir el horizonte de posibilidades de la minificción cuando pocos hablaban de ella. Así, en las columnas laterales de El Cuento aparecían breves joyas, cuentos mínimos, “textículos” de autores consagrados y nuevos. Ahí se publicaba al ganador del Concurso de Cuento Brevísimo como una valoración anticipada de un género que hoy en día, con la exigencia de 140 caracteres de Twitter, ha causado verdadero revuelo. Hace muy poco Alfonso Pedraza reunió a 103 microficcionistas de la revista en un volumen conmemorativo, editado por Ficticia: Minificcionistas de El Cuento. Revista de imaginación, una delicia de brevedades fulgurantes para quienes, con el maestro Valadés, consideran a la minificción “la gracia de la literatura”.

Como hacedor de relatos, fue un autor exigente consigo mismo pues prácticamente publicó un solo libro: La muerte tiene permiso (1955), al que fue añadiendo nuevos cuentos en cada aparición: Las dualidades funestas (1967) y Sólo los sueños y los deseos son inmortales, palomita (1986). Sus historias van del drama existencial de personajes urbanos atribulados por la angustia a los abusos generados por el poder autoritario en el campo mexicano. Un caso ejemplar es el cuento que da título a la colección y que se ha antologado innumerables veces: “La muerte tiene permiso”, una lección de voluntad popular que nos haría falta recordar en estos días de autoridades inicuas e inmorales: la acción que el pueblo de San Juan de las Manzanas toma en contra de un alcalde tirano que ha despojado de tierras a sus pobladores, matado a opositores, violado a sus muchachas ante la indiferencia del gobierno. El lenguaje directo, la acción escueta, inciden en la ironía final tras la votación en asamblea que da a la muerte permiso para tomar cartas en el asunto.

Además de la relevancia que dio al género cuentístico, de los talleres que coordinó, las antologías memorables que compiló —como el clásico Libro de la imaginación (1970)—, la pasión que le dio cabeza al maestro Edmundo Valadés en nuestras letras es una muestra de lo que la vida y los deseos pueden hacer cuando también les damos permiso.

 


 

domingo

Domingo – El Universal – Revista semanaldel periódico líder en noticias y clasificados. Domingo es una revista de periodismo narrativode investigación que aborda temas de actualidad, cultura, sociedad y entretenimiento. (http://www.domingoeluniversal.mx/)

Ana Clavel

Ana Clavel nació en la Ciudad de México en 1961. Escritora. Maestra en letras latinoamericanas por la UNAM. Es autora de: Fuera de escena (1984), Amorosos de atar (1992), Paraísos trémulos (Alfaguara 2002), y del volumen: Amor y otros suicidios (2012). Premio Nacional de Cuento “Gilberto Owen” 1991. Medalla de Plata 2004 de la Société Académique “Arts-Sciences-Lettres” de Francia. Sus novelas: Los deseos y su sombra (Alfaguara 2000) y Cuerpo náufrago (Alfaguara 2005) se han traducido al inglés, y El dibujante de sombras (Alfaguara 2009), al francés. Las Violetas son flores del deseo (Alfaguara 2007, traducida al francés y al árabe) obtuvo el Premio de Novela Corta Juan Rulfo 2005 de Radio Francia Internacional. Las ninfas a veces sonríen (Alfaguara 2013) es su novela más reciente por la que obtuvo el Premio Iberoamericano de novela Elena Poniatowska. Sus libros han dado origen a proyectos multimedia que conjuntan video, fotografía, instalación, intervención artística, performance. Escribe la columna “A la sombra de los deseos en flor” en Domingo, revista semanal de El Universal. (www.anaclavel.com)

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