11—“20 años sin Edmundo Valadés” por Marcial Fernández en El Economista.

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20 años sin Edmundo Valadés

El escritor sonorense nacido en Guaymas, en 1915, fue el mayor promotor del cuento literario del siglo XX.

Marcial Fernández

En la antigüedad —y en algunas religiones contemporáneas que se valen de la fe ciega o ignorancia de sus feligreses—, el mito cumplía una función de goce intelectual y conocimiento: desde la ficción contaba un suceso particular, una anécdota en la que participaban personajes imaginarios —con algún asidero en la realidad— para el entendimiento universal de tal o cual situación específica. Hoy, ese nicho de pensamiento mágico le pertenece a la literatura.

En tal equivalencia, una mitología vendría a ser lo que ahora es una novela como, por ejemplo, Memorias de Adriano de Marguerite Yourcenar, o El tambor de hojalata de Günter Grass, o El amor en los tiempos del cólera de Gabriel García Márquez, que, mediante una narrativa ficticia, propician certezas sobre los universos del poder, de la niñez y del amor, respectivamente.

Pero si bien la mitología o la novela son, en lo general, la creación de una cosmogonía o de un personaje y sus circunstancias, tejidas de varias historias, en la fragmentación de cada una de éstas surgen los mitos o lo que llamamos cuentos.

La relatoría de la vida de Afrodita, por ejemplo, la inicia Hesiodo al escribir que la diosa “surge de la espuma del mar” y, dicha mitología se enriquece no sólo con las leyendas de la época en torno a la diosa, ya con su nombre o con otros, sino que se prolonga en invenciones modernas que, o bien aluden al personaje de referencia, o narran historias en las que prevalece el amor sexual, o físico, que es los que los griegos antiguos conceptualizaban como tal.

E, incluso, dentro de esos cuentos, existen otros que hoy se conocen como cuentos brevísimos (el termino es de Edmundo Valadés), jíbaros, bonsái, microcuentos, minificciones, etcétera, que ya es considerado un género literario en sí en el mundo de la palabra.

Un ejemplo de tales microhistorias podría ser: “Afrodita, quien nació antes que su hermana, era ambiciosa, cruel y tenía celos de la hermosura de su gemela. Por eso la mutiló y le hizo un retrato en mármol para que las generaciones venideras sólo recordaran la belleza de la primogénita. Hoy, sin embargo, la única fascinante es la Venus de Milo”.

Así, estos discursos que en la actualidad parecen obvios entre quienes practican el goce de la lectura, específicamente la de la narrativa de ficción breve, no lo serían tanto si en el siglo XX hispanoamericano no hubiera existido un escritor y promotor literario de la talla de Edmundo Valadés, quien el 30 de noviembre cumple 20 años de fallecido y en el 2015 se conmemora el centenario de su nacimiento.

Gran parte del canon cuentístico de México se debe a la divulgación que hizo de dicho género este autor nacido en Guaymas, Sonora, que, a la vez de ser un cuentista técnico y puntual, creó junto con Horacio Quiñones —sí, el padre de los artistas plásticos Néstor y Héctor Quiñones, dueños de la casa de la cultura La Quiñonera—, la revista El cuento, que logró mantenerse a la vanguardia y convertirse en un punto de encuentro para los gustadores anécdotas sacras, ya por la milagrería mitológica que contienen, ya por sus epifanías literarias.

Por ello no es atrevido afirmar que Edmundo Valadés, gracias a su revista, se convirtió en un Homero contemporáneo que, a la vez que publicaba a los mejores cuentistas de Hispanoamérica y daba traducción puntual a cuentos de otras latitudes, acuñó y se adelantó a su tiempo al concebir al cuento brevísimo como el género por excelencia de un siglo, el XXI, que ya no le tocó vivir.

Ah, y si usted va a la librería y se encuentra El libro de la imaginación, que es una antología de literatura fragmentaria que Valadés hizo de sus múltiples lecturas para el FCE, cómprelo y lea una historia breve cada noche. Le prometo que al cabo de una semana su humor mejorará.

Publicado el 23 de Noviembre de 2014

 


 

el economista

 

El Economista es un periódico mexicano publicado en la Ciudad de México, fue fundado en el año 1988 por Luis Enrique Mercado y Martín Casillas de Alba, es un diario enfocado a la información financiera y política.

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Marcial Fernández nació en la Ciudad de México en 1965. Posee estudios en Filosofía por la UNAM. Con el pseudónimo de Pepe Malasombra tiene publicados siete libros de tauromaquia. Con su nombre es autor de la novela Balas de salva (2003), del microrrelatario Andy Watson, contador de historias (varias reediciones) y el cuentario Los mariachis asesinos (2008). Un colibrí es el corazón de un Dios que levita (2014). Es fundador y editor de Ficticia Editorial, sello especializado en cuento hispanoamericano contemporáneo.

(http://eleconomista.com.mx/marcial-fernandez)

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