24— Homenaje a Edmundo Valadés en el blog Ficción Mínima III. Edmundo Valadés: Enigmas.

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30 NOV

Edmundo Valadés: Enigmas.

 Homenaje a Valadés 3/3

 

LA INCRÉDULA

Sin mujer a mi costado y con la excitación de deseos acuciosos y perentorios, arribé a un sueño obseso. En él se me apareció una, dispuesta a la complacencia. Estaba tan pródigo, que me pasé en su compañía de la hora nona a la hora sexta, cuando el canto del gallo. Abrí luego los ojos y ella misma, a mi diestra, con sonrisa benévola, me incitó a que la tomara. Le expliqué, con sorpresa y agotada excusa, que ya lo había hecho.

—Lo sé —respondió—, pero quiero estar cierta.

Yo no hice caso a su reclamo y volví a dormirme, profundamente, para no caer en una tentación irregular y quizá ya innecesaria.

 

ENIGMA

En el sueño, fascinado por la pesadilla, me vi alzando el puñal sobre el objeto de mi crimen.

Un instante, el único instante que podía cambiar mi designio y con él mi destino y el de otro ser, mi libertad y su muerte, su vida y mi esclavitud, la pesadilla se frustró y estuve despierto.

Al verme alzando el puñal sobre el objeto de mi crimen, comprendí que no era un sueño volver a decidir entre la vida o mi libertad, entre su muerte o mi esclavitud.

Cerré los ojos y asesté el golpe.

¿Son preso de mi crimen o víctima de un sueño?

 

MEMORIA

Cuando alguien muere, sus recuerdos y experiencias son concentrados en una colosal computadora, instalada en un planeta invisible. Allí queda la historia íntima de cada ser humano, para propósitos que no se pueden revelar.

Enfermo de curiosidad, el diablo ronda alrededor de ese planeta.

 

LA MARIONETA

El marionetista, ebrio, se tambalea mal sostenido por invisibles y precarios hilos. Sus ojos, en agonía alucinada, no atinan la esperanza de un soporte. Empujado o atraído por un caos de círculos y esguinces, trastabillea sobre el desorden de su camerino, eslabona angustias de inestabilidad, oscila hacia el vértigo de una inevitable caída. Y en última y frustrada resistencia, se despeña al fin como muñeco absurdo.

La marioneta —un payaso en cuyo rostro de madera asoma, tras el guiño sonriente, una nostalgia infinita— ha observado el drama de quien le da transitoria y ajena locomoción. Sus ojos parecen concebir lágrimas concretas, incapaz de ceder al marionetista la trama de los hilos con los cuales él adquiere movimiento.

 


 

 

violeta

Violeta Rojo, (Correspondiente, Venezuela). Violeta Rojo se doctoró en Letras en la Universidad Simón Bolívar, Caracas, con una tesis sobre la literatura autorreferencial venezolana en los siglos XIX y XX. En la misma universidad realizó la Maestría Literatura Latinoamericana con una tesis sobre teoría del minicuento. Su licenciatura en Letras es de la Universidad Central de Venezuela, con una tesis sobre la relación cine y literatura. Su vida académica se ha realizado mayormente en la Universidad Simón Bolívar desde 1993. Profesora titular a dedicación exclusiva. En esta universidad ha creado varios cursos de postgrado y de pregrado. Sus áreas principales de investigación incluyen: Teoría de la minificción; Minificción en Venezuela; Teoría del cuento; Literatura autorreferencial en Venezuela y América Latina; Ficcionalización de la Historia; Biografía como género literario. Fue Research Fellow en Kingston University, en United Kingdom entre 2000 y 2001 y ha participado en congresos en Venezuela, Colombia, Argentina, México, Ecuador, España, Bélgica, Suiza, Reino Unido.

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