La mala memoria

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Me contaron hace tiempo una historia muy estúpida, sombría y conmovedora. Un señor se presenta un día en un hotel y pide una habitación. Le dan la número 35. al bajar, minutos después, deja la llave en la administración y dice:

—Excúseme, soy un hombre de muy poca memoria. Si me lo permite, cada vez que regrese le diré mi nombre: el señor Delouit, y entonces usted me repetirá en número de mi habitación.

—Muy bien, señor.

A poco, el hombre vuelve, abre la puerta de la oficina:

—El señor Delouit.

—Es el número 35.

—Gracias.

Un minuto después, un hombre extraordinariamente agitado, con el traje cubierto de barro, ensangrentando y casi sin aspecto humano, entra en la administración del hotel y dice al empleado:

—El señor Delouit.

—¿Cómo? ¿El señor Delouit? A otro con ese cuento. El señor Delouit acaba de subir.

—Perdón, soy yo… Acabo de caer por la ventana. ¿Quiere hacer el favor de decirme el número de mi habitación?

André Bretón, Nadja
No. 02, Junio 1964
Tomo I – Año I
Pág. 21

André Breton
No 78, Julio-Agosto 1977
Tomo XII – Año XIII
Pág. 533

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André Breton

André Breton

Uno de los grandes impulsores del movimiento surrealista fue, sin dudas, André Breton, el escritor francés nacido el 19 de febrero de 1896 en Tinchebray.

Aunque estudió medicina presionado por sus familiares, su verdadera vocación siempre estuvo ligada a las letras. Así fue como, en 1916, se vinculó al grupo dadaísta y conoció a Jacques Vaché. Además, durante la Primera Guerra Mundial, al tiempo que trabajaba en hospitales psiquiátricos, comenzó a analizar el legado de Sigmund Freud y a estudiar sus experimentos respecto a la denominada “escritura automática”, temática que abordó en su primera obra publicada, que apareció en 1920 bajo el título “Los campos magnéticos”.

Años después, André Breton fundó la revista “Littérature” junto a Louis Aragon y Philippe Soupault y, en 1924, escribió el Manifiesto del Surrealismo. Lo que nunca se hubiese imaginado el autor es que, décadas después, ese documento se convertiría en uno de los nueve manuscritos comprados por Gérard Lhéritier por 5,6 millones de dólares. Por supuesto, semejante inversión no iba a quedar en el olvido, sino que se transformó en uno de los objetos más preciados de la exposición sobre surrealismo que tendrá lugar en el Museo de las Cartas y los Manuscritos de París hasta fines de 2008.

“La inmaculada concepción”, “El surrealismo y la pintura”, “Los vasos comunicantes”, “El viaje a Tenerife”, “Nadja”, “La linterna sorda”, “El amor loco” (inspirada en Jacqueline Lamba, una de las mujeres con quien contrajo matrimonio) y “La llave de los campos” son otras de las obras escritas por este francés que estuvo afiliado al Partido Comunista y se dejó influir por el trotskismo (movimiento que lo llevó a tomar una nueva posición, plasmada en el “Manifiesto por un arte revolucionario independiente”).

André Breton falleció el 28 de septiembre de 1966 en el hospital parisino Lariboisière. Además de libros y una importante contribución al movimiento surrealista, el escritor dejó un legado compuesto por las revistas “VVV” y “Le Surrealisme Même”[1].