El lápiz

138-141 top
Aquel verano, pasada la tarde, encontré un lápiz tirado en plena avenida. Alguien, seguramente un distraído. Lo dejó caer.

Después de considerar el asunto con sumo cuidado coloqué un anuncio en el diario vespertino esperando que fuera reclamado.

Sin embargo, solo recibí llamadas —cientos de ellas— obscenas, injuriantes, reclamando mi osadía por haber puesto el lápiz al descubierto.

Han discurrido seis años, desde entonces.

Guardo, como el primer día, el lápiz en el armario; dentro de una caja de zapatos.

La tentación de usarlo ha sido grande. Pero he resistido.

Mañana sale otro anuncio.

No dejo de pensar en ello.

Tal vez mis enemigos hayan muerto.

Sólo espero que esta vez aparezca el dueño.

Claudio de Castro S.
No. 138 – 141, Enero – Diciembre 1998
Tomo XXX – Año XXXIV
Pág. 70

Claudio de Castro S.

Claudio de Castro2 S

Claudio de Castro S

(Colón, el 3 de julio de 1957)

Como cuentista obtuvo el Premio Nacional Signos de Joven Literatura 1987 y el Premio Centroamericano de Literatura Joven, auspiciado por el Instituto Salvadoreño-Costarricence (San José, Costa Rica). En ciertos círculos se le conoce como “El Mago Claudio” por sus presentaciones ante niños[1].

“Estamos frente a un maestro de la miniatura, que se contenta con serlo sin complejos y sin ostentación”, agregó Jaramillo Levi, quien destacó la sencillez en la narrativa de este autor colonense de 54 años, modesto, aunque tiene en su haber más de 30 libros sobre autoayuda, y fe, cómo ser mejores y otros temas edificantes, varios de ellos traducidos al inglés y portugués. Ha vendido más de miles de ejemplares. En algunas de esas obras comparte “vivencias cotidianas con Dios”.

Acerca de cómo se inició en el oficio de escritor nos dijo Claudio De Castro que: “Una tarde fui a una feria en un colegio y allí encontré un libro de Enrique: La Cápsula de Cianuro, una obra de teatro. Me sorprendió mucho. Y me animé a escribir”.

Por otra parte, en la gala del 27, acerca de los cuentos de Claudio De Castro siguió diciendo Jaramillo Levi que “El camaleón, las vecinas, la tortuga y el cangrejo azul son perfectos, sin fisuras ni dobleces, redondos, impecables….”

De su nuevo libro, los cuentos favoritos de De Castro son: Una lagartija obstinada, Las vecinas y el Ascensor.

Para el autor su familia es su castillo, su refugio y su alegría. Está conformada por su esposa Vida y sus hijos Claudio Guillermo, Ana Belén, José Miguel y Luis Felipe. También, su madre Felicia[2].

El banco

138-141 top
Desde hace un mes he visto, en el banco donde hago mis depósitos, unos frascos coloreados, adornados con listones rojos, llenos de pastillas.

Hoy por la tarde, sin preguntar a nadie, levanté la tapa de uno que estaba sobre el escritorio de una secretaria, al lado de la máquina de escribir.

Inmediatamente cesó toda actitud en el banco.

Los empleados y los clientes me voltearon a ver.

Fijaron sus miradas sórdidas en mí.

Sonreí torpemente y regresé la pastilla a su lugar.

Al instante volvieron a sus quehaceres.

Claudio de Castro S.
No. 138 – 141, Enero – Diciembre 1998
Tomo XXX – Año XXXIV
Pág. 50