Historia del joven celoso

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Había una vez un hombre joven que estaba muy celoso de una joven muchacha bastante voluble.

Un día le dijo: “Tus ojos miran a todo el mundo”. Entonces, le arrancó los ojos.

Después le dijo: “Con tus manos puedes hacer gestos de invitación” Y le cortó las manos.

“Todavía puede hablar con otros”, pensó. Y le extirpó la lengua.
Luego, para impedirle sonreír a los eventuales admiradores, le arrancó todos los dientes.

Por último, le cortó las piernas. “De este modo”, se dijo, “estaré más tranquilo”.

Solamente entonces pudo dejar sin vigilancia a la joven muchacha que amaba. “Ella es fea”, pensaba, “pero al menos, será mía hasta la muerte”.

Un día volvió a la casa y no encontró a la joven muchacha: ella había desaparecido, raptada por un exhibidor de fenómenos.

Henri Pierre Cami
No. 30, Mayo 1968
Tomo V – Año V
Pág. 552

Henri Pierre Cami
No. 132, Enero – Marzo 1996
Tomo XXVI – Año XXXII
Pág. 53

Henri Pierre Cami

Pierre-Henri Cami

(1884-1958)

Es uno de los grandes maestros del humor contemporáneo, completamente desconocido para las nuevas generaciones hispanoparlantes. Destacó como actor, periodista ilustrador, dibujante humorístico; fue muy apreciado por los surrealistas y admirado por Jacques Prévert, Roland Topor y Charles Chaplin, entre otros muchos.

Maestro del calambour, dominaba los juegos de palabras y el absurdo era el verdadero protagonista de sus obras. Tan amante de los sinsentidos, como los Hermanos Marx o Segar, es el creador de un estilo humorístico surrealista que veremos después en muchos autores franceses, como Jacques Prévert, Eugène Ionesco, o Pierre Desproges.

Vida y obra

Pierre-Henri Cami nació en Pau, Francia, en 1884. Después de haber tratado de hacerse torero, se ve atraído por el teatro. En 1903 debuta en el Odeón y en el Teatro Mondain. Pero como la profesión no le satisface, funda en julio de 1910 un semanario llamado “El pequeño coche fúnebre ilustrado”, revista humorística de pompas fúnebres.

En 1911 comienza a colaborar en el Journal, diario en el que se quedará hasta 1934. Su firma pasa a ser habitual de otros semanarios franceses como le Petit Parisien, l’Excelsior,y Paris-Soir, entre otros.

En 1913 publica su primera colección de relatos que él denomina sus fantasías. Entre otras muchas destacan “Para leer bajo la ducha”, “El hombre con la cabeza de alfiler”, “La familia Rikiki”, “Vendetta (venganza), una aventura corsa”, o “Caperucita verde”, versión impertinente del cuento de Perrault. Pronto publica también, novelas humorísticas que ilustra: “Los misterios del bosque”, “El buzo de la Torre Eiffel”, “El juicio final”.

A partir de 1933 crea en L’illustration, la sección “la semana cámica”, donde los lectores publicaban sus dibujos, burlándose de toda la actualidad. Inmediatamente la sección se convierte en un éxito y Cami se consagra como autor de humor. Hasta 1940 escribe letras de canciones, piezas teatrales para revistas, guiones de películas, y emisiones radiofónicas. Pero su éxito termina al estallar la Segunda Guerra Mundial. Durante la ocupación alemana se retira a Pau y no se muestra más en público.

Fundador de La Academia del Humor, recibirá el Gran Premio del Humor Internacional en 1953, sin volver nunca a tener éxito. Cami muere, a los 74 años, en 1958 en su casa de París, completamente olvidado.

Algunas de sus obras fueron traducidas al español, destacando “Memorias del padre eterno”, una humorística visión donde se plantea la posibilidad de que el Creador escribiera sus aciertos y desaciertos. “El juicio final” también es una deliciosa obra que describe que pasaría a la hora de rendirle cuentas al Creador, ¡hilarante!, y por último “Los Falarios”, una visión absurda de la sociedad francesa de principios de siglo XX.

Muchos han bebido de la fuente de Cami, pero sin duda el alumno más avezado fue Boris Vian, ya que ese humor absurdo se lee en su obra (Lobo Hombre en Paris, La hierba Roja, La espuma de los días, El arranca corazones y Hormigas, entre otros)[1].