El niño y la pelota

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a Carmen Guijosa

Perseguía el niño la pelota de colores: subió la pelota al toldo del coche azul; cayó en un charco y luego se sacudió el agua rodando por las calles empedradas. El viento la volvió a impulsar y ascendió a la montaña. Fatigado el pequeño fue tras ella.

La pelota dio un gran salto arrojándose al vacío. El niño también.

Judith Solís Téllez
No. 126, Abril-Julio 1993
Tomo XXII – Año XXIX
Pág. 176

A lo Cortazar

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para Alí Chumacero

Tomar el tenedor y comenzar a batir el huevo, con la monotonía manual, casi mecánica, de mover el cubierto en la sustancia gelatinosa… y darse cuenta de pronto de que no habrá huevo batido, porque la clara y la yema no sólo no se han revuelto sino que han escapado del tenedor, y en el plato hay un pollito piando.

Judith Solís Téllez
No. 127, Enero – Junio 1994
Tomo XXIII – Año XXX
Pág. 115

Judith Solís Téllez

Judith Solís Téllez

Profesora e investigadora de tiempo completo en la Unidad Académica de Filosofía y Letras (UAFYL), de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG). Entre sus publicaciones se encuentran: plaqueta de cuentos Alas; Correo menor (UAM-I, 1989); Arboleando (Fondo Editorial Tierra Adentro, 2001); La zoología poética de Jorge Luis Borges (CNCA-IGC, 2005); coautora y co-coordinadora de Ciencias sociales y humanas desde el sur. Lecturas desde el sur de México (UAFYL-UAG); Memorias de la preparatoria No. 22 (1976-1996) (FOMES 95, UAG, 1997).

Ha publicado cuentos, crónicas y ensayos en los siguientes periódicos y revistas: Semanario Punto (1990-1991); semanario El Sur; Diario 17; Revista Amate; Revista Tierra Adentro; Revista Cronos.

Ha sido becaria del Centro Mexicano de Escritores. Distinguida con la beca Salvador Novo de Cuento (1988-1989); segundo lugar en el concurso Correo Menor Estudiantes (1989); becaria del FONCA en el género novela (2000-2001); becaria del FOECA, publicación de obra terminada (2004-2005)[1].

A lo Cortazar


Tomar el tenedor y comenzar a batir el huevo, con la monotonía manual, casi mecánica, de mover el cubierto en la sustancia gelatinosa… y darse cuenta de pronto de que no habrá huevo batido, porque la clara y la yema no sólo no se han revuelto sino que han escapado del tenedor, y en el plato hay un pollito piando.

Judith Solís Téllez
No. 118, Abril-Junio 1991
Tomo XX – Año XXVIII
Pág. 205