Final para un cuento fantástico

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—¡Qué extraño! —dijo la muchacha, avanzando cautelosamente— ¡Qué puerta más pesada!

La tocó, al hablar, y se cerró se pronto, con un golpe.

—¡Dios mío! —dijo el hombre—. Me parece que no tiene picaporte del lado de adentro. ¡Cómo, nos han encerrado a los dos!

—A los dos, no. A uno solo —dijo la muchacha.

Pasó a través de la puerta y desapareció.

I. A. Ireland, Visitations
No. 1, Mayo 1964
Tomo I – Año I
Pág. 32

I. A. Ireland
No. 143-145, Abril-Diciembre 1999
Tomo XXX – Año XXXV
Pág. 14

Tales

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“Dicen algunos que fue casado, y que tuvo un hijo llamado Cibiso: otros afirman que vivió célibe y adoptó un hijo de su hermana; y que preguntado por qué no procreaba hijos, respondió que ‘por lo mucho que deseaba tenerlos’. Cuéntase también que apremiándole su madre a que se casase, respondió que ‘todavía era temprano’; y que pasados algunos años, urgiendo su madre con mayores instancias, dijo que ‘ya era tarde’.

“Demetrio de Magnesia en la obra que escribió de los homónimos, dice que hubo otros cinco Tales. El primero fue un retórico valenciano, imitador despreciable. El segundo un pintor sicionio, muy ingenioso. El tercero fue muy antiguo y del tiempo de Hesíodo, Homero y Licurgo. El cuarto lo nombra Duris en su Libro de la Pintura. Y el quinto es moderno y de poco nombre, del cual hace memoria Dionisio en su Crítica.

Diógenes Laercio
No. 1, Mayo 1964
Tomo I – Año I
Pág. 91

Carneades y el eléboro

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“El académico Carneades, antes de escribir contra las doctrinas de Zenón el estoico, purgó la parte superior de su cuerpo con eléboro blanco, a fin de evitar que los humores corrompidos de su estómago, elevándose hasta el asiento del alma, alterasen el vigor de su espíritu. He aquí como este pujante talento se preparaba para combatir los escritos de Zenón. He leído este rasgo en una historia griega, y me he preguntado qué es el eléboro blanco; entrándome de que hay dos especies de eléboro, el blanco y el negro… El eléboro blanco purga el estómago y la parte superior del vientre, provocando vómitos. El eléboro negro purga la parte interior del vientre. Uno y otro tienen la virtud de desprender humores nocivos, origen de las enfermedades…, puede tomarse con toda seguridad el eléboro en la isla de Anticira, según asegura Plinio Segundo en su Historia Natural.”

Aulo Gelio, en “Noches Áticas”
No. 1, Mayo 1964
Tomo I – Año I
Pág. 90

La tumba india

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Había una vez un maharajá en Eschnapur que amaba con locura a una bailarina del templo y tenía un amigo llegado de lejanas tierras, pero la bailarina y el extranjero se amaban y huyeron, y el corazón del maharajá albergó tanto odio como había albergado amor, y entonces persiguió a los amantes por selvas y desiertos, los acosó de sed, los hizo adentrarse en el reino de las víboras venenosas, de los tigres sanguinarios, de las mortíferas arañas, y en el fondo de su dolorido corazón el maharajá juró matarlos, porque ellos lo habían traicionado dos veces, en su amor y en su amistad, y por ello mandó llamar al constructor y le dijo que debía erigir en el más bello lugar de Eschnapur una tumba grande y fastuosa para la mujer que él había amado…

Y entonces el constructor dijo: “Señor, siento que la mujer que amais haya muerto”, pero el maharajá preguntó: “¿Quién dice que ha muerto? ¿Quién dice que la amo?”, y el constructor se turbó y dijo: “Señor, creí que la tumba sería un monumento a un gran amor”, y entonces contestó el maharajá: “No te equivocas: la tumba la construye ahora mi odio. Pero cuando pasen muchos años, tantos años que esta historia será olvidada, y mi nombre, y el de ella, la tumba quedará sólo como un monumento que un hombre mandó construir en memoria de un gran amor.

José de la Colina en “La tumba India”
No. 1, Mayo 1964
Tomo I – Año I
Pág. 88

La sorpresa

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Una vez Asrael, el ángel de la muerte, entró en casa de Salomón y fijó su mirada en uno de los amigos de éste. El amigo preguntó:”’¿Quién es?” “El ángel de la muerte”, respondió Salomón. “Parece que ha fijado sus ojos en mí —continuó el amigo—. Ordena entonces al viento que me lleve consigo y me posé en la India” Salomón así lo hizo. Entonces habló al ángel: “Si le miré tanto tiempo fue porque me sorprendió verle aquí, puesto que he recibido orden de ir a buscar su alma a la India, y, sin embargo, estaba en su casa, en Canaán.”

El Corán, narrado por Beidhawi
No. 1, Mayo 1964
Tomo I – Año I
Pág. 85

Obligaciones de la mujer

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Mishná. Estos son los trabajos que la mujer debe hacer para el marido: mocler, cocer el pan, blanquear la ropa, guisar, dar el pecho a su hijo, hacer la cama de su esposo y cardar la lana. Si tiene una criada, no está obligada ni a moler ni a cocer el pan, ni a blanquear la ropa. Si tiene dos criadas, tampoco está obligada a a guisar ni a dar pecho a su hijo. Si tiene tres, tampoco deberá hacer la cama ni cardar la lana. Si tiene cuatro, puede estarse sentada en un sillón, sin necesidad de hacer nada. R. Eliézer dice: aunque tuviera cien criadas a su disposición, el marido puede exigir que carde lana, ya que la ociosidad hace malos pensamientos.

El Talmud: Katuvot 59b.-V, 5
No. 1, Mayo 1964
Tomo I – Año I
Pág. 84

Licantropía

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“… de 1603 es otro aún más ruidoso proceso contra Jean Grenier, un alucinado aldeanito de trece años, quien a los espantados compañeros de juego contaba que tenía la facultad de convertirse en lobo cuando lo deseaba, y entonces hería con sus colmillos y devoraba niños y niñas: repite a los jueces las mismas cosas, agregando que un misterioso ‘señor del bosque’ le entregaba regularmente una piel de lobo, ordenándole que se la pusiera y corriera con ella por la floresta. Los jueces, teniendo en cuenta su edad, fueron clementes con él: le condenaron a permanecer encerrado por toda la vida en un convento de Bordeaux, donde, nos asevera de Lancre, murió siete años después como buen cristiano.”

Giuseppe Faggin, en “Las brujas”
No. 1, Mayo 1964
Tomo I – Año I
Pág. 81

La casa encantada

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Una joven soñó una noche que caminaba por un extraño sendero campesino, que ascendía por una colina boscosa, cuya cima estaba coronada por una hermosa casita blanca, rodeada de un jardín. Incapaz de ocultar su placer, llamó a la perta de la casa, que finalmente fue abierta por un hombre muy, muy anciano, con una larga barba blanca. En el momento en que ella empezaba a hablarle, despertó. Todos los detalles de este sueño permanecieron tan grabados en su memoria, que por espacio de varios días no pudo pensar en otra cosa. Después volvió a tener el mismo sueño en tres noches sucesivas. Y siempre despertaba en el instante en que iba a empezar su conversación con el anciano.

Pocas semanas más tarde la joven se dirigía en automóvil a Lichfield, donde se realizaba una fiesta de fin de semana. De pronto tironeó la manga del conductor y le pidió que detuviera el automóvil. Allí a la derecha del camino pavimentado, estaba el sendero campesino de su sueño.

—Espéreme un momento —suplicó, y echó a andar por el sendero, con el corazón latiéndole alocadamente. Ya no se sintió sorprendida cuando el caminito subió enroscándose hasta la cima de la boscosa colina y la dejó ante la casa cuyos menores detalles recordaba ahora con tanta precisión. El mismo anciano del sueño respondió a su impaciente llamado.

—Dígame —dijo ella—, ¿se vende esta casa?

—Sí —respondió el hombre—, pero no le aconsejo que la compre. ¡Esta casa, hija mía, está frecuentada por un fantasma!

—Un fantasma —exclamó la muchacha—. Santo Dios, ¿y quién es?

—Usted —dijo el anciano y cerró suavemente la puerta.

Anónimo
No. 1, Mayo 1964
Tomo I – Año I
Pág. 67

El otro diablo

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Frente a unas vidrieras de Cassinelli había un niño de unos seis años y una niña de siete; bien vestidos, hablaban de Dios y del pecado. Me detuve tras ellos. La niña, tal vez católica, sólo consideraba pecado mentir a Dios. El niño, quizá protestante, preguntaba empecinado qué era entonces mentir a los hombres o robar. “También un enorme pecado —dijo la niña—, pero no el más grande; para los pecados contra los hombres tenemos la confesión. Si confieso, aparece el ángel a mis espaldas; porque si peco aparece el diablo, sólo que no se le ve.” Y la niña, cansada de tanta seriedad, se volvió y dijo en broma:

“¿Ves? No hay nadie detrás de mí.” El niño se volvió a su vez y me vio. “¿Ves? —dijo sin importarle que yo lo oyera—, detrás de mí está el diablo.” “Ya lo veo —dijo la niña—, pero no me refiero a ese.”

Franz Kafka, en La Muralla China
No. 1, Mayo 1964
Tomo I – Año I
Pág. 64

Franz Kafka
No 78, Julio-Agosto 1977
Tomo XII – Año XIII
Pág. 539

Temor de la cólera

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En una de sus guerras, Alí derribó a un hombre y se arrodilló sobre su pecho para decapitarlo. El hombre lo escupió en la cara. Alí se incorporó y lo dejó. Cuando le preguntaron por qué había hecho eso, respondió:
—Me escupió en la cara y temí matarlo estando yo enojado. Sólo quiero matar a mis enemigos estando puro ante Dios.

Ah’med el Qalyubi, Nanadir
No. 1, Mayo 1964
Tomo I – Año I
Pág. 60

Antiherejía práctica

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“En el año del Señor de 1682”.

“Al anciano y querido Sr. John Higginson”:

“Se ha hecho a la mar un barco llamado Welcome que lleva a bordo cien o más de las personas malévolas y heréticas llamadas cuáqueros, con W. Penn a la cabeza, el jefe de ellos. El Tribunal General ha dado órdenes sagradas al maestro Malachi Huscot, del barco Porpoise, para atacar al Welcome disimuladamente y tan cerca del Cabo de Cod como sea posible y hacer cautivos a Penn y a su fiel gente, de manera que el Señor sea glorificado en esta nueva tierra y no burlado con la adoración demoníaca de esta gente. Podrían sacarse muchas ventajas si se vende el grupo completo a los Barbados, donde se obtienen buenos precios por los esclavos, en ron y en azúcar; y no solamente haremos gran bien al Señor castigando a los malvados, sino que haremos grandes bienes a Su Ministro y pueblo”.

“Vuestro en las Entrañas de Cristo, Cotton Mather”.

Karl Menninger, en “Love against hate”
No. 1, Mayo 1964
Tomo I – Año I
Pág. 55

Karl Menninger
No. 77, Junio 1977
Tomo XII – Año XIII
Pág. 401

Bouvard et Pécuchet

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“La historia de Bouvard y de Pécuchet es engañosamente simple. Dos copistas —cuya edad, como la de Alonso Quijano, frisa con los cincuenta años— traban una estrecha amistad: una herencia les permite dejar su empleo y fijarse en el campo; ahí ensayan la agronomía, la jardinería, la fabricación de conservas, la historia, la mnemotecnia, la literatura, la hidroterapia, el espiritismo, la gimnasia, la pedagogía, la veterinaria, la filosofía y la religión: cada una de esas disciplinas heterogéneas les depara un fracaso; al cabo de veinte o treinta años, desencantados…, encargan al carpintero un doble pupitre, y se ponen a copiar, como antes.”

Jorge Luis Borges, en Discusión
No. 1, Mayo 1964
Tomo I – Año I
Pág. 52

Jorge Luis Borges en “Discusión”
No. 77, Junio 1977
Tomo XII – Año XIII
Pág. 398

Tres hombres en el bosque

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Tres hombres marchaban por el bosque cuando, de pronto, encontraron un tigre que amenazaba desgarrarlos. El primero de ellos dijo: ‘Hermanos, nuestra suerte está decidida, la muerte es segura, el tigre va a devorarnos.’ Hablaba así porque era fatalista.

El segundo exclamó: ‘Hermanos, imploremos juntos al Dios Todopoderoso. Sólo la gracia de Dios puede salvarnos’ Este era piadoso.

Pero el tercer dijo: ‘¿Por qué molestan a Dios? Mejor será que inmediatamente nos subamos a estos árboles. Este en verdad amaba a Dios.”


Zimmer en Wesheit Indiens
No. 1, Mayo 1964
Tomo I – Año I
Pág. 45

De Chuluapan

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Yo señor, soy de Chuluapan, para servir a usted. Le recomiendo que vaya por allá si le gusta tratar con gente franca. Si les cae mal, se lo dicen en su cara y a lo mejor hasta lo matan, pero eso sí, frente a frente. Claridosos, como nosotros decimos. Los chivos, los puercos y las gallinas andan sueltos por la calle pepenando los desperdicios y nadie se los roba, porque allá no hay ladrones. Pero eso sí, como dice el dicho, encierre usted sus gallinas si no quiere que las pise mi gallo.

Juan José Arreola. En “La feria”
No. 1, Mayo 1964
Tomo I – Año I
Pág. 40

¡Ya le tocaba!

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“De ese Urbina —el compadre y lugarteniente de Pancho Villa—, se contaba que invitó a comer a un compadre que acababa de vender unas mulas. Y a los postres, Urbina, ya borracho, seguía brindando mientras enlazaba con el brazo derecho la espalda de su compadre. Hacía calor y el compadre se llevó la mano a la bolsa de atrás del pantalón para sacar la ‘mascada’, pañolón colorado de los rancheros. Urbina, en su delirio de sangre y alcohol, imaginó que el compadre sacaba la pistola, y adelantándosele, sin dejar de abrazarlo, con la izquierda le perforó de un tiro el corazón. Cayó el compadre muerto, y cuando lo extendieron sobre el pavimento, en su mano crispada sólo apareció el pañuelo… Viendo lo cual, Urbina se echó a llorar y decía:

“—¡Pobrecito de mi compadre! Es que ya le tocaba…!

José Vasconcelos, en La tormenta
No. 1, Mayo 1964
Tomo I – Año I
Pág. 31

Se trata de amor

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La cortesana Vaseantasena se ha enamorado de un santo Brahamán que vive consagrado a las obras de misericordia. Su doncella, la coqueta Madanika, que la ha visto siempre ávida de riquezas, se sombra de oírla hablar de amor.

—¿Para seduciros —le dice—, ese hombre se ha presentado ante vos como un monarca poderoso?

—Se trata de amor y no de respeto— contéstole la pecadora.

—¿Es acaso un mercader enriquecido en largos viajes?

—Se trata de amor y no de lujo.

—Por el cielo, si el que habéis escogido no es ni poderoso ni sabio ni rico, ¿qué es?

—Es aquel a quien yo amo, nada más. Vos estabais conmigo cuando lo encontramos en el jardín del templo de Kama. Vos debéis saber su nombre.

—Sí, Se llama Charukada… ¿Ignoras que es muy pobre?

—Se trata de amor, Madanika, y no de riqueza.

En el carrito de Arcilla, del rey Sudraka, según versión de:
Enrique Gómez Carrillo
No. 1, Mayo 1964
Tomo I – Año I
Pág. 24

Satanás oposicionista

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“Según estos dos demonólogos —Juan Wier y Cornelio Agrippa—, Satanás ya no es el soberano del infierno: ha sido destronado y en su lugar reina Belzebuth. Satanás ha quedado reducido a ser el ‘jefe del partido de oposición’. Esta idea, aparentemente caprichosa, tiene necesariamente un sentido. El hecho es que, en los grimorios y en los tratados mágicos, apenas suena el hombre de Satanás, y en cambio se repiten profusamente los del que, según los demonógrafos, componen el partido dominante. Satanás es más conocido de los que no creen en la magia. Es como si los partidos opuestos se hubiesen repartido el dominio del mundo y de los hombres, asumiendo Belzebuth el patronato de la superstición y Satanás el de la razón. Belzebuth sería el emperador de los magos y de los locos; Satanás, el emperador de los filósofos y de los sabios. Uno operaría mediante la credulidad y la psicopatía, el otro mediante el análisis y la crítica.”

Vicente Risco en “Satanás, historia del Diablo”
No. 1, Mayo 1964
Tomo I – Año I
Pág. 22

Vicente Risco en “Satanás, historia del Diablo”
No. 77, Junio 1977
Tomo XII – Año XIII
Pág. 409