Historia del joven celoso

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Había una vez un hombre joven que estaba muy celoso de una joven muchacha bastante voluble.

Un día le dijo: “Tus ojos miran a todo el mundo”. Entonces, le arrancó los ojos.

Después le dijo: “Con tus manos puedes hacer gestos de invitación” Y le cortó las manos.

“Todavía puede hablar con otros”, pensó. Y le extirpó la lengua.
Luego, para impedirle sonreír a los eventuales admiradores, le arrancó todos los dientes.

Por último, le cortó las piernas. “De este modo”, se dijo, “estaré más tranquilo”.

Solamente entonces pudo dejar sin vigilancia a la joven muchacha que amaba. “Ella es fea”, pensaba, “pero al menos, será mía hasta la muerte”.

Un día volvió a la casa y no encontró a la joven muchacha: ella había desaparecido, raptada por un exhibidor de fenómenos.

Henri Pierre Cami
No. 30, Mayo 1968
Tomo V – Año V
Pág. 552

Henri Pierre Cami
No. 132, Enero – Marzo 1996
Tomo XXVI – Año XXXII
Pág. 53

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Definiciones

Adultos: Quien ha alcanzado la edad de practicar adulterio.

Altruismo: Tema de conversación.

Chofer: La parte más peligrosa de un automóvil

Procreación: Pasatiempo patriótico, generalmente a puerta cerrada, para uso de las clases laboriosas. Para procrear es indispensable ser dos (al menos), contemporáneos y de sexos diferentes.

Rejuvenecer: Manera femenina de envejecer.

Leo Campion
No. 30, Mayo 1968
Tomo V – Año V
Pág. 580

Primer androide


San Alberto Magno construyó una cabeza de hombre, toda de hierro, tan natural que parecía viva, llena por dentro de ruedas y resortes de dispositivo tan ingenioso, que puesto en marcha, la cabeza se movía como la de un hombre verdadero, hablaba, y según algunos, respondía atinada y sabiamente a cualquier pregunta que se le hiciese.

Vicente Risco
No. 30, Mayo 1968
Tomo V – Año V
Pág. 577

Sardanápalo


Nada iguala a su apetencia de aderezos y de voluptuosidad, afán que le acompaña hasta el momento de su muerte; no queriendo caer en manos de sus enemigos, hizo elevar en el interior de su palacio una pira de una altura de cuatro plectros en la que amontonó ciento cincuenta lechos, ciento cincuenta mesas de oro, mil miríadas de talentos de plata, más de un número infinito de vestidos de púrpura y de prendas magnificas; encerró en una cámara preparada en medio de la pira, y que tenía cien pies de largo, a la reina, a sus concubinas y a sus eunucos y después hizo prenderle fuego. El incendio duró quince días.

Alexis Chassang
No. 30, Mayo 1968
Tomo V – Año V
Pág. 575

Flash


Londres, 26 de noviembre (A.P.). —Un sabio demente, cuyo nombre no ha sido revelado, colocó anoche un Absorsor del tamaño de una ratonera en la salida de un túnel. El tren fue vanamente esperado en la estación de llegada. Los hombres de ciencia se afligen ante el objeto dramático, que no pesa más que antes, y que contiene todos los vagones del expreso de Dover y el apretado número de víctimas.
Ante la consternación general, el Parlamento ha hecho declaraciones en el sentido de que el Absorsor se halla en etapa experimental. Consiste en una cápsula de hidrógeno, en la cual se efectúa un vacío atómico. Fue planeado originalmente por Sir Acheson Beal como arma pacífica, destinada a anular los efectos de las explosiones nucleares.

Juan José Arreola
No. 30, Mayo 1968
Tomo V – Año V
Pág. 573

Tierra de bienaventurados


Los bienaventurados le dicen: “Dios nos puso en esta tierra, porque somos santos, pero no inmortales”. No tienen “vino, ni campo labrado, ni trabajos de madera o hierro, ni tienen casa ni edificio, ni fuego ni espada, ni hierro forjado o no forjado, ni plata, ni oro, ni aire demasiado denso ni demasiado sutil” Tienen esposas sólo durante el tiempo suficiente para engendrar dos niños, y después de eso se retiran de la compañía de los demás y viven castamente, sin saber que hayan conocido jamás la relación marital. Uno de los niños está destinado al matrimonio y el otro a la virginidad. “Y no hay cuenta de tiempo, ni semanas, ni meses, ni años, pues todo nuestro día es un solo día… La fruta de los árboles cae espontáneamente, para que la comamos, a la sexta hora” “Pero cuando llega la época de los cuarenta días, todos los árboles cesan de producir fruta, y el maná que (Dios) concedió a nuestros padres llueve del cielo…” Los bienaventurados mueren al fin en paz, amor y quietud, “porque no tenemos tormento, ni enfermedad, ni dolor en nuestros cuerpos, ni agotamiento, ni debilidad…”

Regresa Zósimo como llegó. Los árboles se inclinan, lo reciben y lo pasan al otro lado. Vuelve la tormenta a recogerlo en sus alas, y el camello lo conduce otra vez en su lomo a su punto de origen.

Howard Rollin Patch
No. 30, Mayo 1968
Tomo V – Año V
Pág. 571

Trivial


Me levanto poco antes del amanecer, después de una noche bastante buena; un viento bastante fuerte ahuyenta las nubes bajas; cielo de pizarra; no hay ni un rayo, ni una sonrisa del cielo a la tierra; árboles desnudos; enormes vuelos giratorios de chovas y de cornejas por encima de la avenida y del patio de la granja. Admirable unanimidad de todos los elementos del paisaje; iba a decir: sinfonía. En su género, no puedo imaginarme nada más bonito. Se hubiera dicho un cuadro pintado por una artista con un sentido extraordinariamente sutil y agudo de las conveniencias. Y no sobra nada. Un poco después, los tonos se reanimaron; la sinfonía se complicó; el hechizo quedó roto. Ya no era más que un trivial paisaje de invierno.

André Gide
No. 30, Mayo 1968
Tomo V – Año V
Pág. 556

La calle


… ancha, estrecha, sube o baja plana como regla plana. Recta o curva. Flor que aspira y olvida. Múltiple de brazos, de hojas, de labios. Guarda resonancias, caracola viva. Áspid, vigilante amenaza. Astuta como gato nocturno. Casa paloma. Vamos tú y yo, el obrero, el gerente, el oficinista y el ingeniero. Andan las sílabas del mar humano. La calle tiene pisadas vivas de siglos. Clamores, reclamos. Miradas rodantes y el ruiseñor que perdió la infancia. Ella emboba o despierta. Fuegos fatuos y remolinos de estatuas. La calle conduce al bautismo, a la boda, a la sepultura.

“Torres Romero fue atropellado por una camioneta fantasma después de 56 años de cruzar la calle. El occiso era casado y padre de varios hijos”.

Clemente Airó
No. 30, Mayo 1968
Tomo V – Año V
Pág. 564

Las alas de la mariposa


Una mariposa perdió sus alas y se echó a llorar y su amigo Tamaychi le dijo:

—¿Por qué lloras?

—Perdí mis alas.

—Sigue mi consejo y serás feliz.

—Lo seguiré cualquiera que sea.

—Camina hasta que llegues a esa lomita.

—¡Está muy lejos!

—Pues sólo si llegas a ella podrás ser feliz.

—Iré entonces porque sin alas me siento morir.

La mariposa se puso a caminar y a caminar y así caminando llegó a la lomita, a tiempo que caía el sol. Pero estaba tan cansada que se quedó dormida y soñó entonces que tenía alas y que volaba y volaba. Cuando despertó, Tamaychi se le acercó y le dijo:

—Te veo feliz mariposita.

—Oh, si muy feliz. Soñé que tenía alas y que volaba.

—Sigue soñando, que la felicidad soñada, ya es felicidad.

Ermilo Abreu Gómez
No. 30, Mayo 1968
Tomo V – Año V
Pág. 561

Un paciente en disminución


El señor Ga había sido tan asiduo, dócil y prolongado paciente del doctor Terapéutica que ahora ya era sólo un pie. Extirpados sucesivamente los dientes, las amígdalas, el estómago, un riñón, un pulmón, el bazo, el colon, ahora llegaba el valet del señor Ga a llamar al doctor Terapéutica para que atendiera el pie del señor Ga, que lo mandaba llamar.

El doctor Terapéutica examinó detenidamente el pie y “meneando con grave modo” la cabeza resolvió: “Hay demasiado pie, con razón se siente mal: le trazaré el corte necesario, a un cirujano”.

Macedonio Fernández
No. 30, Mayo 1968
Tomo V – Año V
Pág. 554

Imaginativo


Veinte minutos de inhalación; dos veces al día. ¡Mortal!

—¿En qué piensa usted mientras está bajo el chorro de vapor?

—En toda clase de cosas: en la muerte, en mi hermano Joseph…

—Creí que usted no tenía hermano.

—¡Oh! Eso no impide que piense en él.

André Gide
No. 30, Mayo 1968
Tomo V – Año V
Pág. 544

Semiramis


Semiramis iguala en genio y sobrepuja en proezas a los hombres más extraordinarios; no solamente lleva sus conquistas hasta emular las de Sesotris, o recorre, dejando por doquier muestras claras de su poderío, Media, Persia, Egipto, Libia, Etiopía, Bactriana y la India, sino que, además, en Asiria, todo comienza con ella: es ella quien funda Ecbatana y Babilonia, ella quien puebla ençl Asia de monumentos y de calzadas; finalmente, es admitida entre los dioses y abandona la tierra adoptando la forma de una paloma.

Ctesias
No. 30, Mayo 1968
Tomo V – Año V
Pág. 539

Enríquez


Veo claramente que es destino mío
ser ahorcado o casado —LOPE DE VEGA

—Hace un año —le dijo el capitán— que os tengo encargado que me suceda otro. Me caso con una viuda rica de Córdoba y renuncio al estoque de bandolero por la vara de corregidor.

Abrió el cofre; era el tesoro a repartir: vasos sagrados, onzas de oro, una lluvia de perlas y un río de diamantes, todo revuelto.

—Para ti, Enríquez, los zarcillos y la sortija del marqués de Aroca. ¡Para ti, que lo mataste de un disparo de carabina en su silla de posta!

Enríquez colocó en su dedo el topacio ensangrentado y colgó de sus orejas las amatistas talladas en forma de gotas de sangre.

¡Tal fue la suerte de aquellos zarcillos con que se había adornado la duquesa de Medinaceli y que, pasado un mes, Enríquez dio a cambio de un beso a la hija del alcaide de la cárcel!

¡Tal fue la suerte de aquella sortija que un hidalgo había comprado a un emir, al precio de una yegua blanca, y con la que Enríquez pagó un vaso de aguardiente unos minutos antes de ser ahorcado!

Aloysius Bertrand
No. 30, Mayo 1968
Tomo V – Año V
Pág. 537

Hombre y mujer


Al decir de ciertos sabios antiguos, la simpatía entre los sexos es tan fuerte que aún en el caso de que en la Tierra no hubiera sino un solo hombre y una sola mujer —ella en el Occidente y él en el Oriente— los dos, sin embargo, se encontrarían y se hallarían por obra de la fuerza natural de atracción.

Máxima persa
No. 30, Mayo 1968
Tomo V – Año V
Pág. 542

El ojo


Felipe II, por la noche, en la intimidad de la alcoba y durante una borrascosa lucha cuerpo a cuerpo, poseído de rabia febril, derribó por tierra a la favorita y le arrancó el ojo de una dentellada… La indemnizó con algunos títulos y con el gobierno de algunas provincias; pero el pesar de la verde pupila que había estropeado le inspiró la idea de incrustar en la órbita sangrienta y vacía una soberbia esmeralda engastada en plata y a la que los cirujanos de entonces dieron apariencia de mirada…

Jean Lorrain
No. 30, Mayo 1968
Tomo V – Año V
Pág. 535

El enigma


El gran mago planteó esta cuestión:

—¿Cuál es, de todas las cosas del mundo, la más larga y la más corta, la más rápida y la más lenta, la más divisible y la más extensa, la más abandonaba y la más añorada, sin la cual nada se puede hacer, devora todo lo que es pequeño y vivifica todo lo que es grande?

Le tocaba hablar a Itobad. Contestó que un hombre como él no entendía nada de enigmas y que era suficiente con haber vencido a golpe de lanza. Unos dijeron que la solución del enigma era la fortuna, otros la tierra, otros la luz: Zadig consideró que era el tiempo.

—Nada es más largo, agregó, ya que es la medida de la eternidad; nada es más breve ya que nunca alcanza para dar fin a nuestros proyectos; nada es más lento para el que espera; nada es más rápido para el que goza. Se extiende hasta lo infinito, y hasta lo infinito se subdivide; todos los hombres le descuidan y lamentan su pérdida; nada se hace sin él; hace olvidar todo lo que es indigno de la posteridad, e inmortaliza las grandes cosas.

Voltaire
No. 30, Mayo 1968
Tomo V – Año V
Pág. 533

Elección


Oye: imagina que te ha llegado la hora de morir. Estás solo y muy débil, y agonizas mientras el viento agita el estrecho río que atraviesa tus amplias tierras. Hay un silencio y luego una voz te dice: Uno de estos paños es el cielo, el otro el infierno. Elige uno para siempre; yo no te diré cuál; tú lo dirás, con tu propia fuerza. ¡Míralos bien! Y tú, mi señor, abres los ojos y al pié de tu lecho familiar ves un gran ángel de Dios, con nunca vistos colores en las alas y en los brazos abiertos y contra una luz que viene del fondo del cielo, mostrándolo bien y haciendo que sus órdenes sean como órdenes de Dios, y sosteniendo en las manos los lienzos. Uno de estos extraños lienzos es azul y alargado y el otro breve y rojo, y nadie puede decir cuál es mejor. Después de una despavorida media hora, exclamas: ¡Que dios me ampare! ¡El color del cielo! ¡El azul! El ángel dice: El infierno. Tal vez entonces te revuelves en el lecho y gritas a cuantas personas te quisieron: ¡Ah Cristo, si yo hubiera sabido, sabido!

William Morris
No. 30, Mayo 1968
Tomo V – Año V
Pág. 527

El último deseo


A Giovanni Papini, experto en balances, liquidaciones y cortes de caja, debemos un reciente escrutinio de la conciencia humana, con saldos más o menos iguales: Giudizio Universale, Florencia, 1957.

En los círculos allegados a su intimidad se ha propagado la especie de que el escritor fue favorecido, en los postreros años de su vida; con trances sobrenaturales que incluyeron visiones beatíficas y recorridos turísticos a través del cielo y el infierno.

En el último desván del universo, dicen las malas lenguas, Papini entrevistó a nuestros primeros padres. Adán y Eva, que están todavía en carne y hueso, han envejecido prodigiosamente y no se acuerdan de nada. Dicen que su única ilusión es que muy pronto ocurra el Juicio Final y la Resurrección de la carne, para que ellos puedan morir a más tardar el día siguiente y ser sepultados en su tierra natal. Por supuesto, quieren tomarse antes una foto de familia, con todos sus descendientes reunidos en el Valle de Josafat.

No debe extrañarnos el hecho de que los editores y biógrafos del ilustre contador italiano se hayan puesto de acuerdo para omitir de sus libros esta anécdota conmovedora y pueril.

Juan José Arreola
No. 30, Mayo 1968
Tomo V – Año V
Pág. 525

Infierno duple


El filósofo místico Mohidin Ben Arabí, de Murcia, distribuye el infierno en dos partes: una está destinada a castigar los pecados externos, o de acción; la otra, los internos, o de pensamiento. De una parte se encuentran los ateos y los incrédulos, de la otra los politeístas y los hipócritas. El infierno se compone de siete círculos concéntricos, destinados a los pecados de los sentidos y de las partes del cuerpo: el correspondiente a la vista se llama Sichin; el del oído, Alhathma; el de la lengua, Ladhi; el de las manos, Sacar; el del vientre, Asair; el sexo, Alchahim; el de los pies, Chacham. En cierta manera, esta división corresponde a la de la figura humana.

Vicente Risco
No. 30, Mayo 1968
Tomo V – Año V
Pág. 515

El silencio


Se sabe que hay muchas variedades de silencios. Este debe ser casi opresivo. Disimula mal una agitación interior. Cogéis una mano torpemente. La oprimís. Se os la retira. Pero, evidentemente, la recuperáis. Hasta que os sea dejada en abandono. Besáis esta mano y el asunto va por buen camino.

La operación silencio ofrece estas cinco ventajas:

1º.- No se fatiga el ingenio.
2º.- No se mete la pata.
3º.- No se dicen tonterías.
4º.- No se oyen tonterías.
5º.- No se puede pensar en otra cosa

Jean Dutourd
No. 30, Mayo 1968
Tomo V – Año V
Pág. 507

Con la reina Sibila


Si el caballero no partía al noveno día, tendría que quedarse hasta el treceavo y luego hasta el trescientos trece; si en el día trescientos trece no se iba ya no salía jamás. Él y su escudero tuvieron que escoger una dama como compañera. Los viernes, después de medianoche, las damas los dejaban e iban a encerrarse con la muchedumbre y la reina en ciertas habitaciones especiales. Después de la medianoche de sábado volvía cada una de ellas a su compañero, más hermosa que nunca. Jamás envejecían; no conocían la tristeza; tenían todos los atavíos, alimentos, riquezas y placeres que les venían en gana. En el lugar aquél no se sentía ni demasiado frío ni mucho calor. Ninguna mente podría imaginar, ninguna lengua contar los terrenales placeres de aquel sitio, y la conciencia del caballero se afectó de tal manera con todo aquello que una hora le parecía diez días.

Howard Rollin Patch
No. 30, Mayo 1968
Tomo V – Año V
Pág. 505