Espejismo

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…Como en Horai no es conocido el gran demonio del mal, los corazones de sus habitantes no envejecen nunca. Y por ser siempre jóvenes de corazón, sonríen desde que nacen hasta que mueren, excepto cuando los dioses les envían algún sufrimiento. Y entonces se cubren los rostros hasta que desaparecen las penas. Todos los pobladores del feliz Horai se aman y se confían unos a otros,igual que si fueran miembros de una sola familia. Y los acentos con que hablan las mujeres son tan dulces, que parecen cantos de alegres pajarillos, pues los corazones de las mujeres de Horai son tan transparentes como las almas de los pájaros. Y las oscilaciones de las mangas de las doncellas, cuando juegan, semejan el revoloteo de unas tenues y anchas alas. En Horai nada permanece oculto, fuera de las penas, porque allí no hay motivos para sentir vergüenza por nada, pues nada hay que necesite estar oculto; como alli no puede haber ladrones, tanto de día como de noche las puertas se hayan siempre abiertas; allí no existe nada que temer. Y como los habitantes de Horai son hadas, aunque mortales, todas las casas de Horai, excepto el Palacio del Rey Dragón, son pequeñas, extrañas y fantásticas. Y estas pequeñas hadas ciertamente comen su arroz en escudillas microscópicas y beben su vino en copas de no mayor cavidad que un dedal de mujer…

Lafcadio Hearn
No. 26, Septiembre – Octubre 1967
Tomo V – Año IV
Pág. 111

Lafcadio Hearn
No. 31, Agosto 1968
Tomo V – Año V
Pág. 675

El imán

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Hablábamos de libre albedrío; Oscar Wilde improvisó esta parábola.

Había una vez un imán y en el vecindario vivían unas limaduras de acero. Un día, a dos limaduras se les ocurrió bruscamente visitar el imán y empezaron a hablar de lo agradable que sería esta visita. Otras limaduras cercanas sorprendieron la conversación y las embargó el mismo deseo. Se agregaron otras y al fin todas las limaduras empezaron a discutir el asunto y gradualmente el vago deseo se transformó en impulso. ¿Por qué no ir hoy?, dijeron algunas, pero otras opinaron que sería mejor esperar hasta el día siguiente. Mientras tanto, sin advertirlo, habían ido acercándose al imán, que estaba muy tranquilo, como si no se diera cuenta de nada. Así prosiguieron discutiendo, siempre acercándose al imán, y cuanto más hablaban, más fuerte era el impulso, hasta que las más impacientes declararon que irían ese mismo día, hicieran lo que hicieran las otras. Se oyó decir a algunas que su deber era visitar al imán y que hacía ya tiempo que le debían esa visita. Mientras hablaban, seguían inconscientemente acercándose.

Al fin, prevalecieron las impacientes, y, en un impulso irresistible, la comunidad entera gritó:

—Inútil esperar. Iremos hoy. Iremos ahora. Iremos en el acto.

La masa unánime se precipitó y quedó pegada al imán por todos lados. El imán sonrió, porque las limaduras de acero estaban convencidas de que si visita era voluntaria.

Hesketh Pearson “The life of Oscar Wilde” (1946)
No. 25, Agosto 1967
Tomo IV – Año IV
Pág. 641

Del capítulo XIII de The Life of Oscar Wilde (1946), de Hesketh Pearson
No. 31, Agosto 1968
Tomo V – Año V
Pág. 611

El proceso

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El Nacimiento no es un acto: es un proceso. El designio de la vida es nacer plenamente, pero su tragediaes que la mayor parte de nosotros morimos antes de haber verdaderamente nacido. Vivir, es nacer a cada instante. La muerte se produce cuando se cesa de nacer. Fisiológicamente, nuestro sistema celular está en estado de constante nacimiento, pero psicológicamente todos dejamos de nacer en un cierto momento.

Meister Eckhardt
No. 31, Agosto 1968
Tomo V – Año V
Pág. 611

Uay poop

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Uay Poop es un ave negra con alas como escamas que sólo vuela a media noche. Es un ave carnicera en cuyo cuerpo se mete el espíritu maligno de Kakasbal. A veces Uay Poop cae sobre sus presas y las levanta con sus garras y remonta el vuelo y se aleja y se pierde en la oscuridad. De sus víctimas jamás se vuelve a saber nada.

Ermilo Abreu Gómez
No. 31, Agosto 1968
Tomo V – Año V
Pág. 691

Así empezó

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El pueblo hebreo conducido por Moisés se detuvo a las orillas del mar rojo. Los perseguidores estaban muy cerca. Un hombre se acercó al gran lider y preguntó: “¿Qué harás ahora?” Moisés le contestó: “Haré que se abran las aguas, pasaremos nosotros y cuando pasen aquellos haré que las aguas se cierren, sepultándolos”. El hombre dio un alarido de admiración y dijo: “Si logras hacer eso, te juro que te consigo ocho planas en la biblia”. Había nacido la profesión de relaciones públicas.

Pedro Álvarez del Villar
No. 31, Agosto 1968
Tomo V – Año V
Pág. 685

Pedro Álvarez del Villar

Ví­ctima de un infarto al miocardio, a las 16 horas de ayer falleció el periodista de origen peruano Pedro Álvarez del Villar Rebollo, quien al momento del deceso contaba con 74 años.

Nacido el 17 de abril de 1927 en Lima, Perú, Álvarez del Villar inició a los 16 años su carrera como periodista. En la Universidad de San Marcos, en su paí­s natal, estudió letras inglesas y españolas.

A los 25 años fue subdirector del Diario de Lima y posteriormente se trasladó a México (1958), donde desarrolló la mayor parte de su carrera profesional.

Fue coordinador de las páginas editoriales de Excélsior y director del suplemento Diorama de la Cultura del mismo periódico, cuando era dirigido por Julio Scherer Garcí­a y Hero Rodrí­guez Toro.

Además fue cofundador de la agencia noticiosa Latí­n, director fundador de la revista Quecosaedro, subdirector del periódico El Universal y director y gerente del Diario de México.

Álvarez del Villar fue también director general de la edición México de la revista española Interviú, fundador del periódico El Financiero y desde hace tres años director de la revista semanal Época1.

 

Jardín inverosímil

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Latomías; jardín cerrado; cavernas; vegetales de calabozos; delicado murmullo de la fuente de Venus; lianas. Era aquí, en estas canteras abandonadas, donde se encerraba a los prisioneros. El aire denso, pesado y húmedo, estaba espantosamente saturado del perfume del azahar. Hemos mordido unos limones poco maduros; se aplacaba de pronto el primer sabor, intolerablemente ácido; luego, sólo quedaba en la boca un perfume inverosímilmente delicado. Es un lugar de estupros, de asesinatos, de pasiones abominables; uno de esos jardines subterráneos de que nos hablan los cuentos árabes y donde Aladino busca frutas que son piedras preciosas; donde el primo del calender se encierra con su hermana y amante; donde la mujer del Rey de las Islas acude de noche junto al esclavo negro herido al que mantiene en vida con sus encantamientos.

André Gide
No. 31, Agosto 1968
Tomo V – Año V
Pág. 662

El señor que tenía algo en el ojo

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Dos señores, correctamente vestidos de negro, se cruzan en la escena. Uno de ellos detiene al otro y cortésmente le ruega que tenga a bien soplarle el ojo. El señor detenido hincha los carrillos y sopla. Inútilmente. Sopla una y otra vez con distinta intensidad. Sin resultado. Toma una largavista y, como Napoleón en el campo de batalla, atentamente contempla el ojo afectado. Estira hasta el colmo el catalejo, para ver mejor, y de paso le pone el otro ojo en compota al señor. Inspección inútil: nada ve.

Entonces extrae un taladro de su bolsillo, saca de su órbita el ojo enfermo y lo observa en todos los sentidos. Ocurrencia feliz: ¡al fin encuentra!

Hace mutis por un momento, y entre bastidores se oye, entretanto, un ruido sordo, como el de un gran peso que cae en el suelo; luego le devuelve el ojo al señor. En ese momento, un coche cargado con una piedra enorme y tirado por cuatro robustos caballos pasa por el fondo del escenario.

El señor se aleja, dando muestras de alivio. Eso era lo que le molestaba.

Jules Jouy
No. 31, Agosto 1968
Tomo V – Año V
Pág. 657

Los senos de verdadero Sévres

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En casa del anticuario apareció la fina mujer, cuya cintura se cimbreaba en la luz.

—¿Qué desea? ¿Me trae algún abanico?

El anticuario al verla sin ningún paquete, creyó que era una de esas que se sacan de no se sabe dónde un abanico, un abanico viejo, que llena de lentejuelas la tienda cuando ellas lo abren.

Ella acercándose más al anticuario le dijo: “Le traigo unos senos de verdadero Sévres”
.
—Venga, pase —le dijo el anticuario pasándola al despachito donde compraba las joyas más importantes.

Ella entró con la determinación de la que va dispuesta a todo y allí sacó sus senos y los enseñó al anticuario.

—¿De Sévres? … ¿De Sévres? —decía el anticuario sin dejar de darles vueltas como a los jarrones a los que busca la marca.
—Sí, mire usted la señal
—y la mujer que tenía los más puros senos de Sévres, y que sabía dónde estaba el grabado frío como una cicatriz de la marca, le dijo: “Aquí está”.

El anticuario con su lupa se quedó asombrado de la autenticidad, y comenzó a contar como quien cuenta papeles de fumar los billetes que daba por ellos.

Y la mujer de los puros y verdaderos senos de Sévres salía de la tienda sin senos, lisa, como la que ha vendido la última joya que le quedaba de sus padres.

Ramón Gómez de la Serna
No. 31, Agosto 1968
Tomo V – Año V
Pág. 647

Aviso

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El siguiente anuncio apareció en un diario de Reno:

“Padre indignado ofrece en venta un automóvil deportivo modelo 1964, color rojo fuego. Con demasiada frecuencia, la policía de caminos, el alguacil y las autoridades municipales han comprobado que fácilmente desarrolla 170 kilómetros por hora”.

Cable de A.P. un día de 1965
No. 31, Agosto 1968
Tomo V – Año V
Pág. 642

La voz

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Oí entonces una voz semejante al trueno. Me acerqué… y la visión me dirigió estas palabras: “Yo soy idéntico, a ti, y tu eres idéntico a mí; donde tú estás, estoy yo, y estoy en todas las cosas; cuando tú lo deseas, tú me recibes, pero al recibirme a mí, te recibes a ti mismo”.

Evangelio de Eva, citado por Alejandro Jodorowsky
No. 31, Agosto 1968
Tomo V – Año V
Pág. 640

Apostrofía

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Apóstrofes legales contra el diablo: monstruo perverso, corrompido, malvado, inmundo, estúpido, insensato, tentador, devastador, maldito, reprobado, embustero, sucio, embaucador, impuro, afeminado, pérfido, envenenador, infame, orgulloso, blasfemo, doctor de la mentira, adversario del género humano, inventor de la muerte, raíz de la maldad, autor de los delitos, príncipe de los vicios, instigador de vergonzosos placeres, arrojado de la gracia, lleno de abominación, cargado de exorcismos, merecedor del fuego eterno.

Desiderio Costa
No. 31, Agosto 1968
Tomo V – Año V
Pág. 626