Un pañuelo para los otros

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“En mi pabellón se alojan más de ochenta hombres, pero fuera de él lo hacen incontables camaradas. Desde aquí se oyen sus gritos y sus gemidos, y nadie puede socorrerles. A mi lado hay un sargento de Bromberg, que tiene el vientre destrozado por la metralla. El médico mayor le dijo que pronto se iría a casa, pero a los sanitarios les dijo: “No pasará de esta noche, dejadle ahí hasta que muera.”El médico mayor es un buen hombre, sin embargo. Al otro lado, junto a mí y cerca de la pared, yace un soldado de infantería de Breslau, al cual le falta un brazo y la nariz y que me dijo que ahora ya no necesita pañuelo. Al preguntarle yo que hacía cuando tenía que llorar, él me contestó: “De todos los que estamos aquí, incluidos tu y yo, ninguno volverá a llorar más. Otros llorarán pronto por nosotros.”

Carta de un soldado alemán desde Stalingrado, en 1943, de una saca confiscada por órdenes de Hitler.
No. 4, Agosto -1964
Tomo I – Año I
Pág. 45

Carta de un soldado alemán desde Stalingrado, en 1943, de una saca confiscada por órdenes de Hitler.
No. 77, Junio 1977
Tomo XII – Año XIII
Pág. 367

Torre de la soberbia

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Ese cuento del agujero en el suelo, que baja quién sabe hasta dónde, siempre me ha fascinado. Ahora es una leyenda musulmana; pero no me asombraría que fuera anterior a Mahoma. Trata del sultán Aladino; no el de la lámpara, por supuesto, pero también relacionado con genios y con gigantes. Dicen que ordenó a los gigantes que le erigieran una especie de pagoda, que subiera y subiera hasta sobrepasar las estrellas. Algo como la torre de Babel. Pero los arquitectos de la Torre de babel eran gente doméstica y modesta, como ratones, comparada con Aladino. Sólo querían una torre que llegara al cielo, y se elevara encima y siguiera elevándose para siempre. Y Dios la fulminó, y la hundió en la tierra, abriendo interminablemente un agujero, hasta que hizo un pozo sin fondo, como era la torre sin techo. Y por esa invertida torre de oscuridad, el alma del soberbio sultán se desmorona para siempre.

G. K. Chesterton, en THE MAN WHO KNEW TOO MUCH
No. 4, Agosto -1964
Tomo I – Año I
Pág. 38

G. K. Chesterton, en “The man who knew too much”
No. 77, Junio 1977
Tomo XII – Año XIII
Pág. 372

Fórmula mágica

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Dícese que uno puede volverse invisible invocando los siete planetas, la región de la tristeza, la cabellera bifurcada de las furias, el fuego azul de Platón y el árbol de Hécate.

Pompeyo Gener
No. 7, Noviembre 1964
Tomo I – Año I
Pág. 61

Pompeyo Gener en “La muerte y el Diablo”
No. 77, Junio 1977
Tomo XII – Año XIII
Pág. 390

La espada de Damocles

La orgía iba en aumento.

Damocles, introducido por los ujieres, avanzó con modestia, saludó al rey y se sentó en el lugar que le indicó.

Antes de tomar asiento depositó en el suelo, a un lado, un paquete envuelto con viejos periódicos, sobre los que los policías disfrazados de mujeres bonitas miraron furtivamente.

Empezó la comida.

Sirvieron a Damocles sesos de mosca y riñones de ardilla, alas de fenicóptero, pasteles de hormiga, tarta de casuario.

Le dieron de beber champaña centenario, cécubo en odres de piel de camello nonato, vinagre con perlas disueltas y polvo de diamante.

Los senos desnudos de las cortesanas se extendían sobre la mesa llana de flores.

En el momento en que Damocles llenaba sus ojos del vértigo de aquel espectáculo, el tirano Dionisio golpeó su hombro con delicadeza y le señaló el techo con el dedo índice: una espada desnuda, colgando sujeto por tan sólo un cabello.

Damocles miró la espada, alzó los hombros y se inclinó hacia el paquete depositado a su lado en el suelo. Abrió el periódico, retiró un casco de bombero, con cubrenuca de malla, y se lo encajó en la cabeza.

Después volvió a pedir asado.

Gabriel de Lautrec
No. 7, Noviembre 1964
Tomo I – Año I
Pág. 37

Gabriel de Lautrec
No. 77, Junio 1977
Tomo XII – Año XIII
Pág. 361

Kenningar

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casa de los pájaros, casa de los vientos: EL AIRE
cerdo del oleaje: LA BALLENA
bosques de la quijada: LA BARBA
asamblea de espadas: LA BATALLA
taza de los vientos: EL CIELO
vara de las lanzas: LA PAZ
piso de las tormentas: LA TIERRA.


Jorge Luis Borges en La Edda Prosaica
No. 7, Noviembre 1964
Tomo I – Año I
Pág. 31

La edda prosaica, vertidas por Jorge Luis Borges
No. 77, Junio 1977
Tomo XII – Año XIII
Pág. 395

Paradoja de Zenón

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Aquiles corre diez veces más ligero que la tortuga y le da una ventaja de diez metros. Aquiles corre esos diez metros, la tortuga corre uno; Aquiles corre ese metro, la tortuga corre un decímetro; Aquiles corre ese decímetro, la tortuga corre un centímetro; Aquiles corre ese centímetro, la tortuga un décimo de milímetro y así infinitamente sin alcanzarla.

Jorge Luis Borges
No. 5, Septiembre 1964
Tomo I – Año I
Pág. 45

Jorge Luis Borges en “Otras inquisiciones”
No. 77, Junio 1977
Tomo XII – Año XIII
Pág. 413

El testamento

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Un hombre rico deja en su testamento su casa a una pareja pobre. Esta se muda ahí: encuentran un sirviente sombrío que el testamento les prohíbe expulsar. Éste los atormenta: se descubre, al fin, que es el hombre que les ha legado la casa.

Nathaniel Hawtrorne, en “Cuaderno de Apuntes”
No. 5, Septiembre 1964
Tomo I – Año I
Pág. 33

Nathaniel Hawthorne en “Cuaderno de apuntes”
No. 77, Junio 1977
Tomo XII – Año XIII
Pág. 391

Antiherejía práctica

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“En el año del Señor de 1682”.

“Al anciano y querido Sr. John Higginson”:

“Se ha hecho a la mar un barco llamado Welcome que lleva a bordo cien o más de las personas malévolas y heréticas llamadas cuáqueros, con W. Penn a la cabeza, el jefe de ellos. El Tribunal General ha dado órdenes sagradas al maestro Malachi Huscot, del barco Porpoise, para atacar al Welcome disimuladamente y tan cerca del Cabo de Cod como sea posible y hacer cautivos a Penn y a su fiel gente, de manera que el Señor sea glorificado en esta nueva tierra y no burlado con la adoración demoníaca de esta gente. Podrían sacarse muchas ventajas si se vende el grupo completo a los Barbados, donde se obtienen buenos precios por los esclavos, en ron y en azúcar; y no solamente haremos gran bien al Señor castigando a los malvados, sino que haremos grandes bienes a Su Ministro y pueblo”.

“Vuestro en las Entrañas de Cristo, Cotton Mather”.

Karl Menninger, en “Love against hate”
No. 1, Mayo 1964
Tomo I – Año I
Pág. 55

Karl Menninger
No. 77, Junio 1977
Tomo XII – Año XIII
Pág. 401

Bouvard et Pécuchet

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“La historia de Bouvard y de Pécuchet es engañosamente simple. Dos copistas —cuya edad, como la de Alonso Quijano, frisa con los cincuenta años— traban una estrecha amistad: una herencia les permite dejar su empleo y fijarse en el campo; ahí ensayan la agronomía, la jardinería, la fabricación de conservas, la historia, la mnemotecnia, la literatura, la hidroterapia, el espiritismo, la gimnasia, la pedagogía, la veterinaria, la filosofía y la religión: cada una de esas disciplinas heterogéneas les depara un fracaso; al cabo de veinte o treinta años, desencantados…, encargan al carpintero un doble pupitre, y se ponen a copiar, como antes.”

Jorge Luis Borges, en Discusión
No. 1, Mayo 1964
Tomo I – Año I
Pág. 52

Jorge Luis Borges en “Discusión”
No. 77, Junio 1977
Tomo XII – Año XIII
Pág. 398

Satanás oposicionista

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“Según estos dos demonólogos —Juan Wier y Cornelio Agrippa—, Satanás ya no es el soberano del infierno: ha sido destronado y en su lugar reina Belzebuth. Satanás ha quedado reducido a ser el ‘jefe del partido de oposición’. Esta idea, aparentemente caprichosa, tiene necesariamente un sentido. El hecho es que, en los grimorios y en los tratados mágicos, apenas suena el hombre de Satanás, y en cambio se repiten profusamente los del que, según los demonógrafos, componen el partido dominante. Satanás es más conocido de los que no creen en la magia. Es como si los partidos opuestos se hubiesen repartido el dominio del mundo y de los hombres, asumiendo Belzebuth el patronato de la superstición y Satanás el de la razón. Belzebuth sería el emperador de los magos y de los locos; Satanás, el emperador de los filósofos y de los sabios. Uno operaría mediante la credulidad y la psicopatía, el otro mediante el análisis y la crítica.”

Vicente Risco en “Satanás, historia del Diablo”
No. 1, Mayo 1964
Tomo I – Año I
Pág. 22

Vicente Risco en “Satanás, historia del Diablo”
No. 77, Junio 1977
Tomo XII – Año XIII
Pág. 409

Infierno de siete pisos

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Alá fundó un infierno de siete pisos, cada uno encima del otro, y cada uno a una distancia de mil años del otro. El primero se llama Yahannam, y esta destinado al castigo de los musulmanes que han muerto sin arrepentirse de sus pecados; el segundo se llama Laza, y está destinado al castigo de los infieles; el tercero se llama Yahim, y está destinado a Gog y Magog; el cuarto se llama Sa’ir, y está destinado a las huestes de Iblis; el quinto se llama Sakar, y está preparado para quienes descuidan las oraciones; el sexto se llama Hatamah, y está destinado a los judíos y a los cristianos; el séptimo se llama Hauiyah, y ha sido preparado para los hipócritas. El más tolerable de todos es el primero; contiene mil montañas de fuego; en cada montaña, setenta mil ciudades de fuego; en cada ciudad, setenta mil castillos de fuego; en cada castillo, setenta mil casas de fuego; en cada casa, setenta mil lechos de fuego, y en cada lecho, setenta mil formas de torturas. En cuanto a los otros infiernos, nadie conoce sus tormentos, salvo Alá el Misericordioso.

Las mil y una noches
No. 02, Junio 1964
Tomo I – Año I
Pág. 83

Libro de las Mil y Una Noches
No. 77, Junio 1977
Tomo XII – Año XIII
Pág. 366

El informe

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—Dispense, amigo, ¿cuánto tiempo se necesita para ir desde Corbigny a Saint-Révérien?

El picapedrero levanta la cabeza y, apoyándose sobre su maza, me observa a través de la rejilla de sus gafas, sin contestar.

Repito la pregunta. No responde.

—Es un sordomudo —pienso yo, y prosigo mi camino.

Apenas he andado un centenar de pasos, cuando oigo la voz de picapedrero. Me llama y agita su maza. Vuelvo y me dice:

—Necesitará usted dos horas.

—¿Por qué no me lo ha dicho usted antes?

—Caballero —me explica el picapedrero—, me pregunta usted cuánto tiempo se necesita para ir de Corbigny a Saint-Révérien. Tiene usted una mala manera de preguntar. Se necesita lo que se necesita. Eso depende del paso. ¿Conozco yo su paso? Por eso le he dejado marchar. Le he visto andar un rato. Después he calculado, y ahora ya lo sé y puedo contestarle: necesita usted dos horas.

Jules Renard, en La linterna sorda
No. 02, Junio 1964
Tomo I – Año I
Pág. 82

Jules Renard en “La Linterna Sorda”
No. 77, Junio 1977
Tomo XII – Año XIII
Pág. 375

Varón o hembra

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Tendrás en cuenta cuando la mujer saliere, de cada cual pie alza primero encima del umbral, o al subir alguna escalera; porque si alza primero el pie derecho es señal que trae hembra; si primero alzare el pie izquierdo, trae varón. La causa —según buena filosofía— es, porque el varón se engendra a la parte derecha, y siempre carga más allí que a la izquierda; y si alza primero el pie izquierdo, como más ligero para ayudar al más cargado, de ahí se colige que trae varón. Y porque la hembra se engendra a la parte izquierda, y allí carga más que a la derecha, por esto naturalmente alza primero el pie derecho.

Gerónimo Cortés, en Secretos de la naturaleza
No. 02, Junio 1964
Tomo I – Año I
Pág. 53

Gerónimo Cortés en “Secretos de la naturaleza”
No. 77, Junio 1977
Tomo XII – Año XIII
Pág. 429

Drástico

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Una mujer estéril debe ser reemplazada al cabo de ocho años; una cuyos hijos todos hayan muerto, debe reemplazarse a los diez años; aquella que no da al mundo más que hijas, al año undécimo; la que habla con aspereza, inmediatamente.

Leyes de Manú
No. 02, Junio 1964
Tomo I – Año I
Pág. 25

Leyes de Manú
No. 77, Junio 1977
Tomo XII – Año XIII
Pág. 378

El deseo de ser piel roja

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Si uno pudiera ser un piel roja, siempre alerta, cabalgando sobre un caballo veloz, a través del viento, constantemente sacudido sobre la tierra estremecida, hasta arrojar las espuelas, porque no hacen falta espuelas; hasta arrojar las riendas, porque no hacen falta riendas, y apenas viera ante sí que el campo era una pradera rasa, habrían desaparecido las crines y la cabeza del caballo.

Franz Kafka, en La condena
No. 02, Junio 1964
Tomo I – Año I
Pág. 22

Franz Kafka en “La condena”
No. 77, Junio 1977
Tomo XII – Año XIII
Pág. 445

La partida

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Di orden de ir a buscar mi caballo al estado. El criado no me comprendió. Fui yo mismo al establo, ensillé el caballo y monté. A lo lejos oí el sonido de una trompeta, le pregunté lo que aquello significaba. Él no sabía nada, no había oído nada. En el portón me detuvo, para preguntarme:

“¿Hacia dónde cabalga el señor?” “No lo sé —respondí—. Sólo quiero irme de aquí, solamente irme de aquí. Partir siempre, salir de aquí”. “¿Conoces, pues, tu meta”, preguntó él. “Si —contesté yo—. Lo he dicho ya. Salir de aquí: esa es mi meta.”

Franz Kafka, en la Muralla China
No. 6, Octubre 1964
Tomo I – Año I
Pág. 65

Franz Kafka en “La muralla china”
No. 77, Junio 1977
Tomo XII – Año XIII
Pág. 430

La sorpresa


Una vez Asrael, el ángel de la muerte, entró en casa de Salomón y fijó su mirada en uno de los amigos de éste.El amigo preguntó: “¿Quién es?” “El angel de la muerte”, respondió Salomón. “Parece que ha fijado sus ojos en mí —continuó el amigo—. Ordena entonces al viento que me lleve consigo y me pose en la India”. Salomón así lo hizo. Entonces habló el ángel: “Si le miré tanto tiempo fue porque me sorprendió verle aquí, puesto que he recibido la orden de ir a buscar su alma a la India, y, sin embargo, estaba en tu casa, en Canaán.”

Beidhawi
No. 77, Junio 1977
Tomo XII – Año XIII
Pág. 378

Gerónimo Cortés

Gerónimo Cortés

Gerónimo Cortés fue un escritor y matemático valenciano, nacido a mediados del XVI y muerto probablemente hacia 1615. Se dedicó con preferencia al estudio de las ciencias naturales y debió morir joven por cuanto Nicolás Antonio se lamento que su talento no diese todo el fruto que podía dar de sí. Fue muy conocido en España, Francia e Italia, debiendo su popularidad principalmente a dos obras, la que hoy nos ocupa cuya primera edición apareció en Valencia en 1594 bajo el título de “Sumario y pronóstico perpetuo” y “Libro de phisonomía natural y varios efectos de la naturaleza”, Alcalá de Henares 1607, libro del que se hicieron varias ediciones en distintos idiomas. La primera edición francesa es de 1621. Otras obras de Cortés fueron: Aritmética práctica (Valencia, 1604), libro y tratado de los animales terrestres y volátiles (Valencia, 1613) y un tratado de monedas para facilitar las operaciones de cambio (Valencia, 1594)[1]                                                                    

Científico español, nacido en Valencia en fecha desconocida y muerto también en Valencia en 1615. Destacó por sus estudios en astrología, matemáticas e historia natural.

«Maestro de contar» residió en la ciudad de Valencia, donde publicó, en los últimos años del siglo XVI y los primeros del siglo XVII, varios libros que corresponden a la literatura científica de consumo propia de la época, destinada a los estratos medios de las ciudades.
El más notable y difundido de todos ellos fue su Lunario perpetuo (1594). Pertenece al género más popular de la literatura astrológica, que asociaba los pronósticos principalmente aplicados a la salud, la agricultura y la navegación, con el calendario civil y eclesiástico y diversas cuestiones meteorológicas y médicas. Es un caso extraordinario de pervivencia, ya que ha continuado reeditándose sin interrupción hasta el presente siglo, convirtiéndose a la larga en una importante fuente de la cultura científica popular, especialmente en las zonas rurales. Cortés, como todos los autores de estos libros, tuvo particular cuidado de descartar la astrología judiciaria determinista y la consiguiente persecución dela Inquisición, afirmando, de acuerdo con la doctrina católica del libre albedrío, «que las estrellas pueden inclinar a los hombres, pero no forzarles».

Cortés publicó también, con el título de Compendio de reglas breves (1594) una de las numerosas guías que en la época intentaban orientar en el auténtico laberinto de la conversión de las diversas monedas , tanto «del Reino de Valencia, Aragón, Barcelona y Castilla, como de los otros reinos». Incluyó esta guía en su Arithmetica practica (1604), obra mucho más amplia que pertenece al género de los manuales de «cuentas», el más importante en la época dentro de las aplicaciones prácticas de las matemáticas.

Por último, fue autor de dos libros de divulgación, en la línea de los textos renacentistas «de varia elección», aunque con claros elementos procedentes de las enciclopedias bajomedievales: El primero, Phisonomia y varios secretos de la naturaleza (1597), contiene cinco tratados sobre temas muy diversos y es también un caso de pervivencia excepcional. El segundo, Libro y tratado de los animales terrestres y volátiles (1613), por su insistencia en lo extraordinario y curioso, se ajusta en parte al fenómeno Kitsch tal como José Antonio Maravall lo ha formulado para el barroco[2].

 

(sin título)


Yo señor, soy de Chuluapan, para servir a usted. Le recomiendo que vaya por allá si le gusta tratar con gente franca. Si les cae mal, se lo dicen en su cara y a lo mejor hasta lo matan, pero eso sí, frente a frente. Claridosos, como nosotros decimos. Los chivos, los puercos y las gallinas andan sueltos por la calle pepenando los desperdicios y nadie se los roba, porque allá no hay ladrones. Pero eso sí, como dice el dicho, encierre usted sus gallinas si no quiere que las pise mi gallo.

Juan José Arreola, en “La Feria”
No. 77, Junio 1977
Tomo XII – Año XIII
Pág. 378