Heinrich Von Kleist

Heinrich von Kleist

 

Heinrich von Kleist

(Frankfurt, 1771 – Berlín, 1811)

 

Poeta y dramaturgo alemán. En 1799 inició estudios de leyes y filosofía en Frankfurt y se interesó profundamente por la obra de los más destacados pensadores e intelectuales de la época, como Kant, cuya influencia se refleja en su primer drama, La familia Schroffenstein (1810). Más tarde rechazó lo que consideraba un exesivo culto a la razón, y se acercó a la filosofía de Rousseau, lo cual provocó que abandonara sus estudios y a su prometida y realizara varios viajes a Francia y Suiza. En esta época inició la escritura de Robert Guiskard (1803), que quedó inconclusa.

Funcionario del estado en 1804, la caída de Prusia en 1806 reavivó sus sentimientos patrióticos, por lo que fue encerrado en el fuerte de Joux por los franceses. Recobrada la libertad, residió dos años en Dresde. Por esta época redactó Anfitrión (1806) y El jarro roto (1806), una comedia realista. Siguieron a estas obras Pentesilea (1807), Käthchen von Heilbronn (1808) y La batalla de Arminio (1809), de firme voluntad patriótica. Más contradictorio fue su último y más celebrado drama, El príncipe de Homburg (1810), basado en un episodio de la guerra de los Treinta Años.

A su regreso en Berlín, ingresó en el círculo romántico de Arnim, Fouqué y Brentano, donde editó la revista Berliner Abendlätter. Durante toda su vida adulta, luchó infatigablemente por incitar a sus compatriotas a la resistencia contra Napoleón. Puso fin a su atormentada vida a los treinta y cuatro años suicidándose en el lago Wannsee. La obra de Kleist, entre el clasicismo y el Romanticismo, se ha considerado una de las mejores de la dramaturgia alemana[1].

 

[1] http://www.biografiasyvidas.com/biografia/k/kleist.htm

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Friedrich Hölderlin

Heinrich Steffens

 

Friedrich Hölderlin

(Lauffen am Neckar, Alemania, 1770 – Tubinga, id., 1843)

 Poeta alemán. Al morir su padre, administrador del seminario protestante de Lauffen, cuando él tenía dos años, su madre casó en segundas nupcias con Johann Christoph Gock, consejero municipal de Nürtingen, donde Hölderlin se crió junto con su hermana y su hermanastro. En 1784 ingresó en un colegio preparatorio para el seminario, en Denkendorf, y en 1788 entró como becario en el seminario de Tubinga, donde trabó amistad con Hegel y Schelling, a partir de 1791.

Muy influido por Platón y por la mitología y cultura helénicas, se apartó sensiblemente de la fe protestante. En 1793 salió del seminario provisto de la licencia que le permitía ejercer el ministerio evangélico, pero decidió no dedicarse a su carrera, sino emplearse como preceptor. Schiller le proporcionó una plaza para ocuparse del hijo de Charlotte von Kalb, en Waltershausen, aunque pronto abandonó su puesto, dada la limitada influencia que ejercía sobre su alumno, y se instaló en Jena, uno de los principales centros intelectuales del país. Asistió a clases impartidas por Fichte, y Schiller le publicó un fragmento del Hiperión en su revista Thalia.

Falto de recursos, volvió a Nürtingen en 1795, antes de ser introducido en casa del banquero Gontard, en Frankfurt, siempre como preceptor. Susette, la esposa de Gontard, mujer al parecer de gran belleza y sensibilidad, habría de convertirse en su gran amor; tanto en sus poemas como en el Hiperión se referiría a ella con el nombre de «Diotima». Su amor fue correspondido, y el poeta describió su relación en una carta como «una eterna, feliz y sagrada amistad».

A pesar de su trabajo y de los viajes que debió efectuar con la familia Gontard a causa de la guerra, fue una época de intensa actividad literaria, y en 1799 finalizó su novela epistolar Hiperión. En septiembre de 1798 tuvo que abandonar la casa de los Gontard, después de vivir una penosa escena con el marido de Susette. Se entrevistó varias veces en secreto con ella, hasta que se trasladó a Homburg, por consejo de su amigo, Isaak von Sinclair.

Emprendió entonces su tragedia La muerte de Empédocles e intentó lanzar una revista intelectual y literaria, que fracasó. En 1800 fue invitado a Stuttgart, donde tuvo tiempo para dedicarse a la poesía y traducir a Píndaro, que ejercería una gran influencia sobre sus himnos. A finales del año aceptó otro puesto como preceptor en Hauptwil, Suiza; se ignora por qué razones abandonó su trabajo, en abril de 1801, y volvió con su madre, a Nütingen. Hasta enero de 1802, cuando obtuvo un cargo en casa del cónsul de Hamburgo en Burdeos, trabajó ininterrumpidamente en su obra poética.

Al aparecer los primeros síntomas de su enfermedad mental, en abril abandonó una vez más su puesto. Sinclair le comunicó por carta la muerte de Susette Gontard, el 22 de junio de 1803, en Frankfurt. Tras un período de gran violencia, su trastorno mental pareció remitir. Sinclair lo llevó de viaje a Ratisbona y Ulm y, a la vuelta, escribió El único y Patmos, dos de sus obras maestras. Por influencia de su amigo obtuvo la plaza de bibliotecario de la corte, en el palacio del landgrave de Homburg.

Como sus crisis mentales se hicieran cada vez más frecuentes, en 1806 fue internado en una clínica de Tubinga, sin que se produjera mejoría en su estado. Un ebanista de la misma ciudad, entusiasmado por la lectura del Hiperión, lo acogió en su casa en 1807. Allí permaneció hasta su muerte, en unas condiciones de locura pacífica que se prolongaron durante treinta y seis años.

La obra de Hölderlin tiene en su eje central el intento de hallar el sentido y esencia de la lírica en los momentos históricos convulsos que le tocó vivir. Los juveniles Himnos (1793), en los que canta a la belleza, la libertad y el genio de la adolescencia, sufren aún la influencia de Schiller y ensalzan los “ideales de la humanidad”. Las Elegías (1793), sobre todo “Grecia” y El destino”, son ya un lamento por lo desaparecido e incluyen una propuesta fundamental en Hölderlin: el impulso hacia un nuevo helenismo. Hiperión (1797-1799) es un texto a mitad de camino de la novela epistolar y de la llamada “de iniciación”, que comparte también las características confesionales de un diario íntimo y anticipa múltiples aspectos de la sensibilidad romántica.

A partir de 1797 el poeta escribió los fragmentos de Empédocles, su única incursión en la dramaturgia, que debía ser una tragedia clásica que trabajó en múltiples versiones. Su protagonista encarna para él al poeta y visionario en quien se refleja la armonía inherente a la unicidad total, y la serenidad que acompaña a la maduración para la muerte. Las Poesías (1799) aparecieron mayoritariamente en el Musenalmanach de Schiller y en el Taschenbuch für Frauenzimmer von Bildung, y son formalmente clásicas y hasta deliberadamente arcaicas en ocasiones. Las colecciones conocidas como Lírica tardía contienen los poemas escritos entre 1801 y 1808, y se publicaron en vida del autor.

Los poemarios editados por Uhland y Schwab en 1826, y también, póstumamente, las Obras completas publicadas por Schwab en 1846, incluyen algunos de los inquietantes textos escritos durante la apacible demencia del autor, que él gustaba atribuir a un alter ego al que llamaba Scardanelli. A finales del siglo XIX la obra del poeta alemán fue recuperada y ensalzada por los simbolistas, a través de los cuales ha venido ejerciendo un influencia creciente en las letras europeas[1].

 

[1] http://www.biografiasyvidas.com/biografia/h/holderlin.htm

Richard Wilhelm

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Richard Wilhelm

(10 de mayo de 1873 en Stuttgart, Alemania – 2 de marzo de 1930 en Tübingen, Alemania)

 

Sinólogo, teólogo y misionero alemán, tradujo muchos trabajos de filosofía del chino al alemán que luego fueron a su vez traducidos a otros lenguajes de todo el mundo. Fue amigo personal de Carl Gustav Jung. Su hijo Hellmut Wilhelm fue también un notable sinólogo.

Según Jung, Richard Wilhelm creó como sinólogo un puente entre Este y Oeste para legar al Occidente la preciosa herencia de una cultura milenaria destinada quizás a declinar.

Cuando era joven, Wilhelm se trasladó en misión cristiana a China y allí se había iniciado en el mundo del oriente espiritual. Wilhelm era una auténtica personalidad religiosa de visión amplia y clara. Poseía la capacidad de adaptarse incondicional a la postura de la manifestación de un espíritu extranjero y transmitir todo el milagro de la intuición, lo que le capacitaba para hacer accesible a Europa los valores espirituales de China.

Jung, Recuerdos, sueños, y pensamientos, página 441

El mayor logro y aporte de Wilhelm fue la traducción y comentario del Yijing. No solo realizó un cuidadoso trabajo de traducción sino que mediante su experiencia personal logró comprender los intrincados caminos de esta obra. Wilhelm fue discípulo de un Maestro Chino de antigua escuela llamado Lau Nai Süan, e iniciado por él en la filosofía yoga china y en la psicología del Yijing. Para este viejo sabio, la aplicación práctica del Yijing era una vivencia continuamente renovada.

Wilhelm tuvo la rara suerte de conocer en China uno de los sabios de la vieja escuela expulsado del continente por la revolución. Este viejo maestro, llamado Lau Nai Süan, le inició en el conocimiento de la filosofía china yoga y de la psicología del I Ging. A la colaboración de ambos hombres debemos la edición del I Ging, con su notable comentario. Introdujo esta notable obra del oriente en occidente de un modo vivo y plástico. Me parece que la edición de esta obra es uno de los hechos más importantes de Wilhelm. Junto a la claridad y comprensión de su actitud espiritual occidental muestra en el comentario al I Ging una adaptación a la psicología china que no tiene parangón.

Jung, Recuerdos, sueños, y pensamientos, página 441/442[1]

 

[1] http://es.wikipedia.org/wiki/Richard_Wilhelm

Kurt Tucholsky

Kurt Tucholsky

Kurt Tucholsky

(Berlín, 1890-Hindas, Suecia, 1935)

 

El periodista y escritor alemán de ascendencia judía Kurt Tucholsky nació el 9 de enero de 1890 en Berlín-Moabit. Su infancia transcurrió en Stettinn (territorio que en la actualidad pertenece a Polonia) y su formación académica tuvo lugar primero en el Instituto Francés y luego en el Königliche Wilhelms Gymnasium. Tras aprobar el examen conocido como Abitur, el joven comenzó a estudiar leyes en Berlín, una carrera que finalizó en la Universidad de Jena, donde a principios de 1915 obtuvo el doctorado con “cum laude”.

Sin embargo, Tucholsky nunca llegó a ejercer la abogacía porque prefirió inclinarse hacia el mundo de las letras, ámbito en el cual se destacó como escritor y periodista (aunque esta última actividad se vio interrumpida por el inicio de la I Guerra Mundial ya que, durante dos años, ninguno de sus artículos llegó a ser publicado). Tiempo después, fue reclutado como soldado y enviado al Frente Este, aunque terminó como corresponsal y colaborador del diario “Der Flieger”.

Ya terminada su obligación bélica, en diciembre de 1918 Tucholsky retomó su actividad periodística y, en ese marco, fue editor en jefe del suplemento satírico semanal “Ulk” y colaboró de forma regular con la revista “Die Weltbühne”. Por ese entonces, este autor que también trabajó como economista en el banco de Berlín “Bett, Simon & Co.” comenzó a escribir bajo los seudónimos de Kaspar Hauser, Peter Panter, Theobald Tiger e Ignaz Wrobel.

“El cielo de los prusianos”, “Prensa y realidad”, “La sonrisa de Mona Lisa”, “Aprended a reir sin llorar”, “Hace ocho años”, “La frase hecha” y “El palacio de Gripsholm: Una historia de verano” son algunas de las obras literarias creadas por este alemán que renunció al judaísmo el 1 de julio de 1914 para convertirse en protestante. Su muerte se produjo en Suecia el 21 de diciembre de 1935[1].

 

 

[1] http://www.poemas-del-alma.com/blog/biografias/biografia-de-kurt-tucholsky

Kurt W. Marek

Kurt W. Marek

Kurt W. Marek

(C. W. Ceram es el pseudónimo de Kurt Wilhelm Marek)

(Berlín, 20 de enero de 1915 – Hamburgo, 12 de abril de 1972)

 

Periodista y crítico literario alemán, conocido por sus obras de divulgación sobre arqueología, especialmente por su libro Dioses, tumbas y sabios.

Kurt Wilhelm Marek, nació en Berlín. Eligió luego firmar con el anagrama Ceram, invirtiendo su apellido Marek (Keram), para distanciarse en lo posible de su trabajo como propagandista del III Reich. Pues fue alistado en 1938, eso sí al parecer con carácter forzoso, y estuvo como reportero en Polonia, Unión Soviética, Noruega e Italia.1 En todo caso, durante la Segunda Guerra Mundial, fue miembro de las tropas de propaganda de Hitler (“Propagandatruppe”), y publicó por entonces Wir hielten Narvik, en 1941, y Rote Spiegel – überall am Feind. Von den Kanonieren des Reichsmarschalls, en 1943. Al final fue herido en Monte Cassino y cayó hecho prisionero en Italia; no mostró ya más esas viejas ideas.

En 1947 se trasladó temporalmente a los EE. UU., pero estuvo siempre conectado con Alemania y de hecho murió en Hamburgo. Comenzó su carrera como divulgador en 1949, sobre todo en arqueología; fue muy conocido por ello. C.W. Ceram llegó a ser redactor jefe de Die Welt y director de publicaciones de la editorial Ernst Rowohlt.

Como periodista, Ceram tuvo varios intereses. Se había introducido ya en la epigrafía y escribió un ensayo “Sobre el desciframiento de un escrito desconocido”, en el Berliner Illustrierte, de 1935. Pero fue durante su cautiverio por los americanos en Italia cuando tuvo ocasión de leer muchos libros de arqueología en inglés.

Como resultado de sus conocimientos adquiridos, publicó, en 1949, Dioses, tumbas y sabios (Götter, Gräber und Gelehrte), una historia de la argueología y sus desarrollos que le hizo famoso en todo el mundo. Este libro popular se tradujo a veintiocho idiomas, alcanzó los cinco millones de ejemplares publicados, y sigue reimprimiéndose hoy. El lector acompaña a Winckelmann en las primeras excavaciones, participa de las dudas de Champollion o llega hasta la cámara mortuoria de Tutankamon con Howard Carter, entre otras aventuras y hallazgos.

Sobre todo, Ceram quiere subyugar al lector mediante un fresco coloreado, pintoresco, basado en informaciones plurales. Pues, como dice en la introducción, “este libro no tiene ambición científica alguna”.

Otras obras conocidas del periodista, a la busca de poblaciones llamadas primeras, son El secreto de los hititas y El primer americano, sobre los nativos de América. Además, escribió Yestermorrow: Notes on Man’s Progress (1961); Hands on the Past: The Pioneer Archaeologists Tell Their Own Story (1966), todas ellas con su seudónimo.

En paralelo, Ceram siempre tuvo curiosidad por la historia del cine inicial. Escribió un primer trabajo en 1938 y a continuación se entrevistó con Max Skladanowsky y Oscar Messter en Berlín, así como con Louis Lumière, en París. Después de la guerra, prosiguió esas indagaciones paralelas, en el Instituto Alemán de Arte Cinematográfico, en el Instituto Británico del Cine, en la Cinemateca Francesa, de París, y en el Museo de Arte Moderno (MOMA), de Nueva York, según dijo el autor. Con distintos materiales, publicó Arqueología del cine, en Alemania e Inglaterra. Es un texto nada extenso, simple, comprensible y muy ilustrado; ésta es su característica esencial.

Además de ello, Kurt W. Marek regresó con su firma, y fue el responsable de la publicación en América y del epílogo del anónimo Una mujer en Berlín, en 1954, que el autor puso empeñó en editar, y que no tuvo mucho éxito entonces en Alemania (el texto inglés se tradujo en Suiza, en 1959). Marek afirma que es un documento manuscrito, y que conoció a la autora desde hacía años, pues vivía cerca; dice que visitó su casa en 1946 y que habló con vecinos de ella, antes de conocerla personalmente y saber de su diario.

Así que Una mujer en Berlín se ofrece como unas notas verídicas de una mujer burguesa, que no está en organizaciones del régimen. El libro narra con frialdad y distancia suma los abusos sobre una berlinesa por parte del ejército soviético, tras entrar éstos en la capital alemana al final de la guerra, entre el 20 de abril y el 22 de junio de 1945, momento ya en que se restablece el orden.

Marek sostiene que la autora le confió esos cuadernos suyos en el epílogo que adjuntó a la primera edición en inglés, vertido asimismo al castellano. Esa mujer había sido reportera en la Unión Soviética, y por lo que dice sería conocedora del ruso (como Marek) y de la literatura en general: habla de Hamsum, entre otros, y en un momento afirma que en 1945 lee a Rilke, Goethe y Hauptmann, pues “es un consuelo saberlos nuestros, de nuestra especie”.

De todos modos, esta “venganza de los vencedores” —”ajuste de cuentas”, como dijo ella, según Marek — aparece en este libro implacable sin otras referencias del editor al destino de otros “millones de mujeres” —las de los países lindantes con Alemania— afectadas por al menos idéntica violencia. Lo que ocurrió en las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial fue eco de la violenta invasión alemana durante el lustro bélico que le precedió; y la terrible supervivencia entre los escombros, que está bien reflejada en el texto, no fue sólo el destino de los vencidos, sino también el de cientos de ciudades europeas o rusas destruidas por sus bombardeos. La “inhumanidad”, palabra empleada por Marek solo para lo descrito por ella, brota del pasado inmediato alemán.

La versión castellana recoge una introducción ponderada de Hans Magnus Enzensberger, editor del texto, en 2003, tras 50 años de olvido, que repasa las vicisitudes de estas memorias. Este poeta y ensayista no resalta la trayectoria inicial del editor Marek, sino que afirma que él hizo “lo posible por pasar desapercibido” en su juventud. Enzensberger señala eso sí que ella, “aunque no era del todo consciente de la enormidad del holocausto, vio claramente que los alemanes habían revertido en sí mismos el sufrimiento que habían infligido a otros”[1].

 

[1] http://es.wikipedia.org/wiki/C._W._Ceram

Schopenhauer

Arthur Schopenhauer

 

Arthur Schopenhauer

(Danzig, actual Gdansk, Polonia, 1788-Frankfurt, Alemania, 1860)

Filósofo alemán. Fue hijo de un rico comerciante que se trasladó con su familia a Hamburgo cuando Danzig cayó en manos de los prusianos en 1793. Su madre fue una escritora que llegó a gozar de cierta fama, y aunque el Schopenhauer maduro no tuvo buenas relaciones con ella, el salón literario que fundó en Weimar proporcionó al filósofo la ocasión de entrar en contacto con personalidades como Goethe.

En 1805 inició, contra sus deseos, una carrera comercial como aprendiz por voluntad de su padre; la muerte de éste (al parecer, por suicidio) le permitió prepararse para los estudios superiores e ingresó en la Universidad de Gotinga como estudiante de medicina en 1809.

Pero la lectura de Platón y de Kant orientó sus intereses hacia la filosofía, y en 1811 se trasladó a Berlín, donde estudió durante dos años, siguiendo los cursos de Fichte y Schleiermacher; la decepción que ambos le causaron fue motivo de un momentáneo alejamiento de la filosofía y un interés por la filología clásica.

Las campañas napoleónicas le brindaron la ocasión de retirarse a Rudolfstadt, donde preparó su tesis titulada La cuádruple raíz del principio de razón suficiente que le valió el título de doctor por la Universidad de Jena y que fue publicada en 1813. Regresó después a Weimar, donde se relacionó estrechamente con Goethe y fue introducido por F. Mayer en la antigua filosofía hindú, uno de los pilares, junto con Platón y Kant, del que había de ser su propio sistema filosófico.

Éste quedó definitivamente expuesto en su obra El mundo como voluntad y representación. La realidad auténtica corresponde a un principio que Schopenhauer denominó voluntad, de la cual el mundo como representación es su manifestación; el sistema se completa con una ética y una estética. Cuando el individuo, enfrentado al mundo como representación, se pregunta por lo que se encuentra tras las apariencias, obtiene la respuesta como resultado de su experiencia interna, en lo que se conoce como voluntad; pero la irracionalidad de ésta, su condición de afán de vida perpetuamente insatisfecho, produce una insatisfacción que la conciencia sólo puede suprimir a través de una serie de fases que conducen a la negación consciente de la voluntad de vivir.

La influencia de Kant en el sistema es clara: el mundo fenoménico corresponde a la representación, mientras que la voluntad constituye la verdadera naturaleza del nóumeno, según Schopenhauer, pues la esencia de éste es descubierta por el hombre dentro de sí mismo como impulso irracional, vital.

El filósofo confiaba en un reconocimiento inmediato de la importancia de su obra, pero ésta no suscitó demasiada atención, aunque sí le ayudó a obtener en 1820, tras un viaje a Italia, la condición de docente en la Universidad de Berlín. Allí trató en vano de competir con Hegel, a la sazón en la cumbre de su popularidad, para lo que anunció sus cursos a la misma hora que los de aquél, al que consideró abiertamente como su adversario. Pero no tuvo éxito; en 1825, después de un nuevo viaje a Italia y un año de enfermedad en Munich, renunció a la carrera universitaria.

Vivió a partir de entonces y hasta su muerte una existencia recluida, que desde 1831 transcurrió en Frankfurt, adonde se trasladó huyendo del cólera que ese mismo año llevó a la tumba a Hegel. Tras la segunda edición (1844) de su obra principal, considerablemente aumentada con cincuenta nuevos capítulos, empezó a ser conocido merced a una colección de ensayos y aforismos publicada en 1851. En el clima intelectual creado después de la revolución de 1848, su filosofía alcanzó finalmente reconocimiento internacional y ejerció una considerable influencia sobre pensadores como Friedrich Nietzsche[1].

Martín Lutero

Martín Lutero

Martín Lutero

Teólogo alemán cuya ruptura con la Iglesia católica puso en marcha la Reforma protestante (Eisleben, Turingia, 1483-1546). Contrariando la voluntad de sus padres, Martín Lutero se hizo monje agustino en 1505 y comenzó a estudiar Teología en la Universidad de Wittenberg, en donde se doctoró en 1512.

Siendo ya profesor comenzó a criticar la situación en la que se encontraba la Iglesia católica: Lutero protestaba por la frivolidad en la que vivía gran parte del clero (especialmente las altas jerarquías, como había podido contemplar durante una visita a Roma en 1510) y también el que las bulas eclesiásticas -documentos que teóricamente concedían indulgencias a los creyentes por los pecados cometidos- fueran objeto de un tráfico puramente mercantil.

Las críticas de Lutero reflejaban un clima bastante extendido de descontento por la degradación de la Iglesia, expresado desde la Baja Edad Media por otros reformadores que se pueden considerar predecesores del luteranismo, como el inglés John Wyclif (siglo XIV) o el bohemio Jan Hus (siglo XV). Las protestas de Lutero fueron subiendo de tono hasta que, a raíz de una campaña de venta de bulas eclesiásticas para reparar la basílica de San Pedro, decidió hacer pública su protesta redactando 95 tesis que clavó a la puerta del castillo de Wittenberg (1517).

La Iglesia hizo comparecer varias veces a Lutero para que se retractase de aquellas ideas (en 1518 y 1519); pero en cada controversia Lutero fue más allá y rechazó la autoridad del papa, de los concilios y de los «Padres de la Iglesia», remitiéndose en su lugar a la Biblia y al uso de la razón.

En 1520, Lutero completó el ciclo de su ruptura con la Iglesia, al desarrollar sus ideas en tres grandes «escritos reformistas»: Llamamiento a la nobleza cristiana de la nación alemana, La cautividad babilónica de la Iglesia y Sobre la libertad cristiana. Finalmente, el papa León X le condenó y excomulgó como hereje en una bula que Lutero quemó públicamente (1520); y el nuevo emperador, Carlos V, le declaró proscrito tras escuchar sus razones en la Dieta de Worms (1521). Lutero permaneció un año escondido bajo la protección del elector Federico de Sajonia; pero sus ideas habían hallado eco entre el pueblo alemán y también entre algunos príncipes deseosos de afirmar su independencia frente al papa y frente al emperador, por lo que Lutero no tardó en recibir apoyos que le convirtieron en dirigente de un movimiento religioso conocido como la Reforma.

Desligado de la obediencia romana, Lutero emprendió la reforma de los sectores eclesiásticos que le siguieron y que conformaron la primera Iglesia protestante, a la cual dotó de una base teológica. El luteranismo se basa en la doctrina (inspirada en escritos de san Pablo y de san Agustín) de que el hombre puede salvarse sólo por su fe y por la gracia de Dios, sin que las buenas obras sean necesarias ni mucho menos suficientes para alcanzar la salvación del alma; en consecuencia, expedientes como las bulas que vendía la Iglesia católica no sólo eran inmorales, sino también inútiles.

Lutero defendió la doctrina del «sacerdocio universal», que implicaba una relación personal directa del individuo con Dios en la cual desaparecía el papel mediador de la Iglesia, privando a ésta de su justificación tradicional; la interpretación de las Sagradas Escrituras no tenía por qué ser un monopolio exclusivo del clero, sino que cualquier creyente podía leer y examinar libremente la Biblia, para lo cual ésta debía ser traducida a idiomas que todos los creyentes pudieran entender (él mismo la tradujo al alemán, creando un monumento literario de gran repercusión sobre la lengua escrita en Alemania en los siglos posteriores).

También negó otras ideas asumidas por la Iglesia a lo largo de la Edad Media, como la existencia del Purgatorio o la necesidad de que los clérigos permanecieran célibes; para dar ejemplo, él mismo contrajo matrimonio con una antigua monja convertida al luteranismo. De los sacramentos católicos Lutero sólo consideró válidos los dos que halló reflejados en los Evangelios, es decir, el bautismo y la eucaristía, rechazando los demás.

Al rechazar la autoridad centralizadora de Roma, Lutero proclamó la independencia de las Iglesias nacionales, cuya cabeza debía ser el príncipe legítimo de cada Estado; la posibilidad de hacerse con el dominio sobre las Iglesias locales (tanto en su vertiente patrimonial como en la de aparato propagandístico para el control de las conciencias) atrajo a muchos príncipes alemanes y facilitó la extensión de la Reforma. Tanto más cuanto que Lutero insistió en la obediencia al poder civil, contribuyendo a reforzar el absolutismo monárquico y desautorizando movimientos populares inspirados en su doctrina, como el que desencadenó la «guerra de los campesinos» (1524-25).

La extensión del luteranismo dio lugar a las «guerras de religión» que enfrentaron a católicos y protestantes en Europa a lo largo de los siglos XVI y XVII, si bien las diferencias religiosas fueron poco más que el pretexto para canalizar luchas de poder en las que se mezclaban intereses políticos, económicos y estratégicos. El protestantismo acabó por consolidarse como una religión cristiana separada del catolicismo romano; pero, a su vez, también se dividió en múltiples corrientes, al aparecer disidentes radicales en la propia Alemania (como Thomas Münzer) y al extenderse el protestantismo a otros países europeos en donde aparecieron reformadores locales que crearon sus propias Iglesias con doctrinas teológicas diferenciadas (como en la Inglaterra de Enrique VIII o la Suiza de Zuinglio y Calvino)[1].

Joseph Eichendorff

Joseph Eichendorff

Joseph Eichendorff

(Joseph von Eichendorff)

(10/03/1788 – 26/11/1857)

Poeta alemán

Nació el 10 de marzo de 1788 en Lubowitz (ahora Lubowice Raciborski, Polonia).

Cursó estudios en las universidades de Halle y Heidelberg, donde recibió las influencias del poeta Otto von Loeben. Formó parte del círculo romántico religioso del crítico y filósofo alemán Friedrich von Schlegel  y su esposa, a quienes conoció en Viena. Entre 1813 y 1844, trabajó para el gobierno prusiano como consejero para asuntos culturales de la Iglesia católica.

Su primera novela, Presentimiento y presente, apareció en 1815, y su narración más famosa, La vida de un vagabundo tunante, en 1826. Tras su segunda novela, en 1834, El poeta y sus compañeros, se dedicó a trabajos de historia literaria.

Joseph von Eichendorff falleció el 26 de noviembre de 1857[1].

Erich Auerbach

Erich Auerbach

Erich Auerbach

(Berlín, 1892 – Wellingford, 1957)

Filólogo y crítico alemán. Filólogo romanista, comenzó su actividad de estudioso y crítico trabajando como bibliotecario en la Staatsbibliothek de Berlín. Se dedicó especialmente al estudio de Vico y de Dante, y en 1929 publicó su primera obra sobre el gran poeta italiano, Dante como poeta del mundo terreno. La mayor parte de su interés y sus investigaciones durante toda su vida los dedicó a este poeta.

En el mismo año fue llamado a suceder a Leo Spitzer en la Universidad de Marburgo, donde desarrolló su labor docente hasta 1936, año en que se refugió en Turquía. En la Universidad de Estambul prosiguió con su actividad de filólogo, enseñando y dedicándose a la redacción de su obra más famosa, publicada en 1946 con el título Mimesis. El realismo en la literatura occidental.

En dos escritos precedentes, Romantik und Realismus (1933) y Über die ernste Nachahmung des Alltäglichen (1937), Auerbach ya había expuesto sus primeras reflexiones en torno al realismo. Desde 1942 hasta 1945 había recogido y sometido a análisis una selección de pasajes de obras de la literatura europea, desde los antiguos textos bíblicos y homéricos, pasando por la Edad Media, hasta nuestros días, y los había examinado a la luz de un método original que representa una extensión y una profundización de la crítica de Leo Spitzer en su sentido historicista.

Habiendo advertido que, al representar la realidad, tanto en los textos bíblicos como especialmente en los de los grandes escritores franceses del siglo XIX, se había superado la distinción entre los diferentes géneros literarios tal como la habían impuesto hasta entonces los rígidos cánones de los clásicos antiguos, restablecidos durante los siglos XVI y XVII, el autor examina los diferentes modos de representar la realidad sobre personajes y hechos de la vida cotidiana en las obras de aquellos escritores que, en épocas diversas y por diferentes motivos, no aceptaron estos esquemas[1].

Ana Magdalena Bach

Ana Magdalena Bach

La pequeña crónica de Ana Magdalena Bach

Tras la muerte de J.S Bach, su mujer, Ana Magdalena Bach, se fue quedando poco a poco en la miseria, llegando a subsistir únicamente de las limosnas que le daban sus vecinos.

La música de su difunto marido estaba comenzando a “pasar de moda” (la muerte de Bach en 1750 marca el fin del barroco en música en los libros de historia), y sus obras apenas continuaban interpretándose cuando un día llamo a la puerta de Ana Magdalena un antiguo alumno de su marido. Le rogo que escribiera las memorias de J.S Bach, pues estaba convencido de que en el futuro se reconocería el genio de su maestro.

Ana, en su soledad, resistiéndose a vender las partituras que le quedaban de su marido para poder comer y alimentar a las hijas que aun compartían techo y miseria con ella (abandonada a sus suerte por lo hijos mayores de Bach de su anterior matrimonio), comienza a escribir las memorias que a día de hoy, con sus escasas páginas, es un conmovedor y tierno libro de historia de la música.

Este es el argumento de una novela histórica que durante un tiempo pasó por autentica. De hecho la editorial Juventud, responsable de su edición española, aun conociéndose desde hacía tiempo el verdadero origen del libro, no menciona a la autora real en varias de sus sucesivas ediciones, creando confusión incluso hoy en día.

La novela fue escrita por la musicóloga inglesa Esther Meynel, pero en sus primeras ediciones (1925) salió a la venta como obra de autoría anónima, haciendo creer que era autentica. Más tarde, tras el enorme éxito que tuvo la novela y el entusiasmo que provocó su supuesta autenticidad, se dio a conocer a la verdadera responsable de los textos.

Salvo el encargo de la crónica por el alumno de Bach, todo el enunciado que he realizado para este artículo es real, y es que el libro pretende ajustarse a la realidad con toda la rigurosidad de la que es capaz Meynel a principios del siglo XX.

Dejando aparte la interesante concepción y anécdota que guarda la novela, este es un libro indicado tanto para estudiantes de música como para músicos o aficionados a la música de cualquier estilo[1].

 

 

Herman Hesse

Hermann Hesse

Hermann Hesse

(Calw, 1877 – Montagnola, 1962)

Novelista alemán que en ocasiones utilizó el seudónimo de Emil Sinclair; obtuvo el premio Nobel en 1946. Vástago de una familia de misioneros pietistas, fue destinado al estudio de la teología y enviado en 1891 al seminario de Maulbronn.

De allí se fugó en 1894 e hizo el aprendizaje de relojero en Calw. En 1895 fue aprendiz de librero en Tubinga y trabajó como tal en Basilea a partir de 1899. Después del éxito de Peter Camenzind (1904) se instaló a orillas del lago de Constanza dedicado a la literatura. En 1911 viajó a la India, más tarde se fue a vivir a Berna y finalmente a Montagnola, cerca de Lugano.

Peter Camenzind (1904) puede ser considerada un arquetipo del género conocido como “novela de formación”, de escritura reflexiva y melancólica, sobre un joven que llega del campo a la ciudad para acabar huyendo de la cultura urbana y regresar a la naturaleza y la vida sencilla. En esa misma línea, Bajo la rueda (1906) expresa la rebelión contra la autoridad.

Pero el título que marca el paso del ecuador dentro de la obra de Hesse es sin duda Demian (1919), cuyas primeras ediciones se publicaron bajo el seudónimo Emil Sinclair y con el significativo subtítulo “Una historia de juventud”: escrita en medio de una profunda depresión, la novela es sin embargo un canto a la amistad, al arte y a la vida. Siddharta (1922), diametralmente distinta, recoge la experiencia del autor en la India y se convertiría, una generación más tarde, en el libro de cabecera de los primeros “hippies”, difusores en Occidente de la cultura budista.

El lobo estepario (1927) es acaso el más célebre de los títulos de Hesse e inicia sin duda la etapa de madurez de su obra: está construido a partir de las notas póstumas del artista Harry Haller, introducidas por los comentarios de un editor, y es un lúcido análisis sobre la locura de una época en la que muere lo viejo sin que haya nacido algo nuevo. Narciso y Goldmundo (1930), situada en una imprecisa alba del Renacimiento, presenta la contraposición de Narciso, el monje ascético, y Goldmundo, el artista, en una escuela monástica, donde traban amistad. Es la confrontación entre el mundo paterno, encarnado en el logos y la ciencia, y el arte maternal, que no representa una certeza sino una búsqueda de por vida.

El juego de los abalorios (1943), cierra lo que puede entenderse como una trilogía de culminación de la obra de Hesse, a través de un nuevo intento de reunión (los abalorios) del mundo de las artes y de las ciencias: un auténtico resumen de los esfuerzos anteriores del autor por reflejar la inquietante dualidad entre el pensamiento y el espíritu. Siguieron luego colecciones de cuentos, relatos y meditaciones, y en 1951 la antología literaria de este educador humano, que une la interioridad de la lucha sostenida para la existencia del espíritu, consciente de su propia responsabilidad, con la advertencia dirigida a su misma época en peligro y al pueblo alemán. La edición completa de las obras de Hermann Hesse, en seis tomos, apareció en 1952[1].

Novalis

Novalis

Novalis

(Friedrich Leopold von Hardenberg; Oberwiederstedt, actual Alemania, 1772 – Weissenfels, id., 1801)

 Poeta alemán; tomó el nombre de Novalis de un antiguo título nobiliario de su aristocrática familia. Las concepciones estéticas de Novalis, cuya obra constituyó un canto a la integración mística de espíritu y naturaleza, influyeron notablemente en el desarrollo posterior del romanticismo europeo.

Nacido en el seno de una familia noble de Sajonia, recibió una educación pietista. Estudió derecho en Jena, donde asistió a los cursos de historia de Friedrich Schiller y conoció a Fichte, cuya filosofía idealista gravita sobre toda su obra. Tras su traslado a Leipzig en 1791 conoció a los hermanos August y Friedrich von Schlegel, y un año más tarde pasó a Wittenberg, donde ejerció la jurisprudencia.

La muerte de su prometida, la jovencísima Sophie von Kühn, a causa de la tuberculosis (1797), le sumió en una profunda una crisis espiritual. En sus Himnos a la noche (Hymnen an die Nacht, 1800), colección de poemas en prosa y verso, el poeta exalta la noche, identificada con la muerte, como el paso hacia la «vida verdadera», un renacimiento místico en la persona de Dios donde el reencuentro con su amada y con el conjunto del universo sería posible, todo ello evocado por medio de un lenguaje sugestivo y armónico.

En 1798 marchó a Freiberg para estudiar geología, y en 1799 se convirtió en administrador de minas en Weissenfels, poco antes de su prematura muerte, también a causa de la tuberculosis. Su obra publicada en vida se limita a los Himnos y a dos series de Fragmentos (Fragmente) aparecidos en la revista Athenäum en mayo de 1798. El conjunto de su producción fue publicado a su muerte por Friedrich Schlegel y Ludwig Tieck.

Los Fragmentos, compuestos entre 1795 y 1800, comprenden una serie de apuntes, aforismos y comentarios breves sobre filosofía, estética y literatura, en los que expresa las principales inquietudes y concepciones teóricas del romanticismo. La angustia del poeta es provocada por la fractura que separa al sujeto del objeto, dentro de los estrechos límites fijados por el kantismo: la mediación conceptual falsea la unidad esencial de la vida, de la que participa el poeta, sin poder asirla ni expresarla jamás. El papel asignado al arte se acerca al de la religión, por cuanto tiene la misión de hacer visible aquella intuición absoluta, aunque en sus apuntes Novalis indica que tal acceso debe realizarse desde la autorrevelación del arte como mediación, como falsedad y, por tanto, como absoluta libertad creativa. Junto a estas consideraciones se hallan otras muchas sobre las más variadas materias, desde el esoterismo hasta la matemática y las ciencias, pasando por el derecho y la política. Según explicó su amigo Tieck, Novalis “había desarrollado el plan para una obra enciclopédica propia, en la cual las experiencias e ideas de las diversas ciencias debían explicarse, apoyarse y animarse mutuamente”.

La novela inconclusa Los discípulos de Sais (Die Lehrlinge zu Sais) presenta una visión alegórica de la naturaleza; escrita durante los estudios geológicos del autor, narra los esfuerzos de un grupo iniciático por desentrañar la verdad sobre la esencia de la naturaleza. También la novela Enrique de Ofterdingen (Heinrich von Ofterdingen) quedó en estado fragmentario, aunque una vez publicada se convirtió en paradigma del romanticismo. Novela de aprendizaje, el autor proyecta en ella las obsesiones que guiaron su propia vida. El protagonista, un juglar medieval cuya existencia histórica es incierta, aunque se le supone autor del Cantar de los Nibelungos, debe salir al «exterior» para hallar su propia identidad, a través de los lugares comunes literarios del viaje y del enamoramiento. Las preocupaciones románticas que distinguen la novela se resumen en la imagen de la flor azul que el protagonista ve en sueños, y a cuya búsqueda se dedica, símbolo de la esencia del arte como reconciliación entre mundo interior y exterior, es decir, como realización del concepto en lo concreto. El elemento central de la obra son las reflexiones de Novalis sobre la esencia de la poesía y su objeto.

En el ensayo La Cristiandad o Europa (Die Christenheit oder Europa), Novalis expresa toda la nostalgia romántica por la perdida unidad de la Europa cristiana medieval, en una exaltación de la fe cristiana. Escrito en 1799 para la revista Athenäum, no se publicó entonces por intervención de Goethe, y no se pudo dar a la imprenta, recortado, hasta 1826. Otra de sus obras que han ganado con el paso del tiempo son sus Cánticos espirituales (Geistliche Lieder), conjunto de poemas religiosos de gran emotividad que testimonian una fe teñida de piadosa resignación y que fueron escritos por la misma época que sus Himnos, a los que prolongan y completan en parte. Están hechos también con una expresión más íntima, sencilla y rítmica y fueron escritos para ser cantados. Cristo aparece en ellos como símbolo de la unidad de poesía y religión[1].

 

Hans Jurgen Heise

Hans Jurgen Heise

Hans Jurgen Heise

Escritor alemán, nacido en Bublitz (Pomerania) en 1930.

En 1950 huyó a la parte occidental de Berlín. Desde 1958 trabaja como Director del Archivo del Instituto de Economía Mundial de Kiel, a la vez que traduce textos líricos del español y del inglés. En los años setenta comenzó la oleada de premios que ha reconocido su trayectoria literaria, que se vio confirmada en 1993 y 1994, cuando recibió el Premio a la Cultura de Pomerania y en el Premio Andreas Gryphius, respectivamente.

A través de los textos de A. Rimbaud y F. García Lorca encontró el camino hacia su propia forma de hacer poesía. Su obra está marcada por la tensión existente entre la naturaleza interior y exterior. Su primer poemario, Vorboten einer neuen Steppe (Precursores de una nueva estepa, 1961) trata de forma irónica determinados problemas ecológicos. Un carácter más simbolista es el que presentan obras posteriores como Worte aus der Zentrifuge (Palabras desde la centrifugadora, 1966). Besitzungen im Untersee (Propiedades en el fondo del mar, 1973), o Vom Landurlaub zurück (De vuelta de las vacaciones en el campo, 1975).

Gracias a sus conocimientos de poesía española y latinoamericana, Heise ha dotado a la lírica de la naturaleza de nuevos tonos y contenidos. Otras colecciones de poemas son Wegloser Traum (Sueño sin camino, 1964), Beschlagener Rückspiegel (El espejo retrovisor empañado, 1965), Der Zug nach Gramenz (El tren a Gramenz, 1985) y Der Aufstand der Requisiten (La revuelta de los requisitos, 1992)[1].

Karl Marx

Karl Marx

 

Karl Marx

(Tréveris, Alemania- 5/mayo/1818. Londres, Reino Unido 14/marzo/1883)

Karl Heinrich Marx Pressburg, conocido también en castellano como Carlos Marx fue un intelectual y militante comunista alemán de origen judío. En su vasta e influyente obra, incursionó en los campos de la filosofía, la historia, la sociología y la economía. Junto a Friedrich Engels, es el padre del socialismo científico, del comunismo moderno y del marxismo. Sus escritos más conocidos son el Manifiesto del Partido Comunista (en coautoría con Engels) y el libro El Capital.

Nacido en una familia de clase media acomodada en Tréveris, Alemania, fue a estudiar en la Universidad de Bonn y en la Universidad Humboldt de Berlín, donde se interesó en las ideas filosóficas de los jóvenes hegelianos. En 1836, se comprometió con Jenny von Westphalen, casándose con ella en 1843. Tras la finalización de sus estudios, se convirtió en periodista en la ciudad de Colonia, escribiendo para un diario radical, la Gaceta Renana (Rheinische Zeitung), donde comenzó a utilizar conceptos hegelianos de la dialéctica para influir en sus ideas sobre el socialismo. Se trasladó a París en 1843 y comenzó a escribir para otros periódicos radicales, como los Anales Franco-Alemanes (Deutsch-französische Jahrbücher) y Vorwärts!, así como una serie de libros, de los cuales varios fueron coescritos con Engels. Fue exiliado a Bruselas en Bélgica en 1845, donde se convirtió en una figura importante de la Liga de los Comunistas, antes de regresar a Colonia, donde fundó su propio periódico, la Nueva Gaceta Renana (Neue Rheinische Zeitung). Se exilió una vez más, en 1849 se trasladó a Londres junto con su esposa Jenny y sus hijos. En Londres, la familia se redujo a la pobreza, pero Marx siguió escribiendo y formulando sus teorías sobre la naturaleza de la sociedad y cómo creía que podría mejorarse, así como una campaña por el socialismo y convirtiéndose en una figura destacada de la Primera Internacional.

Las teorías de Marx sobre la sociedad, la economía y la política, que se conocen colectivamente como el marxismo, sostienen que todas las sociedades avanzan a través de la dialéctica de la lucha de clases. Fue muy crítico de la forma socioeconómica vigente de la sociedad, el capitalismo, al que llamó la “dictadura de la burguesía”, afirmando que se llevaba a cabo por las acaudaladas clases alta y media para su propio beneficio y predijo que, como los anteriores sistemas socioeconómicos, inevitablemente se producirían tensiones internas que lo llevarían a su autodestrucción y a su reemplazo por un nuevo sistema, el socialismo. Sostuvo que la sociedad bajo el socialismo, sería regida por la clase obrera en lo que llamó la “dictadura del proletariado”, el “Estado obrero” o “democracia obrera”. Creía que el socialismo sería, a su vez, eventualmente reemplazado por una sociedad sin Estado y sin clases llamada comunismo puro. Junto con la creencia en la inevitabilidad del socialismo y del comunismo, Marx luchó activamente para la implementación del primero, argumentando que los teóricos sociales y las personas desfavorecidas debían realizar una acción revolucionaria organizada para derrocar el capitalismo y lograr un cambio socioeconómico.

Mientras que Marx se mantuvo como una figura relativamente desconocida durante su vida, sus ideas y la ideología del marxismo comenzaron a ejercer una gran influencia sobre los movimientos socialistas poco después de su muerte. Los gobiernos revolucionarios socialistas basados en conceptos marxistas tomaron el poder en una variedad de países a lo largo del siglo XX, llevando a la formación de Estados socialistas como la Unión Soviética en 1922 y la República Popular China en 1949, con diversas variantes teóricas desarrolladas, tales como el Leninismo, el Trotskismo, el Estalinismo y el Maoísmo. Marx es normalmente citado, junto a Émile Durkheim y a Max Weber, como uno de los tres principales arquitectos de la ciencia social moderna, y ha sido descrito como una de las figuras más influyentes en la historia humana, en 1999 una encuesta de la BBC fue votado como el “pensador del Milenio” por personas de todo el mundo[1].

Georg Christoph Lichtenberg

Georg Christoph Lichtenberg

Georg Christoph Lichtenberg

(1 de julio de 1742, Ober-Ramstadt – † 24 de febrero de 1799, Gotinga)

Fue un científico y escritor alemán. Fue profesor de la Universidad de Gotinga, donde a su vez en su juventud tuvo en su misma función a Gotthelf Kästner. Dirigió misiones astronómicas en Hannover y en Osnabrück. Como científico fue el primer profesor de física experimental de Alemania.

Durante sus estancías en Inglaterra (1770, 1774-1775) frecuentó a la familia real y también todos los ambientes científicos. Estaba en contra de todo espíritu religioso y conservador, además de oponerse a los jóvenes pertenecientes al Sturm und Drang. En sus Aforismos, publicados de forma póstuma desde 1800 a 1806, se puede notar su contundente escepticismo, satírico, anglófilo y con una distinguida ironía. A los Aforismos se refería el autor como “waste books”, usando la terminología inglesa.

Lichtenberg fue el más joven de 17 hermanos, hijo de un pastor protestante de idéntico nombre que fue ascendiendo en la jerarquía eclesiástica hasta convertirse en superintendente de Darmstadt. Al contrario de lo habitual en un religioso de la época, su padre disponía de grandes conocimientos científicos. Georg Christoph Lichtenberg fue educado en la casa de sus padres hasta la edad de 10 años en que ingresó en la escuela latina de Darmstadt. Su inteligencia se puso rápidamente en evidencia. Pretendía estudiar matemáticas pero su familia no alcanzaba a pagar los estudios por lo que en 1762 su madre, Katharina Henriette Lichtenberg, nacida en Eckhard (1696-1764) se dirigió a Ludwig VIII. que le concedió a Lichtenberg una beca anual de 200 Gulden. En mayo de 1763 dejó Darmstadt para estudiar hasta 1766 en la Universidad de Gotinga; matemáticas, historia natural y astronomía.

Su minusvalía física (escoliosis) y su propensión a padecer enfermedades probablemente hicieron de él una persona extremadamente curiosa y observadora.

Tras sus estudios realizó dos largos viajes a Inglaterra, el primero en 1770 como tutor de dos estudiantes ingleses en que causó una gran impresión al Rey Jorge III de Inglaterra y Hannover que lo recomendó para ocupar una plaza de profesor de filosofía. En los años siguientes hasta 1774 realizó observaciones astronómicas en el antiguo Observatorio de Gotinga. En el segundo de sus viajes de 1774 a 1775 conoció a integrantes de la expedición que dio la segunda vuelta al mundo de Cook y a otras personalidades de la época como James Watt o Joseph Priestley.

En 1770 había obtenido plaza de profesor de física, matemáticas y astronomía en la Universidad de Gotinga, aunque no impartió clases hasta 1776. En 1777 estuvo relacionado con Maria Dorothea Stechardt (1765-1782). Desde 1780 hasta su fallecimiento fue profesor (Ordinarius) de física. En 1782 conoce a Margarethe Elisabeth Kellner con quien comienza otra relación análoga a la matrimonial. En 1793 fue nombrado miembro de la Royal Society de Londres[1].

Thomas Mann

Thomas Mann

Thomas Mann
(Lübeck, 1875 – Kilchberg, 1955)
Escritor alemán, premio Nobel en 1929. Criado en Lübeck en el seno de una familia patricia, a la muerte de su padre en 1893 siguió a su madre a Munich, donde trabajó como aprendiz en una compañía de seguros. Más tarde, aprovechando en parte las relaciones de su hermano Heinrich, colaboró con varias revistas, entre ellas Simplizissimus. De 1895 a 1897 estuvo en Italia, acompañando a su hermano.
En su juventud, su postura quedó reflejada en lasConsideraciones de un apolítico, planteadas en gran medida contra el Zola, que había publicado precisamente Heinrich. En 1933, aprovechando una gira de conferencias, y siguiendo el consejo de sus hijos, no volvió a Alemania, sino que se exilió primero en Sanary-sur-Mer, cerca de Marsella, y luego en Küsnacht, junto a Zurich. En esa época no se definió políticamente, se mantuvo apartado de los círculos de exiliados e incluso prometió al ministerio de Propaganda alemán, en 1933, abstenerse de manifestaciones políticas, pues no quería hacer peligrar la relación con sus lectores alemanes ni la edición de José y sus hermanos.
En 1938 se trasladó a California, donde residió hasta el final de la Segunda Guerra Mundial. Desde allí dio una serie de charlas radiofónicas de propaganda para la BBC bajo el apelativo común de Deutsche Hörer (1940-1945, ¡Oyentes alemanes!) y diversas conferencias de orientación antifascista. En 1947 visitó Alemania y participó en la primera reunión de posguerra del PEN-Club en Zurich. En 1952, decepcionado por la situación en Estados Unidos a raíz de la muerte de Franklin D. Roosevelt, volvió a Europa y se estableció de nuevo en Suiza, vastamente honrado a partir de allí por sus conciudadanos alemanes.
La producción literaria de Mann fue enorme y, de entre ella, merece destacarse cronológicamente Los Buddenbrook (1901), novela subtitulada “decadencia de una familia”, que narra precisamente el progresivo declive de una estirpe hanseática en el curso del siglo XIX, sobre el fondo de los procesos de cambio sociológico producidos en esa época. Escrita bajo la influencia del radicalismo cultural de Nietzsche, en sus páginas aparece la oposición entre mundo y arte, lo que será un tema recurrente en el autor.
Tonio Kröger (1903), relato publicado conjuntamente con otros varios, es la biografía de un artista, temáticamente muy cercana a Los Buddenbrook, y, según confesión del propio Mann, la obra que afectivamente le era más próxima. En la novela Alteza real (1909), el heredero de un pequeño principado alemán se casa con la hija de un millonario estadounidense, con lo que sanea el erario y, a la vez, da un sentido a su propia existencia, hasta entonces meramente decorativa: se trata de una “comedia en forma novelesca”, narrada con simpática ironía.
La muerte en Venecia (1913), sin duda la más acabada síntesis de la poética del autor, y una cumbre en el género de la novela breve, presenta a través de sus protagonistas, el músico moribundo y el joven Tadzio, una sutil relación dialécticta entre el apogeo de la belleza y la inevitable presencia de la muerte. En La montaña mágica (1924), vasta novela comenzada en 1912, que pretendía en un principio ser una especie de sátira de La muerte en Venecia,Hans Castorp, patricio alemán internado siete años en un sanatorio pulmonar internacional suizo, vive un proceso formativo: con la excusa de las varias conversaciones que se entrecruzan en ese mundo cerrado, Mann intercala una serie de ensayos sobre múltiples cuestiones y traza un cuadro minucioso de la sociedad europea anterior a la Primera Guerra Mundial.
La tetralogía José y sus hermanos (1933-1943), recreación del relato bíblico pero sin ninguna pretensión de historicidad, refleja la evolución del pensamiento del autor desde el irracionalismo del período 1914-1918, pasando por la democracia burguesa de la década de 1920 y los planteamientos condicionadamente socialistas de la de 1930, hasta su admiración por el New Deal de Roosevelt, que se hace evidente en la última de las cuatro novelas, cuyo eje gira en torno a la síntesis entre cuerpo y espíritu.
En Carlota en Weimar(1939), donde se relata el reencuentro de Goethe, en la culminación de su vida, con Carlota, su amante de juventud, Mann dibuja al representante del clasicismo alemán como el artista que ha logrado la armoniosa fusión en sí mismo entre las personalidades del poeta y el ciudadano.Doctor Faustus(1947), considerada unánimemente su obra maestra, señala en el subtítulo que se trata de “La vida del compositor alemán Adrian Leverkühn narrada por un amigo”. Centrada en el carácter ambivalente del dotado compositor, que cae en manos del diablo, refleja la decadencia y una mezcla de culpa e incapacidad de la sociedad burguesa alemana, desde fines del siglo XIX hasta la actualidad, con una madurez que elude la facilidad de las conclusiones.
Confesiones del aventurero Félix Krull(1954), finalmente, es una renovación de la novela picaresca y al mismo tiempo parodia de la tradicional “novela de formación” alemana. El seductor Félix, hijo de un fabricante de vinos espumosos, cambia nombre y rol social con un aristócrata en un hotel de París, donde hacía su aprendizaje y se va, en lugar de aquel, de viaje por el mundo. El argumento reanuda un tema básico de Mann: la decadencia y la degeneración no sólo son fronterizas del crimen, sino también una posibilidad de ampliar los límites de la existencia. Como acompañamiento de su obra narrativa, aparte de un único drama, Fiorenza(1906), Thomas Mann fue asimismo autor de una ingente producción ensayística.

http://www.biografiasyvidas.com/biografia/m/mann.htm

Meister Johann Eckhart

Meister Johann Eckhart

Meister Johann Eckhart

(Hochheim, actual Alemania, 1260 – Aviñón, actual Francia, 1327)

Místico alemán. Estudió en Colonia, donde recibió el título de maestro en teología (1303). En 1320 fue nombrado maestro de teología del Studium Generale de Colonia, aunque la heterodoxia de sus doctrinas hizo que el papa Juan XXII condenara sus doctrinas en 1329.

El movimiento místico de Eckhart busca la unión del alma con Dios, a través de una serie de estadios: el alma reconoce primero que el ser pertenece sólo a Dios, mientras que ella misma no es nada por sí; en un segundo momento se descubre como imagen de Dios, cuando se ha olvidado de sí; en el tercer estadio, el alma se reconoce como idéntica a Dios, tesis que dio pie a la acusación de panteísmo, y sobre cuyo sentido se ha discutido abundantemente; el último estadio supone la superación de Dios como creador, en su anterioridad exenta de determinaciones y que se identifica, por tanto, con la nada. Las obras principales de Eckhart son Opus tertium (que dejó inconclusa) y Quaestiones parisienses1.

 

Cesáreo de Heisterbach

Cesáreo de Heisterbach

Cesáreo de Heisterbach

Cesáreo de Heisterbach nació probablemente en Colonia hacia 1180 y murió en Heisterbach hacia 1240. Recibió una excelente educación en Colonia, obteniendo un buen conocimiento de los Padres de la Iglesia y escritores clásicos. En 1198 ingresó en el monasterio cisterciense de Heisterbach y pasó allí su vida en completa reclusión. Fue instructor de los novicios y también prior, según Henríquez (Monologium Cisterciense, ad diem 25 Sept.). Su actividad literaria está estrechamente ligada con los deberes monásticos. Solo dieciséis de sus muchos escritos existen y la mayor parte en manuscrito. Uno de los mejor conocidos es Dialogus miraculorum o De miraculis et visionibus sui temporis (ed. J. Strange, 2 vols., Colonia, 1831; index, Coblenza, 1857). Como maestro de novicios Cesáreo tenía que enseñar a los futuros monjes sobre las regulaciones, opiniones y decisiones de la orden, creyendo que el mejor medio de hacerlo era a través de ejemplos. A petición de su abad puso sus enseñanzas por escrito, siendo sorprendente la copiosidad y variedad de su material, extraído del pasado reciente y de la más remota antigüedad. Sus fuentes escritas pertenecen a la orden cisterciense, pero también son de comunicación oral. Cada narrativa tiene el propósito de tener una aplicación moral o religiosa práctica, pero Cesáreo sabía como incluir todo bajo esos encabezados, de modo que sus historias contienen muchos detalles de historia contemporánea e historia de la civilización. En una serie de descripciones pone delante del lector la vida en el bajo Rin, especialmente en Colonia, encontrándonos con muchas creencias populares y supersticiones que sobrevivían de la antigua mitología germana. El Dialogus es especialmente importante por la información de costumbres eclesiásticas, especialmente de la vida monástica. Las regulaciones de los monasterios, especialmente entre los cistercienses, el canto y trabajo, dormir y comer, ayunos y sangrías de los monjes, todo lo presenta con ejemplos vívidos. Cesáreo es muy severo sobre los males de la confesión y aunque suprime lo peor dice lo suficiente para que su juicio sea riguroso (cf. iii. 41 and 45). En cuanto a lo demás, la obra, desde el principio al fin, es un testimonio de la manía por los milagros y la creencia del tiempo por lo maravilloso. Por todas partes se encuentra una interferencia de poderes parcialmente divinos y parcialmente demoníacos con sucesos terrenales, y cuando tal acontece tiene lugar lo más increíble. Este es el punto débil del libro que no debe ser pasado por alto, a pesar del encanto poético de muchas narraciones y de la personalidad moralmente pura de Cesáreo. Su contribución a la creencia en la brujería y adivinación y en toda clase de manifestaciones diabólicas contribuyó a hacer de tales sucesos una parte constituyente de la fe cristiana medieval. La alabanza que mereció su obra le indujo a preparar una segunda obra de ese tipo, pero no en la forma de diálogo. Así escribió Libri VIII miraculorum, del cual solo tres libros se han preservado.

Las obras históricas de Cesáreo incluyen un Catalogus episcoporum Coloniensium y una Vita sancti Engelberti, arzobispo de Colonia que fue asesinado por un pariente en 1225. Esta obra le asegura a Cesáreo un puesto entre los más prominentes biógrafos de la Edad Media. El primer libro describe la personalidad de Engelberto; la segunda los peligros que enfrentaba por la arrogancia de sus vasallos. El tercer libro trata sobre los milagros de Engelberto, que fue reverenciado como mártir. Finalmente, Cesáreo merece un lugar entre los predicadores de su tiempo. Sus homilías son ciertamente monásticas, no sermones populares, como los de Bernardo de Clairvaux, pero tienen la rica aplicación de la Sagrada Escritura, la conexión de la exposición moral y alegórica y el objetivo de edificar a sus oyentes. A pesar de su sencillez muestran una estructura en su planificación. Peculiar a Cesáreo y correspondiente a su método es el acopio abundante de ejemplos históricos de tiempos modernos. Era un verdadero hijo de su tiempo. En él vive el espíritu de los antiguos cistercienses, tal como Bernardo imprimó la huella en la orden. Une una sincera ortodoxia, con piedad ferviente, a un elevado sentimiento moral. Aunque dedicado a la Iglesia, sin embargo tuvo un ojo para ver sus obvios defectos y su juicio es incorruptible. Aunque monje celoso no pierde de vista los sucesos del mundo y los desórdenes políticos de su tiempo, con toda la miseria que produjeron1.

 

Nietzsche

Friedrich Wilhelm Nietzsche

(1844-1900)

Friedrich Wilhelm Nietzsche nació el 15 de octubre de 1844 en Röcken, una pequeña ciudad de la Sajonia prusiana, hijo de Carl Ludwig (1813-1849) y Franziska Oehler(1826-1897). La temprana muerte de su padre, pastor luterano, a causa de un proceso de degeneración cerebral, provocado supuestamente por una herida en la cabeza producida por una caída, obliga a la familia a abandonar la casa en que residían, para ser ocupada por el nuevo pastor, trasladándose en 1849 a Naumburgo. Allí vivirá con su madre, su hermana Elisabeth, su abuela Erdmuthe y dos tías, Auguste y Rosalie, realizando sus primeros estudios en el instituto (“Gymnasium”) local, entre 1854 y 1858.

En 1858 ingresa en el internado de Pforta, que había adquirido un gran renombre en la época, y en el que se observaba un régimen estricto y tradicional, donde permanecerá hasta 1864. En esta época se desarrolla su admiración por el genio griego, leyendo sobre todo a Platón y Esquilo, así como por la música y la poesía, siendo un admirador de Hölderlin, realizando entonces sus primeros ensayos como poeta y músico, tanto respecto a la composición, (Allegro para piano, Phantasie for piano, Miserere, entre otras), como a la interpretación, llegando a ser considerable su habilidad al piano. Por lo demás, comienzan los problemas de salud de Nietzsche, sufriendo en numerosas ocasiones intensos dolores de cabeza que podían llegar a durar varios días.

En 1864 ingresa en la universidad de Bonn, junto con su compañero y amigo Paul Deussen, quien posteriormente sería profesor de filosofía en Kiel y admirador de la filosofía India y de Schopenhauer y que, pese a no compartir la futura filosofía de Nietzsche, mantendría con él una relación de sincera amistad. El Departamento de Filología de Bonn gozaba entonces de gran reputación con Otto Jahn y Friedrich Wilhelm Ritschl, quienes mantenían un larvado desacuerdo que estallaría al año siguiente, trasladándose Wilhelm Ritschl a la Universidad de Leipzig. Nietzsche se traslada también en 1865 a dicha universidad, donde permanecerá hasta 1869, siguiendo los pasos de su maestro Ritschl, continuando en ella los estudios filológicos bajo su dirección, llegando a ser su discípulo predilecto.

De esa época data su amistad con Erwin Rhode, que se irá rompiendo a medida que Nietzsche radicaliza su pensamiento, terminando en un alejamiento total. También de esta época data su admiración por la música de Wagner y su primer encuentro con el músico. La lectura de Schopenhauer y el abandono definitivo del cristianismo coinciden con su actividad como filólogo, publicando varios trabajos en el “Rheinisches Museum” por los que obtiene un gran prestigio entre los especialistas. En 1869 la Universidad de Basilea le ofrece la cátedra de Filología, ante los informes favorables recibidos por su profesor Ritschl, y antes incluso de haber obtenido el grado de Doctor, cátedra que Nietzsche ocupa en mayo de ese mismo año.

De 1869 a 1879 Nietzsche permanecerá en Basilea, desarrollando su actividad como profesor. La amistad con Wagner se afianza y Nietzsche le visita en numerosas ocasiones en su villa en el lago de Lucerna. En 1872 pública “El origen de la tragedia”, obra muy mal recibida en los medios académicos y criticada virulentamente por algunos especialistas en filología clásica; algunos de sus amigos, no obstante, salen en su defensa, como Erwin Rhode; y otros, como Wagner, por ejemplo, la celebran con entusiasmo. Pese a ello, su prestigio entre los filólogos mermará considerablemente.

Entre los años 1873 y 1876 publica las “Consideraciones intempestivas”, en las que crítica a David Strauss y el historicismo, en las dos primeras, y alaba a Schopenhauer y Wagner, en las dos últimas. A pesar de ello, en 1876 comenzará su distanciamiento de Wagner, que culminará poco después en una abierta oposición. Hasta entonces Nietzsche había tomado como referencia el ideal del artista y el genio creador; en los próximos años, aunque de forma provisional, orientará su reflexión hacia el papel de la ciencia, interés que se plasmará en obras como “Humano, demasiado humano”, escrita entre los años 1878 y 79.

En 1879, probablemente por problemas de salud, renuncia a su cátedra en la universidad de Basilea, y comienza un período que durará diez años caracterizado por el constante viajar de Nietzsche por Suiza, Italia y Alemania (que sólo visitará ocasionalmente), así como por la efervescencia creativa que le conduce a la elaboración de la mayor parte de su obra. En 1880 reside en Naumburgo, Venecia, Marienbad y Génova. En 1881 residirá fundamentalmente en Génova y Sils-Maria, pequeña localidad de los Alpes suizos donde Nietzche intuirá las principales ideas de su filosofía futura, como la del eterno retorno y la de la voluntad de poder. Nietzsche mantendrán una activa correspondencia con sus amistades, con las que se encontrará también en numerosas ocasiones a lo largo de estos años, como F. Overbeck, P. Rée, E. Rhode, K. Hillebrand, Peter Gast, Lou Salomé, a la que conocerá en 1882, etc., así como con su madre y hermana.

En 1882 y siguientes residirá en ciudades como Génova, Messina, Roma, Orta, Basilea, Lucerna, Naumburgo, Leipzig, Santa Margherita, Florencia, Rapallo y Niza, entre otras, pasando varios veranos en la localidad de Sils-Maria, especialmente querida por Nietzsche. De este período datan algunas de sus obras más significativas, como “La genealogía de la moral”, “Así habló Zaratustra” y “Más allá del bien y del mal”.

 En 1889 su salud, que ya le había dado motivos de preocupación en los años “errantes”, empeora bruscamente, comenzando a manifestar síntomas de desequilibrio mental. Trasladado de Turín a Basilea es tratado en la clínica de dicha ciudad, y posteriormente en la de Jena, dando muestras de una ligera recuperación. No obstante su estado empeora de nuevo, instalándose en Naumburgo con su madre y, luego de la muerte de ésta, en 1897, con su hermana Elisabeth en Weimar. Pero ya no se recupera jamás. Morirá en agosto de 1900, habiendo alcanzado una considerable fama y ejerciendo un notable influjo que se dejará sentir en el desarrollo del pensamiento contemporáneo[1].

 

Lorenz Oken

Lorenz Oken

(1779-1851).

 Lorenz Okenfuss su nombre original. Médico alemán, ejerció como profesor en Gotinga (donde cursó sus estudios), en Jena (1812) —cuya cátedra tuvo que abandonar a raíz de un artículo publicado en la revista Iris, que el mismo fundó— y, más tarde, en las universidades de Múnich y Zúrich.

Filosóficamente hablando, destacan en Oken sus doctrinas de filosofía de la Naturaleza, inspiradas en Schelling. Éste, a su vez, reforzó su sistema con las teorías de Oken. Las diferencias entre Schelling y Oken surgieron del rechazo de Schelling al panteísmo y de la oposición de Oken al misticismo de Schelling. Para Oken, el universo se había formado con la participación de la luz y el éter, que en su interacción dan lugar a la materia, la cual, a través de la galvanización, forma distintos cuerpos.

Oken formuló ciertas conjeturas que fueron luego objeto de demostración experimental, tales como la afirmación de que los seres vivos eran complejos celulares o la evolución de los organismos desde masas mucilaginosas informes contenidas por medios acuáticos. De esta materia primigenia surgirían los animales y las plantas.[1]

Bertolt Brecht

Bertolt Brecht (Alemania, 1898 – 1956) fue dramaturgo, ensayista y poeta, creador del teatro épico. Nació en Augsburg. En 1922 le fue concedido el codiciado Premio Kleist. En 1933 tuvo que huir de Alemania, a causa de su oposición al nazismo. En Rusia, con Lion Feutchwagner y Willi Bredel, editó la revista antinazi Das Wort. En 1941 marchó a los Estados Unidos. Obras: Trommeln in der Stüde; Vatermord; Ostpolzug; Dreigroschenoper; Leben Eduard des Zweiten von England; Mann ist Mann; Die Heilige Johanna der Schlachthöfe; Dreigroschernroman; Mother; Hauspostille; Lieder, Gedichte und Chöre; Svendborger Gedichte, etc.[1]


[1] Sainz de Robles, F. C., Ensayo de un Diccionario de la Literatura III. Madrid, Aguilar, 1972.

Walter Benjamin

Walter Benjamin (Alemania, 1892 – España, 1940) fue filósofo y crítico literario. Estrecho colaborador de la Escuela de Frankfurt —a la que sin embargo nunca estuvo directamente asociado—, adaptó su temprana vocación por el misticismo al materialismo histórico, al que se volcó en sus últimos años, aportando una visión única en la filosofía marxista. Como erudito literario, se caracterizó por sus traducciones de Marcel Proust y Charles Baudelaire. Su ensayo La labor del traductor es uno de los textos teóricos más célebres y respetados sobre la actividad literaria de la traducción.

Benjamin mantuvo una extensa correspondencia con Theodor Adorno y con Bertolt Brecht y ocasionalmente recibió financiación de la Escuela de Frankfurt bajo la dirección de Theodor Adorno y Max Horkheimer. Las influencias competitivas del marxismo de Brecht (en menor medida la teoría crítica de Adorno) y el misticismo judío de su amigo Gershom Scholem fueron centrales en el trabajo de Benjamin, aunque nunca logró resolver sus diferencias completamente. Las Tesis sobre la filosofía de la historia, uno de los últimos textos de Benjamin, fue lo más cercano a tal síntesis, que junto con los ensayos La obra de arte en la era de su reproducción técnica y Para una crítica de la violencia, son sus textos más leídos.

Según algunos comentaristas, Benjamin se suicidó en la población catalana de Portbou, en la frontera hispano-francesa, mientras intentaba escapar de los nazis, aunque no se tienen pruebas de que realmente fuera un suicidio, ya que se estaba administrando morfina, y los médicos que lo atendieron supusieron que un exceso del narcótico pudo haber acabado con su vida.[1]

Bibliografía (traducciones en lengua española): Ensayos escogidos, Ed. Sur, Buenos Aires, 1967. Sobre el programa de la filosofía futura y otros ensayos, Monte Avila, Montevideo, 1971. Angelus Novus, Edhasa, Barcelona 1971. Iluminaciones, Taurus, 3 vols. Madrid.1971-1975. Discursos interrumpidos, Taurus, Madrid.1973. Reflexiones sobre niños, juguetes, libros infantiles, jóvenes y educación, Nueva Visión, Buenos Aires, 1974. Haschisch, Taurus, 1974. Para una crítica de la violencia, Edhasa, Madrid, 1977. Infancia en Berlín hacia 1900, Madrid, Alfaguara, 1982. Para una crítica de la violencia, Premia, México, 1982. Dirección única, Alfaguara, Madrid, 1987. Correspondencia 1933-1940 WB/G.Scholem, Taurus, Madrid, 1987.Diario de Moscú, Taurus, Madrid, 1988. Berlín demónico, Icaria, Barcelona, 1988. Escritos, Nueva Visión, Buenos Aires, 1990. El origen del drama barroco alemán, Taurus, Madrid.1991. Para una crítica de la violencia y otros ensayos, Taurus, Madrid, 1991.La metafísica de la juventud, Paidós, Barcelona, 1993.Escritos autobiográficos, Alianza Editorial, Madrid.1996. Dos ensayos sobre Goethe, Gedisa, Barcelona.1996.[2]