Saturnino Rodríguez Riverón

Saturnino Rodríguez Riverón

Saturnino Rodríguez Riverón

(Placetas, Cuba, 1958)

Narrador y poeta. Ha obtenido premios y menciones en diversos concursos nacionales e internacionales. En 1999 obtiene el Premio Calendario Narrativa con el cuaderno Manuscritos en papel de cigarro ( Ed. Abril, 2001); publicó Cuentos de papel (Letras Cubanas, 2007)  y Muchas veces mucho (Letras Cubanas, 2013). Ha sido incluido en diferentes antologías, como: Cuentos cubanos contemporáneos. Palabra de sombra difícil (Ed. Letras Cubanas-Ed. Abril, 2001); Certamen Jara Carrillo, Premios 2003-2005, Vol. 8, Premios 2006-2007, Vol.9 (Alcantarilla, 2005, 2007); Karma sensual. Antología de relatos eróticos (El Taller del Poeta, Pontevedra, 2005); Con buenas palabras (Jirones de Azul, Sevilla, 2006), Bendito sea tu cuerpo (Ed. Olandina, Perú, 2008), Más allá de la medida (Museo de la palabra, 2010), Miradas y Letras en el camino de la lengua castellana (Camino de la lengua, 2010, 2011), entre otros.

Trabaja como periodista en la emisora Radio Reloj, La Habana.

1) ¿Cuánto hace que escribe y qué lo impulsó a escribir?

Supongo que empecé a escribir cuando ciertas lecturas espolearon la sensibilidad, que al parecer poseía, y de ahí la propia sensibilidad sugirió mayor lectura, y así hasta el día de hoy. Es un mecanismo de retroalimentación que llaman cultura, y forma parte del proceso civilizatorio. Creo también que por el mecanismo mimético propio de la especie, también descubierto en algunos primates. Pero, ojo, no se trata de mono ve mono hace, sino de ver y hacer lo mismo pero diferente. He ahí la creación, cuando a partir de algo establecido haces algo distinto

2) ¿Qué clase de lector es?

Soy un lector que ahora escojo, a partir de gustos formados. Que releo mucho. En la adolescencia fui compulsivo; ya no. Me gusta el Voltaire de Cándido y el Diccionario filosófico, Papini, Arreola, y una biblioteca completa

3) ¿Cuáles han sido sus principales fuentes de inspiración llegado el momento de escribir – ya sean del campo literario u otros?

Mis fuentes casi siempre han sido literarias, por lo del mecanismo mimético, pero formamos parte de la realidad, y quiéralo uno o no, ya sea por el lenguaje o las circunstancias de una vida, o de las que te rodean, las historias se te cuelan en tu existencia, y te influyen.

4) ¿Cuando escribe, piensa en el « lector », si así fuera, quién / cómo / dónde está?

Cuando escribo, el lector es un ente abstracto. Me atrevería a decir que un escritor escribe para sí propio, toda vez que se trata de un lector especializado, cuya creencia es que si escribe lo que le gusta, al hipotético lector también le gustará.

5) Cuando está falto de inspiración, ¿dónde o cómo la encuentra de nuevo?

Cuando me falta inspiración, leo. Cuando la tengo, leo. El escritor es fundamentalmente un lector.

6) ¿Nos puede hablar un poco del cuento traducido aquí?

¨Letra peligrosa¨ parte de una reflexión irónica sobre los avatares existenciales de los escritores, y un consejo que se pretende moraleja sesgada desde la vivencia exterior de una persona desconocedora de los intríngulis de la literatura.

7) ¿Qué impresión le causa saber que su cuento está siendo traducido?

La traducción me produce una extrañeza. Saber que otros leerán lo que escribí en un lenguaje diferente, que multiplica evidentemente mi mensaje, pero que al mismo tiempo no será lo que escribí.

8) ¿Qué opinión le merecen las nuevas tecnologías en lo que a literario se refiere?

Las nuevas tecnologías han extendido la divulgación de la literatura, pero a la vez han abaratado el producto hasta la gratuidad. Como lectores, albricias; como escritores, algunos ven mermar su economía hasta besar arañas, y optan por dedicarse a otros menesteres.

9) ¿Si estuviera en el lugar de Rilke, qué consejos le daría a un « joven poeta / escritor »?

Si estuviera en el lugar de Rilke, es posible que a un poeta joven le diera el consejo de ¨Letra peligrosa¨: suelta esas cuartillas. Pero si el asunto es tan fuerte que no puede soltarlas, entonces le sugeriría: Prepárate y lee, lee todo lo que puedas. Solo después enfréntate a la cuartilla, y no la sueltes hasta lograr algo bello[1].

[1] http://entretiensld.blogspot.mx/2014/02/saturnino-rodriguez-riveron-cuba.html

Eric González Conde

Eric González Conde

Eric González Conde

Inmigrante cubano, vive en Costa Rica desde hace más de 18 años (más de la tercera parte de su vida) Licenciado en Filología por la Universidad Central de Las Villas, Marta Abreu, Cuba. Posee posgrados en Literatura Infantil y Crítica Literaria.

Premio Nacional de Talleres Literarios, Cuba 1984, Gran Premio Nacional de Humorismo, Cuba 1989. Mención Honorífica del PREMIO CASA DE LAS AMÉRICAS, Cuba 2002. Mención Honorífica del Primer Concurso Iberoamericano de Narrativa para niños  INVENCIONES, organizado por el Centro Cultural de España en México y la Feria del Libro de GUADALAJARA 2009. Finalista del Premio español de literatura infantil LAZARILLO DE 1995.

Libros suyos se han editado en Cuba, Costa Rica, Colombia y Las islas Canarias, España.

Eric trabaja en su casa de habitación revisando ensayos, tesis y libros de literatura y preparando a estudiantes para exámenes en la rama del Español. La Universidad de Costa Rica, no reconoce su título de filología, ni ninguno de sus premios literarios, ni aún los 5 libros que el autor ha publicado con la Editorial EUNED, una de las más prestigiosas del país. Los graduados cubanos devienen en una competencia para los egresados de la Universidad de Costa Rica[1].

 

[1]Semblanza enviada por Eric Conde vía email

Miguel Collazo

Miguel Collazo Toledo

Miguel Collazo Toledo

(1936-1999)

Narrador y artista plástico cubano, uno de los más interesantes escritores contemporáneos cubanos.

Miguel Collazo nace en La Habana, Cuba en 1936. Tuvo tanto en la vida como en las labores artísticas, un difícil aprendizaje. Su juventud transcurrió en un mundo desordenado, humilde y marginal, y luego realizó estudios dispersos en diferentes escuelas públicas, laicas o parroquiales. A la par, se vinculó con toda clase de ocupaciones y oficios. Posteriormente, en la década del cincuenta, cursó hasta tercer año en la Academia San Alejandro. Conformó el grupo de Los Cinco, y junto a otros artistas expuso en la Galería Lex (1956) y en la Bienal de México. También en 1957 expuso su obra plástica en el Contra-Salón, en un local frente a Bellas Artes, en protesta al Salón oficial.

Aprobó el primer año de la carrera administrativa en la Universidad de La Habana. Trabajó como dibujante textil en la Textilera Ariguanabo (1960-1962) y como autor de libretos para televisión en CMQ y CMBF (1963). En 1963 matriculó en el seminario de Dramaturgia auspiciado por el Consejo Nacional de Cultura.

Viajó por Rumania y Checoslovaquia. Fue colaborador de Diario Libre, Cultura ’64, Unión y La Gaceta de Cuba. Fue responsable nacional de galerías en la Dirección General de [[Artes Plásticas]] del Consejo Nacional de Cultura, donde además trabajó como asesor literario en la Dirección Nacional de Literatura.

La obra de Collazo es de difícil clasificación, puesto que navegó al margen de tendencias generacionales y epocales, y se caracterizó por una gran diversidad temática y estilística. Así, ha sido visto desde el realismo simbólico, la lírica filosófica, la fantasía humorística, la imaginación distópica, el realismo “sucio”, la ficción súbita y la fabulación gótica, sin que ninguna de estas clasificaciones lo comprenda del todo. Por otro lado, durante sus treinta años de producción su obra mutó constantemente en cuanto a su lenguaje, y ello lo convirtió en uno de los autores más enigmáticos y atractivos de la literatura cubana.

El arco de Belén (1975) contiene un conjunto de narraciones breves que podrían calificarse como prosas habaneras ambientadas en un pasado colonial, y que recrean toda una galería de personajes en un espacio-tiempo de atmósfera medieval. Las historias aquí son como leyendas, con conflictos universales, de manera que nuevamente Collazo insiste en la desterritorialización y en el poder alegórico de su narrativa, aunque ello no le impide rozar la literatura costumbrista.

En 1999 se quitó la vida, dejando publicada una escasa pero importante obra literaria, hoy seguida por muchos[1].

José Prats Sariol

José Prats Sariol

JOSÉ PRATS SARIOL (La Habana 1946),

Hizo estudios de Literatura en la Universidad de la Habana.

Crítico literario, narrador, ensayista y profesor universitario, posee una compacta obra en la que sobresalen las novelas: Erótica, Mariel (1997, 1999), Guanago Gay (2001); Las penas de la joven Lila (2004); y Cuentos… además de los textos críticos: Estudios sobre poesía cubana (1988); Criticar al crítico (1983); Pellicer río de voces; No leas poesía…; y Fabelo (1994).

Junto con un grupo de críticos literarios preparó en 1988, la edición cumbre de Paradiso, la novela de Lezama Lima para la UNESCO.

Ha sido compilado en el libro Tópicos y trópicos pellicereanos. Estudios sobre la vida y obra de Carlos Pellicer, ed. Hora y veinte, 2005, con el ensayo Pellicer, Lezama, el amor filial.

A su cargo estuvieron la preparación (compilación, prologo, notas…) de La Habana (1992)y de La materia artizada (1996).

Ha ofrecido conferencias en universidades y centros culturales en diversas partes del mundo. Fue huésped becado, de la Casa del Escritor de Puebla, México, durante dos años, en donde coadyuvó en la preparación de escritores noveles, creó la revista Instantes, bajo los auspicios de la Universidad de las Américas  y colaboró en varias publicaciones literarias locales.

Actualmente reside en Ohio.

Este 2011 publicó el libro de ensayos Lezama Lima o el azar concurrente, Ed. Confluencias de España[1].

Rogelio Riverón Morales

Rogelio Riverón Morales

Rogelio Riverón Morales

Narrador, poeta y periodista villaclareño. Miembro de la UNEAC. Antologado repetidamente en Cuba y el extranjero.

Nació en Placetas, Villa Clara, Cuba el 8 de mayo de 1964.

Forma parte del Consejo de redacción de la revista electrónica La Jiribilla, así como de El Caimán Barbudo y La Letra del Escriba.

Asiduo colaborador de varias publicaciones cubanas y extranjeras, y sus cuentos y poemas han sido publicados, además, en México, Puerto Rico, Argentina y otros países. Mantiene una columna semanal de crítica literaria en el Periódico Granma.

Ha editado personalmente libros de Premios Nacionales de Literatura y de otros escritores de renombre nacional e internacional como Carilda Oliver, Daniel Chavarría, Guillermo Vidal, Pedro de Oraá, Pedro Juan Gutiérrez y otros.

Publicaciones

Los equivocados (cuento, Ediciones Extramuros, 1992)

Subir al cielo y otras equivocaciones (cuento, Letras Cubanas, colección Pinos Nuevos, 1996)

Mujer, Mujer (novela, Editorial Capiro, 1999)

Buenos días, Zenón (cuento, Ediciones Unión, 2000)

Palabra de sombra difícil (antología de cuentos cubanos contemporáneos, Casa Editora Abril, Editorial Letras Cubanas, 2001).

Otras versiones del miedo (Ediciones Unión, 2002, ganador del Premio UNEAC, 2001)

Cuentos sin visado (Ediciones Unión, La Habana-Editorial Lectorum, México, 2002)

Llena eres de gracia (Letras Cubanas, 2003)

Mi mujer manchada de rojo (Editorial Oriente, 2005)

Ha sido antologado en:

 

Los últimos serán los primeros (Letras Cubanas, 1993)

Poco antes del 2000 (Letras Cubanas, 1997)

El cuerpo inmortal, cuentos eróticos cubanos (Letras Cubanas, 1997)

Luminar, antología de la narrativa cienfueguera (Reina del Mar Editores, 1999).

Premios

 

Premio Nacional de Talleres Literarios, 1988.

Premio Luis Rogelio Nogueras en 1990, en el género de cuento con Los equivocados.

Premio de cuento de la Revista Revolución y Cultura, 1994, con Zohak.

Premio Pinos Nuevos, 1995, con Subir al cielo y otras equivocaciones.

Premio Nacional de Periodismo Cultural en 1997.

Mención en el Concurso “Poesía de Amor” de Varadero, en 1993.

Mención en el concurso “América Bobia” de poesía en 1998.

Premio UNEAC, cuento 1999, con Buenos días, Zenón.

Primera mención del Concurso de cuentos de La Gaceta de Cuba, 2000.

Mención en el Premio Casa de las Américas, 2001

Premio UNEAC de cuento 2001, con Otras versiones del miedo

El Consejo de Estado de la República de Cuba le otorgó en 1996 la Orden “Abel Santamaría” por su destacada labor de promoción cultural en la comunidad cienfueguera del Castillo de Jagua.

Posee la Distinción por la Cultura Nacional[1].

Manuel Cofiño López

Manuel Cofiño López

Manuel Cofiño López

(1936-1987)

Narrador, poeta e investigador literario cubano. Escritor de masas, uno de los exponentes principales del llamado “realismo socialista” en la Isla.

Manuel Cofiño cursó la primera enseñanza y el bachillerato (1950-1955) en La Habana, ciudad en la que nació. Después del triunfo de la Revolución trabajó como profesor de español y economía política, e investigador y redactor de textos del Ministerio de Industrias. Fue jefe de la cátedra de Ciencias Sociales y vicedirector docente del Instituto Preuniversitario de La Habana (1962-1966). Se desempeñó como asesor de la Dirección Nacional de Literatura del Ministerio de Cultura durante varios años. En el año 1968 asistió como delegado del Ministerio de Justicia al Congreso Cultural de La Habana.

Colaboró con numerosas publicaciones periódicas entre las cuales se destacan El país Gráfico, Prensa Libre, Bohemia, Revolución, Verde Olivo, El Mundo, La Gaceta de Cuba, Romances, Mujeres, Casa de las Américas, Con la Guardia en Alto, Unión, El Caimán Barbudo, Cuba, Papeles de Son Armadans (Palma de Mallorca), Ahora (Santiago de Chile), y Tribuna(Rumania).

Su novela premiada Cuando la sangre se parece al fuego, ha sido traducida al eslovaco, al rumano, al inglés y al ruso, idioma al que también han sido traducidos sus cuentos y poemas.

En 1969 obtuvo mención en el Concurso David por su libro de poemas Meditaciones y argumentos del transeúnte, y el premio de cuento del Concurso “26 de Julio”, de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), por Tiempo de cambio. Ganó el premio de novela de 1971 en el Concurso Casa de las Américas por La última mujer y el próximo combate, obra que constituye un hito de la narrativa social cubana y que ha sido traducida a más de 25 idiomas. En 1972 ganó el premio de cuento en el Concurso Infantil “La Edad de Oro” por Las viejitas de las sombrillas. En el Concurso UNEAC 1975 obtuvo mención por su novela Cuando la sangre se parece al fuego.

Manuel Cofiño legó una obra de hondo aliento social, con profundas raíces nacionales y dejó testimonio de la realidad cubana de los años sesenta y setenta con rasgos vigorosos. “Toda mi obra tiene una base factual -decía Cofiño–. La realidad me sirve como trampolín para hacer una nueva realidad artística.” Afirmaba además: “mis personajes son mis contemporáneos, suben al ómnibus conmigo, caminamos juntos. Ellos me acompañan siempre”.

En el prólogo a una de las ediciones de La última mujer y el próximo combate, el crítico literario Manuel Rojas advierte este profundo compromiso y su resonancia particular en el panorama literario de los años setenta: “La narrativa cubana, con esta novela, va más allá de la lucha clandestina, de lo periférico o lo puramente poético, y entra en lo que la revolución está ahora: en la construcción. Es una obra de este momento: los héroes que combatieron pasan a ser los héroes que trabajan”[1].

René Batista Moreno

René Batista Moreno

René Batista Moreno

( Camajuaní el 22 de marzo de 1941. Camajuaní , en mayo de 2010)

René Batista Moreno. Escritor e investigador villaclareño. Es considerado por muchos «El más grande guajirólogo de la cultura cubana de los últimos años». En el ir y venir por el camino de fantasmagorías, no solo fue el investigador diligente, sino que culminó siendo todo un protagonista de arte natural y de maestría en el sentido del humor.

«El maestro», como le decían muchos cariñosamente, era un hombre ameno, transparente, corajudo, y esas cualidades lo convertían en un ser querido y respetado por los subordinados, a quienes él también respetaba. En la historia y en la literatura de arte quedó viva su obra como el más grande y didáctico concierto de sabiduría popular.

Radicó toda su vida en su pueblo natal desde donde colaboró con un gran número de publicaciones periódicas cubanas: Signos, El Caimán Barbudo, Bohemia, Juventud Rebelde, Unión, La Gaceta de Cuba, Mujeres y Vanguardia. Dejó más de 15 títulos publicados en los que reflejó tanto su poesía como el resultado de las investigaciones en las cuales procesó «material de desecho» obtenido de «gente sin importancia», devenidas en valiosa fuente de cultura popular tradicional y de historia.

Discípulo de Samuel Feijóo; siguió sus pasos desde la amistad iniciada en 1972. Fundó en 1969 el Taller Literario José de la Barca, de la revista Hogaño, antecedente de la editorial de igual nombre, la primera creada fuera de la capital después de 1959.

En 1971 alcanzó el Premio Nacional de Poesía Julián del Casal con su libro Componiendo el paisaje.

Principales publicaciones

Las parrandas de Camajuaní

Felo García

Músicos populares camajuanenses

Cabezones de Camajuaní

Camilo en el Frente Norte

Camajuaní folklórico

Los bueyes del tiempo ocre

Yo he visto un cangrejo arando

Ese palo tiene jutía

Paisaje habitado

Cuentos de guajiros para pasar la noche

La fiesta del tocororo

Fue miembro de la UNEAC y de la UPEC.

 

Ha sido merecedor entre otros reconocimientos de:

Premio Julián del Casal de la UNEAC 1971 (poesía) *Premio Fundación de la ciudad de Santa Clara 1992 (testimonio)

Mención en el Premio Anual de Investigaciones Culturales de la Casa Juan Marinello 2004

Premio Ser Fiel del Centro Provincial del Libro y la Literatura en Villa Clara, 2005 por el conjunto de su obra

Distinción por la Cultura Nacional 2006[1].

José Kozer

José Kozer

José Kozer

Es un escritor cubano nacido en La Habana el 28 del marzo de 1940 pero radicado en los Estados Unidos desde 1960. Ha publicado más de cincuenta libros, la gran mayoría de poesía, aunque entre ellos también se encuentran diarios y narrativa. Se le ha clasificado dentro de la estética neobarroca. Ejerció durante tres décadas como profesor de literatura hispana en Queen College de New York. Radica en Hallandale, Florida. Sus padres eran judíos procedentes de Centro Europa[1].

La Habana (Cuba), 1940. Reside en EE.UU. desde 1960. Maestría y Doctorado en Literatura Luso-brasileña. Profesor universitario de Literatura. Ensayista, prosista. Director de la Rev. Enlace. Beca Cintas (1964). Poemarios publicados: “Padres y otras profesiones” (1972), “De Chepén a La Habana” (colab. 1973), “Este judío de números y letras” (1975), “Y así tomaron posesión en las ciudades” (1978), “La rueca de los semblantes” (1980), “Jarrón de las abreviaturas” (1980), “Antología breve” (1981), “Bajo este cien” (1983), “La garza sin sombras” (1985), “El carillón de los muertos” (1987), “Carece de causa” (1988), “De donde oscilan los seres en sus proporciones” (1990), “Trazas del lirondo” (1993), “Los paréntesis” (antol. 1996), “Et mutabile” (1996), “Réplicas” (1997), “Dípticos” (1998), “Bajo este cien y otros poemas” (antol. 2002), “Rosa cúbica” (2002), “La voracidad grafómana. José Kozer” (2002), “Anima” (2002), “Madame Chu y otros poemas” (bilin. port-esp,, 2002), “Un caso llamado FK” (2002). Premios a poemarios: Julio Tovar (1974). Sobre su obra: Heredia, Aida: La poesía de JK.

http://youtu.be/TRwmgUmssuA

Pedro Juan Gutiérrez

Pedro Juan Gutiérrez

Pedro Juan Gutiérrez

Pedro Juan nació el 27 de enero de 1950. Hoy en día es un experto en helados. Desde pequeño se aficionó a saber cómo se fabrican, a probarlos y venderlos junto con su padre.

   Matanzas era “La Atenas de Cuba”. Allí se originó el danzón, la rumba, el guaguancó, el yambú, y fue la cuna de la gran industria azucarera y peletera desde el siglo XVIII. También nacieron y vivieron allí los grandes poetas románticos del siglo XIX. La burguesía matancera, básicamente la productora de azúcar, construía mansiones y brindaba mecenazgo a artistas y escritores cubanos y extranjeros. La ciudad rivalizaba y copiaba a La Habana.

La infancia y adolescencia de Pedro Juan Gutiérrez estuvo marcada por los deportes marítimos: pesca, natación y kayak. La venta de helados, comics y bolsas de papel usado a los fruteros del barrio. El colegio, pequeño, aburrido, metafísico y autoritario. Y las lecturas de comics y libros de todo tipo en las dos excelentes bibliotecas públicas de la ciudad.

Fue una infancia y juventud intensa hasta el exceso. Él y su familia vivían a dos pasos de La Marina, el barrio de las putas, junto al río Yumurí. Uno de los pasatiempos favoritos de Pedro Juan era sentarse por las tardes en el portal del Sloppy Joe’s Bar, en la calle Magdalena, a vender comics y a ver pasar las putas que se paseaban hermosas y provocativas, buscando clientes entre los marineros.

 Otro de sus negocios de esa época consistía en cambiar conchas y caracoles caribeños a los marineros por ropas, perfumes, jabones y cigarrillos europeos.

En 1961 el padre de Pedro Juan Gutiérrez perdió el negocio de helados y dos cuentas bancarias. De la noche a la mañana todo fue nacionalizado por el Gobierno Revolucionario, sin compensaciones. Volvieron a cero pero los padres decidieron no irse a Miami. Las fábricas de helados cerraron, el país entró en crisis y el hambre se parecía mucho a una hambruna intensa y extensa.

En septiembre de 1966 se fue al Servicio Militar Obligatorio. Terminó el 19 de diciembre de 1970, mucho más curtido y musculoso y convencido de que el mundo irremediablemente está lleno de hijoputas que brotan como la hierba.

Por si fuera poco, colocaron una hoja en su expediente sellado y secreto, que lo calificaba con buena actitud ante el trabajo y el estudio, pero conflictivo, autosuficiente, indisciplinado y con problemas de conducta respecto a sus superiores, que lo incapacitaban para ocupar puestos de dirección.

Hasta los 25 años, Pedro Juan Gutiérrez trabajó sucesivamente como obrero agrícola y de la construcción, soldado (zapador especialista en demoliciones), profesor de dibujo técnico, dirigente sindical, constructor, locutor, periodista y actor de radio, entre otros oficios. En 1978 obtuvo el título de Licenciado en Periodismo por la Universidad de La Habana, mediante un curso especial para trabajadores. Recibía clases únicamente los miércoles y el resto de la semana estudiaba solo.

Trabajó como periodista en radio, televisión, una agencia de noticias y en la revista semanal Bohemia.

En la década de los ’80 realizó investigaciones en varias cárceles. También en favelas de Brasil, en la frontera entre Estados Unidos y México y en el sur de España. Con estos materiales elaboró diversos reportajes que le valieron algunos premios nacionales de periodismo. Durante esos años visitó la Unión Soviética, Alemania Oriental, México, Brasil y otros países. En 1987 publicó un libro sobre astronáutica: Vivir en el espacio.

   En esta década comenzó a escribir Melancolía de los leones, libro que le llevó unos trece años de elaboración y que de algún modo es un pequeño homenaje a Frank Kafka y Julio Cortázar, sus dos escritores de culto.

los 18 años, mientras Pedro Juan Gutiérrez atravesaba a duras penas el servicio militar, cortaba caña de azúcar cada año durante seis meses, trabajaba con explosivos y practicaba boxeo, comprendió que la literatura era un refugio privilegiado en este mundo estúpido y cruel hasta el absurdo.

   “Lo único que quiero en la vida es ser escritor”, se dijo muchas veces a sí mismo, hasta que la frase se le grabó en la mente.“Quiero escribir de un modo tan natural que no parezca literatura”. Quizás por eso jamás se acercó a grupos de escritores ni estudió literatura.

No quería contaminarse con ideas ajenas. “Tengo que tener muchas mujeres, viajar todo lo que pueda y conocer todo tipo de gente.” El periodismo lo ayudó mucho en esto último.

Se dedicó con paciencia, disciplina y rigor a aprender a escribir. Fue una búsqueda a ciegas. No conocía el camino. No sabía exactamente qué buscaba ni hacia dónde iba. Detestaba con toda su alma a los intelectuales que publicaban cuatro poemas y ya se creían Dios, e iban gritando a los cuatro vientos que eran poetas. “Son unos payasos”, pensaba. Por tanto, jamás pidió ayuda a nadie. Por el contrario, escribía poemas y cuentos, los elaboraba hasta el cansancio y los escondía.

En su casa guarda miles de poemas, cientos de cuentos y dos novelas, todos inéditos. A veces relee algunas páginas, se ríe de sí mismo y comprende que aprender a escribir de un modo medianamente aceptable le llevó más de treinta años.

En octubre de 1998 la editorial Anagrama, de Barcelona, publicó su Trilogía sucia de La Habana. El éxito de crítica y público fue instantáneo. El 11 de enero de 1999, sin explicaciones, la revista Bohemia prescindió de los servicios de Pedro Juan Gutiérrez.

De esa forma concluía una larga etapa de veintiséis años como periodista. Un amigo que lo vio preocupado le dijo: “Alégrate. Lo que pasa conviene. Ahora tienes todo el tiempo para escribir”.

Y eso hizo. Entre 1998 y 2003 publicó los cinco libros del “Ciclo de Centro Habana”, escribió tres libros de poesía y una novela policial. Dos de sus libros han obtenido reconocimientos relevantes: Animal tropical, el premio español Alfonso García-Ramos de Novela 2000, y Carne de perro, el premio italiano Narrativa sur del mundo de 2003.

Ahora se dedica sólo a pintar y escribir. Sigue viviendo en Centro Habana y se acerca lentamente a la serenidad. Considera una imbecilidad propia de mediocres llegar a la vejez siendo un paranoico desequilibrado. Piensa que con los años se debe ganar en elegancia, distanciamiento, cinismo y libertad interior, junto con el cultivo del amor y la compasión y la destrucción total de todos los mitos y prejuicios de la modernidad.

Le apasiona la idea de llegar a ser un anciano como aquellos poetas zen de China y Japón que se retiraban al campo, se alejaban de todo y llevaban una vida ascética y en paz hasta el último minuto[1].

Revista “Bohemia” de Cuba

Revista Bohemia

Revista “BOHEMIA”

RESEÑA HISTÓRICA

La primera edición de la revista salió a la venta el 10 de mayo de 1908. Su fundador y propietario fue Miguel Ángel Quevedo Pérez, también administrador de El Fígaro. Fue aquel un nacimiento casi inadvertido, tanto que ni siquiera se conserva un solo ejemplar de la tirada inicial.

Bohemia, semanario ilustrado, no especializado, se ocupó entonces de asuntos meramente culturales, semejando, en cuanto a formato, a publicaciones europeas de la época. El nuevo órgano se mantuvo cierto tiempo dentro de tales parámetros, con un contenido signado de modo principal por la vida de las capas y clases sociales más acomodadas: burgueses, profesionales y tecnócratas. De aquí precisamente su nombre, derivado de la famosa ópera de Puccini.

Se apuntaló como negocio editorial a partir de 1914, cuando comenzó a utilizar portadas en tricromías (fue la primera publicación en hacerlo en Cuba) y aumentó su tripa hasta 40 páginas.

La crónica social estuvo presente en cada edición, con notas contemplativas, edulcoradas y ampliamente ilustradas. Siempre promovió concursos de belleza, competencias populares de la más diversa índole, sorteos y encuestas.

Los años 20, con su crisis económica, trajeron para Bohemia momentos de decadencia. En 1926, cuando la tirada había descendido a solo cuatro mil ejemplares, toma la dirección el hijo del fundador, nombrado Miguel Ángel Quevedo y de la Lastra, que se encuentra con una situación nacional compleja, provocada por la prórroga de poderes del presidente Gerardo Machado. Ante el carácter tiránico de este gobierno, el semanario toma partido contra el machadato y comienza a criticar los avatares de la política cubana.

Ese ejercicio le representó a Bohemia ganar un prestigio tal que, a pesar de la difícil coyuntura económica de los años 30, se convirtió en la primera publicación cubana y latinoamericana, dada su profusa tirada y circulación.

A partir de los cambios políticos del país que parieron la Constitución del 40, Bohemia se inscribe como defensora a ultranza de la democracia representativa recién instalada, transformándose en una revista con informaciones generales, de marcado acento en la problemática nacional y dirigida a un público cada vez más variado.

La ganancia en calidad y espacio de la información nacional fue la causa fundamental de su éxito. El 4 de julio de 1943 apareció la sección En Cuba —fundada por los periodistas Enrique de la Osa y Carlos Lechuga—, mostrando materiales exclusivos de los más polémicos temas, muy relacionados con la corrupción, el latrocinio, el partidismo y la politiquería. El espacio abordó también situaciones regionales, tales como las acciones interventoras norteamericanas en Latinoamérica.

El semanario sigue avanzando en cuanto al volumen de su tirada: de cuatro mil ejemplares en 1926 a 125 mil en julio de 1948, para situarse en cerca de 260 mil en 1953 y 315 mil en 1958 (uno por cada 21 cubanos de entonces). Todo esto es botón de muestra de su creciente popularidad, derivada en buena medida de su persistente denuncia al latifundismo, la miseria de las mayoritarias clases marginadas y los manejos de empresas capitalistas, así como la defensa de la república española, la lucha contra el fascismo y la exaltación de gobiernos populares y líderes nacionales honestos.

Sin embargo, los tiempos posteriores a la Segunda Guerra Mundial conocieron de una Bohemia burgués-nacionalista, ya no solo propulsora y elogiosa del modo de vida norteamericano y de las acciones de sus gobiernos, sino además crítica acérrima del pensamiento marxista leninista, la construcción del socialismo en la URSS y las democracias europeas. En fin, propulsora de un anticomunismo sectario y fanático.

La lucha insurreccional contra la tiranía de Fulgencio Batista halla espacio en las páginas de la publicación, sin tomar una postura radical ni militante. Se divulgan artículos, reportajes e informaciones cuando lo permitía la censura gubernamental.

El 1ro. de enero de 1959 triunfa la Revolución y Bohemia publica tres ediciones antológicas, contentivas de hechos relevantes de los años de lucha insurreccional, pero en la primera de ellas incorpora un editorial abogando por una revolución burgués—nacionalista y de marcado acento anticomunista.

Si bien la prensa burguesa de la época emprendió desde los primeros momentos una lucha sin cuartel contra la revolución naciente, Bohemia, a partir del quehacer de sus trabajadores, fue un bastión de los esfuerzos renovadores. Miguel Ángel Quevedo y de la Lastra solo pudo resistir tales contradicciones hasta mediados de 1960, cuando se exiló de modo voluntario.

A partir de ese instante la revista fue asumida por sus trabajadores, como consta en nota editorial entonces, y se nombró como director el periodista Enrique de la Osa, función que desempeñó muy dignamente hasta 1971. De entonces acá, diferentes compañeros han guiado a su esforzado colectivo laboral, que ha mantenido como centro de su quehacer periodístico los temas más acuciantes de carácter político que ha vivido el país y el mundo en general, junto a los deportivos, culturales, económicos, científicos y muchos más, siempre enfocando cada fenómeno a partir de la ideología de la Revolución cubana.

En la actualidad, a causa del período especial y el bloqueo norteamericano contra Cuba, la tirada de Bohemia sólo es de 100 mil ejemplares (de 82 páginas) en semanas alternas, y desde abril de 2002 se incorporó a Internet con una versión digital, que precisamente en estos momentos se encuentra en plena fase de transformación y desarrollo, junto a todo un gran proceso de informatización de la prensa cubana…[1]

 

Felicia Hernández Lorenzo

Felicia Hernández Lorenzo

Felicia Hernández Lorenzo.

Escritora y profesora nacida en Güines, actual provincia Mayabeque, Cuba. Licenciada en Lengua Inglesa por la Universidad de La Habana, máster en Didáctica del Español y la Literatura. Presidenta de la sección de escritores de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba en la provincia Mayabeque.

Nace en el municipio de Güines, el 27 de enero de 1957.

Laboró durante más de 25 años como profesora de idioma inglés en la escuela de Idiomas “Frank País”. Se ha desempeñado también como profesora de historia de la cultura de países de habla inglesa en la sede pedagógica “Raúl Gómez García” en Güines, y como profesora de historia de la música cubana, cine y arte cubanos y cultura cubana en la universidad “Fructuoso Rodríguez” de San José de las Lajas, y en la sede municipal en Güines.

Laboró como profesora ayudante del centro de superación para la cultura de la provincia La Habana. Durante el curso escolar 2000 / 2001 y profesora de español como lengua extranjera en el centro de formación para la enseñanza fundamental, en Puerto Príncipe, República de Haití.

Fue presidenta de la sección de escritores de la unión nacional de escritores y artistas de Cuba en la provincia de La Habana durante varios años, y realiza ahora esas mismas funciones en la actual provincia de Mayabeque.

Es miembro de la asociación cubana de derecho de autor musical y de la sociedad general de autores y editores. Fue guionista y conductora del espacio contralectura en el telecentro Güines TV.

Fundó y animó durante cuatro años la peña de fela, tertulia de trova y poesía, en la Galería de Arte Universal de Güines. Actualmente realiza, en calidad de especialista, el espacio páginas de un libro, en radio Mayabeque.

Libros publicados

Con irreverencia y gratitud. Decimario. Editorial la puerta de papel. La Habana. 1991.

El cazador de signos. Cuentos. Editorial Unicornio. La Habana. 2003.

Rapsodia en A menor. Decimario. Editorial el mar y la montaña. Guantánamo. 2004.

Un azul de agua pulida. Poemario para niños. Editorial unicornio, La Habana. 2005.

Desde la excomunión a la escritura. Ensayos. Editorial unicornio. La Habana. 2007[1].

Julio E. Miranda

Julio E. Miranda

Julio E. Miranda

(1945-1998)

Poeta, crítico literario, ensayista cubano. Julio E. Miranda, cubano de nacimiento, de madre española y padre cubano. Recorrió el mundo, exiliado desde principios de los sesenta, viviendo en Francia y Venezuela, Estados Unidos y España, Italia e Inglaterra. Crítico literario, brillante antologizador, motor de varias publicaciones, ensayista. Se movió siempre con enorme facilidad en la poesía, el cuento, la novela, el ensayo literario y la crítica cinematográfica. Poeta, con una docena de libros. Julio Miranda escribió de todo y todos, es decir, de muchos otros escritores, con una lucidez y una creativa punzante o asombrosa. Libros de poesía: Mi voz de veinte años (Granada, Veleta al Sur, 1966), El libro tonto (Madrid, El toro de Barro, 1968), Jaén, la nuit (Jaén, El Olivo, 1970), No se hagan ilusiones (Caracas, Edics.Bárbara, 1970), Tablero (Málaga, El Guadalhorce, 1972), Maquillando el cadáver de la revolución (Caracas, Fundarte, 1977), Parapoemas (Caracas, Monte Avila, 1978), El poeta invisible (Caracas, Fundarte, 1981), Vida del otro (Caracas, Con Textos, 1982), Anotaciones de otoño (Caracas, Mandorla, 1987), Rock urbano (Maracaibo, Dirección de Cultura, Universidad de Zulia, 1989), Así cualquiera puede ser poeta (Caracas, Pen Club de Venezuela, 1991), Máquina del tiempo (Mérida, Edics. Mucuglifo, 1997)[1].

Imeldo Álvarez

Imeldo Álvarez

Imeldo Álvarez 

Nace en Amarillas, Matanzas el 21 de agosto de 1928. Se hizo bachiller en el Instituto de Segunda Enseñanza de Marianao. Se inició en el mundo del teatro con el actor y director José Antonio Escandón, y con Francisco Núñez, un escenógrafo, montador y pintor de decorados. Trabajó como apuntador y en no pocas ocasiones desempeñó papeles secundarios en algunas obras.

Sus primeros artículos los publicó en Cinema , El Jubilado , El País Gráfico y Poesía .En ocasiones escribió piezas teatrales en un acto para presentar en escenarios municipales, con aficionados.

Escandón y Núñez le hicieron amigo de sus amigos en todos esos ámbitos culturales, y parte de sus familias. De manera que cuando se radicó en Marianao se incorporó al Grupo Ariel y empezó a colaborar en los Semanarios El Sol y La Tribuna.

Después del golpe de Estado del 10 de marzo de 1952, con el apoyo de Juan Manuel Márquez, pasó de colaborador a redactor de El Sol de Marianao y a administrador de la empresa, fundada en 1908. Sin debilitar sus relaciones con Escandón y Núñez, se concentró más en las actividades del municipio y pronto hizo amistad con Herminio Almendros, su esposa y sus hijos María Rosa y Néstor, quienes atendían la Librería Proa, de gran influencia en la vida cultural de la localidad.

Además de integrarme al Grupo Ariel, se relacionó con las emisoras Radio Marianao y CMZ del Ministerio de Educación, dirigida entonces por Mario Parajón. Allí conoció a Alejo Carpentier. Poco después, en unión del músico Rogelio Dihigo, un viejo amigo de Escandón, que tenía una academia y dirigía una orquesta cerca de Coney Island, comenzó a escribir para CMZ un espacio llamado Los cuentos de Abuelito; Hacía el libreto y Dihigo musicalizaba los textos poéticos.”

Pronto, recomendado por Mario Guiral Moreno y el doctor Elías Entralgo, a quien ayudaba en el Ateneo que funcionaba en Ampliación de Almendares, comenzó a colaborar en El Mundo y en Carteles. En el Colegio American Academy, que dirigía el historiador Fernando Inclán Lavastida, impartió clases hasta el triunfo de la Revolución.

A partir de 1959 colabora en las más importantes publicaciones nacionales, actividad que comparte con su trabajo de escritor. En 1970 su libro La sonrisa y la otra cabeza obtuvo el Premio de Cuento de la UNEAC. Escribió antologías, estudios críticos y fue jefe de redacción de la Editorial Letras cubanas.

Continuó realizando trabajos de investigación a la par del trabajo editorial haciendo énfasis en la difusión: Crea el Sábado del Libro. Organiza durante seis años consecutivos, junto a otras personalidades, las actividades colaterales de las Ferias del Libro antes de que se convirtieran en el evento internacional que son hoy. Asimismo es uno de los artífices de la Sociedad Cubana Amigos del Libro.

Durante los últimos seis años mantuvo su labor como editor, prologuista, investigador y asesor del área editorial del Centro de Estudios Martianos. Falleció en La Habana el 19 de junio de 2011[1].

 

Rogelio Llopis Fuentes

Rogelio Llopis Fuentes

jueves, 29 de junio de 2006
Posted on Thu, Jun. 29, 2006

WILFREDO CANCIO ISLA
El Nuevo Herald

El escritor Rogelio Llopis, reconocido como un pionero de la narrativa fantástica y la ciencia ficción en Cuba, falleció en Miami a los 79 años.

El cuerpo de Llopis fue hallado el martes en su apartamento deLa Pequeña Habanaluego que los vecinos alertaran a la policía. Al parecer su muerte se produjo como consecuencia de un ataque cardíaco en la tarde del domingo, pues el cadáver se encontraba en avanzado estado de descomposición.

Nacido en 1926 en la oriental ciudad de Manzanillo, Llopis experimentó desde la niñez una formación bicultural, con largas estancias en Estados Unidos.

Con apenas dos años, su familia se trasladó a Nueva York y permaneció allí hasta la caída del gobierno de Gerardo Machado, en 1933. Poco después retornó a Estados Unidos, donde terminó sus estudios preuniversitarios, cursó dos años de Ciencias Sociales en el New York Community College y escribió para el diarioLa Prensa.

Sus primeras colaboraciones literarias aparecieron a finales de los años 50 en las revistas cubanas Orígenes –dirigida por el poeta José Lezama Lima– y Carteles.

Regresó a Cuba en 1960 y se involucró intensamente en la vida cultural del país. Fungió como traductor de la agencia oficial Prensa Latina, enseñó inglés enla UniversidaddeLa Habanae institutos politécnicos y fue un tenaz colaborador de las principales publicaciones de la época, del semanario Lunes de Revolución (1959-61) a las revistas Casa de las Américas y Bohemia.

Fue sin dudas el período más fructífero de su trayectoria literaria. En una década publicó sus libros de cuentos La guerra y los basiliscos (1962), El fabulista (1963) y El buscador de tesoros (1971), y realizó dos antologías que son consideradas hitos en su género: Cuentos fantásticos y Cuentos cubanos de lo fantástico y lo extraordinario, ambas de 1968.

Narraciones suyas aparecieron también en Nuevos cuentistas cubanos (1961) y en antologías editadas en Inglaterra, Francia y Polonia. El célebre escritor argentino Julio Cortázar fue uno de sus grandes admiradores y amigos.

”Llopis hizo una contribución enorme a la literatura cubana en el campo de lo fantástico”, opinó el poeta Joaquín Gálvez. “Fue un escritor audaz que se arriesgó a plantear una estética diferente en momentos en que la creación literaria estaba gobernada por el realismo y la politización”.

Víctima de la censura oficial y decepcionado con el régimen castrista, marchó a España en 1979 y un año después vino a Estados Unidos.

En el exilio figuró entre los colaboradores de las revistas Mariel (1983-85), Término y Linden Lane, y se desempeñó como profesor enla Universidad de Cincinnati hasta 1996, cuando decidió radicarse en Miami.

Su más reciente producción literaria, en narrativa y poesía, permanece inédita.

Llopis vivía separado de su esposa, Teresa Llopis. El matrimonio no tuvo hijos.[1]

José Manuel Poveda

José Manuel Poveda

 Nació en Santiago de Cuba un 23 ó 25 de Febrero de 1888. Cursó la primaria en Santo Domingo (República Dominicana) a donde se había trasladado su familia durante la Guerra de independencia-, en Guantánamo (Oriente) y en Santiago de Cuba. A los once años de edad redactaba el semanario manuscrito titulado Cuba

Su primer trabajo impreso, de humorismo político, fue publicado, probablemente, en La Voz del Pueblo o en El Managüí. En 1902, ya en Santiago de Cuba con su familia, inicia el bachillerato. Con Marco Antonio Dolz y otros estudiantes fundó, ese mismo año, la revista El Estímulo. Se trasladó a La Habana en 1904. En el Instituto de la capital continuó el bachillerato y reeditó El Estímulo (1905), donde publicó su primer poema impreso. Colaboró además en Arpas Cubanas. De regreso en Santiago de Cuba ese mismo año de 1905, editó Ciencias y Letras -en el que ocupó la jefatura de redacción-, órgano del Instituto santiaguero, y trabajó como agente de El Estímulo, deLa Habana.

Colaboró en El Progreso (Gibara, Oriente), Urbi et Orbe (La Habana) y La Liga (Santiago de Cuba), y fue corresponsal de El Moderado (Matanzas) y La Opinión (Cienfuegos, Las Villas). Editó, en 1906, El Gorro Frigio, semanario cómico-satírico. Ese mismo año trabaja como jefe de redacción de la revista Oriente -en la que tiene a su cargo la sección «Baturrillo»- y se gradúa de bachiller. Un año más tarde es jefe de redacción de Revista de Santiago, colabora en Cuba y América e inicia su interesante y fecunda relación epistolar con Regino E. Boti.

Tuvo a su cargo la redacción de Heraldo Nacionalista. En 1908 comienza a trabajar en el bufete del Dr. Rovira para adquirir experiencia profesional. Ese mismo año se trasladó de nuevo a La Habana. Colabora en El Pensil (1908-1910) y luego en Renacimiento (1910), de Santiago de Cuba, a través de las secciones «Vida literaria» y «Página extranjera», en las que publicaba sus trabajos sin firma y daba a conocer noticias de otros autores o traducciones de escritores extranjeros.

Por esa época fue el animador principal de un cenáculo literario integrado por escritores de intenciones renovadoras que se reunían en una casa situada en Calvario No. 18, de Santiago de Cuba, en la que residía el dominicano Sócrates Nolasco. De este grupo formaban parte, además del ya mencionado, Fernando Torralba, Alberto Giraudy, Luis Vázquez de Cuberos, entre otros.

Colaboró en La Independencia (1909-1911). En La Habana, en 1912, fundó Poveda la Sociedad de Estudios literarios, en la que pronunció conferencias. Dos años más tarde, desaparecida ésta, funda el Grupo Nacional de Acción de Arte, en el que también divulgó la cultura a través de sus conferencias. Colaboró, también, en Camagüey Ilustrado, Oriente Literario, Minerva (La Habana), El Estudiante (Matanzas), Orto (Manzanillo) -desde sus inicios en 1912-, El Fígaro, Letras, El Cubano Libre, Juvenil, Mercurio (Cienfuegos), Heraldo de Cuba -en forma asidua a partir de 1914-, Cuba Contemporánea, El Estudiante (Santa Clara), El Sol (Marianao, La Habana), Labor Nueva (La Habana),Oriente, La Defensa (Manzanillo) -a través de su columna «Crónicas de los lunes»-, La Antorcha, La Nación -donde publicó sus conocidas «Crónicas sobreactuales» entre 1918 y 1920.

Este último año sufre prisión por breve tiempo acusado de faltar al presidente dela Repúblicaen una de sus «Crónicas». En 1921, después de haber cursado sus estudios universitarios de manera irregular, se graduó de Doctor en Derecho Civil enla UniversidaddeLa Habana. Esemismo año instaló su bufete profesional. A mediados de 1923 se dedicó por entero al ejercicio de la profesión. Trabajó como juez suplente de Manzanillo.

Durante años, a través de las publicaciones periódicas con las que estuvo más o menos vinculado y mediante su entusiasta labor de conferenciante y traductor, realizó Poveda una amplia labor en la difusión de la literatura y de la cultura en general y trató los temas de la actualidad política del país en múltiples crónicas periodísticas. Murió en dicha ciudad oriental el 2 de enero de 1926[1].

Guillermo Cabrera Infante

Guillermo Cabrera Infante.

(Gibara, Cuba, 22 de abril de 1929 – Londres, 21 de febrero de 2005).
Escritor, periodista y crítico de cine.

En 1941 se traslada con su familia a La Habana y allí empieza a escribir, por lo que abandona sus estudios de Medicina y comienza a trabajar en diversos oficios, ingresando en 1950 en la Escuela de Periodismo de Cuba.

En 1951 funda la Cinemateca de Cuba junto a Néstor Almendros y Tomás Gutiérrez Alea, y lo dirige hasta 1956. Trabaja como crítico de cine con el seudónimo de G. Caín desde 1954, en el semanario Carteles, del que tres años más tarde es redactor-jefe. En 1959, tras el cambio político en Cuba, se le nombra director del Consejo Nacional de Cultura y, a la vez, subdirector del diario Revolución. Poco después es director del magazine cultural cubano Lunes de revolución, desde su fundación hasta su clausura en 1961.

Durante el primer gobierno de Fidel Castro (1962-1965) es enviado a Bruselas como agregado cultural y también como encargado de negocios, pero sus discordancias con el nuevo gobierno llegan a su punto máximo en 1968, cuando concede una entrevista a la revista argentina Primera Plana criticando al régimen cubano; esto provoca una fuerte reacción en Cuba que le lleva a abandonar su cargo diplomático. Pasa una temporada en Madrid y, más tarde, pide asilo político en Inglaterra donde se nacionaliza, fijando su residencia en Londres.

El conjunto de su obra es una especie de “collage” de La Habana prerrevolucionaria, además de una síntesis de la ideología del autor; considera que el compromiso no es indispensable para hacer una literatura crítica y que, en ciertas condiciones, el goce estético sirve también para cuestionar los poderes establecidos.

El erotismo está presente en toda su obra, pero siempre “en función de la parodia y de la risa, cosa que un autor erótico no haría nunca”, según dice él mismo. Siendo el cine lo que le atrae e impulsa al comienzo su actividad cultural y periodística, marcha a Hollywood y se convierte en el primer escritor latinoamericano guionista, con títulos como Punto de fuga y Wonderwall. Ejerce también como profesor en las universidades de Virginia y de West Virginia y conferenciante en otras universidades americanas, como la de Oklahoma.[1]

Carlos Lanier

Carlos Lanier

Carlos Óscar de las Mercedes Lanier y Hevia

Nació en La Habana, Cuba, un 24 de septiembre de 1931 y falleció un 18 de febrero de 2002 en la Heroica Puebla de Zaragoza, estado de Puebla, México. Creció en el seno de una familia numerosa y con fuertes raíces católicas. Fue un estudiante brillante, dedicado, servicial, divertido; amante del campo y los deportes. Desde muy joven se vislumbró en él su vasto talento artístico, creatividad y facilidad para las letras y, sin faltar la música, ya que ejecutaba con facilidad casi cualquier instrumento. Su vocación religiosa le llevó a ingresar a la congregación de los Hermanos Maristas, circunstancia que le permitió desarrollar la mejor de sus cualidades: la docencia, pues su ingenio pedagógico y laboriosidad incansable le convirtieron  en un singular y connotado maestro. Inició su peregrinar docente a los 20 años como auxiliar pedagógico en la escuela Tabasco, México D. F. (1951 – 1952). Viajó a El Salvador y fue profesor de primaria en el Liceo Salvadoreño (1952 – 1957). Regresó a Guatemala donde trabajó y estudió; luego a Cuba nuevamente y por ajenas razones políticas fue obligado a abandonar precipitadamente la Habana en 1959, lugar de donde se trasladó nuevamente a El Salvador, ciudad de Santa Tecla al Colegio María Inmaculada (hoy Colegio Champagnat, (1959 -1961), tiempo que también utilizó para incorporarse y estudiar Letras en la Universidadde El Salvador. Viajó después a México, donde estudió y trabajó incansablemente en varias lugares como: Guadalajara, Aguascalientes, Monterrey, el D. F., hasta llegar a la ciudad de Puebla, lugar en que vivió los últimos 20 años de vida y tierra que recibió con cariño sus humanos restos[1].

 

Virgilio Piñera

Virgilio Piñera (Cuba 1912-1979) fue poeta, narrador y dramaturgo. Cursó sus primeros estudios en su localidad natal, pero en 1925 se trasladó con su familia a Camagüey, donde estudió el bachillerato. En 1938 se instaló en La Habana, en cuya universidad se doctoró en Filosofía y Letras en 1940. Ya el año anterior había empezado a publicar, sobre todo poemas, en la revista Espuela de plata, predecesora de Orígenes, en la que coincidió con José Lezama Lima. En 1941 vio la luz su primer poemario, Las furias, y ese mismo año escribió también la que es quizá su obra teatral más importante, Electra Garrigó, que se estrenó enLa Habana, ocho años después, y constituyó uno de los grandes hitos del teatro cubano, para muchos críticos, como Rine Leal o Raquel Carrió, el verdadero comienzo del teatro cubano moderno.

En 1942 fundó la efímera revista Poeta, de la que fue director. Al año siguiente publicó el extenso poema La isla en peso, una de las cumbres de la poesía cubana, que en su momento fue, sin embargo, objetado por grandes poetas como Gastón Baquero o Eliseo Diego y críticos como Cintio Vitier. Aunque en La isla en peso se considera en la actualidad como uno de los momentos más altos de la poesía cubana. Cuando en 1944 Lezama y Rodríguez Feo fundaron la revista Orígenes, Piñera formó parte del plantel inicial de colaboradores, a pesar de que mantenía importantes discrepancias estéticas con el grupo de poetas de la revista. Allí publicó poesía y un excelente ensayo: “El secreto de Kafka”. Preparó, asimismo, un número sobre literatura argentina.

En febrero de 1946 viajó a Buenos Aires, donde residió, con algunas interrupciones, hasta 1958. Allí trabajó como funcionario del consulado de su país, como corrector de pruebas y como traductor. En la capital argentina hizo amistad con el escritor polaco Witold Gombrowicz, y formó parte del equipo de traductores que llevaron a cabo la versión castellana de Ferdydurke. También conoció a Jorge Luis Borges, Victoria Ocampo y a José Bianco, quien prologó su volumen de cuentos El que vino a salvarme, publicado por la Editorial Sudamericana. Continuó colaborando con Orígenes con cuentos, ensayos y reseñas críticas. En 1948 se estrenó en La Habana Electra Garrigó, mal acogida por la crítica. Por entonces escribió otras obras teatrales: Jesús y Falsa alarma, obra considerada una de las primeras muestras de teatro del absurdo, anterior incluso a La cantante calva de Eugène Ionesco.

En 1952 publicó su primera novela, La carne de René. En 1955, tras el final de Orígenes, marcado por una agria disputa entre Lezama Lima y Rodríguez Feo, fundó con este último la revista Ciclón, de gran importancia en la historia de la literatura cubana. Por entonces colaboró también con la revista argentina Sur y con las francesas Lettres Nouvelles y Les Temps Modernes. En 1958 abandonó Argentina y se instaló definitivamente en Cuba, donde viviría hasta su muerte.

Tras el triunfo de la Revolución Cubana, Piñera colaboró en el periódico Revolución y en su suplemento Lunes de Revolución. En 1960 reestrenó Electra Garrigó y publicó su Teatro completo. En 1968 recibió el Premio Casa de las Américas de teatro por Dos viejos pánicos, obra que no fue estrenada en Cuba hasta principios de los años noventa.

Recientemente en Mexico ha tenido una exitósa temporada una nueva interpretación de “Electra Garrigo” titulada “El Son de Electra” bajo la dirección del destacado creador Ramón Díaz y las actuaciones de Thais Valdés y Sandra Muñoz y en La Habana ha reaparecido esta obra bajo la dirección de Roberto Blanco y últimamente de Raúl Martín con el Grupo Teatral La Luna.

A partir de 1971 y hasta su muerte, Piñera sufrió un fuerte ostracismo por parte del régimen y de las instituciones culturales oficiales cubanas, en gran parte debido a una radical diferencia ideológica y a su condición sexual, ya que nunca escondió su homosexualidad.El famoso escritor cubano disidente Reinaldo Arenas, amigo de Piñera, cuenta ese episodio en sus memorias Antes que anochezca.

Como narrador, destaca por su humor negro, dentro de la línea del absurdo. Fue también un destacado traductor, y vertió al español obras de Jean Giono, Imre Mádach, Charles Baudelaire y de Witold Gombrowicz, entre muchos otros.

Sus Cuentos completos han sido publicados por la Editorial Alfaguara. Su poesía completa, así como La carne de René, aparecieron bajo el sello de Tusquets Editores.[1]

Manuel Díaz Martínez


Manuel Díaz Martínez (Santa Clara, Cuba, 1936).

Poeta y periodista. Fue primer secretario y consejero cultural de la embajada de Cuba en Bulgaria, investigador del Instituto de Literatura y Lingüística de la Academia de Ciencias de Cuba, redactor-jefe del suplemento cultural Hoy Domingo (del diario habanero Noticias de Hoy) y de La Gaceta de Cuba (de la Unión de Escritores y Artistas de su país natal). Fue director de la revista Encuentro de la Cultura Cubana y pertenece al consejo editorial de la Revista Hispano Cubana, editada en Madrid. Ha publicado catorce libros de poemas, el último de los cuales es Paso a nivel (Madrid, Editorial Verbum, 2005). En su antología Un caracol en su camino (Cádiz, Editorial Aduana Vieja, 2005) recoge gran parte de su obra poética. Una selección de sus poemas fue publicada en 2001, en edición bilingüe (traducción de Giuseppe Bellini), por la editorial Bulzoni, de Roma. En 2002, publicó su libro de memorias Sólo un leve rasguño en la solapa (Logroño, AMG Editor). Es autor de dos ediciones comentadas de lasRimas de Gustavo Adolfo Bécquer (La Habana, Arte y Literatura, 1982; Madrid, Akal, 1993) y de una edición (Verbum, 1996) de las cartas que Severo Sarduy le enviara a La Habana. En 2008 publica su libro de ensayos y artículos Oficio de opinar (Valencia, Editorial Aduana Vieja). Poemas suyos aparecen en numerosas antologías publicadas en diversos países y han sido traducidos a más de una decena de idiomas. En 1967, su libro Vivir es eso obtuvo el Premio de Poesía “Julián del Casal”, de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, concedido por un jurado que integraron Nicolás Guillén, Eliseo Diego, Gabriel Celaya, José Ángel Valente y Enrique Lihn. En 1994 ganó el Premio “Ciudad de Las Palmas de Gran Canaria” con su libro Memorias para el invierno. Es autor de la antología Poemas Cubanos del Siglo XX (Madrid, Hiperión, 2002). Es miembro correspondiente de la Real Academia Española. En 2006, el Centro Cultural Cubano de Nueva York le otorgó la medalla “La Avellaneda”, en reconocimiento a su aporte a la cultura cubana. Posee la ciudadanía española y desde 1992 reside en Las Palmas de Gran Canaria.

Eliseo Diego

Eliseo Diego

(La Habana, 1920- Ciudad de México, 1994)

Poeta, escritor y ensayista. Nace el 2 de julio en la ciudad de La Habana, siendo muy niño viaja con la familia por Francia y Suiza, experiencia que siempre consideró determinante en su formación poética.

Sin alcanzar apenas la primera década de vida, escribe sus primeros cuentos infantiles. Fue uno de los fundadores de la Revista Orígenes. Estudia Pedagogía e imparte clases de Literatura Inglesa y Norteamericana en cursos especiales realizados en la Casa de las Américas. Ocupó el cargo de responsable del Departamento de Literatura y Narraciones Infantiles de la Biblioteca Nacional José Martí hasta 1970.

Realizó traducciones y versiones de las más importantes figuras de la literatura infantil en el mundo y fue redactor de la Revista Unión de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), donde además realizó labores como miembro de la comisión de publicaciones.

En 1966 publica El oscuro esplendor, libro que consideró, uno de sus preferidos. En 1986 Eliseo Diego obtiene el Premio Nacional de Literatura por el conjunto de su obra. Recibiendo en 1988 y1989, sucesivamente el Premio de la Crítica. En 1992 la Universidad del Valle en Cali, Colombia, le otorga el Doctorado Honoris Causa. En 1993 recibe la Distinción Gaspar Melchor de Jovellanos que otorga la Federación de Asociaciones Asturianas de Cuba y el importante Premio Internacional de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo.

Fallece el 1ro. de marzo de 1994, mientras se encontraba en México y sus restos son trasladados a Cuba, donde fue sepultado.