Alain de Lille

Alain de Lille

Alain de Lille

(Llamado Doctor Universal; Lille, entre 1115 y 1128-Cîteaux, 1203)

Teólogo y canonista francés. Rector de la Universidad de París, ingresó en la orden del Cister. Se le considera pensador independiente de tendencia enciclopédica basada en la tradición de Boecio. Autor de De planctu naturae (1160-1170) y De arte sive articulis fidei catholicae, donde usa un procedimiento matemático-deductivo[1].

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Albert Camus

Albert Camus

Albert Camus

(Mondovi, Argelia, 1913-Villeblerin, Francia, 1960)

Novelista, dramaturgo y ensayista francés. Nacido en el seno de una modesta familia de emigrantes franceses, su infancia y gran parte de su juventud transcurrieron en Argelia. Inteligente y disciplinado, empezó estudios de filosofía en la Universidad de Argel, que no pudo concluir debido a que enfermó de tuberculosis.

Formó entonces una compañía de teatro de aficionados que representaba obras clásicas ante un auditorio integrado por trabajadores. Luego, ejerció como periodista durante un corto período de tiempo en un diario de la capital argelina, mientras viajaba intensamente por Europa. En 1939 publicó Bodas, conjunto de artículos que incluyen numerosas reflexiones inspiradas en sus lecturas y viajes. En 1940 marchó a París, donde pronto encontró trabajo como redactor en Paris-Soir.

Empezó a ser conocido en 1942, cuando se publicaron su novela corta El extranjero, ambientada en Argelia, y el ensayo El mito de Sísifo, obras que se complementan y que reflejan la influencia que sobre él tuvo el existencialismo. Tal influjo se materializa en una visión del destino humano como absurdo, y su mejor exponente quizá sea el «extranjero» de su novela, incapaz de participar en las pasiones de los hombres y que vive incluso su propia desgracia desde una indiferencia absoluta, la misma, según Camus, que marca la naturaleza y el mundo.

Sin embargo, durante la Segunda Guerra Mundial se implicó en los acontecimientos del momento: militó en la Resistencia y fue uno de los fundadores del periódico clandestino Combat, y de 1945 a 1947, su director y editorialista. Sus primeras obras de teatro, El malentendido y Calígula, prolongan esta línea de pensamiento que tanto debe al existencialismo, mientras los problemas que había planteado la guerra le inspiraron Cartas a un amigo alemán.

Su novela La peste (1947) supone un cierto cambio en su pensamiento: la idea de la solidaridad y la capacidad de resistencia humana frente a la tragedia de vivir se impone a la noción del absurdo. La peste es a la vez una obra realista y alegórica, una reconstrucción mítica de los sentimientos del hombre europeo de la posguerra, de sus terrores más agobiantes. El autor precisó su nueva perspectiva en otros escritos, como el ensayo El hombre en rebeldía (1951) y en relatos breves como La caída y El exilio y el reino, obras en que orientó su moral de la rebeldía hacia un ideal que salvara los más altos valores morales y espirituales, cuya necesidad le parece tanto más evidente cuanto mayor es su convicción del absurdo del mundo.

Si la concepción del mundo lo emparenta con el existencialismo de Jean-Paul Sartre y su definición del hombre como «pasión inútil», las relaciones entre ambos estuvieron marcadas por una agria polémica. Mientras Sartre lo acusaba de independencia de criterio, de estirilidad y de ineficacia, Camus tachaba de inmoral la vinculación política de aquél con el comunismo.

De gran interés es también su serie de crónicas periodísticas Actuelles. Tradujo al francés La devoción de la cruz, de Calderón, y El caballero de Olmedo, de Lope de Vega. En 1963 se publicaron, con el título de Cuadernos, sus notas de diario escritas entre 1935 y 1942. Galardonado en 1957 con el Premio Nobel de Literatura, falleció en un accidente de automóvil[1].

Alfred Jarry

Alfred Jarry

Alfred Jarry

(Laval, 1873 – París, 1907)

Escritor francés, precursor del dadaísmo y el surrealismo y figura imprescindible en la evolución de las vanguardias del siglo XX, tanto en el teatro como en la narrativa experimental. Su drama Ubú rey (1896) obtuvo gran éxito y escandalizó por su tono mordaz y grotesco contra la cultura burguesa; en 1900 apareció Ubú encadenado. Entre sus obras, de fondo siempre anárquico, cabe mencionar también César Anticristo (1895), El supermacho (1902) y Gestas y opiniones del doctor Faustroll, patafísico (edición póstuma, 1911). Sus artículos fueron reunidos en La candela verde (1969).

Abandonada su provincia bretona todavía niño y llegado a la capital, el París de aquellos años en que triunfaba el simbolismo en pintura y poesía le prodigó una buena acogida: tales eran el atractivo y la apostura del “indiano”, como se le solía llamar por sus largos cabellos dispuestos en torno a un rostro luminoso y de ojos negrísimos. Frecuentó a los poetas simbolistas, en particular a Léon-Paul Fargue; al mismo tiempo seguía los cursos de Bergson en la Sorbona y, muy culto en cualesquier arte o ciencia y en lenguas vivas y muertas, escribía poesías y artículos para la Revue Blanche, el Mercure de France y otras revistas (él mismo fundó una, L’imagier).

Su obra más original es Ubú rey, pieza en cinco actos de carácter satírico y bufonesco que escribió cuando tenía quince años e inauguró la saga de este personaje. En principio estaba destinada al teatro de marionetas, y se representó por primera vez en diciembre de 1896. El personaje de Ubú es un arquetipo del cinismo, la grosería, la ineptitud hecha autoridad y el engreimiento ridículo; junto con su mujer, simboliza la ignorancia y la codicia de la burguesía. El nombre del autor quedaría relacionado para siempre con esta obra que se convertiría en una referencia clave para el surrealismo francés.

La primera representación de Ubú rey, que puede ser considerada como el estreno inaugural del teatro del absurdo, desató un fuerte escándalo y encendidas polémicas que llevaron inesperadamente al autor a la fama y le valieron el sobrenombre de “le père Ubu” (el padre Ubú). Famoso y al mismo tiempo criticado según los cánones de la moral de la época, siguió escribiendo otras obras con Ubú como protagonista: Pequeño almanaque de Ubú (1899), Ubú encadenado (1900) y Ubú en la colina (1901), entre otras.

Alfred Jarry también produjo poemas que pueden inscribirse en la corriente simbolista y la novela El supermacho (1902), acaso el antecedente más claro de la prosa surrealista. Pero, a pesar de su éxito, el escritor no aceptó una vida de próspera mediocridad y se dio a la bebida y a otros excesos de fuerte originalidad, como la ingesta de tinta china. Pronto se le terminó el dinero de la herencia paterna, que no era mucho, y, al cesar la publicación de la Revue Blanche, se quedó sin ingresos y se vio abocado a la miseria, el hambre y la enfermedad, que lo condujo a ser hospitalizado. En esa circunstancia describió en una carta una cierta lamentación por la vida no vivida, poco antes de su muerte en el hospital.

Póstumamente apareció Gestas y opiniones del doctor Faustroll, patafísico (1911), el libro capital de la “patafísica”, disciplina de la que ya había anticipado características en diversas publicaciones, y que se convirtió en un culto de minorías tras su muerte. La patafísica, “ciencia de las soluciones imaginarias”, se ocupa de las excepciones en lugar de establecer reglas. Paralipomènes d’Ubu (1921) o la novela La Dragonne (1943) figuran entre las muchas obras que fueron apareciendo después[1].

 

André Maurois

André Maurois

 

André Maurois

 

Es el seudónimo de Émile Herzog, Émile Salomon Wilhelm Herzog, novelista y ensayista francés nacido el 26 de julio de 1885 en Elbeuf, Normandía y fallecido en París el 9 de octubre de 1967.

Descendiente de una rica familia dedicada a la industria textil, Maurois realizó estudios secundarios en Ruan (Liceo Corneille) y superiores en Caen. Tuvo como profesor al filósofo Alain que le animó a tomar el camino de la escritura. Ante la perspectiva de tomar la dirección del negocio familiar, optó por la literatura.

Durante la I Guerra Mundial, sirvió como intérprete del Estado Mayor británico, lo que le familiarizó con el carácter y la cultura anglosajona.

En 1938 ingreso en la Academia francesa. Durante la II Guerra Mundial luchó por la Francia libre como capitán del ejército francés, y se refugió en Estados Unidos al negar su obediencia al gobierno pro-nazi de Vichy. Estuvo asimismo con las fuerzas aliadas en África del norte en 1943.

A su regreso a Francia, en 1946, siendo recibido con todos los honores, siguió escribiendo y llegó a alcanzar una avanzada edad, falleciendo a los 82 años el 9 de octubre de 1967.

André Maurois recibió en vida el homenaje del mundo intelectual -aparte de la admiración del público-, y, entre otras distinciones, la de académico, siéndole otorgada también la Gran Cruz de la Legión de Honor.

Inteligente, desapasionadamente objetivo, escritor de fama por sus novelas y sus biografías, en las que destacó gracias a una profunda documentación y amenidad, André Maurois fue un profundo conocedor del alma humana; leerle constituye un verdadero placer[1].

Montaigne

 

 

Montaigne

 

Montaigne

(Michel Eyquem, señor de Montaigne)

(Périgueux, Francia, 1533-Burdeos, id., 1592)

Escritor y ensayista francés. Nacido en el seno de una familia de comerciantes bordeleses que accedió a la nobleza al comprar la tierra de Montaigne en 1477, fue educado en latín, siguiendo el método pedagógico de su padre. Más tarde, ingresó en una escuela de Guyena (hoy Aquitania), donde estudió poesía latina y griega, y en 1549 empezó a estudiar derecho en la Universidad de Tolosa.

A partir de 1554 fue consejero en La Cour des Aides de Périgueux, sustituyendo a su padre, y cuando ésta se disolvió, pasó a formar parte del Parlamento de Burdeos. Allí conoció al poeta y humanista Étienne de la Boétie, con quien trabó amistad. Poco interesado por sus funciones parlamentarias, frecuentó un tiempo la vida de la corte. En 1565 se casó con Françoise de La Chassagne, y tres años después murió su padre, heredando la propiedad y el título de señor de Montaigne, lo que le permitió vender su cargo en 1570.

Para cumplir la última voluntad de su padre, acabó y publicó en 1569 la traducción de la Teología natural, de Ramón Sibiuda, libro al que volvería años más tarde en los Ensayos (Essais) con la intención de rebatirlo. Un año más tarde viajó a París para publicar en un volumen las poesías latinas y las traducciones de su amigo La Boétie, cuya muerte, en 1563, le había afectado profundamente.

Por fin, el 28 de febrero de 1571 pudo cumplir su deseo de retirarse a sus propiedades para dedicarse al estudio y la meditación, y emprendió, al cabo de un año, la redacción de los Ensayos, combinándola con la lectura de Plutarco y Séneca. No obstante, su retiro duró poco, ya que tuvo que hacerse cargo de nuevos compromisos sociales y políticos a causa de las guerras de religión que asolaban su país y en las que tuvo que prestar su ayuda de diplomático (hecho que se refleja en el libro primero de los Ensayos, dedicado básicamente a cuestiones militares y políticas). La primera edición de los Ensayos, en diez volúmenes, apareció en 1580.

A finales de ese mismo año, aquejado ya problemas de salud, emprendió un largo viaje a Italia que se vio obligado a interrumpir en 1581, cuando recibió la noticia de su elección como alcalde de la ciudad de Burdeos. Durante su primer mandato publicó la segunda edición de los Ensayos (1582). Reelegido para un segundo mandato (1583-1585), tuvo que alternar sus funciones municipales con la tarea de intermediario político entre la ciudad y el rey, y actuó como mediador en las intrigas de la Liga, lo que le valió el favor de Enrique de Navarra.

Fue ésta su última misión política antes de consagrarse únicamente a su obra, que reanudó a partir de 1586, tras abandonar la ciudad a causa de la peste que se había declarado inmediatamente después de concluir su segundo mandato. En 1588 apareció una nueva edición de los Ensayos, con el añadido de un tercer libro. Con motivo de esta nueva publicación, conoció en París a Mademoiselle de Gournay, una gran admiradora suya, con quien mantuvo una especial relación que duraría hasta el final de su vida. Retirado ya definitivamente, tras este último viaje a París y algunos altercados que lo llevaron a prisión, preparó la última edición de los Ensayos, de la que se encargaría M. de Gournay en 1595, mientras él se dedicaba al estudio de los clásicos latinos y griegos.

La progresiva evolución de Montaigne hacia una mayor introspección convierte la versión definitiva de los Ensayos en un libro de confesiones en que el autor, profesando un escepticismo moderado, se revela a sí mismo y muestra su curiosidad por todos los aspectos del alma humana, desde el detalle más ínfimo hasta elevadas cuestiones de religión, filosofía o política. Su perspectiva racional y relativista le permite enfrentarse a toda clase de dogmatismos y superarlos, y abre la puerta a una nueva concepción secularizada y crítica de la historia y la cultura, capaz de integrar los nuevos descubrimientos de su tiempo, como los pueblos del Nuevo Mundo[1].

Gustave Flaubert

Gustave Flaubert

Gustave Flaubert

(Ruán, Francia, 1821 – Croisset, id., 1880)

Escritor francés. Hijo de un médico, la precoz pasión de Gustave Flaubert por la literatura queda patente en la pequeña revista literaria Colibrí, que redactaba íntegramente, y en la que de una manera un tanto difusa pero sorprendente se reconocen los temas que desarrollaría el escritor adulto.

Estudió derecho en París, donde conoció a Maxime du Camp, cuya amistad conservó toda la vida, y junto al que realizó un viaje a pie por las regiones de Turena, Bretaña y Normandía. A este viaje siguió otro, más importante (1849-1851), a Egipto, Asia Menor, Turquía, Grecia e Italia, cuyos recuerdos le servirían más adelante para su novela Salambó.

Excepto durante sus viajes, Gustave Flaubert pasó toda su vida en su propiedad de Croisset, entregado a su labor de escritor. Entre 1847 y 1856 mantuvo una relación inestable pero apasionada con la poetisa Louise Colet, aunque su gran amor fue sin duda Elisa Schlésinger, quien le inspiró el personaje de Marie Arnoux de La educación sentimental y que nunca llegó a ser su amante.

Los viajes desempeñaron un papel importante en su aprendizaje como novelista, dado el valor que concedía a la observación de la realidad. Flaubert no dejaba nada en sus obras a merced de la pura inspiración, antes bien, trabajaba con empeño y precisión el estilo de su prosa, desterrando cualquier lirismo, y movilizaba una energía extraordinaria en la concepción de sus obras, en las que no deseaba nada que no fuera real; ahora bien, esa realidad debía tener la belleza de la irrealidad, de modo que tampoco le interesaba dejar traslucir en su escritura la experiencia personal que la alimentaba, ni se permitía verter opiniones propias.

Su voluntad púdica y firme de permanecer oculto en el texto, estar («como Dios») en todas partes y en ninguna, explica el esfuerzo enorme de preparación que le supuso cada una de sus obras (no consideró publicable La tentación de san Antonio hasta haberla reescrito tres veces), en las que nada se enunciaba sin estar previamente controlado. Las profundas investigaciones eruditas que llevó a cabo para escribir su novela Salambó, por ejemplo, tuvieron que ser completadas con otro viaje al norte de África.

Su primera gran novela publicada, y para muchos su obra maestra, es Madame Bovary (1856), cuya protagonista, una mujer mal casada que es víctima de sus propios sueños románticos, representa, a pesar de su propia mediocridad, toda la frustración que, según Flaubert, había producido el siglo XIX, siglo que él odiaba por identificarlo con la mezquindad y la estupidez que a su juicio caracterizaba a la burguesía.

De esa misma sátira de su tiempo participa toda su producción, incluido un brillante, aunque inacabado, Diccionario de los lugares comunes. La publicación de Madame Bovary, que supuso su rápida consagración literaria, le creó también serios problemas. Atacado por los moralistas, que condenaban el trato que daba al tema del adulterio, fue incluso sometido a juicio, lo cual lo decidió emprender a un proyecto fantasioso y barroco, lo más alejado posible de su realidad: Salambó, que relataba el amor imposible entre una princesa y un mercenario bárbaro en la antigua Cartago.

Su siguiente gran obra, La educación sentimental (1869), fue, en cambio, la más cercana a su propia experiencia, pues se proponía describir las esperanzas y decepciones de la generación de la revolución de 1848. Su última gran obra, Bouvard y Pécuchet, que quedaría inconclusa a su muerte, es una sátira a la vez terrible y tierna del ideal de conocimiento de la Ilustración.

La abundancia de los trabajos que posteriormente se han dedicado a Gustave Flaubert, y en particular a su estilo, confirma el papel central que desempeñó en la evolución del género novelístico hasta la mitad del siglo XX[1].

Pierre Louys

Pierre Louys

Pierre Louys

 

(Gante, 1870 – París, 1925)

 

Poeta y narrador de lengua francesa, integrante del movimiento simbolista. De ascendencia aristocrática, cursó estudios de filosofía y trabó amistad con A. Gide y más tarde con P. Valéry. En 1890 fue presentado a S. Mallarmé y luego a J. M. de Heredia. Al año siguiente publicó en la revista Le Conque su primer poemario, Astarté. Se relacionó con el medio simbolista, tanto belga como francés, colaborando en publicaciones como La Revue Blanche, Mercure de France y Centaure. Esta última dio a conocer los sonetos de Hamadryades.

A partir de 1892 comenzó a escribir en prosa. Merecen destacarse los relatos líricos Leda, Ariadna y, sobre todo, las Canciones de Bilitis, reconstrucción minuciosa de la lírica lésbica, que fue presentada como la traducción de un original en realidad inexistente. Durante una estancia en Londres, en compañía de O. Wilde, bosquejó en verso Afrodita, la novela que lo consagraría y que describe los tormentos de una adolescente en busca del verdadero amor.

El relato La mujer y el pelele, de ambiente español, apareció en 1898. De 1899 a 1906 se sucedieron Aventures du roi Pausole, Byblis, L´Homme de Pourpre, Sanguines, Archipel. Vivió luego diez años de meditación durante un retiro en la campiña, y en 1916 reencontró un esbozo olvidado de su gran poema Pervigilium Mortis, que terminó de escribir[1].

[1] http://www.biografiasyvidas.com/biografia/l/louys.htm

Jacques Bénigne Bossuet

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Jacques Bénigne Bossuet

(Dijon, 1627 – París, 1704)

 

Religioso, predicador y escritor francés. Discípulo de los jesuitas, fue arcediano en Metz. De regreso a París (1659) y entregado a la oratoria sagrada, su fama se extendió gracias a sus sermones fúnebres, como el dedicado a Ana de Austria (1667). En 1670 Luis XIV le nombró preceptor del delfín, a quien dedicó diez años de su vida y obras como el Discurso sobre la historia universal (1681). Concluida esta misión, fue nombrado obispo de Meaux (1681). Intervino en la Asamblea del clero, combatió la Reforma protestante y, oponiéndose a su amigo Fénelon, intervino en la querella del quietismo. Enemigo del teatro por considerarlo inmoral (lo criticó acerbamente en Máximas y reflexiones sobre la comedia, obra de 1694), en el último período de su vida retornó a la predicación. Entre sus muchas obras cabe destacar, aunque inacabada y editada tras su muerte, Política deducida de las propias palabras de la Sagrada Escritura (1709)

Nacido en una tradicional familia de magistrados, J. B. Bossuet estudió con los jesuitas, y en 1650 se ordenó sacerdote en París y obtuvo el título de doctor en Teología. Demostró sus aptitudes de predicador en Metz y despertó el interés de San Vicente de Paúl, quien le encargó varios sermones y oraciones fúnebres. En 1669 fue nombrado obispo de Condom y en 1670 el rey Luis XIV le encargó la educación del delfín, heredero de la corona.

Siendo preceptor en la corte escribió algunas de sus principales obras, como el Discurso sobre la historia universal (1681), donde explicó sus argumentos para la construcción de una concepción providencialista de la historia. En 1681 recibió el nombramiento de obispo de Meaux, y en 1697 el de Consejero de Estado. Buscó la unión de católicos y protestantes bajo el gobierno de un rey filósofo cristiano y participó de las polémicas suscitadas en el seno del cristianismo. Muchos de sus textos fueron utilizados como referencia en las controversias religiosas de la época; un ejemplo es su Historia de las variaciones de las Iglesias protestantes (1688).

Sus obras, de una prosa lírica y vehemente, muchas de ellas inspiradas en la elocuencia de Cicerón y San Agustín, incluyen las Oraciones fúnebres de Enriqueta de Francia (1669), que constituyen un modelo del género, Política deducida de las propias palabras de la Sagrada Escritura (1709) y Del conocimiento de Dios y de sí mismo (1722).

Numerosos historiadores lo reconocen como uno de los principales teóricos del sistema político del Antiguo Régimen o monarquía absoluta de derecho divino, cuyos conceptos dominaron la teoría política del siglo XVII en toda Europa y se mantuvieron hasta la época de la Revolución Francesa. El ideario de Jacques Bénigne Bossuet defendía la igualdad entre todos los hombres, pero entendía que la única forma de garantizar la paz y la seguridad era la implantación de un Estado gobernado por un rey cuya autoridad le era dada por Dios, y en quien los hombres debían depositar su derecho natural a regirse[1].

[1] http://www.biografiasyvidas.com/biografia/b/bossuet.htm

Paul Morand

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Paul Morand

(13 de marzo de 1888, París – 24 de julio de 1976)

Fue un diplomático, novelista, dramaturgo y poeta francés, considerado un temprano modernista. Fue miembro de la Academia francesa.

Fue un graduado del Instituto de Estudios Políticos de París (mejor conocido como Ciencias Po). Durante el período de pre-guerra, escribió muchos libros cortos que destacaron por la elegancia de su estilo, concisión narrativa, y por la observación del autor de los países que visitó combinado con sus puntos de vista de la clase media.

La reputación de Morand ha estado ligada a su postura durante la Segunda Guerra Mundial, por su colaboración con el Régimen de Vichy y fue un vocal antisemita. Cuando terminó la guerra, Morand sirvió como embajador en Berna, pero su cargo fue revocado y se exilió en Suiza.

Fue reconocido dentro del movimiento de “Los Húsares en la posguerra por su filiación de derecha antigaullista y opuesta al existencialismo y la literatura sartriana[1].

Paul Valéry

Paul Valéry

Paul Valéry

Ambroise-Paul-Toussaint-Jules Valéry

(Sète, 30 de octubre de 1871 – París, 20 de julio de 1945)

Fue un escritor francés, principalmente poeta, pero también ensayista de gran talento.

Tras realizar sus estudios secundarios en Montpellier, inició la carrera de derecho en 1889. En esa misma época publicó sus primeros versos, fuertemente influidos por la estética simbolista dominante en la época. En 1894 se instaló en París, donde trabajó como redactor en el Ministerio de Guerra.

Tras el fin de la Primera Guerra Mundial, se convirtió en una suerte de ‘poeta oficial’, inmensamente celebrado, al punto de ser aceptado en la Academia francesa en 1925. Tras la ocupación alemana rehusó a colaborar, perdiendo su puesto de administrador del centro universitario de Niza. Su muerte, acontecida unas pocas semanas después del fin de la Segunda Guerra Mundial, fue celebrada con funerales nacionales y su cuerpo fue inhumado en Sète, en el cementerio marino que inspiró una de sus obras cumbres. Pues entre sus poemas más importantes cabe destacar «La Joven Parca» (1917) y «El cementerio Marino» (1920).

Su obra poética, influenciada por Stéphane Mallarmé, es considerada una de las piedras angulares de la poesía pura, de fuerte contenido intelectual y esteticista. Según Valéry, «todo poema que no tenga la precisión de la prosa no vale nada».

Más de sesenta años después de su muerte, la publicación de «Corona & Coronilla», un libro sorprendente y magistral, con más de 150 poemas de amor escritos en los últimos años de su vida, ha modificado fundamentalmente la imagen del poeta[1].

Louis Pouwels

Louis Pauwels

Louis Pauwels

(Gante, 2 de agosto de 1920 – 28 de enero de 1997)

Fue un periodista y escritor francés, de origen belga.

Fue maestro en Athis Mons desde 1939 a 1945. Estudió la licenciatura en letras, que interrumpió al comienzo de la Segunda Guerra Mundial. Louis Pauwels escribió en muchas revistas literarias mensuales francesas en 1946 (incluyendo Esprit y Variété) hasta la década de 1950. Participó en la fundación de Travail et Culture (Trabajo y Cultura) en 1946, destinados a difundir la cultura a las masas, y de la que él era el secretario. En 1948, se unió a los grupos de trabajo de GI Gurdjieff durante quince meses, hasta que se convirtió en editor en jefe de Combat en 1949 y editor del periódico Paris-Presse. Dirigió, entre otros, la Biblioteca Mondiale (precursora del “Livre de Poche”), el mensual de la mujer Marie Claire, y la revista Artes y Cultura en 1952.

Pauwels conoció a Jacques Bergier en 1954, cuando era el director literario de la Biblioteca Mondiale, surgiendo una estrecha amistad entre ellos, gracias a la cual escribieron en 1960 Le Matin des Magiciens (El retorno de los brujos), y en 1970 la interrumpida continuación de L’Homme Eternel (El Hombre Eterno). Colaborando nuevamente con Bergier (así como con François Richaudeau), fundó la revista bimensual “Planète” en octubre de 1961, que apareció hasta el mes de mayo de 1968 (y una vez más ese mismo año bajo el título Le Nouveau Planète (el Nuevo Planeta ). Fueron 64 números en total entre las dos ediciones. Diversas números agrupados se han publicado, en una colección que los autores llamaron “Encyclopédie Planète”, ya que cada volumen contiene alrededor de 250 páginas, con alrededor de treinta volúmenes en total. Diecisiete “Antologías Planètes” dedicados a Jacques Sternberg, agrupan textos cortos de varios autores sobre un tema determinado. En la década de 1970, se convirtió en amigo de algunos miembros del ultraderechista GRECE.

Pauwels escribió numerosos artículos para Le Journal du Dimanche desde 1975 a 1976. En 1977, dirigió la sección cultural de Le Figaro, donde estableció las bases de Le Figaro-Magazine. Le Figaro-Magazine se inició en octubre de 1978, como un suplemento semanal con el diario Le Figaro. La intención de Robert Hersant era crear un contrapeso a la influencia de Le Nouvel Observateur que consideraban demasiado de izquierdas. Louis Pauwels estuvo a cargo de la nueva revista. Louis Pauwels ofreció inicialmente el puesto de jefe de redacción a Alain de Benoist que declinó el ofrecimiento debido a que trabajaba en su editorial Éléments y en el Éditions Copérnico. Los miembros del GRECE eran Alain de Benoist, Michel Marmin e Yves Chisten, y contribuyeron en Le Figaro Magazine hasta el verano de 1979. Después de su salida, el tono de la revista se hizo más liberal en economía, mientras que en el resto mantuvo una tendencia conservadora. Louis Pauwels se mantuvo al frente del semanario hasta 1993. Cuando los estudiantes se manifestaron contra la Ley Devaquet sobre las universidades en 1986, Louis Pauwels publicó su escrito editorial más famoso acerca del SIDA mental1 que habría afectado a la juventud francesa. Fundó, con Gabriel Véraldi y Rémy Chauvin, la Fondation Marcel et Monique Odier de psico-física en Ginebra en 1992. Y fue colaborador asiduo del periódico Washington Times. Murió en 1997[1].

Alphonse Daudet

Alphonse Daudet

Alphonse Daudet

(Nimes, 1840-París, 1897)

Alphonse Daudet nació el 13 de mayo de 1840 e Nimes (Francia), en el seno de una familia de la pequeña burguesía. Era hijo de Vincent y Adeline Daudet, quienes se dedicaban al comercio de la seda.

El negocio de sus padres fracasó y la familia Daudet acabó arruinada, lo que conllevó el traslado de su familia a Lyon.

Con posterioridad, Alphonse y su hermano Ernest se marcharon en 1857 a París, ciudad en la que Daudet trabajó como secretario personal para el Duque de Morny, el director de “Le Figaro”, en donde comenzó a escribir. El Duque le inspiró la novela “El Nabab (Le nabab)” (1877).

Su inicio en el mundo de la literatura se produjo a los 18 años, cuando publicó el libro de poemas “Las Enamoradas (Les Amourreuses)” (1858), continuado por uno de sus títulos más importantes, la colección de cuentos “Cartas Desde Mi Molino (Lettres de mon moulin)” (1866), inspirados por su vivencia en tierras de la Provenza.

En cuanto a su vida sentimental, Alphonse Daudet contrajo matrimonio en 1867 con la escritora Julia Allard.

Participó en la Guerra Franco-Prusiana entre 1870 y 1871.

En el aspecto literario, además de novelas encuadradas en un naturalismo con trazos de lirismo, esperanza y humor, como “Jack” (1876), “Safo (Sapho)” (1884), “El Inmortal (L’immortel)” (1888) o la popular trilogía de Tartarín, con “Tartarín De Tarascón (Les aventures prodigieuses de Tartarin de Tarascon)” (1872), “Tartarín En Los Alpes (Tartarin sur les Alpes)” (1885) o “Port Tarascon” (1890), escribió también piezas dramáticas, como “La Arlesiana (L’Arlésienne)” (1872), musicada por Georges Bizet.

Murió en París, el 16 de diciembre de 1897. Tenía 57 años[1].

Louis Aragon

Louis Aragon

Louis Aragon

(París, 1897-1982)

Escritor francés. Terminados sus estudios medios, comenzó a estudiar Medicina, que interrumpió para alistarse voluntario en 1917 para la Gran Guerra. Durante el período de instrucción, conoció a André Breton y a Philippe Soupault, con los que volvió a encontrarse en París en 1919 y con los que fundó la revista Littérature, órgano del dadaísmo parisiense que recoge las ideas que algunos años antes había expresado Tristan Tzara en Zúrich, quien, por otra parte, también colaboró en la revista junto con Éluard y otros jóvenes.

En este grupo, además de la aspiración a la tierra quemada, se manifiesta el interés por la escritura automática y por “el empleo apasionado y desenfrenado de imágenes estupefacientes”. En 1923 el grupo, reforzado con nuevas aportaciones, funda la revista La révolution surréaliste, que después se convertiría en Le surréalisme au service de la révolution. Es el período en el que a Louis Aragon le influyen más Apollinaire y Lautréamont, como se advierte en sus antologías poéticas como Feu de joie (1920), Le mouvement perpétuel (1925) y La grande gaité (1929), en antologías en prosa como El libertinaje (1924), y en los escritos de ocasión para las revistas del surrealismo militante.

Sus obras principales de esta época son El campesino de París (1926), itinerario fabuloso a través de las maravillas cotidianas de la ciudad, y Tratado del estilo (1928), insolente e iconoclasta exposición de las ideas y actitudes de la nueva generación. Pero en su obra y su carrera ya se iba anunciando un cambio decisivo: en 1928 conoció en París a la escritora rusa Elsa Triolet, hermana de aquella Lily Brik tan estrechamente ligada a la biografía de Maiakovski, y la hizo la compañera de su vida y su inspiradora y consejera en su trabajo literario.

Dos años después, participó activamente en el Congreso de Escritores Revolucionarios convocado en Járkov (URSS). De regreso a Francia, rompió con los surrealistas, y en especial con Breton, y sustituyó el diletantismo literario de su primera juventud por un claro compromiso político, participando activamente en las manifestaciones del movimiento obrero, asumiendo la dirección del diario comunista Ce soir y contribuyendo a difundir la literatura soviética del realismo socialista.

Sus primeros pasos en esta nueva dirección todavía eran inseguros: el poema Hurra por los Urales (1934), epopeya de la construcción del socialismo en la URSS, contiene ecos de experiencias anteriores que se avienen mal con sus intenciones abiertamente propagandísticas. Más importante es el ciclo de novelas publicado con el título común de El mundo real, grandes frescos sociales que describen la sociedad francesa a comienzos del siglo XX y que se muestran más persuasivos en la denuncia de las hipocresías y los defectos históricos de la clase dominante que en la descripción de quienes se rebelan contra ella: Las campanas de Bale (1934), Los bellos barrios (1936), Los viajeros de la Imperial (1942) y Aurélien (1945).

Durante la guerra y la ocupación alemana, regresó a la poesía: era la época de los tiernos lirismos amorosos de Los ojos de Elsa (1942) y las numerosas antologías de versos patrióticos (Le crève coeur, 1941; Le Musée Grevin, 1943 y La Diana francesa, 1945), que también adquirieron una extraordinaria popularidad por la deliberada simplificación de sentimientos y formas, así como por su tono claramente cantable.

Tras la liberación, entró a formar parte del comité central del Partido Comunista Francés, e intentó un nuevo ciclo narrativo según las directrices del realismo socialista, pero interrumpió Los comunistas, donde sus mejores dotes de escritor suelen verse sofocadas por la excesiva simplicidad de su discurso, después de los primeros seis volúmenes (1949-1951). Su mejor novela es ciertamente La Semana Santa (1958), brillantísimo fresco de la Francia de los Cien Días, con algún eco indirecto de preocupaciones más actuales.

A partir de los años sesenta se agrieta la seguridad de la construcción narrativa de Aragon. En efecto, las novelas La suerte de matar (1965), Blanca o el olvido, (1967), Henri Matisse, novela (1971), Teatro-Novela (1974), y la colección de novelas Le mentir vrai (1980), con sus módulos estilísticos nuevos (doble trama narrativa, alternancia de verdad y ficción) demuestran su distanciamiento de la novela realista y su acercamiento a una literatura más refinada, que se toma a sí misma como objeto.

Su creación poética también alcanza momentos felices de intensidad lírica con las antologías tituladas Le Fou d’Elsa (1963), Il ne m’est Paris que d’Elsa (1964) y Les adieux et autres poèmes (1982). También fue intensa su actividad de crítico y hombre de cultura, como director del semanario Les Lettres Françaises y como intérprete de escritores del pasado y del presente: Hugo, poète réaliste (1952), La lumière de Stendhal (1954), Littératures soviétiques (1955) y J’abats mon jeu (1959). Hay que recordar también Habitaciones. Poema del tiempo que no pasa y su autobiografía poética La novela inacabada (1956)[1].

Marcel Béalu

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Marcel Béalu

Yo tenía una gatita muy querida a la que acariciaba a escondidas, pues se me decía que un hombre no debe exhibir sentimientos tiernos. Ciertamente no era una criatura vulgar. Cuando le acariciaba las tetillas, su ronroneo tenía algo del jadear de las mujeres en el placer, y en sus verdes pupilas tras los párpados entrecerrados yo podía leer verdaderos pensamientos.

Un día me pareció que su maullido alcanzaba las modulaciones del lenguaje humano. “Insiste un poco, mi gatita”, le dije, porque le hablaba como a un niño y absurdamente creía que un día lograría hablar. Traté de persuadirla con argumentos fáciles que halagaran su coquetería: “Piensa, mi pequeña , en el éxito que tendrías entre la gente si llegaras a decir verdaderas palabras…”.Y la acaricié y estimulé tanto que por fin me respondió con una voz de niña mimada: “Yo quisiera hablar, pero sólo para ti, y sin que se enteren los otros”.

¡Oh, la profundidad de mi alegría ante aquel milagro que debía mantenerse en secreto!

“La chatte” en Mémoires del’ombre, de Marcel Béalu.(Versión de J. de la C.)

***

El francés Marcel Béalu (1908-1993), librero, poeta, narrador, ensayista, pintor de domingo, fue amigo de Max Jacob, de Gaston Bachelard, de Jean Paulhan, de André Bretony los surrealistas. Era autor, en prosa, de Mémoires del’ombre, L’expérience de la nuit, L’araignée de l’eau, y, enverso, de Coeur vivant y Ocarina. Su librería del Quartier Latin, especializada en literatura fantástica y esotérica y en obras inencontrables y “malditas”, se llamaba Le Pont Traversé porque en su adolescencia le había impresionado, “hasta el delirio y el insomnio”, un célebre letrero de Nosferatu, el filme silencioso de Friedrich Murnau: “Al pasar el puente, los fantasmas le salieron al encuentro”.

Un puente es un lugar de paso entre dos orillas que pueden ser tan diferentes y aun contrarias como el anverso y el reverso de la inquietante cinta de Moebius, que, al retorcerse y unirse invertidos por sus extremos, para formar un ocho horizontal, se convierten en una sola superficie. Y si un fantasma puede ser una impalpable y apenas visible criatura menos fantasmal que fantasmagórica, podría decirse que la literatura fantástica de Béalu (escritor formado en la lectura de Von Arnim, Poe, Dunsany, Schwob, Jean Ray, Jorge Luis Borges, y en el culto a los pintores de lo extraño: Bosch, Goya, Moreau, Ensor, Delvaux ) se desarrolla en ese lugar de transición entre la vigilia y el ensueño.

La narrativa de Béalu no es frecuentada por fantasmas, vampiros, zombies, emisarios de Satán, monstruos extraterrestres o del inframundo u otros seres sobrenaturales. Lo fantástico de sus cuentos de una página o de página y media, que son a la vez poemas-en-prosa y se reúnen en el más conocido de sus libros: Memorias de la sombra, ocurre en una dimensión interior en la que rigen los poderes del ensueño, de la pesadilla y el delirio, de modo que, en apenas el tiempo de un parpadeo, o a través de un sutil puente de pasos entre las dos orillas, la realidad “común y corriente” se abre a una inquietante otra realidad. Una otredad deseada o temida, o que es las dos cosas a la vez.

La chatte” es uno de los cuentos (¿o poemas?) de Béalu en los que el mundo evocado comienza siendo creíble para el lector. Al principio nada allí sería inquietante o siquiera asombroso, pero en algún punto apenas perceptible surge de repente un pequeño detalle que hace deslizarse el asunto hacia un hecho extraño que el lector, ya hipnotizado por la tersa escritura, acepta como verosímil y posible. Acaso es un extraño maullido… Y todos en alguna alta noche hemos oído a algún solitario gato de azotea maullar una larga y ondulante melopea que se parece al habla o al canto (a un cante flamenco, por ejemplo). Y entonces hemos pensado que desde el animal está manifestándose un otro ser[1].

Robert Bresson

Robert Bresson

Robert Bresson

(Francia, 25 de septiembre de 1901 – 18 de diciembre de 1999)

Fue un cineasta francés, autor de una serie de películas en las que desarrolló un discurso en busca de un absoluto ascetismo, de un despojamiento que aspira a captar aquello que escapa a la mirada ordinaria.

Tras abandonar la pintura y la fotografía, Robert Bresson realizó su primer film en 1934: Les Affaires publiques, un cortometraje cómico. Recién empezada la Segunda Guerra Mundial, fue apresado por más de un año en un campo de concentración alemán.

Hizo, en 1943, Les angés du peché, que tuvo una versión doblada al castellano de poco éxito.

En 1944, durante la ocupación alemana, dirigió Les dames du Bois de Boulogne, con guion suyo, pero con diálogos de Jean Cocteau; la protagonista era María Casares. Se basaba en un relato que había narrado Diderot hacia 1773 en Jacques le fataliste. Es un perfecta tragedia psicológica, quizá una de las mejores del cine. Y le situó a Bresson en el primer rango de los realizadores franceses.

En adelante realizará lo mejor de su carrera, desarrollando un estilo propio que renunciaba a actores profesionales y al artificio, en busca de un lenguaje visual puro, cargado de gestos, miradas y sonidos. Más depurada, en 1950, hizo el Diario de un cura rural, obra impresionante, por su calidad y sus convicciones morales. Ya estamos en su mejor etapa, en la que destacan —además de Le Journal d’un curé de campagne—, Un condamné à mort s’est échappé, Pickpocket o Mouchette.

Hacia el final de su etapa de director, en 1975, publicó el libro Notes sur le cinématographe (Notas sobre el cinematógrafo), un compendio de aforismos con los que defiende su visión del cinematógrafo que él distingue de cine. En efecto, él piensa que el cine es una especie de teatro filmado, mientras que el cinematógrafo representa una nueva escritura visual de imágenes en movimiento y de sonidos, relacionados por el montaje.

En 1995, la totalidad de su obra, compuesta de un total de 13 largometrajes (cantidad relativamente baja) fue distinguida por la Académie française du cinema con el Premio René Clair[1].

Agustín Calmet

Agustín Calmet

Agustín Calmet

( * Ménil-la-Horgne Francia 26 de febrero de 1672 – abadía de Senones Francia 25 de octubre de 1757)

 

Dom Antoine Agustín Calmet  abad de Senones, destacado exégeta francés que escribió “Historia del Antiguo y Nuevo Testamento y de los judíos”, también publicó en 1746 un libro titulado El mundo de los fantasmas, en el cual se incluye un ensayo sobre los vampiros, citado por Benito Jerónimo Feijoo y Voltaire.

Fue educado en el Priorato Benedictino de Breuil, profesando como monje benedictino en la abadía de St-Mansuy en Toul el 23 de octubre de 1688 tras unirse a la orden el año anterior. Fue ordenado sacerdote el 17 de marzo de 1696 y pasó a enseñar filosofía y teología en la Abadía de Moyenmoutier. Comenzó allí a recopilar el material para su comentario de la Biblia que completó durante su estancia como sub-prior y profesor de exégesis en Münster, Alsacia. Entre 1707 y 1716 publicó 23 tomos de su principal obra Commentaire littéral sur tous les livres de l’Ancien et du Nouveau Testament, realizando dos ediciones más entre 1714-20 y 1724-26. Dicha obra tuvo una primera traducción entre 1730-38 al latín de la que se publicaron tres ediciones y una segunda traducción con al menos una edición en 1730.

En reconocimiento a sus cualidades como hombre instruido y pío, fue elegido prior de Lay-Saint-Christophe en 1715, abad de St-Léopold en Nancy en 1719, y de Senones en 1729. Así mismo, se le eligió dos veces como Superior General de la congregación y, aunque el Papa Benedicto XIII deseó ordenarle obispo, rechazó el cargo[1].

Arthur Rimbaud

Arthur Rimbaud

Arthur Rimbaud

(Charleville, Francia, 1854-Marsella, id., 1891)

Poeta francés. Sus padres se separaron en 1860, y fue educado por su madre, una mujer autoritaria. Destacó pronto en el colegio de Charleville por su precocidad. En septiembre de 1870 se fugó de casa por vez primera y fue detenido por los soldados prusianos en una estación de París.

Su profesor, Georges Izambard, lo salvó de la cárcel, pero al mes siguiente intentó de nuevo la fuga, esta vez dirigiéndose hacia la región del Norte. Después de trasladarse a Bélgica, quiso emprender carrera como periodista en la ciudad de Charleroi. Entre las dos fugas, había empezado a escribir un libro destinado a Paul Demeny, pariente de su profesor y poeta reconocido en París.

Cuando regresó a Charleville, en el invierno de 1870-1871, su colegio había sido convertido en hospital militar. Huyó a París en febrero y fue testigo de los disturbios provocados por la amnistía decretada por el gobierno de Versalles. Volvió con su familia en marzo, en plena Comuna, y publicó la famosa Carta del vidente. Auténtico credo estético, la Carta definía al poeta del futuro como un «ladrón de fuego» que busca la alquimia verbal y lo desconocido a través de un «largo, inmenso y razonado desarreglo de todos los sentidos».

Verlaine, a quien había enviado algunos poemas, le invitó a París. Rimbaud llegó con un poema, El barco ebrio, quizás la mayor expresión de su genio visionario, que impresionó profundamente a su anfitrión. En París, se integró enseguida en el círculo literario del club zutista y escribió el Album zutique.

Tras una breve estancia en Charleville, donde compuso algunos poemas sencillos, más o menos místicos, nació una tormentosa relación amorosa con Verlaine, que empezó en el Barrio Latino de París, en mayo de 1872. Tras abandonar a su esposa, Mathilde, Verlaine se instaló con él en Bruselas y más tarde en Londres, para experimentar lo que, según Rimbaud, debía ser la aventura de la poesía.

En contacto con los partidarios exiliados de la Comuna, sus vidas se volvieron cada vez más caóticas, a medida que uno y otro cultivaban las excentricidades de todo tipo. En julio de 1873, Verlaine, el «desgraciado hermano» de Rimbaud, huyó a Bruselas; pretendía enrolarse con los carlistas, o suicidarse. Llamó a Rimbaud, éste acudió a su lado y volvieron las disputas. Verlaine, un carácter depresivo, sospechando que iba a ser abandonado pronto, disparó a Rimbaud y lo hirió, por lo que fue arrestado y encarcelado.

Mientras se recuperaba en sus Ardenas natales, Rimbaud terminó el libro autobiográfico Una estancia en el infierno, donde relataba su historia y daba cuenta de su rebeldía adolescente. Luego, gracias a su madre, publicó Alquimia del verbo, pero la obra no fue distribuida (Rimbaud dejó una copia en la prisión, para Verlaine, y repartió otros pocos ejemplares entre sus amigos). Regresó a Londres, acompañado por Germain Nouveau, en 1874, y escribió su última obra, Las iluminaciones, cerca de cincuenta poemas en prosa que proyectan sucesivos universos y proponen una nueva definición del hombre y del amor. A los veinte años, abandonó la literatura.

La segunda parte de su vida fue una especie de caos aventurero. Empezó como preceptor en Stuttgart, se alistó (y desertó luego) en el ejército colonial holandés y viajó en dos ocasiones a Chipre (1879 y 1880). Después de distintas escalas en el Mar Rojo, se instaló en Adén y más tarde en Harar (Etiopía). Se dedicó al comercio de marfil, café, oro o cualquier producto que consiguiera por el trueque de alguna mercancía europea; también envió informes a la Sociedad Francesa de Geografía. En 1885 volvió a Adén y vendió armas. Atravesó el desierto de Danakil y se tomó un tiempo de descanso en Egipto. Por último regresó a Harar, donde prosperaban sus negocios. En 1891, aquejado de fuertes dolores en la pierna derecha, volvió a Francia, donde le fue amputada y murió poco después en un hospital de Marsella[1].

Henri Pierre Cami

Pierre-Henri Cami

(1884-1958)

Es uno de los grandes maestros del humor contemporáneo, completamente desconocido para las nuevas generaciones hispanoparlantes. Destacó como actor, periodista ilustrador, dibujante humorístico; fue muy apreciado por los surrealistas y admirado por Jacques Prévert, Roland Topor y Charles Chaplin, entre otros muchos.

Maestro del calambour, dominaba los juegos de palabras y el absurdo era el verdadero protagonista de sus obras. Tan amante de los sinsentidos, como los Hermanos Marx o Segar, es el creador de un estilo humorístico surrealista que veremos después en muchos autores franceses, como Jacques Prévert, Eugène Ionesco, o Pierre Desproges.

Vida y obra

Pierre-Henri Cami nació en Pau, Francia, en 1884. Después de haber tratado de hacerse torero, se ve atraído por el teatro. En 1903 debuta en el Odeón y en el Teatro Mondain. Pero como la profesión no le satisface, funda en julio de 1910 un semanario llamado “El pequeño coche fúnebre ilustrado”, revista humorística de pompas fúnebres.

En 1911 comienza a colaborar en el Journal, diario en el que se quedará hasta 1934. Su firma pasa a ser habitual de otros semanarios franceses como le Petit Parisien, l’Excelsior,y Paris-Soir, entre otros.

En 1913 publica su primera colección de relatos que él denomina sus fantasías. Entre otras muchas destacan “Para leer bajo la ducha”, “El hombre con la cabeza de alfiler”, “La familia Rikiki”, “Vendetta (venganza), una aventura corsa”, o “Caperucita verde”, versión impertinente del cuento de Perrault. Pronto publica también, novelas humorísticas que ilustra: “Los misterios del bosque”, “El buzo de la Torre Eiffel”, “El juicio final”.

A partir de 1933 crea en L’illustration, la sección “la semana cámica”, donde los lectores publicaban sus dibujos, burlándose de toda la actualidad. Inmediatamente la sección se convierte en un éxito y Cami se consagra como autor de humor. Hasta 1940 escribe letras de canciones, piezas teatrales para revistas, guiones de películas, y emisiones radiofónicas. Pero su éxito termina al estallar la Segunda Guerra Mundial. Durante la ocupación alemana se retira a Pau y no se muestra más en público.

Fundador de La Academia del Humor, recibirá el Gran Premio del Humor Internacional en 1953, sin volver nunca a tener éxito. Cami muere, a los 74 años, en 1958 en su casa de París, completamente olvidado.

Algunas de sus obras fueron traducidas al español, destacando “Memorias del padre eterno”, una humorística visión donde se plantea la posibilidad de que el Creador escribiera sus aciertos y desaciertos. “El juicio final” también es una deliciosa obra que describe que pasaría a la hora de rendirle cuentas al Creador, ¡hilarante!, y por último “Los Falarios”, una visión absurda de la sociedad francesa de principios de siglo XX.

Muchos han bebido de la fuente de Cami, pero sin duda el alumno más avezado fue Boris Vian, ya que ese humor absurdo se lee en su obra (Lobo Hombre en Paris, La hierba Roja, La espuma de los días, El arranca corazones y Hormigas, entre otros)[1].

André Gide

André Gide

(París, 1869-id., 1951)

 

Escritor francés. Los efectos de una educación rígida y puritana condicionaron el principio de su carrera literaria, que se inició con Los cuadernos de André Walter (1891), prosa poética de orientación simbolista y cierto tono decadente. Se ganó el favor de la crítica con Los alimentos terrestres (1897), que constituía una crítica indirecta a toda disciplina moral, en la cual afirmaba el triunfo de los instintos y la superación de antiguos prejuicios y temores.

Esta exigencia de libertad adquirió posteriormente expresión narrativa en L’immoraliste (1902), La porte étroite (1909), Isabelle (1912) y la Symphonie pastorale (1919). Después del éxito de Los alimentos terrestres, publicó Prometeo mal encadenado (1899), reflexión sobre la libertad individual, obstaculizada por los remordimientos de conciencia. Idéntica preocupación por lo moral y la gratuidad reflejan Los sótanos del Vaticano (1914) y Corydon (1924), esta última un diálogo en defensa de la homosexualidad, que supuso un auténtico escándalo.

Participó en la fundación de La Nouvelle Révue Française (1908) y publicó ensayos sobre viajes, literatura y política. Los monederos falsos (1925) es una de las novelas más reveladoras del período de entreguerras y gira en torno a su propia construcción y a la condición de escritor, aunque su obra más representativa tal vez sea su Journal (1889-1942), que constituye una especie de Bildungsroman (aprendizaje de novelista). En el año 1947 fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura[1].

Aloysius Bertrand

Aloysius Bertrand

Louis Jacques Napoléon Bertrand llamado artísticamente Aloysius Bertrand

(n. 20 de abril de 1807 en Ceva, Piamonte, Italia – f. 29 de abril de 1841 en París)

Fue un poeta francés del Romanticismo.

Escribió una colección de poemas titulados Gaspard de la nuit sobre la que el compositor Maurice Ravel escribió una suite del mismo nombre basada en los poemas, Scarbo, Ondine y Le Gibet. Introdujo el género literario conocido como el poema en prosa e inspiró a Charles Baudelaire, como el mismo autor lo indica en el prólogo de la obra al escribir Spleen de París, con la finalidad de describir la vida moderna de modo tan pintoresco comoGaspard de la Nuit lo hace con la vida medieval.

Bertrand nació en Ceva, Piamonte, Italia y su familia se estableció en Dijon en 1814. Allí desarrolló un interés en la capital de Borgoña. Sus contribuciones a un diario local le llevaron al reconocimiento por Victor Hugo y Charles Augustin Sainte-Beuve. Vivió en París brevemente con poco éxito. Regresó a Dijon y continuó escribiendo para los periódicos locales. Gaspard de la nuit fue vendido en 1836 pero no fue publicado hasta 1842 después de su muerte por tuberculosis. El libro fue redescubierto por Charles Baudelaire y Stéphane Mallarmé. Hoy se considera una obra clásica de la poesía y literatura fantástica

Gaspard de la nuit es la obra principal del autor; inaugura el género del poema en prosa, consta de seis partes que a su vez se subdividen en varios relatos. Abundan las metáforas y la fantasía en cada uno de los relatos, que nacen de las anécdotas muy peculiares de los personajes de la época.[1].

 

Jean Lorrain

Jean Lorrain

Es el seudónimo de Paul Alexandre Martin Duval

(Fécamp, 9 de agosto de 1855 – París, 30 de junio de 1906)

Escritor francés del movimiento simbolista.

Hijo de Amable Duval, armador, y su mujer Pauline Mulat, Paul Duval estudió en el Liceo del Príncipe Imperial en Vanves en (1864-1869) después fue internado en el colegio Alberto el Grande de Arcueil en 1869. En este periodo compuso sus primeros versos.

En 1873 conoce a Judith Gautier durante unas vacaciones en Fécamp, que lo influenciará mucho literariamente.

En 1875, se enrola voluntario en los húsares de Saint-Germain-en-Laye y Rocquencourt. Comienza los estudios de derecho en París en 1876, pero los abandona en 1878 y empieza a frecuentar los locales de escritores, el café la Bohème, donde estaba el círculo de Rodolphe Salis, y el cabaret Le Chat noir, donde entra en contacto con los círculos literarios Hydropathes y Zutistes, con Jean Moréas, Maurice Rollinat, Jean Richepin, Émile Goudeau, etc.

En 1880 tiene su primera crisis cardíaca y se traslada definitivamente a París, a un apartamento en Montmartre.

En 1882 publica su primera colección de poesía Le Sang des dieux y colabora con diversas revistas, como Le Chat noir o Le Décadent. En 1883, publica una nueva colección de poesías, La Forêt bleue, y frecuenta el salón literario de Charles Buet, donde conoce a Jules Barbey d’Aurevilly, Joris-Karl Huysmans, François Coppée, Léon Bloy, Laurent Tailhade…

En 1884 comienza su colaboración con el Courrier français, escribiendo una serie de retratos por medio de los cuales comenzará su amistad con la escritora Rachilde. Al año siguiente publica otra nueva colección de poesías, Modernités, y su primera novela, Les Lépillier, que escandaliza a Fécamp, su ciudad natal. Conoce a Edmond de Goncourt al cual permanecerá unido hasta la muerte de este último en 1896.

Lorrain se crea un personaje con la evidente intención de escandalizar. Hace ostentación de su homosexualidad y de su pasión por los luchadores de feria, no dudando en presentarse al baile anual de las artes en camiseta rosa y los pantalones de piel de leopardo de su amigo, el luchador Marseille. Él se considera un esteta y un dandi, además de un agitador y explorador del vicio y la vulgaridad, curiosa combinación que le hace caer a menudo en el mal gusto, y que le vale el desprecio de algunos de sus contemporáneos, entre ellos Robert de Montesquiou. Por su parte, Lorrain se mofaba de éste por su pretendida elegancia y castidad. Léon Daudet escribe en su Souvenirs: “Lorrain tenía una cara gorda y larga, cabellos divididos por una raya perfumados de pachuli; los ojos saltones, estúpidos y ávidos; labios gruesos babosos, que escupían y goteaban durante su discurso. Su torso era convexo como el esternón de los buitres. Se alimentaba con avidez de todas las calumnias e inmundicias”.

Su padre muere en 1886. Conoce a Sarah Bernhardt, para la cual escribirá sin éxito algunas obras de teatro, y publica su segunda novela, Très Russe, que casi provoca un duelo con Guy de Maupassant, un detestado compañero de la infancia que cree reconocerse en el personaje de Beaufrilan. Escribe artículos para La Vie moderne y comienza una colaboración con L’Evénement (1887) y L’Écho de Paris en 1888.

En 1891, con su colección de relatos cortos Sonyeuse, consigue su primer éxito de ventas. En 1892 emprende un viaje a España y Argelia. Su madre lo llama a Auteuil y permanecerá con ella hasta su muerte. Al año siguiente, conoce a Yvette Guilbert, para la cual compone algunas canciones, pero que lo mantendrá a distancia. El doctor Pozzi le opera de nueve úlceras en el intestino causadas por el consumo de éter.

Conoce en 1894 a Liane de Pougy, que le ayudará a codearse con la alta sociedad. A partir de 1895 colabora en Journal donde publica sus « Pall-Mall Semaine », convirtiéndose en uno de los periodistas mejor pagados de París. Sus ácidas crónicas son muy populares y temidas. En 1896 es admitido como miembro de la Académie Goncourt.

En 1897 la crítica da la bienvenida a su novela Monsieur de Bougrelon calificándola de obra maestra. Jean Lorrain desafía a duelo a Marcel Proust tras una agresiva critica de Les Plaisirs et les Jours. En 1898 efectúa su primer viaje a Venecia, a donde volverá en 1901 y 1904. En 1900 Jean Lorrain se traslada a la Costa Azul y en 1901 publica su mejor obra, Monsieur de Phocas. En 1904 publica La Maison Philibert para pagar una gran multa a la que fue condenado por un proceso contra Jeanne Jacquemin.

Su salud empeora debido al abuso de drogas, en particular del éter, su enfermedad cardíaca y de la sífilis. Viaja e ingresa en diversos ciclos de curas en Peira-Cava, Le Boréon y Châtel-Guyon. Muere el 30 de junio de 1906 a la edad de cincuenta años, a causa de una peritonitis provocada por un enema mal realizado. Es enterrado en Fécamp[1].

Villiers del ´Isle Adam

Conde de Villiers de l’Isle-Adam

(Jean-Marie Mathias Philippe Auguste, Saint-Brieuc, 1838-París, 1889)

Escritor francés. Autor de cuentos considerados como obras maestras del género, que presentan una novedosa síntesis de cuento filosófico, relato de terror, ciencia ficción y esoterismo, sus primeras obras (Dos ensayos de poesía, 1858; Primeras poesías, 1859) no permiten deducir lo que fue su producción posterior, una vez que hubo conocido a Charles Baudelaire (1859) y a Stéphane Mallarmé (1864), y descubierto la filosofía de Hegel. En 1866 colaboró en el Parnasse Contemporain. En 1867 fundó la Revue des Lettres et des Arts y escribió su primer «cuento cruel», Él intersigno». En 1870, tomó partido por la comuna. En 1883, la publicación de sus Cuentos crueles le valió cierta notoriedad, pero sus condiciones de vida siguieron siendo precarias hasta su muerte. Entre sus otras obras destacan: las novelas Isis (1862) y La Eva futura (1886); la novela corta Claire Lenoir (1867) y el drama Axël (1890)[1].

 

Collin de Plancy

Jacques Auguste Simon Collin de Plancy

(Plancy-l’Abbaye, 30 de enero de 1793 – París ? 6 de noviembre de 1887)

Fue un escritor, ocultista y demonólogo francés; editor de importantes trabajos sobre el ocultismo y la demonología.

Libre pensador influído por Voltaire, fue impresor-editor de libros en su villa natal Plancy-l’Abbaye. Entre 1830 y 1837 reside en Bruselas, y regresa a Francia para después renunciar a sus «errores» y retomar la fe católica.

Collin de Plancy siguió la tradición de muchos demonólogos previos, de catalogar a los demonios por el nombre y el título de nobleza, como sucedió con grimorios, Pseudomonarchia daemonum, y Las clavículas de Salomón entre otros.

En 1818 su obra más conocida, Dictionnaire Infernal, se publicó por primera vez, y en 1863 fueron agregados algunas imágenes que hicieron famosa la edición; éste es un libro sobre demonología, que contiene algunos dibujos imaginativos con respecto a la apariencia de ciertos demonios. Se considera uno de los trabajo más extensos como documentación de libros, hechos, cosas, personas, seres, apariencia, magia, comercio en el infierno, adivinaciones, ciencias ocultas, libros negros, los prejuicios, las tradiciones, los cuentos, las creencias en supersticiones, el sorprender, lo misterioso y lo sobrenatural[1].

 

René de Obaldía

René de Obaldía

(Hong Kong, 1918)

Dramaturgo, novelista y poeta francés. Se trasladó a Francia con su madre a muy temprana edad, combatió en la Segunda Guerra Mundial y fue prisionero durante cuatro años en un campo de concentración en Silesia.

Después de la guerra se dedicó a la literatura, colaboró en numerosas revistas y publicó Midi (1949), una antología poética de inspiración surrealista que le valió el Premio Louis Parrot.

Otros premios subrayaron el éxito de sus novelas, todas de humor negro, normalmente satíricas y burlescas: Fugue a Waterloo (1956, Grand Prix de l’Humour Noir), narración del inicio y el fin de un amor; El centenario (1960, Prix Combat) y Banquet des méduses (1973). El autor es aún más conocido por sus originales comedias: Génousie (1960); Le vent du large (1964); Viento en las ramas de Sassafras (1965), parodia del western, representada en el teatro Gramont con M. Simon; Le poivre de Caïenne (1965), y Le sacrifice du bourreau (1967).

En sus obras teatrales, ligadas al Nouveau Théatre, tienen un gran peso la ironía, el sentido del absurdo y la desproporción, los juegos de palabras (por ejemplo en Génousie) y la inversión de las estructuras habituales del discurso, de forma que a menudo se le relaciona con Ionesco.

Sin embargo, sus obras teatrales, más que desmembrar el lenguaje tradicional, se construyen mediante el uso mixto y efectista de todos los recursos lingüísticos y literarios, tanto los tradicionales como los vanguardistas. Por ello, parece en la actualidad dotado de gran vitalidad, mientras que el antiteatro de Ionesco se acerca al agotamiento de su propia función histórica. De su obra poética destacan Les richesses naturelles (1952) y Innocentines (1976)[1].