Justiniano

Justiniano

Justiniano

Justiniano nació en una pequeña aldea llamada Tauresina (Taor) en Illyricum (cerca de Skopje), en la península Balcánica, probablemente el 11 de mayo de 483. Su madre era hermana del famoso general Justino que ascendió desde el ejército a la dignidad imperial. Su tío Justino le adoptó y se aseguró de que recibiese una educación: Justiniano siguió así el currículo educativo habitual, centrándose en la jurisprudencia y la filosofía. Avanzó en su carrera militar con gran rapidez, y se abría ante él un gran futuro cuando, en 518, Justino se convirtió en emperador. Justiniano fue nombrado cónsul en 521, y posteriormente general del ejército de oriente. Mucho antes de que Justino le hiciese co-emperador el 1 de abril de 527, ya participaba en las actividades de gobierno.

Cuatro meses después, Justiniano pasó a ser el único soberano tras la muerte de Justino. Su reinado tendría un gran impacto en la historia mundial, dando lugar a una nueva era en la historia del Imperio bizantino y de la Iglesia Ortodoxa. Fue un hombre con una capacidad de trabajo fuera de lo común, que tenía un carácter afable, moderado y alegre, pero que también podía ser artero y falto de escrúpulos cuando le convenía. Fue el último emperador que intentó recuperar los territorios que poseyó el Imperio Romano en tiempos de Teodosio I, y con este fin, puso en marcha grandes campañas militares. También desarrolló una colosal actividad constructiva emulando la de los grandes emperadores romanos del pasado. Partiendo de la premisa de que la existencia de una comunidad política se fundaba en las armas y las leyes, prestó especial atención a la legislación y pasó a la posteridad por su codificación del derecho romano (el Codex Justinianus y las Novellae Constitutiones).

En 523 se casó con Teodora, una ex-acriz; hasta entonces, las actrices resultaban socialmente próximas a las prostitutas, y en el pasado, a Justiniano le habría resultado imposible casarse con ella, pero Justino había aprobado una ley que permitía los matrimonios entre distintas clases sociales, lo que llevaría, ya en el reinado de Justiniano, a una cierta atenuación de las diferencias sociales en la corte bizantina. Teodora llegaría a ser una persona muy influyente en la política del Imperio, y algunos emperadores posteriores seguirían el precedente de Justiniano casándose fuera de la clase aristocrática.

Procopio de Cesarea es nuestra fuente principal para la historia del reinado de Justiniano, aunque también contribuye con muchos detalles de interés la crónica de Juan de Éfeso, que se conserva como fundamento de muchas otras crónicas posteriores. Ambos historiadores hicieron comentarios a veces muy negativos sobre Justiniano y Teodora; Procopio, además de su historia, escribió otra Historia Secreta que recoge varios escándalos de la corte.

Teodora murió en 548 y Justiniano la sobrevivió casi veinte años, para morir el 13 ó 14 de noviembre de 565.

Justiniano ha tenido una gran influencia en la historia debido a su revolucionarias medidas por las que organizó el derecho romano siguiendo la clasificación que se convertiría en la base para el derecho en muchos países actuales. El 7 de abril de 529 se publicó una primera versión del Corpus Juris Civilis dividida en tres partes: código antiguo, nuevo código, Digesto o Pandectae, las Institutiones y las novelas (nuevas constituciones). Un grupo de comisionados, encabezados por el cuestor Triboniano, preparó el Corpus en latín, la lengua tradicional del Imperio romano, aunque muchos ciudadanos del Imperio oriental apenas la entendían. El Authenticum, o Novellae Constitutiones, una recopilación de nuevas leyes emitidas durante el reinado de Justiniano, completó posteriormente el Corpus. Estas Novellae se publicaron en griego, la lengua común del Imperio.

El Corpus contiene la base de la jurisprudencia romana (incluido el derecho canónico: ecclesia vivit lege romana) y, para los historiadores, aporta una valiosa fuente para comprender los intereses y actividades del Imperio romano tardío. En tanto que recopilación, reúne muchas fuentes en las que se expresaban o publicaban las leges (leyes) y otras normas: leyes en sentido estricto, consultas senatoriales (senatusconsulta), decretos imperiales, casuística y opiniones de juristas e interpretaciones (responsa prudentum)[1].

 

[1] http://derecho-romano.blogspot.mx/2006/03/breve-biografia-de-justiniano.html

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Pitágoras

Pitágoras

 

Pitágoras

(Isla de Samos, actual Grecia, h. 572 a.C.-Metaponto, hoy desaparecida, actual Italia, h. 497 a.C.)

 

Filósofo y matemático griego. Se tienen pocas noticias de la biografía de Pitágoras que puedan considerarse fidedignas, ya que su condición de fundador de una secta religiosa propició la temprana aparición de una tradición legendaria en torno a su persona.

Parece seguro que Pitágoras fue hijo de Mnesarco y que la primera parte de su vida la pasó en Samos, la isla que probablemente abandonó unos años antes de la ejecución de su tirano Polícrates, en el 522 a.C. Es posible que viajara entonces a Mileto, para visitar luego Fenicia y Egipto; en este último país, cuna del conocimiento esotérico, se le atribuye haber estudiado los misterios, así como geometría y astronomía.

Algunas fuentes dicen que Pitágoras marchó después a Babilonia con Cambises, para aprender allí los conocimientos aritméticos y musicales de los sacerdotes. Se habla también de viajes a Delos, Creta y Grecia antes de establecer, por fin, su famosa escuela en Crotona, donde gozó de considerable popularidad y poder.

La comunidad liderada por Pitágoras acabó, plausiblemente, por convertirse en una fuerza política aristocratizante que despertó la hostilidad del partido demócrata, de lo que derivó una revuelta que obligó a Pitágoras a pasar los últimos años de su vida en Metaponto.

La comunidad pitagórica estuvo seguramente rodeada de misterio; parece que los discípulos debían esperar varios años antes de ser presentados al maestro y guardar siempre estricto secreto acerca de las enseñanzas recibidas. Las mujeres podían formar parte de la cofradía; la más famosa de sus adheridas fue Teano, esposa quizá del propio Pitágoras y madre de una hija y de dos hijos del filósofo.

El pitagorismo fue un estilo de vida, inspirado en un ideal ascético y basado en la comunidad de bienes, cuyo principal objetivo era la purificación ritual (catarsis) de sus miembros a través del cultivo de un saber en el que la música y las matemáticas desempeñaban un papel importante. El camino de ese saber era la filosofía, término que, según la tradición, Pitágoras fue el primero en emplear en su sentido literal de «amor a la sabiduría».

También se atribuye a Pitágoras haber transformado las matemáticas en una enseñanza liberal mediante la formulación abstracta de sus resultados, con independencia del contexto material en que ya eran conocidos algunos de ellos; éste es, en especial, el caso del famoso teorema que lleva su nombre y que establece la relación entre los lados de un triángulo rectángulo, una relación de cuyo uso práctico existen testimonios procedentes de otras civilizaciones anteriores a la griega.

El esfuerzo para elevarse a la generalidad de un teorema matemático a partir de su cumplimiento en casos particulares ejemplifica el método pitagórico para la purificación y perfección del alma, que enseñaba a conocer el mundo como armonía; en virtud de ésta, el universo era un cosmos, es decir, un conjunto ordenado en el que los cuerpos celestes guardaban una disposición armónica que hacía que sus distancias estuvieran entre sí en proporciones similares a las correspondientes a los intervalos de la octava musical. En un sentido sensible, la armonía era musical; pero su naturaleza inteligible era de tipo numérico, y si todo era armonía, el número resultaba ser la clave de todas las cosas.

La voluntad unitaria de la doctrina pitagórica quedaba plasmada en la relación que establecía entre el orden cósmico y el moral; para los pitagóricos, el hombre era también un verdadero microcosmos en el que el alma aparecía como la armonía del cuerpo. En este sentido, entendían que la medicina tenía la función de restablecer la armonía del individuo cuando ésta se viera perturbada, y, siendo la música instrumento por excelencia para la purificación del alma, la consideraban, por lo mismo, como una medicina para el cuerpo. La santidad predicada por Pitágoras implicaba toda una serie de normas higiénicas basadas en tabúes como la prohibición de consumir animales, que parece haber estado directamente relacionada con la creencia en la transmigración de las almas; se dice que el propio Pitágoras declaró ser hijo de Hermes, y que sus discípulos lo consideraban una encarnación de Apolo[1].

 

 

[1] http://www.biografiasyvidas.com/biografia/p/pitagoras.htm

Homero

Homero

Homero

(s.VIII a.C.)

Poeta griego. En palabras de Hegel, Homero es «el elemento en el que el mundo griego vive como el hombre vive en el aire». Admirado, imitado y citado por todos los poetas, filósofos y artistas griegos que le siguieron, es el poeta por antonomasia de la literatura clásica, a pesar de lo cual la biografía de Homero aparece rodeada del más profundo misterio, hasta el punto de que su propia existencia histórica ha sido puesta en tela de juicio.

Las más antiguas noticias sobre Homero sitúan su nacimiento en Quíos, aunque ya desde la Antigüedad fueron siete las ciudades que se disputaron ser su patria: Colofón, Cumas, Pilos Ítaca, Argos, Atenas, Esmirna y la ya mencionada Quíos. Para Simónides de Amorgos y Píndaro, sólo las dos últimas podían reclamar el honor de ser su cuna.

Aunque son varias las vidas de Homero que han llegado hasta nosotros, su contenido, incluida la famosa ceguera del poeta, es legendario y novelesco. La más antigua, atribuida sin fundamento a Herodoto, data del siglo V a.C. En ella, Homero es presentado como el hijo de una huérfana seducida, de nombre Creteidas, que le dio a luz en Esmirna. Conocido como Melesígenes, pronto destacó por sus cualidades artísticas, iniciando una vida bohemia. Una enfermedad lo dejó ciego, y desde entonces pasó a llamarse Homero. La muerte, siempre según el seudo Herodoto, sorprendió a Homero en Íos, en el curso de un viaje a Atenas.}

Los problemas que plantea Homero cristalizaron a partir del siglo XVII en la llamada «cuestión homérica», iniciada por François Hédelin, abate de Aubignac, quien sostenía que los dos grandes poemas a él atribuidos, la Ilíada y la Odisea, eran fruto del ensamblaje de obras de distinta procedencia, lo que explicaría las numerosas incongruencias que contienen.

Sus tesis fueron seguidas por filólogos como Friedrich August Wolf. El debate entre los partidarios de la corriente analítica y los unitaristas, que defienden la paternidad homérica de los poemas, sigue en la actualidad abierto[1].

 

[1] http://www.biografiasyvidas.com/biografia/h/homero.htm

Aulo Gelio

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Aulo Gelio

(ca.129 – ca.180 d.C.).

Escritor, juez y erudito latino del siglo II d.C, autor de una obra miscelánea en prosa, en 20 libros, con el título de Noctes Atticae (Noches Áticas). La mayor parte de los datos biográficos que se poseen proceden de su propia obra. Hay indicios de que nació en África, aunque pasó la mayor parte de su vida en Roma. Recibió una esmerada educación en Roma (VII 6, 12): estudió literatura con el gramático cartaginés Sulpicio Apolinar (XIII 18, 2-3) y retórica con Antonio Juliano (I 4, 1). Conoció a Frontón (XIX 8) y al neosofista Favorino (XVI 3, 1). Pasó al menos un año en Atenas (XII 11, 1), donde completó su formación como discípulo del filósofo platónico Calveno Tauro y con el cínico Peregrino, viviendo relajadamente como estudiante y turista; allí visitó a Herodes Ático, gran figura del momento (XIX 12, 1) y fue espectador de los Juegos Píticos, probablemente en agosto del 147. De resultas de su espíritu abierto a las nuevas tendencias intelectuales de la época y de su aprendizaje con tantos y tan grandes maestros, adquirió una extensa cultura. A su regreso de Atenas actuó como juez en pleitos privados (XII 13, 1; XIV 2, 1), aunque en su obra revela más interés por las leyes como erudito anticuario que como juez profesional. Se casó y tuvo hijos. Se dedicó a la literatura como escritor aficionado.

Las Noches Áticas

Es la única obra conservada de Gelio. Su título alude a las veladas (o ‘noches’) intelectuales del autor durante su estancia en Atenas. Consta de un prefacio y de 20 libros, pero se han perdido el inicio del prefacio, el final del libro 20 y el libro 8 entero (salvo los títulos de sus capítulos). Gelio cuenta en el prefacio que concibió y comenzó su obra durante su estancia de estudios en Atenas (de ahí el título), cuando por las noches tomaba apuntes de sus lecturas o audiciones, pero que completó el proyecto 30 años más tarde, como un instructivo pasatiempo para sus hijos. Cada libro, salvo el 19, se divide a su vez en capítulos cortos (no suelen exceder de dos páginas en las ediciones modernas), hasta un total de 383, que tratan sobre la más diversas materias: filosofía, historia, leyes, medicina, aritmética, geometría y astrología, pero especialmente sobre gramática en su acepción antigua, que incluía la literatura y la crítica textual, además de la lingüística propiamente dicha.

Las Noches Áticas se inscriben, pues, en el género de la miscelánea erudita, como escritos anteriores con el título de Silvae, o como el Pratum de Suetonio (hoy perdido) o la obra de Valerio Máximo; posteriormente, hacia el 200 Ateneo escribiría en griego una obra comparable, el diálogo Deipnosofístas. El criterio de exposición es la variedad o poikilía, con objeto de mantener vivo el interés del lector. El propio Gelio confiesa en su prefacio que prefiere una ordenación azarosa y casual: “usi sumus ordine rerum fortuito” (he aplicado un orden fortuito a la materia). En la exposición, y siempre en aras de la amenidad, a veces recurre al diálogo y a la dramatización. Las dramatizaciones son generalmente ficticias, aunque situadas en emplazamientos familiares para Gelio, y protagonizadas por personajes reales (amigos y maestros del autor)[1].

 

Plutarco

Plutarco

Plutarco

(Queronea, hoy desaparecida, actual Grecia, h. 50-id., h. 120)

 

Historiador griego. A los veinte años se desplazó a Atenas para estudiar matemáticas y filosofía. Fue discípulo del filósofo Ammonio Saccas. Aunque viajó por casi todo el Imperio, la mayor parte de su vida residió en Queronea, donde desempeñó numerosos cargos públicos. Estuvo vinculado a la Academia platónica de Atenas, y fue sacerdote de Apolo en Delfos.

Debe su fama a Vidas paralelas, una serie de biografías de ilustres personajes griegos y romanos, agrupados en parejas a fin de establecer una comparación entre figuras de una y de otra cultura. Se conservan 22 Vidas, que constituyen una importante fuente de información sobre la Antigüedad por la gran cantidad de anécdotas y detalles históricos que contienen. La sobriedad del relato y el sentido dramático de la obra ha sido fuente de inspiración de grandes escritores, entre ellos William Shakespeare.

El resto de sus escritos, agrupados bajo el título de Obras morales (78 tratados, recopilaciones o biografías dedicadas a temas muy diversos, escritos en distintas épocas), recogen serias discusiones filosóficas de raíz platónica y diatribas de carácter retórico. Más moralista que filósofo e historiador, fue uno de los últimos grandes representantes del helenismo cuando éste llegaba a su fin[1].

Luciano de Samosata

Luciano de Samosata

Luciano de Samosata

(Samosata, Siria, c. 125 – Atenas?, 192)

 Escritor griego. De origen humilde, fue escultor y abogado y se dedicó luego a recorrer mundo dando conferencias. Se estableció en Atenas (163-185) y acabó de nuevo como sofista ambulante. Además de ejercicios de retórica (Elogio de la mosca) y del escrito autobiográfico El sueño o Vida de Luciano, es autor del tratado Cómo ha de escribirse la historia, de numerosos escritos más o menos filosóficos (La pantomima, El pescador), de diálogos satíricos y morales (Diálogos de los dioses, Diálogos de los muertos, Diálogos de las cortesanas, Caronte, Prometeo, La asamblea de los dioses), de diálogos literarios (El parásito), de libelos (El maestro de retórica), de novelas satíricas (Historia verdadera, Lucio o el asno) y de parodias trágicas (El pie ligero, La tragedia de la gota). Imitado por Erasmo y por Quevedo y muy leído por los renacentistas, Luciano de Samosata es un gran crítico y el creador del diálogo satírico.

Pocos hechos de la inquieta vida de Luciano de Samosata han sido establecidos con certeza y todos ellos se han reconstruido aproximadamente de los escritos que de él se conservan, constituidos por conferencias y libelos, diálogos y narraciones. La cronología de sus obras es muy confusa y se desconocen la fecha y circunstancias de su muerte. Se sabe que nació en los márgenes del Imperio romano, a orillas del Éufrates, donde Oriente se tocaba con Occidente.

Según refiere en su obra autobiográfica El sueño o Vida de Luciano, en su adolescencia fue aprendiz en el taller de un escultor, tío suyo. Como reñía frecuentemente con éste, pronto le abandonó y se trasladó a Asia Menor, donde adquirió una educación literaria y se familiarizó particularmente con las obras de Homero, Platón y los antiguos poetas cómicos. Llegó así, aunque su lengua natal era el arameo, a dominar la lengua y la cultura griegas, y empezó su carrera de sofista errando de ciudad en ciudad.

Después de recorrer Grecia viajó a Italia y Galia. Muchas de sus conferencias sobre temas mitológicos y sus prólogos retóricos pertenecen a esta época. En el año 159 llegó a Roma como embajador de Samosata, y unos años después dio fin a su vida errante para establecerse en Atenas, donde amplió considerablemente sus conocimientos sobre la literatura y el pensamiento griegos. Así, a los cuarenta años, Luciano dejó las conferencias públicas para dedicarse a la filosofía y a escribir ensayos críticos y satíricos sobre la vida intelectual de su tiempo.

Llegado a su madurez artística y tomando como referente las sátiras de Menipo, creó un nuevo género literario, los diálogos satíricos, fundiendo los elementos caricaturescos de la comedia con el diálogo a la manera platónica. Sus escritos descuellan por el estilo chispeante, el ingenio mordaz, el refinado humorismo y la sofisticada, y a menudo amarga, crítica de la hipocresía de la vida intelectual de su tiempo. Pertenecen a esa época sus dos obras más conocidas, Diálogos de los dioses y Diálogos de los muertos, cuya demoledora ironía se apoyaba en el empleo de un griego ático de gran pureza. La primera de ellas era una parodia de la mitología helénica, en tanto que la segunda mostraba la vanidad de las glorias humanas por medio de conversaciones entre vivos que adoptaban el punto de vista de los muertos.

Se cree que en el año 162 Luciano acompañó al emperador Lucio Aurelio Vero a Antioquía, donde residió durante algún tiempo. Tras una breve visita posterior a su ciudad natal, el escritor volvió a Atenas. Allí compuso entre otras obras Muerte de Peregrino (filósofo de cuyo suplicio fue testigo en los Juegos Olímpicos del año 165), Timón, El acusado de doble acusación y Cómo ha de escribirse la historia, una brillante burla de la tendencia de los historiadores a convertirse en meros apologistas. En los últimos años de su vida, Luciano desempeñó un alto cargo como funcionario en Egipto. Incapaz de adaptarse al mismo, sin embargo, regresó de nuevo a su amada Atenas y reanudó su actividad como escritor.

Resulta imposible enumerar todas las obras que componen su rica producción. Chanzas como Elogio de la mosca y El juicio de las vocales y escritos como El sueño pertenecen al período sofístico. De la etapa en que se dedicó a los estudios filosóficos forman parte Nigrino, que exalta la vida contemplativa y censura, a la manera platónica, la sociedad romana, comparando la fastuosidad y turbulencia de los romanos con la vida callada y culta de los atenienses; Nave, en el que hace burla de la costumbre de fabricar castillos en el aire; Anacarsis o De los gimnasios, donde Solón señala la utilidad del ejercicio físico, y Hermótimo, que muestra su alejamiento de la filosofía al ilustrar el principio escéptico de la vanidad de toda especulación filosófica. Esta etapa crítica culmina con la Historia Verdadera, considerada como una de las más antiguas novelas fantásticas, en la que describe un imposible viaje que empieza en el mar, continúa en los cielos, e incluye las visitas al estómago de una ballena y a los campos del Elíseo.

Otras obras suyas son La subasta de los filósofos, El pescador o los resucitados, Icaromenipo, El sueño o el gallo, Descenso al Hades, Caronte y los cuatro grupos de diálogos breves, de corte satírico y moral, que, pese a su comicidad, están impregnados por el sentimiento de la caducidad y vanidad de los bienes mundanos: Diálogos de los dioses, Diálogos marinos, Diálogos de los muertos y Diálogos de las cortesanas. En ellos la parodia se transforma en un medio de reflexión sobre los valores heredados.

Sin duda una de las figuras más originales de la cultura griega posclásica, la obra de este escritor constituye una de las fuentes principales de la literatura satírica europea; fue uno de los autores preferidos por el Renacimiento y el siglo XVIII, y maestros del género como François Rabelais y Jonathan Swift manifestaron profunda admiración por su genio.

Luciano de Samosata no perteneció a ninguna escuela filosófica; el platonismo, el cinismo y el epicureísmo le ofrecieron de vez en cuando motivos sustanciales y formales para sus composiciones literarias, pero no un sistema de doctrinas morales y especulativas. El mismo autor definió en El pescador o los resucitados su naturaleza y la esencia de su vida con las siguientes palabras: “Odio a los impostores, pícaros, embusteros y soberbios; y a toda la raza de los malvados, que son muchísimos, como sabes… Pero conozco también perfectamente el arte contrario a éste, o sea el que tiene por principio el amor: amo la verdad, la belleza, la sencillez y cuanto merece ser amado. Sin embargo, para muy pocos debo ejercer tal arte, en tanto que para muchos debo ejercer el opuesto; y así, corro el riesgo de ir olvidando uno por falta de ejercicio y de conocer demasiado el otro[1].”

Heráclito

Heráclito

Heráclito

(Éfeso, hoy desaparecida, actual Turquía, h. 540 a.C.-Éfeso, id., h. 470 a.C.)

 

Filósofo griego. Muy poco se sabe de la biografía de Heráclito de Éfeso, apodado el Oscuro por el carácter enigmático que revistió a menudo su estilo, como testimonia un buen número de los fragmentos conservados de sus enseñanzas.

Las enseñanzas de Heráclito, según Diógenes Laercio, quedaron recogidas en una obra titulada De la naturaleza, que trataba del universo, la política y la teología –aunque probablemente esta subdivisión la introdujera una compilación alejandrina de los textos de Heráclito–, pero lo que ha llegado hasta nosotros de su doctrina se encuentra en forma fragmentaria y sus fuentes son citas, referencias y comentarios de otros autores.

Algunos de estos fragmentos presentan, sin embargo, la apariencia de aforismos completos, lo cual apoya la idea de que su estilo de pensamiento fue oracular. Ello ha dado pie, incluso, a formular la hipótesis de que Heráclito no escribió, en realidad, ningún texto, sino que sus enseñanzas fueron exclusivamente orales, y que fueron sus discípulos los encargados de reunir lo esencial de ellas en forma de sentencias.

Sea como fuere, la oscuridad de Heráclito ha quedado caricaturizada en la leyenda acerca de su muerte: enfermo de hidropesía, preguntaba enigmáticamente a los médicos si podrían de la lluvia hacer sequía; como ellos no lo entendiesen, se enterró en estiércol en la suposición de que el calor de éste absorbería las humedades, con el resultado de que aceleró el fatal desenlace. De creer a Diógenes Laercio, la causa de la afección habría sido su retiro en el monte, donde se alimentaba de hierbas, movido por su misantropía.

El desprecio de Heráclito por el común de los mortales concordaría con sus orígenes, pues parece cierto que procedía de una antigua familia aristocrática, así como que sus ideas políticas fueron contrarias a la democracia de corte ateniense y formó, quizá, parte del reducido grupo, integrado por nobles principalmente, que simpatizaba con el rey persa Darío, a cuyos dominios pertenecía Éfeso por entonces, contra la voluntad de la mayoría de sus ciudadanos. A estos últimos, en cualquier caso, no debió de apreciarlos en demasía, y Heráclito los colmó de improperios cuando expulsaron de la ciudad a su amigo Hermodoro.

A tenor de lo que se desprende de los diversos fragmentos, Heráclito explicó la práctica totalidad de los fenómenos naturales, atribuyendo al fuego el papel de constituyente común a todas las cosas y causa de todos los cambios que se producen en la naturaleza. La importancia que concedió a la afirmación de que todo está expuesto a un cambio y un flujo incesantes, seguramente fue exagerada por Platón, quien contribuyó de manera decisiva a perpetuar la imagen del filósofo efesio como exponente de un relativismo radical.

El universo de Heráclito está, ciertamente, formado por contrarios en perpetua oposición, lo cual es condición del devenir de las cosas y, al mismo tiempo, su ley y principio; pero los contrarios se ven conducidos a síntesis armónicas por el logos, proporción o medida común a todo, principio normativo del universo y del hombre que, en varios aspectos, resulta coextensivo con el elemento cósmico primordial, el fuego, por lo que algunas interpretaciones los identifican. Cada par de opuestos es una pluralidad y, a la vez, una unidad que depende de la reacción equilibrada entre ambos; el equilibrio total del cosmos se mantiene merced a la interacción sin fin entre los opuestos, garantía de que el cambio en una dirección acabará por conducir a otro cambio en la dirección contraria.

El logos expresa la coherencia subyacente de las cosas, que los hombres deben tratar de comprender, ya que la sabiduría consiste en entender cómo se conduce el mundo, y ese entendimiento ha de ser la base de la moderación y el autoconocimiento, que Heráclito postuló como ideales éticos del hombre[1].

Hesíodo

Hesíodo

Hesíodo

(Ascra, hoy Palaioppanagia, actual Grecia, h. mitad s. VIII a.C.-id., ?)

Poeta griego. Después de Homero, es el más antiguo de los poetas helenos, y durante buena parte del siglo XIX la crítica llegó a dudar de su existencia real, aunque ésta parece fuera de toda duda en la actualidad. La familia de Hesíodo estableció su residencia en Beocia, procedente de Cumas (Eolia), lugar de origen de su padre. Poco se sabe de su vida; parece que fue fundamental en ella la enemistad con su hermano Perses a causa de la herencia paterna, y este tema abordó en su obra Los trabajos y los días.

Muerto su padre, Hesíodo se estableció en Naupaktos, donde pasó su juventud al cuidado de un rebaño de ovejas y llevando la vida plácida y sencilla de los campesinos griegos. Los actuales especialistas sitúan como contemporáneo de Homero a Hesíodo, mas su poesía, muy alejada del estilo épico y grandioso de la de aquél, está destinada a instruir más que a exaltar. Se sabe también que en Calcis (Eubea) participó en un concurso de aedos y obtuvo la victoria. Murió al parecer en Ascra y sus cenizas se conservaron en Orcómono, donde se le rindieron honores como a un fundador de la ciudad.

Muchas de las obras que durante la Antigüedad se le atribuían, como los poemas sobre arte adivinatorio La ornitomancia, Los versos mánticos y Las explicaciones de los prodigios, no son realmente suyas. Lo que parece probado con seguridad es que fue el autor de Los trabajos y los días, de la Teogonía, que explica el origen del universo y la genealogía de los dioses, y de los cincuenta y cuatro primeros versos del Escudo de Heracles.

Junto con las de Homero, las obras de Hesíodo se convertirían en parte del corpus fundacional de la cultura griega, gracias a su labor de sistematización del conjunto de mitos heredados y al inicio de su interpretación en un sentido moral y práctico. La cultura griega se caracterizaría en todo momento por la compleja relación que mantendría con el conjunto de concepciones mitológicas y religiosas de sus propias tradiciones, tanto para rechazarlas como para reverenciarlas, aunque siempre extraería de allí sus más fecundas intuiciones[1].

Esopo

Esopo

Esopo

(S.VI a.C.)

Fabulista griego. Pocos datos existen sobre la biografía de Esopo, y ya en la época clásica su figura real se vio rodeada de elementos legendarios.

Según una tradición muy difundida, nació en Frigia, aunque hay quien lo hace originario de Tracia, Samos, Egipto o Sardes. Sobre él se conoció una gran cantidad de anécdotas e incluso descripciones sobre su físico recogidas en la Vida de Esopo, escrita en el siglo XIV por Planudo, un monje benedictino, si bien es dudosa su validez histórica.

Así, se cuenta que Esopo fue esclavo de un tal Jadmón o Janto de Samos, que le dio la libertad. Debido a su gran reputación por su talento para el apólogo, Creso le llamó a su corte, le colmó de favores y le envió después a consultar al oráculo de Delfos, a ofrecer sacrificios en su nombre, y a distribuir recompensas entre los habitantes de aquella ciudad. Irritado por los fraudes y la codicia de aquel pueblo de sacerdotes, Esopo les dirigió sus sarcasmos y, limitándose a ofrecer a los dioses los sacrificios mandados por Creso, devolvió a este príncipe las riquezas destinadas a los habitantes de Delfos.

Éstos, para vengarse, escondieron entre los equipajes de Esopo una copa de oro consagrada a Apolo, le acusaron de robo sacrílego y le precipitaron desde lo alto de la roca Hiampa. Posteriormente se arrepintieron, y ofrecieron satisfacciones y una indemnización a los descendientes de Esopo que se presentaran a exigirla; el que acudió fue un rico comerciante de Samos llamado Jadmon, descendiente de aquel a quien Esopo perteneciera cuando fue esclavo.

Lo que sí parece cierto es que Esopo fue un esclavo, y que viajó mucho con su amo, el filósofo Janto. Las fábulas a él atribuidas, conocidas como Fábulas esópicas, fueron reunidas por Demetrio de Falero hacia el 300 a.C. Se trata de breves narraciones protagonizadas por animales, de carácter alegórico y contenido moral, que ejercieron una gran influencia en la literatura de la Edad Media y el Renacimiento[1].

Teopompo

Teopompo

Teopompo

(Quíos, 380 a.C.- 323 a.C.)

Fue un historiador griego, posiblemente el más importante del siglo IV a.C.

Nació en la isla de Quíos, en el Egeo. su padre, Damisístrato, le dio una educación esmerada. En las discordias entre Tebas, Atenas y Esparta, su familia se pronunció por Esparta, lo que motivó la salida de su tierra. Se sabe que en Atenas asistió a la escuela de Isócrates. Hizo numersosos viajes para documentar sus obras. La más importante es las Filípicas, formado por 58 libros, centrado en la historia de. En su obra predomina un estilo moralista, distiguiéndose por su crítica a la vida privada de Filipo II de Macedonia a la vez que apoyaba sus acciones políticas. Recibió influencias de Herodoto, Isócrates y Antítenes.

Se ha perdido todo su trabajo, pero es conocido por las largas citas que hacen de él otros autores. Además de las Filípicas escribió unas Helénicas, continuación de la obra de Tucídides, que abarca desde el 410 a. C. hasta la batalla de Cnido. Las Helénicas, parecen ser de menor importancia a tenor de lo poco citada que es, propia de la etapa inicial del autor. Sobre esta obra, el experto en historiografía Arnaldo Momigliano declara que “Teopompo debió pues madurar precisamente en el esfuerzo de proseguir la obra de Tucídides” Momigliano destaca en Teopompo la superación al modelo de Tucídides. La entrada de Filipo invalida el esquema Esparta-Atenas, debiendo adecuar los modelos históricos a la nueva realidad política. También escribió una Diatriba contra Platón y unos Panegíricos. Según Dionisio de Halicarnaso, no sólo fue un gran historiador, sino un orador excelente y uno de los discípulos que honraron más la escuela de Isócrates.

http://es.wikipedia.org/wiki/Teopompo

Ctesias

Ctesias

(ca. 416-398 a.C.).

(Ktesias) Médico e historiador griego, natural de Cnido (Caria), hijo de Ctesiarcos, de la familia de los Asclepíadas. Según Diodoro Sículo, se sabe que participó con los mercenarios griegos que combatieron en el año 401 a.C. junto a Ciro el Joven en contra de Artajerjes II, su hermano mayor. Hecho prisionero, Ctesias pasó a vivir en Persia, en donde llegó a ser el médico personal del rey Artajerjes II, a quien curó de la herida sufrida en la batalla de Cunaxa. Durante los diecisiete años que vivió en la Corte aqueménida pudo recopilar información en los archivos reales que luego le serviría para escribir una historia de Asiria y Persia (Persika) en 23 libros, redactada en dialecto jónico, y que ha llegado fragmentariamente. La misma fue extractada, entre otros historiadores, por Diodoro Sículo, Plutarco y, sobre todo, Focio, un patriarca bizantino del siglo IX. Asimismo, Ctesias escribió otros libros, entre ellos, una historia de la India (Indika). En el año 398 a.C. fue enviado por los persas en misión diplomática al rey de Chipre y a Esparta, finalizada la cual se retiró a su patria chica, en donde al parecer murió[1].

 

Píndaro

Píndaro

(Cinoscéfalos, actual Grecia, 518 a.C.-Argos?, id., 438 a.C.)

Poeta lírico griego. De su extensa producción se han conservado 45 odas triunfales o epinicios, divididos en cuatro libros (Olímpicas, Píticas, Nemeas e Ístmicas), que constituyen una de las mejores muestras de lírica coral griega. Fue uno de los poetas griegos más famosos, como lo demuestra el interés que ya en la Antigüedad tardía despertó su figura, siendo objeto de seis de las Vidas que escribió Plutarco, en las que los datos creíbles se mezclan con significativas leyendas, como la que cuenta que, siendo niño, las abejas bañaban sus labios en miel mientras soñaba.

Parece seguro que pertenecía a una familia de la aristocracia tebana y que se educó en Atenas, donde se formó musicalmente, en un momento en que estaba surgiendo el lirismo coral y el ditirámbico. Sus modelos literarios fueron sobre todo Homero y Hesíodo, aunque en su poesía influyeron también poetas locales, como las poetisas Myrtis y Corinna. Fiel a sus orígenes aristocráticos, se mantuvo al lado de Tebas durante las Guerras Médicas, y su estrecha relación con Egina, líder tebano conservador a quien dedicó once odas, lo mantuvo al margen de la incipiente formación de la democracia ateniense.

Se consagró definitivamente como poeta panhelénico tras una estancia en Sicilia durante la soberanía de Hierón de Siracusa y Terón de Agrigento, en un momento de gran prosperidad que inspiró a Píndaro sus odas más sublimes, dedicadas a cantar las victorias de los juegos panhelénicos.

Su estilo grave y solemne, de largas frases que violentan la sintaxis y en las que predominan los sustantivos, con un léxico grandilocuente heredado de la tradición épica, fue admirado por sus coetáneos, por lo que se convirtió a partir de entonces en modelo preceptivo del lirismo coral, a la vez que favoreció el paso al drama. En la modernidad, su obra despertó el interés de los autores románticos, seducidos por la sublimidad de sus versos y los indólito de sus imágenes[1].

 

Herodoto

Herodoto 

Se le considera el Padre de la Historia. Nace en el Asia Menor en una comunidad doria y, tras emigrar por motivos políticos a Samos, realiza extensos viajes de los que deja testimonio en historia, donde hace referencia a otros pueblos y culturas como Egipto, Libia, Escitia. Su tema central es el conflicto entre Persia y Grecia, que se conoce como las Guerras Médicas. Su método de trabajo se basa en el testimonio y la recopilación de impresiones que no implican incoherencias e imprecisiones.

Los textos se nutren de las tradiciones orales, no siempre muy confiables, que se entremezclan con el análisis. Su contribución es el tono secular que imprime a la obra, en las que las acciones humanas son propias y no están determinadas por la voluntad de los dioses. La visión general es universal, ya que si bien está limitada en espacio y tiempo, capta la confrontación de la guerra greco-persa, compara varios mundos y sus respectivas culturas y distingue a los griegos de los pueblos bárbaros como los medos, persas y egipcios.

En el 443 a.C. Heródoto se instaló en Panhellen, colonia de Turios, en el sur de Italia. Se dedicó el resto de su vida a completar su gran obra, conocida como Historias, derivada de la palabra griega investigación.

Los estudiosos de Historias la dividieron más tarde en nueve libros. Los primeros tratan sobre las costumbres, leyendas, historia y tradiciones de los pueblos del mundo antiguo, incluidos los lidios, escitas, medas, persas, asirios y egipcios.

Los tres últimos versan sobre los conflictos armados entre Grecia y Persia a principios del siglo V a.C. El desarrollo de la civilización se presenta como un movimiento inexorable hacia un gran enfrentamiento entre Persia y Grecia, considera dos centros, respectivamente, de las culturas orientales y occidentales. La información de Herodoto procede en parte de los trabajos de sus predecesores y en parte de las observaciones que hizo durante sus extensos viajes.

Sus Historias son el primer trabajo importante en prosa. Tanto las críticas antiguas como las modernas han rendido homenaje a la grandiosidad de su estilo y su franqueza, lucidez y a su delicioso estilo anecdótico. Heródoto demuestra un gran conocimiento de la literatura griega y un pensamiento contemporáneo racional.

Creía que el universo estaba regido por el destino y el azar, y que nada en los asuntos humanos es estable. Sin embargo, la elección moral sigue siendo importante, ya que los dioses con frecuencia castigan la arrogancia. Este intento de extraer lecciones morales del estudio de los grandes acontecimientos es la base de la historiografía griega y romana[1].