…de José Barnoya 2

En homenaje a Valadés.

José Barnoya (Guatemala).

Estuve en el Palacio de Bellas Artes de México en mayo de este año, para la entrega del libro: Minificciones de El Cuento, la hermosa antología de cuantos cortos que, con pulcritud y esmero publicó el amigo Alfonso Pedraza. Estábamos reunidos 31 cuentistas en el Salón Manuel María Ponce, cuando de súbito subió al escenario un personaje: barba y bigote entre canos, sonrisa irónica y mirada chispeante. Una de los cuentistas: Adriana Quiróz, lo reconoció en el acto. –Es Edmundo dijo besándolo amorosamente.

Valadés escucha entonces a los minicuentistas que presiden el acto: Marcial Fernández, Bernardo Pérez, Javier Perucho y Alfonso Pedraza. Después, recibe un ejemplar de Minificciones de El Cuento, y pasa revista a los más de doscientos cuentos, escritos por los 103 cuentistas que colaboraron en la revista El Cuento que él y Rulfo editaron por muchos años.

De repente, alguien entre la concurrencia pide la palabra y sube al escenario. Es Sacramento quien habla en nombre de la comunidad de San Juan de las Manzanas, exponiendo sus quejas en contra del Presidente Municipal, quien les ha robado sus tierras, secuestrado a sus mujeres y vejado a sus pobladores. Pide por último, autorización para eliminar al Presidente. Como nadie lo atiende, se baja del estrado y abandona el salón. Ya en la calle, ve como la gente rodea a un cadáver: es el Presidente Municipal de San Juan de las Manzanas.

Guatemala, octubre de 2014.

jose barnoya

 Entérese aquí de la interesante vida del  Dr. José Barnoya 

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…de José Barnoya

Nuestro antologado amigo, El Sordo, Dr. José Barnoya se comunicó por vía e.mail y nos convida tres hiperbreves que mantienen su clásico humor satírico.

Apreciable Alfonso: Gracias por su respuesta y acogida a mis relatos breves. A Valadés y a Rulfo los conocí por sus letras, y frecuentemente converso con ellos, releyendo sus cuentos y libros. Agradeceré cualquier información que me envíe. Abrazos de su amigo guatemalteco.

José Barnoya.

TRANSFIGURACIÓN

Preguntó a Dios un ateo:

— ¿Qué eras antes de ser Dios?

Y Dios respondió preciso:

—¡ Ateo, verdad de Dios!

 Julio de 2011.

ANTES Y DESPUÉS DE CRISTO

En pleno siglo XXI se encuentran dos personajes de barba y mirada serena; después de saludarse se sientan a la mesa. Uno de ellos pide una taza de café; el otro no pide nada, pues no necesita de bebidas estimulantes.

—Si hubiera nacido antes de usted no hubiera escrito: “La religión es el opio del pueblo  — dice Carlos Marx.

—Si yo hubiera nacido después de usted sería marxista —replica Jesucristo.

Septiembre de 2012.

LA CRUZ DE CONSTANTINO

“Con este signo vencerás”: AK47.

 Enero de 2013.

EL BIG BANG.

Con la mezcla de fermiones y bosones elaboró una bala, que introdujo dentro del cañón. Encendió la mecha y escuchó la explosión. Después, empezó a poblarse el universo.

Enero de 2014.

MANIQUEÍSMO

La mera verdad es que el escritor se regocijaba escribiendo puras mentiras.

Noviembre de 2014.

Agregamos un nuevo texto que el Dr. Barnoya. nos envía y que presentamos hoy precisamente que estaremos hablando de su libro Últimas Palabras, en el programa “Gente de pocas palabras” 

ALMAS GEMELAS

Nacieron, nacen y seguirán naciendo juntas. A la par, pegaditas sin ser siamesas. Aquí, allá y en cualquier lugar. Desde que ven la luz caminan juntas, inseparables. Comen juntas, trabajan juntas, duermen juntas, despiertan juntas. De repente, un día de tantos, una le dice a la otra: – Basta ya, estoy cansada, aquí me quedo, sigue tu camino -. La otra replica: – Está bien, puedes quedarte, desaparece de mi vista, descansa, ya es tiempo. Adiós -. Se despiden las dos con un abrazo. Se esfuma la Vida, mientras que la Muerte sigue su camino.

Junio 20 de 2015.

José BarnoyaJosé Barnoya para testimonios

Enrique Gómez Carrillo

Enrique Gómez Carrillo

Enrique Gómez Carrillo

(Guatemala, 1873 – París, 1927)

Escritor guatemalteco. Vivió algún tiempo de su infancia en Santa Tecla (El Salvador) y la mayor parte de su existencia en París, a donde llegó en 1891; pero realizó viajes a España y a otros países, incluso a Guatemala, donde estuvo en 1898 y apoyó la candidatura de Estrada Cabrera. Su agitada vida (podríamos también hablar de su agitada vida literaria) lo presenta a nuestros ojos a veces como un bohemio, a veces como un aventurero, pero sin perder nunca cierto sentido rector que le permite siempre administrarse.

Algunas anécdotas pueden darnos una impresión de su carácter y personalidad. Siendo niño, decidió utilizar los dos apellidos de su padre, el historiador Agustín Gómez Carrillo, porque si usaba como segundo apellido el de la madre, de origen belga, Josefina Tible, sus compañeros de estudios lo hacían víctima de sus bromas y lo llamaban “Comestible” (Gómez Tible).

Se dijo insistentemente que Gómez Carrillo llevó con engaños a París a la artista Mata-Hari, con lo que facilitó su detención por la policía francesa; acusada de espionaje, la artista fue fusilada; el escritor se defendió en un libro titulado El misterio de la vida y la muerte de Mata-Hari, que no aclaró gran cosa, aunque el caso se aclaró definitivamente por las autoridades francesas en 1934, lo que constituyó para nuestro autor una exculpación póstuma.

Llegó a adoptar la nacionalidad argentina para poder ser cónsul al servicio de la república del Plata. Se casó tres veces: con Aurora Cáceres, con Raquel Meller y con Consuelo Sunzin; a su muerte, las reclamaciones sobre su herencia se complicaron por los derechos de una hija que Gómez Carrillo había tenido de la poetisa Anny Percy. Las anécdotas podrían seguir multiplicándose: audaz y experto en el duelo, nunca rehuyó la posibilidad de llegar a los fines que se propuso.

Enrique Gómez Carrillo es, ante todo y sobre todo, un brillante cronista con grandes facultades de observador y finas dotes de percepción psicológica. Corresponsal de guerra en los frentes de batalla durante la primera Guerra Mundial, es también un corresponsal en tiempo de paz que asiste a las luchas diarias de la sociedad en que vive, analiza, observa y escribe con más profundidad muchas veces de la que podía esperarse de esta clase de trabajos. Se inició colaborando en el Diccionario Enciclopédico Garnier y obtuvo su primer gran éxito con el libro de siluetas de escritores y artistas titulado Exquisses, que obtuvo los elogios del más exigente de los críticos españoles de la época: Leopoldo Alas, Clarín.

Crónicas sociales, impresiones de viaje, opiniones críticas, observaciones psicológicas y confesiones íntimas desfilan por las páginas de sus 57 volúmenes, entre los que citaremos, además de los ya mencionados, Campos de batalla y campos de ruinas (1916); Japón heroico y galanteLa sonrisa de la EsfingeSensaciones de Egipto (1918); El encanto de Buenos AiresVistas de EuropaLa nueva literatura francesaLa psicología del viajeroLos olmos que cantan y los olmos que danzan (1922), con prólogo de Mauricio Maeterlinck, y Treinta años de mi vida, en tres volúmenes.

Pero Gómez Carrillo es también novelista, a veces crudo, aunque nunca su obra pierde la sensación de crónica novelada; a este respecto, debemos citar susTres novelas inmortales, que comprenden la Bohemia sentimentalDel amor, del dolor y del vicio y Pobre Clown (1920). Sin embargo, su novela preferida era la titulada El evangelio del amor (1922). Otros títulos suyos frecuentemente citados son JerusalénDe Marsella a TokioSafoFriné y otras seductorasEn plena bohemiaLa moda y Pierrot.

Se puede acusar a Gómez Carrillo de superficial, pero no lo es; hubiera podido ser más profundo y trascendente, es cierto; pero basta repasar la lista de sus amigos y admiradores para darse cuenta de la trascendencia de su personalidad: Rubén Darío, que fue propiamente su primer protector; Leopoldo Alas, Clarín; Jean Moreas; Mauricio Maeterlinck… Lo elogian también Pérez Galdós, Julián del Casal y Blasco Ibáñez, entre otros. Sin el genio creador y renovador de Rubén Darío, Enrique Gómez Carrillo es el segundo escritor centroamericano que remueve con cierta sensación el clima de Europa[1].

 

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José Barnoya

José Barnoya

Nací en la época de la dictadura de Jorge Ubico, en 1931.

Crecí con la Revolución democrático burguesa de 1944 al 54. Me opuse con otros estudiantes a la invasión gringa y a la traición del Ejército Nacional.

Desde entonces me he opuesto a dictaduras militares, civiles y de las otras. Sufrí un atentado en la época del General Lucas García, el 26 de marzo de 1980. Soy médico y escritor.

José “El Sordo” Barnoya es el hijo predilecto de La Chabela, nieto de Judas y devoto de cientos de miles de mártires guatemaltecos.

“Flaco y entelerido”. Así se recuerda, de niño, José Barnoya García, médico urólogo, escritor y huelguero vitalicio, por herencia y por convicción. Por herencia, porque su padre fue uno de los autores de La Chalana, el emblemático canto de los universitarios sancarlistas. Por convicción, porque no duda en afirmar:

“Para mí la Universidad de San Carlos es mi segunda madre y mis héroes son los 150 mil muertos de la guerra, las aldeas arrasadas y los intelectuales y políticos asesinados por el delito de pensar”.

Entrevista:

Por qué “El Sordo”?

Es un apodo irónico. Oigo perfectamente bien, pero tengo unas orejas monstruosas que no van con mi baja estatura ni con mi rostro enjuto. En el Instituto (Nacional Central para Varones) me decían “orejón”, pero en primer año de Medicina, un compañero, Francisco Sandoval, dijo: “Ahí viene el sordo”.

¿En qué año entró a la “U”?

En 1948. Estudié Medicina porque me gustó la forma en que mi papá (Joaquín Barnoya) hacía su trabajo.

¿Y por qué estudio Urología?

Tuve un jefe, Alejandro Palomo, que hacía parecer fáciles hasta las cirugías más difíciles. Además, mi padre también hizo urología.

La Huelga de Dolores lo ha marcado y enmarcado a usted…

Mi vinculación viene desde antes de entrar a la “U”. Mi familia, los Barnoya, fueron sancarlistas: mi padre, médico; mi tío Rafael, farmacéutico y mi tío Francisco, iba a graduarse de abogado, pero se fue al exilio en tiempo de Ubico. Tengo hijos sancarlistas y de esa devoción por la San Carlos me viene el amor a la huelga.

La Chabela(un esqueleto) pareciera el símbolo ideal para un país donde hay tanta violencia…

La Chabela es el primer símbolo de feminismo de los estudiantes. Es guatemalteca auténtica, con rasgos muy femeninos: la pelvis, la sonrisa y su nombre. No se llama Evelyn ni Wendy. Se llama Chabela y representa a la muerte. La misma que nos ha seguido a lo largo de 500 años.

En este país han abundado los personajes tétricos, ¿cuál es el peor?

Hemos tenido muchos. Han ido aumentando en su calidad de terror, pero pongamos, para no irnos muy lejos, a Justo Rufino Barrios, que aunque hizo la Reforma (Liberal, en 1871) hizo sufrir a los indígenas con el Reglamento de Jornaleros. Tuvimos a un Manuel Estrada Cabrera (dictador entre 1898-1920) que aunque civil, fue tenebroso. Pero los peores son los de estas últimas jornadas, en los años 1980: el general (Romeo) Lucas y después, (Efraín) Ríos Montt.

 Con espíritu de combate

 En 1954, Barnoya se unió a un grupo de estudiantes que rechazaban la tácita imposición en la Presidencia del coronel Carlos Castillo Armas. En la década siguiente, participó en la publicación que hizo su padre con un periódico quincenal, Combate, que criticaba y hacía mofa del gobernante de turno, el general Miguel Idígoras. Sólo 11 números salieron, pues la publicación era considerada casi subversiva.

¿Alguna vez tuvo que huir del país?

Nunca. Sufrí un atentado el 26 de marzo de 1980, el año en que diezmaron a la Universidad. Pero no huí por puro miedo. Además, tengo una esposa muy valiente. No hay mujer cobarde. Los hombres somos cobardes, ellas no. Ella me sacó de la parálisis y me dio ánimo.

¿Cómo fue el atentado?

A eso de las 2 de la mañana del miércoles 26 de marzo, una granada explotó bajo mi vehículo y tiraron varias ráfagas de metralla a la casa.

En esa época, bastaba pensar para ser sospechoso…

En Guatemala, casi en todas épocas ha sido delito el pensar.

¿Qué personajes pueblan su memoria?

Yo pienso mucho en los masacrados en Río Negro, Chichupac, Plan de Sánchez, las Dos Erres, aunque no los haya conocido, pero que son los verdaderos héroes de este país. También viven en mí los más allegados, en orden cronológico de muerte: Adolfo Mijangos, Manuel Colom y Oliverio Castañeda de León. Con todas estas gentes dialogo a diario.

¿Y qué les dice?

Soy católico, pero tengo un santoral especial: entre mis santos tengo a esas gentes. Los he canonizado, y me ayudan seguir adelante.

Hace 50 años fue la Contrarrevolución que derrocó a Jacobo Árbenz, ¿qué piensa de ello?

No fue revolución. Fue una asonada, una invasión. El Ejército Nacional pactó con el Ejército de Liberación y ahí fue todo.

Los habría no existen, pero… ¿Habría existido otra salida para el gobierno de Árbenz en 1954?

Yo creo que no. El gobierno de Árbenz estaba en el suelo aunque hubiera echado marcha atrás en muchas cosas. Estaba sentenciado. Estados Unidos lo había decidido así. Aún así, algunos nos opusimos.

¿En 1954?

Éramos un grupo de 33 universitarios. El 27 de septiembre de 1954, presentamos un escrito para pedir que se cancelara el plebiscito para confirmar a Castillo Armas en la Presidencia, porque el voto no era secreto, sino de viva voz. ¡Tremendo! Imagínese…

Qué miedo votar “no” frente a todos, en esa época…

Fuimos 400 quienes dijimos que no. Y es que en Guatemala traía una dolorosa tradición: por plebiscito habían hecho presidente vitalicio a Rafael Carrera y por plebiscitos se había entronizado la dictadura de Ubico.

¿Qué cosas siguen siendo las mismas en este país?

El racismo. Sigue habiendo racismo y mucho. El machismo también: acosan los maquiladores, los jefes, los abogados.

¿Cuál es la faceta más negativa que tenemos los guatemaltecos?

Al guatemalteco se le ha negado la cultura y la educación. A los políticos marrulleros les conviene que la gente sea ignorante y esta ignorancia es lo que más daño nos hace: ignorar la historia, ignorar el tanate de gente murió en las masacres.

Autorretrato hablado

José Barnoya guarda numerosas fotografías con sus padres y abuelos. También aparece como niño de primera comunión y allí no se ve que se haya comido el pastel antes de la fiesta, como en efecto ocurrió.

¿En dónde creció usted?

En la 8ª. calle y 10ª. avenida, esquina, frente a la iglesia de Santa Rosa (el antiguo palacio arzobispal de Cayetano Francos y Monroy). Mi abuelo materno, José García Sánchez, era español de Gijón, vino a Guatemala con una compañía de teatro. Aquí se enfermó. Dicen que haciendo el papel de Judas, se atorzonó con el lazo y la compañía lo dejo aquí para que se curara. Pero aquí él se enamoró, se quedó encanchinado con una señora, se casó con ella, pero se le murió. En eso llegó a trabajar con él una señora, que resultó ser mi abuela (materna). Después, mi abuelo compró una su cámara y trabajó con ella. Registró el terremoto de 1917 y los mártires del Callejón del Judío, que eran unos que conspiraron contra Estrada Cabrera, los rodeóla Policíay ellos subieron al tejado de la casa. Hicieron un pacto para matarse entre sí y el último se suicidó. Mi abuelo fotografió eso, pero al rato Estrada Cabrera mandó a pedir las fotos y los negativos.

¿Hasta cuándo vivió en la zona 1?

Hasta 1974. Aunque esa casa resistió el terremoto ya no vivimos allí.

¿Cómo era usted de niño?

Muy endeble, debilucho, flacucho, entelerido. Quizá por eso fui agarrándole gusto a la escritura. Empecé a escribir poemas.

Seguro le cayeron muchas novias gracias a sus poemas

¡Qué va! El único éxito que tuve fue con mi mujer. Yo me casé ya muy sazón, 36 años. Cuando la conocí era reina universitaria y todavía es una mujer bellísima, con una voz preciosa. Tenemos tres hijos.

¿Y cómo la conoció?

En una fiesta. Realmente no pensé que fuera a fijarse en mí, porque era una reina universitaria. Pero mire, ya llevamos 37 años felices.

Justo en ese momento llega su esposa a saludar y es cierto: tiene una dulce voz. La voz que encantó al “Sordo”.[1]

 

Mario Roberto Morales

Mario Roberto Morales. Escritor, académico y periodista. Nació en Guatemala en 1947. Entre sus publicaciones están el libro de cuentos La Debacle, 1969, segunda edición, 1998; las novelas Los demonios salvajes, Premio Unico Centroamericano de Novela, Guatemala 1977. (1978 y 1993); El esplendor de la pirámide, Premio Latinoamericano de Narrativa EDUCA, Costa Rica 1985. (1986 y 1993); Señores bajo los árboles, Testinovela, Artemis-Edinter, Guatemala, 1994; Los que se fueron por la libre, novela por entregas o folletín, publicado en el internet en el Diario Siglo XXI, Guatemala, 1996, también publicado en México, 1998; y El ángel de la retaguardia Guatemala, 1997. En sus ensayos están los libros La cultura de la violencia (1973) El método de la ciencia (1981), La ideología y la lírica de la lucha armada (1993) y La articulación de las diferencias o el síndrome de Maximón (1999); y en poesía tiene Epigramas para interrogar a Patricia  (1982) Epigramas (1990)

Además de escritor y académico, Mario Roberto Morales ha sido destacado columnista de varios medios de prensa del país. En el internet se pueden encontrar sus artículos de opinión en el diario español La Insignia (www.lainsignia.org) y en el portal mexicano A fuego lento (www.afuegolento.mexico.com). Es doctor en literatura y cultura latinoamericanas por la Universidad de Pittsburgh, y actualmente se desempeña como profesor de su especialidad en el Departamento de Lenguas Modernas de la University of Northern Iowa.

Su obra ha sido traducida a varios idiomas. En Estados Unidos se publicó recientemente su novela Señores bajo los árboles bajo el título Face of the Earth, Heart of the Sky (2000). Premio Nacional de Literatura “Miguel Angel Asturias” 2007.[1]

Otto-Raúl González


Otto-Raúl González
(Guatemala 1921-México 2007).

Importante líder estudiantil en contra de la tiranía del dictador Ubico, tuvo que salir al exilio en 1944 luego que las tropas ubiquistas casi lo matan en una manifestación pacífica. La caída del dictador trajo nuevos vientos para Guatemala, y en ese entonces Otto-Raúl se desempeñó como diplomático para Guatemala en México. Diez años después, con el golpe de estado cometido por segmentos reaccionarios del ejército, la oligarquía y la iglesia conservadora, apoyados porla Central Itelligence Agency (CIA), Guatemala volvió a sumirse en las tinieblas de la dictadura. Desde 1954 Otto-Raúl Gonzáles vivió exiliado en México, país que lo acogió como suyo y en donde desarrolló casi toda su obra literaria. Inició la carrera de derecho enla Universidad de San Carlos de Guatemala. Se graduó de abogado dela Universidad Nacional Autónoma de México. Recibió el Premio Nacional de Poesía Jaime Sabines 1990 en México y en 1990 el Premio Nacional de Literatura Miguel Ángel Asturias en Guatemala, entre los más importantes. En el 2007la Universidad de San Carlos de Guatemala le ocnfirió el título de Doctor Honoris Causa […]. De acuerdo a sus deseos, sus restos fueron cremados, para luego esparcir sus cenizas en el lago de Atitlán.

Publicó más de 40 libros en su vida, entre los cuales hay ensayo, cuento, novela, y los más de poesía. Fue traducido al inglés, francés, suizo, portugués, alemán, checo y chino. Ha sido antologado en Europa, Estados Unidos, Centro América y América del Sur. Hablando acerca de la lucha contra la dictadura ubiquista, Huberto Alvarado declara en Exploración de Guatemala (1955) que: “Antes de 1944, la literatura empezó a jugar un papel revolucionario que contribuyó a quebrantar los cimientos de la dictadura bananera-feudal de Ubico. Las inquietudes del Grupo Acento (Generación del 40), por los problemas sociales y los intereses nacionales, confluyeron con el movimiento estudiantil y popular de espíritu antifascista, en su lucha ideológica y política contra la opresión y la ignorancia en que vivía el país. Dos obra caracterizan ese momento: El canciller Cadejo (1940), de Manuel Galich y Voz y voto del geranio (1943) de Otto Raúl González […] donde el poeta canta y exalta, en forma atrevida para la época, al geranio como un símbolo proletario, reinició la poesía de tendencia social en Guatemala”.[1]

Augusto Monterroso

Augusto Monterroso (Tegucigalpa, 1921 – México, D. F.2003),

Escritor hispanoamericano, conocido por sus colecciones de relatos breves e hiperbreves.

Augusto Monterroso nació el 21 de diciembre de 1921 en Tegucigalpa, capital de Honduras. Sin embargo, a los 15 años su familia se estableció en Guatemala y desde 1944 fijó su residencia en México, al que se trasladó por motivos políticos.

Narrador y ensayista, empezó a publicar sus textos a partir de 1959, año en que se publica la primera edición de Obras completas (y otros cuentos), conjunto de incisivas narraciones donde comienzan a notarse los rasgos fundamentales de su narrativa: una prosa concisa, breve, aparentemente sencilla que sin embargo está llena de referencias cultas, así como un magistral manejo de la parodia, la caricatura y el humor negro. Tito, como lo llamaban sus allegados, el gran hacedor de cuentos y fábulas breves, falleció el 7 de febrero de 2003.