Nicasio Urbina

Nicasio Urbina

Nicasio Urbina

Escritor, catedrático y diplomático nicaragüense (Buenos Aires, 1958). Cursó estudios en la Universidad Católica de Lovaina y en la Universidad Central de Barcelona. Obtuvo su licenciatura en español en la Universidad Internacional de la Florida, donde hizo su maestría en Enseñanza de Lenguas Modernas. Doctor en Literatura y Lingüística Hispánica en la Universidad de Georgetown, Washington, DC. Ha publicado el libro de cuentos El libro de las palabras enajenadas (1991), el libro de crítica literaria La significación del género: estudio semiótico de las novelas y ensayos de Ernesto Sábato (1992) y el poemario Sintaxis de un signo (1995). Ganó el Premio Internacional Rubén Darío 1995 con La estructura de la novela nicaragüense: análisis narratológico (1996). Fue embajador de Nicaragua ante las Naciones Unidas. Actualmente dirige los estudios de posgrado de la Universidad de Tulane, Nueva Orleans[1].

Ernesto Mejía Sánchez

Ernesto Mejía Sánchez

 

Ernesto Mejía Sánchez

(Masaya, Nicaragua, 1923- Mérida, México, 1985)

Fue un escritor, poeta y catedrático nicaragüense.

Nació en Masaya y vivió parte de su vida en México, durante su estadía en este país ejerció la docencia en la UNAM. En 1980 fue galardonado con el Premio Internacional Alfonso Reyes, su primer obra fue Romances y corridos nicaragüenses, que se publicó en México.

Mejía Sánchez luego se trasladó a vivir a Europa y Estados Unidos. Fue un gran investigador de la obra de Rubén Darío, y adversario de la política de Somoza, razón por la cual escribió una antología de poesía política nicaragüense a finales de 1950. Al igual que Carlos Martínez Rivas, Pablo Antonio Cuadra y Ernesto Cardenal, perteneció a la llamada Generación de 1940. Realizó monografías sobre los poetas Rubén Darío, Amado Nervo, Alfonso Reyes, y otros.

Dejó obras como el libro Recolección al mediodía, publicado en Nicaragua en 1972, al cual le fue agregando nuevos poemas en 1980 y en 1985. Publica La carne contigua, que incluye Ensalmos y conjuros de 1947, El retorno en 1950, Vela de la espada de 1951 a 1960, Poemas familiares de 1955 a 1973, Disposición de viaje de 1956 a 1972, Poemas temporales de 1952 a 1973, Historia natural de 1968 a 1975, Estelas y homenajes de 1947 a 1979, y Poemas dialectales de 1977 a 1980.

Mejía Sánchez fue el creador de un nuevo género llamado Prosema, constituido por textos líricos breves, escritos en prosa pero con un toque narrativo.

En 1975 es admitido, como miembro correspondiente, a la Híspanic Society of América. En 1971 recibe el doctorado honoris causa en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua.

En 1980 es nombrado Embajador de Nicaragua en España y, posteriormente, en Argentina. Se le otorga el premio “Alfonso Reyes”. Publicó una selección de su obra poética, Recolección a mediodía. Es autor también de estudios literarios y ediciones de Rubén Darío, Amado Nervo, Alfonso Reyes, etc.

En 1985 se retira a la vida privada en México y fallece en Mérida, Yucatán, México, el 1ro. de noviembre de 1985.

De su compilación de poemas “Recolección a Medio Día” su hija, Juana de los Ángeles Mejía Marenco, hizo una edición reciente[1].

Ernesto Cardenal

Ernesto Cardenal

Ernesto Cardenal

(Granada, Nicaragua, 1925)

Poeta nicaragüense. Poeta revolucionario y sacerdote católico, se dio a conocer con la obra El corno emplumado. Comprometido políticamente con los conflictos sociales de su país, desde 1954 participó en las luchas contra el dictador Somoza, y posteriormente fue ordenado sacerdote, tras lo cual residió durante un tiempo en un monasterio de Estados Unidos. Esta reclusión religiosa supuso para el poeta un oasis de serenidad frente a la deslumbrante ciudad moderna. De regreso en Nicaragua fundó una comunidad en la isla de Solentiname. Su poesía, reflejo de su radicalismo personal, denunció el sufrimiento y la explotación de las llamadas repúblicas bananeras, temática que centra su Canto nacional. También se aproximó a las ideas de la teología de la liberación, las cuales se dejan entrever en sus poemarios Salmos, de 1964, y Oración por Marilyn Monroe y otros poemas, de 1965.

 Ernesto Cardenal ingresó en 1935 en el Colegio Centro América de los Jesuitas en Granada, donde estudió el bachillerato. Cursó luego filosofía y letras en la Universidad Nacional Autónoma de México, graduándose en 1947. Entre 1948 y 1949 hizo el posgrado en la Universidad de Columbia, Nueva York. Discípulo de J. Coronel Urtecho, integró la llamada “Generación del 40” junto con los poetas E. Mejía Sánchez y C. Martínez Rivas. Viajó por Europa y en 1950 regresó a Nicaragua. Empezó a escribir sus poemas históricos y a traducir con Coronel Urtecho poesía norteamericana, hasta formar una voluminosa antología.

En 1952 fundó una editorial exclusiva del género, El hilo azul, y en 1954 participó en un movimiento armado que intentó asaltar el Palacio Presidencial, que fue conocido como la Rebelión de Abril. En 1956 escribió su extenso poema político “Hora cero”. Pero ese año cambió el rumbo de su vida: resolvió profesar e ingresó al Monasterio de Nuestra Señora de Gethsemani, en Kentucky, Estados Unidos, donde Thomas Merton fue su maestro y mentor espiritual. Continuó sus estudios religiosos en México y en Colombia.

Ordenado sacerdote en Managua en 1965, viajó a Estados Unidos para planear la creación de una pequeña comuna contemplativa en Nicaragua, que fundó al año siguiente en el archipiélago de Solentiname. En 1970 visitó Cuba, relatando su experiencia de la revolución en el libro En Cuba. También conoció los procesos del Perú y Chile. En octubre de 1977, cuando se inició la primera ofensiva insurreccional, participaron en ella como guerrilleros un grupo de jóvenes de Solentiname, que asaltaron el cuartel San Carlos, por lo que la Guardia somocista destruyó su comunidad y Cardenal fue condenado en ausencia a muchos años de prisión. En 1979, con el triunfo de la Revolución Sandinista, fue nombrado ministro de Cultura, cargo que desempeñó hasta 1988.

La obra de Ernesto Cardenal es coloquialista y a la vez profundamente lírica. Su poesía, una de las más sólidas y reconocibles de América Latina, se sustenta en el legado del modernismo norteamericano (sobre todo Pound y Williams), pero con otras influencias como la cultura popular o las tradiciones religiosas y científicas, a través de un verso claro pero de gran impacto.

Perteneciente a un brillante grupo de poetas entre los que destacan Coronel Urtecho, P. A. Cuadra y Joaquín Pasos, ya en sus primeros libros, La ciudad deshabitada (1946) y El conquistador (1947), muestra su inclinación hacía una poesía narrativa y épica. Fue decisiva, para su futura poesía, su lectura de Ezra Pound. En verso libre, con una ironía y un sentido mágico de lo cotidiano, su mejor poesía capta la intensidad alucinante de la vida moderna y se inspira en motivos de su compromiso cívico y en sus experiencias religiosas: Hora cero (1960), Epigramas (1961), Gethsemani Ky (1960) Salmos (1964), Oración por Marilyn Monroe y otros poemas (1965), El estrecho dudoso (1966) y Homenaje a los indios americanos (1969).

A partir de los años setenta su poesía se radicaliza y se vuelve primordialmente instrumento de la acción política: Canto nacional (1972), Oráculo sobre Managua (1973), Tocar el cielo (1981) y Vuelos de victoria (1984). Entre sus últimos libros de poesía se encuentran Cántico cósmico (1989), Los ovnis de oro (1992), Telescopio en la noche oscura (1993), Antología nueva (1996) y Vida en el amor (1997). Como ensayista son destacables el volumen dedicado a La poesía nicaragüense de Pablo Antonio Cuadra (1973) y Cristianismo y revolución (1974). En 1998 se publicó el primer volumen de su autobiografía[1].

Fernando Buitrago Morales

FERNANDO BUITRAGO MORALES

 (por Flavio César Tijerino; Boaco 25-V-94)

           … “la alegría del despejo de una abra

           i la franca amplitud de un chapodado“.

     Fernando Buitrago Morales nació en Granada; allí estudió en su niñez; en su adolescencia, en León. Joven se trasladó con sus padres a Boaco, i ya anciano i solo, a Teustepe.

     En estas dos últimas rejiones, continuó Fernando su incesante amaestramiento poético. El esamen final de último grado lo rindió en Somoto, a los 84 años de añadirle criaturas a la realidad. La jeografía i la —en el buen sentido de la palabra —sociedad boaqueña fueron la facultad de humanidades i paisaje i silencios que doctoró a Fernando Buitrago Morales.

     Porque son boaqueñas sus criaturas poéticas; boaqueños su vocabulario, su acento y su morfosintasis, por eso nos llenamos la boca diciendo que él es boaqueño. Por eso me lleno la mía diciendo que Buitrago Morales es uno de los más ilustres personajes de este Boaco, centenario olvidadizo de sus honradores. También me lleno la boca diciendo que Buitrago Morales es el más escritor o el menos litereato de los escritores boaqueños nacidos antes de la muerte de Ruben en 1916.
     ¿Qué es lo que distingue a los escritores escepcionales? ¿Cuál es la caracteristica de su mérito? ¿Qué los convierte en clásicos? Sin duda la novedad de su palabra, el personal acento de su voz i su callar. Pero hai encerrada en esta afirmación una paradoja: la inspiración brolla de la vida; pero el poema, en prosa on en verso—la organización prodijiosa de silencios i palabras —gotea luego a través de multiples filtros de ajenas lecturas i propias relecturas.

      —“ ¿A quién imitaré para ser orijinal? ” R.D.—

       Fernando Buitrago Morales se libró de la contemporánea, fatal influencia del primero I segundo Rubén Darío, que debió ser el maestro admirado. También se escapó Buitrago Morales—ájil torero— del novillo vanguardista (cimarrón, orejano i mostrenco). Alguien, asimismo, ha soñado que Buitrago Morales, en sus mazancuepas escritoras, evadió la tentación doméstica i domesticadora: el párvulo i lelo costumbrismo reminiscente, de lengua más o menos gacetillera; la croniquilla mengala de tipos i paisajes provincianos. La prosa chúcara— en verso, a veces in entonces la peor— de Fernando Buitrago Morales ha llegado a ser modelo; porque no es imitativa i porque es inimitable. El vocabulario i la morfosintasis fernadinas son de esas que le sacan la lengua a los imitadores. La frase fernandina no es plajiable; podría parodiarla algún humorista jenial.
     Una antolojía en prosa de Fernando Buitrago Morales debería de ser testo recomendado para el aprendizaje del español en los centros de estudio de un Boaco mitolójico. El habla nacional nicaragüense ha vendio construyendose con la emotiva libertad con que Fernando Buitrago Morales urdió su prosa, única en la historia de la literatura boaqueña i única, también, la prosa fernandina, en la historia del la literatura nicaragüense.

     I por añadidura los libros de Fernando Buitrago Morales son un museo vivo de cultura popular.[1]

Juan Aburto

(Managua, 1918 – México, 1988)

Narrador nicaragüense que ha sido considerado por su obra como uno de los pioneros del cuento moderno. Aunque viajó por América y Europa, vivió en Managua y fue funcionario del banco nacional. Como escritor, se relacionó con autores de todas las generaciones literarias posteriores al movimiento de vanguardia (1927-1932).

Su cuentística incorpora el mundo urbano aún en estadio provinciano de la capital, enla Managuade1920 a1960. Sus héroes o antihéroes son los gerentes y empleados de bancos y los acalorados habitantes de las barriadas. Su versión del habla nacional es ciudadana, dentro de un español general.

Entre la provincia y la capital, entre la recreación de la mitología de los “cuentos de camino” y sus anticuentos infantiles, y la factura de formas breves, ingeniosas y fantásticas, se encuentra el punto de apoyo desde el cual se impulsa y manifiesta su narrativa. Entre sus obras se hallan El convivio (1975), Se alquilan cuartos (1975), Los desaparecidos (1981) y Prosa narrativa (1985). Falleció en México D.F. durante la celebración del Encuentro de Narradores Latinoamericanos.