Fiódor Chaliapin

Fiódor Chaliapin

Fiódor Ivánovich Chaliapin

o Fiódor Ivánovich Shaliapin)

Fue el más famoso cantante de ópera bajo ruso de la primera mitad del siglo XX. Nació en Kazán (Tartaristán) el 13 de febrero de 1873 y falleció en París el 12 de abril de 1938. Junto a Enrico Caruso y Maria Callas, es considerado epítome de la ópera del siglo XX.

Debido a su poderosa y flexible voz —junto con su hipnotizante presencia sobre el escenario y su soberbia habilidad para la actuación— se le considera como uno de los más grandes intérpretes de la historia de la ópera, y se le atribuye el establecimiento de la tradición naturalística de la interpretación en la ópera. Fue el más famoso intérprete de Borís Godunov, Mefistófeles, Iván el Terrible y Don Quichotte, éste último papel, en la película del mismo nombre que en 1933 dirigió Georg Wilhelm Pabst con música de Jacques Ibert, en donde canta las cuatro canciones que este compositor realizó como encargo para el film, al no poderse hacerse cargo de ellas Maurice Ravel.

En 1934 recibió la Legión de Honor[1].

 

La muerte de Don Quixote

[1]http://es.wikipedia.org/wiki/Fi%C3%B3dor_Chaliapin

Dostoievski

Fiódor Dostoievski

Fiódor Mijailovich Dostoievski

(Moscú, 1821 – San Petersburgo, 1881))

 

Novelista ruso. Educado por su padre, un médico de carácter despótico y brutal, encontró protección y cariño en su madre, que murió prematuramente. Al quedar viudo, el padre se entregó al alcohol, y envió finalmente a su hijo a la Escuela de Ingenieros de San Petersburgo, lo que no impidió que el joven Dostoievski se apasionara por la literatura y empezara a desarrollar sus cualidades de escritor.

A los dieciocho años, la noticia de la muerte de su padre, torturado y asesinado por un grupo de campesinos, estuvo cerca de hacerle perder la razón. Ese acontecimiento lo marcó como una revelación, ya que sintió ese crimen como suyo, por haber llegado a desearlo inconscientemente. Al terminar sus estudios, tenía veinte años; decidió entonces permanecer en San Petersburgo, donde ganó algún dinero realizando traducciones.

La publicación, en 1846, de su novela epistolar Pobres gentes, que estaba avalada por el poeta Nekrásov y por el crítico literario Belinski, le valió una fama ruidosa y efímera, ya que sus siguientes obras, escritas entre ese mismo año y 1849, no tuvieron ninguna repercusión, de modo que su autor cayó en un olvido total.

En 1849 fue condenado a muerte por su colaboración con determinados grupos liberales y revolucionarios. Indultado momentos antes de la hora fijada para su ejecución, estuvo cuatro años en un presidio de Siberia, experiencia que relataría más adelante en Recuerdos de la casa de los muertos. Ya en libertad, fue incorporado a un regimiento de tiradores siberianos y contrajo matrimonio con una viuda con pocos recursos, Maria Dmítrievna Isáieva.

Tras largo tiempo en Tver, recibió autorización para regresar a San Petersburgo, donde no encontró a ninguno de sus antiguos amigos, ni eco alguno de su fama. La publicación de Recuerdos de la casa de los muertos (1861) le devolvió la celebridad. Para la redacción de su siguiente obra, Memorias del subsuelo (1864), también se inspiró en su experiencia siberiana. Soportó la muerte de su mujer y de su hermano como una fatalidad ineludible. En 1866 publicó El jugador, y la primera obra de la serie de grandes novelas que lo consagraron definitivamente como uno de los mayores genios de su época, Crimen y castigo. La presión de sus acreedores lo llevó a abandonar Rusia y a viajar indefinidamente por Europa junto a su nueva y joven esposa, Ana Grigorievna. Durante uno de esos viajes su esposa dio a luz una niña que moriría pocos días después, lo cual sumió al escritor en un profundo dolor.

A partir de ese momento sucumbió a la tentación del juego y sufrió frecuentes ataques epilépticos. Tras nacer su segundo hijo, estableció un elevado ritmo de trabajo que le permitió publicar obras como El idiota (1868) o Los endemoniados (1870), que le proporcionaron una gran fama y la posibilidad de volver a su país, en el que fue recibido con entusiasmo. En ese contexto emprendió la redacción de Diario de un escritor, obra en la que se erige como guía espiritual de Rusia y reivindica un nacionalismo ruso articulado en torno a la fe ortodoxa y opuesto al decadentismo de Europa occidental, por cuya cultura no dejó, sin embargo, de sentir una profunda admiración.

En 1880 apareció la que el propio escritor consideró su obra maestra, Los hermanos Karamazov, que condensa los temas más característicos de su literatura: agudos análisis psicológicos, la relación del hombre con Dios, la angustia moral del hombre moderno y las aporías de la libertad humana. Máximo representante, según el tópico, de la «novela de ideas», en sus obras aparecen evidentes rasgos de modernidad, sobre todo en el tratamiento del detalle y de lo cotidiano, en el tono vívido y real de los diálogos y en el sentido irónico que apunta en ocasiones junto a la tragedia moral de sus personajes[1].

 

[1] http://www.biografiasyvidas.com/biografia/d/dostoievski.htm

Iván Sergueievich Turgueniev

Iván Sergueievich Turgueniev

(Oriol, Rusia, 1818-Bougival, Francia, 1883) 

Escritor ruso. Perteneciente a una familia noble rural, pasó su infancia en la hacienda materna, hasta que se trasladó a Berlín para seguir estudios superiores, momento en que entró en contacto con la filosofía hegeliana. De vuelta a su país, inició su carrera literaria con relatos que se inscriben dentro de la estética posromántica del momento (años treinta), mientras trabajaba como funcionario público, cargo que abandonó en 1843 por un gran amor, Pauline Viardot, cantante rusa constantemente en gira, con la que Turgueniev mantuvo una apasionada relación.

Con la publicación en 1852 de Apuntes de un cazador consolidó su fama de escritor, al tiempo que era condenado al destierro de sus propiedades por parte del gobierno con motivo de un artículo sobre Gogol, autor considerado subversivo. Siguió escribiendo relatos, hasta que publicó su primera novela, Rudin (1856), en la que desarrolla por extenso su teoría de los hombres «superfluos», jóvenes intelectuales formados en la universidad e inflamados de ideas revolucionarias, incapaces, sin embargo, de operar en la sociedad. Siguen la misma línea las novelas Nido de hidalgos (1859), donde defiende ideas eslavófilas, y Vísperas (1860).

En parte como respuesta a las acusaciones recibidas por esta última, de no crear héroes positivos, escribió Padres e hijos (1862), en la que retoma sus ideas sobre los nuevos hombres progresistas, que él denominó «nihilistas», y con la que le llegó el reproche de los críticos sobre su condición de rentista que alienta de forma prudente, y sólo con la pluma, ideologías reformistas.

Turgueniev, dolido, se mantuvo a partir de entonces alejado de las controversias ideológico-políticas del momento, mientras ya estaba definitivamente instalado fuera de Rusia, a caballo entre Alemania y Francia y se dedicaba a escribir algunas novelas cortas (Aguas primaverales, 1870), relatos y algún drama y poemas en prosa. Murió en Francia al lado de Pauline, la familia de ella y algunos amigos escritores[1].

 

Vladimir Nabokov

VLADIMIR NABOKOV
(1899-1977)

Su nombre completo en ruso era Vladímir Vladímirovich. Nació el 23 de abril de 1899 en San Petersburgo (Rusia) en una familia aristocrática.
Era el hijo mayor de Elena Rukavishnikov y Vladimir Dmitrievich Nabokov, político de corte liberal. Sus hermanos pequeños se llamaban Sergei, Elena, Olga y Kiril.

En el año 1919 y en plena Revolución comunista, la familia Navokov abandonó su país para establecerse en diversos países europeos, entre ellos Inglaterra, en donde Vladimir estudió en el Trinity College de Cambridge.

En 1922 la familia Nabokov se asentó en Berlín. En la ciudad alemana trabajó como traductor y comenzó a escribir con el seudónimo de Vladimir Sirin para el periódico “Rul'”, del que había sido editor su padre, asesinado ese mismo año en un intento de atentado para acabar con la vida del político Miliukov.

Su primera novela apareció en 1926, “Mashenka” (1926), la cual fue continuada por títulos como “Rey, Dama, Criado” (1928), “La Defensa DeLuzín” (1930) o “Habitación Oscura” (1933), libros que le convirtieron en uno de los principales narradores de su época.

En el año 1925 Nabokov se casó con Véra Evsevna Slonim, de la que jamás se separó y con la que tuvo un hijo al que llamaron Dimitri.

Cuando comenzóla Segunda Guerra Mundial y después de habitar en Francia, Vladimir se trasladó a los Estados Unidos, en donde impartió clases de literatura rusa ennla Universidadde Wellesley. Con posterioridad lo haría en la de Cornell.

Entre los ensayos que escribió en esta época destaca uno sobre el escritor ruso Nikolai Gogol que fue publicado en 1944.
En su estancia americana, que se prolongó hasta el año 1959, adquirió la nacionalidad estadounidense en 1945 y escribió algunos de sus libros más famosos, como “La Verdadera Vida De Sebastian Knight” (1941) o “Lolita” (1955), su obra más conocida.                                                                                                         

En la última etapa de su existencia residió en Suiza. Vladimir Nabokov, que al margen de un excelente escritor también era un experto lepidóptero, publicó “Pnin” (1957), “Pálido Fuego” (1962) o “Ada o El Ardor” (1969), libros en los que sobresalían sus características como literato: perfección formal, retratos sociales llenos de humor irónico y rica descripción psicológica de sus caracteres.

Vladimir Nabokov falleció en Montreux (Suiza), el 2 de julio de 1977. Tenía 78 años[1].

 

León Tolstoi

Lev Nikoláyevich Tolstói

Escritor y reformador ruso. Se le considera uno de los grandes de la literatura universal. Nació el 9 de septiembre de 1828 en la propiedad familiar de Yásnaia Poliana (sur de Moscú). Hijo del conde Nokolai Ilich terrateniente, y de María Nikolaievna, princesa Volkonskaia. Su primera infancia transcurrió en Yásnaia Poliana. En 1830 fallece su padre y cuando tenía nueve años, murió su madre. Los hermanos Tolstói fueron confiados a la tutela de dos tías paternas y en 1841 pasó a vivir con una de ellas en la ciudad de Kazán. Recibió educación de tutores franceses y alemanes y a los 16 años entra en la Universidad Kazán, donde cursó estudios de lenguas y leyes. En el año 1851 se incorpora al ejército y entra en contacto con los cosacos, que se convertirían en los protagonistas de una de sus mejores novelas cortas, Los cosacos (1863). Como militar, participó contra los guerrilleros tártaros en los límites del Cáucaso y en la guerra de Crimea, en 1853. Desde su juventud se esforzó por contribuir de manera práctica a la instrucción pública. La idea que inspiró su primer libro “Las cuatro épocas del desarrollo” es profundamente simbólica. En dicha obra se propuso describir el proceso de formación del carácter del hombre, desde los primeros años, cuando comienza la vida espiritual, hasta la juventud, cuando esa vida ha adquirido su forma definitiva. Concluyó una obra autobiográfica, Infancia en 1852, a la que siguieron otras dos, Adolescencia (1854) y Juventud (1856). Después aparece Sebastopol (1855-1856), tres historias basadas en la guerra de Crimea. Regresó a San Petersgburgo en 1856. Realiza viajes por el extranjero (en 1857 y 1861), visitando escuelas alemanas y francesas y, más adelante, en Yásnaia Poliana crea para sus campesinos escuelas y centros de trabajo. En 1862, se casó con Sofía Andréievna Bers, miembro de una culta familia de Moscú. Durante los siguientes quince años formó una extensa familia (tuvo quince hijos). Escribió sus dos novelas principales, Guerra y Paz (1865-1869) y Ana Karenina (1875-1877). Guerra y paz es un retablo de la vida rusa durante las guerras de Napoleón, siendo su obra maestra. Ana Karenina es una novela de costumbres de la sociedad rusa cuyo propósito moralizador no prevalece sobre su valor artístico. Alrededor de 1877 se convirtió al cristianismo. En Confesión (1882), se culpa de llevar una existencia vacía y autocomplaciente y emprende una larga búsqueda de valores morales y sociales. Escribe los ensayos Amo y criado (1894). En ¿Qué es el arte? (1898), realiza una condena de casi todas las formas de arte, y abogó por un arte inspirado en la moral, en el que el artista comunicara los sentimientos y la conciencia religiosa del pueblo. Escribe cuentos de carácter edificante, reunidos en el volumen Historias para el pueblo (1884-1885) y obras destinadas a lectores cultos, en las que se permite un mayor espacio para desarrollar su poderosa inventiva. La más conocida de estas obras es “La muerte de Iván Ilich” (1886). El cuento La sonata a Kreutzer (1889) trata de la educación sexual y el matrimonio; la obra teatral El poder y las tinieblas (1888) es una tragedia, y su última novela Resurrección (1899), es la historia de la regeneración moral de un noble hasta entonces falto de escrúpulos. Con 82 años, atormentado por la disparidad entre sus criterios morales y su riqueza material, y por las disputas con su mujer, que se oponía a deshacerse de sus posesiones, Tolstói, acompañado por su médico y la menor de sus hijas, se marchó de casa a escondidas en medio de la noche. Tres días más tarde, cayó enfermo de neumonía y, el 20 de noviembre de 1910, falleció en una estación de ferrocarril.[1]

Alexander Solyenitzin

Alexander Solyenitzin (1918-2008)

Nació un 11 de Diciembre de 1918 en la localidad de Kislovodsk, Rusia.

Su padre que se había dedicado a estudios filológicos no completó su carrera ya que se alistó como voluntario cuando estalló la guerra de 1914, sirvió como oficial de artillería en el frente alemán, combatió durante toda la guerra y falleció en el verano de 1918, seis meses antes de que naciera su hijo Alexander.

El niño fue criado por su madre que trabajaba de taquimecanógrafa en la localidad de Rostow, sobre el Don. Allí Solyenitzin pasó toda su infancia y su juventud, egresando del colegio secundario en 1936.

Ya de niño, sin ninguna incitación por parte de alguien, quiso ser un escritor y ya a temprana edad escribió una buena cantidad de obras primerizas. Durante la década de los años ’30 del Siglo XX trató de publicar sus escritos pero no consiguió hallar nadie dispuesto a aceptarlos. Quiso también adquirir una educación literaria pero eso no era posible en Rostow y un traslado a Moscú resultaba igual de imposible, en parte porque la madre se hallaba sola y con la salud quebrantada, en parte porque el proyecto se hallaba más allá de sus modestos recursos económicos.

Consecuentemente, se inscribió en la Universidad de Rostow para estudiar en el Departamento de Matemáticas dónde descubrió que tenía considerable talento para las ciencias exactas. Pero, si bien le resultó fácil dominar la materia, sintió que no deseaba dedicarle toda su vida. Con todo, ese conocimiento le resultaría muy beneficioso en al menos dos momentos dramáticos de su vida a tal punto que, gracias al mismo, conseguiría escapar de la muerte. Más tarde, entre 1939 y 1941, paralelamente a sus estudios de física y matemáticas, estudió literatura por correspondencia en el Instituto de Historia, Filosofía y Literatura de Moscú.

En 1941, poco antes del estallido de la guerra entre Rusia y Alemania, se graduó como físico y matemático en la Universidad  de Rostow. Al principio del conflicto, debido a su endeble salud, fue destinado a servir de conductor de vehículos con tracción a sangre durante el invierno de 1941/42. Más tarde, por sus conocimientos de matemática, fue transferido a una escuela de artillería de la cual, después de un curso relámpago, egresó en noviembre de 1942. Inmediatamente después se le confirió el comando de una compañía de artillería y sirvió en dicho puesto hasta que fue arrestado en febrero de 1945.

Fue arrestado porque, en la correspondencia del período 1944/45 con un amigo de su época escolar, la censura encontró algunas observaciones irrespetuosas sobre Stalin. Como una “prueba” suplementaria a la acusación, se utilizaron borradores de historias y anotaciones que se encontraron entre sus pertenencias. Las “pruebas”, sin embargo, no eran suficientes para un “juicio” en regla y, por consiguiente, en julio de 1945, de acuerdo con un procedimiento entonces muy en boga, en virtud de la resolución de un comité especial dela NKVD, fue “sentenciado”, en ausencia, a ocho años de confinamiento en un campo de prisioneros. Lo verdaderamente dramático del caso es que, por aquellos tiempos en Rusia, una sentencia así era considerada leve.

Allí comenzó su largo y terrible peregrinar por lo que luego sería el título de su obra más conocida: el “Archipiélago Gulag”.

Durante los años de su exilio, enseñó matemáticas y física en una escuela primaria escribiendo prosa en secreto. Consiguió salvar lo que había escrito y llevárselo consigo hacia otros destinos en los que, de la misma forma, se dedicó oficialmente a enseñar y a escribir en secreto. Transitó así, primero por el distrito de Vladimir –en dónde nació La Granja de Matryona – y después en Ryazan.

Durante todos los años hasta 1961 no sólo vivió convencido de que jamás vería sus obras impresas en vida sino que, además, apenas si se atrevió a mostrar a sus más íntimos algunos fragmentos, eternamente temiendo que alguien más se enterase de lo que estaba haciendo. Pero, a la larga, el anonimato literario comenzó a desgastarlo. Lo que más le pesaba era que no podía recibir la opinión de personas con algún conocimiento en literatura. Así, en 1961, después del 22° Congreso del Partido Comunista de la URSS y después del discurso de Tvardovsky ante el mismo, decidió salir del anonimato con Un Día en la Vida de Iván Denisovich.

La decisión era extremadamente peligrosa. No sólo podía traer consigo otro arresto sino, además, la pérdida de todos sus manuscritos. Pero, en esa ocasión tuvo suerte, y después de una serie de prolongados esfuerzos A.T. Tvardovsky consiguió publicar esa novela un año más tarde en la prestigiosa revista Novy Mir (Nuevo Mundo). Pero la impresión del libro fue detenida casi inmediatamente por las autoridades las que, en 1964, prohibieron tanto sus obras de teatro como a su novela El Primer Círculo la que fue secuestrada en 1965 conjuntamente con sus papeles de los últimos años. Con todo, en 1963 había conseguido publicar Nunca cometemos errores y, al año siguiente, Por el Bien de la Causa.

Premio Nobel y exilio

A pesar de persecuciones, prohibiciones y arrestos, sus obras consiguieron poco a poco trascender las férreamente custodiadas fronteras de Rusia. En 1970 le fue otorgado el Premio Nobel que no pudo ir a recibir personalmente por la presión de las autoridades de su propio país. Fue deportado a la entonces República Popular Alemana (Alemania Oriental) y en 1974, un año después que se publicara El Archipiélago Gulag, en Francia, los soviéticos le retiraron la ciudadanía.

Emigró a los Estados Unidos estableciéndose en Vermont. Los americanos lo recibieron con los brazos abiertos, esperanzados de encontrar en él a un vitriólico crítico del sistema comunista en medio de la batalla propagandística dela Guerra Fría. Se equivocaron. Si bien Solyenitzin nunca cesó de mostrar las falencias y demostrar la inviabilidad del sistema comunista, su posición fue la de un escritor moralmente íntegro. Mientras estuvo en su propio país, criticó y expuso las barbaridades del sistema bajo el cual vivía. Pero quienes esperaban que siguiese criticando a su patria desde el extranjero se encontraron con la desagradable sorpresa de hallarse frente a un hombre que ahora criticaba, y sin demasiados miramientos precisamente, las falencias y los defectos del sistema capitalista. Los americanos no sólo no consiguieron instrumentarlo para sus fines propagandísticos sino que, encima, tuvieron que soportar la sinceridad de un intelectual insobornable que jamás consintió en dejar de llamar las cosas por su verdadero nombre, sin ocultamientos y sin hipocresías.

Esa actitud le granjeó una buena cantidad de enemigos también en Occidente y explica buena parte de las críticas de las que fue objeto, la mayoría de las veces de un modo extremadamente desleal, muchas veces con burdas mentiras y casi siempre con argumentos por demás objetables.

Con la llegada de Gorbachov al poder a mediados de la década de 1980 y la implementación de la glasnost, la censura que pesaba sobre el trabajo literario de Solyenitzin fue eliminada y sus obras se publicaron otra vez en Rusia.

Recuperó su ciudadanía en 1990 y regresó a Rusia en el verano de 1994, tras veinte años de exilio. Llamado a proponer alternativas al régimen soviético, rechazó el énfasis Occidental sobre la democracia y la libertad individual, pugnando, en cambio, por la formación de un régimen justo, pero con firme autoridad, que pusiese los tradicionales valores cristianos de Rusia por encima del materialismo utilitarista de Occidente.

Falleció un domingo 3 de agosto de 2008. Su ataúd fue custodiado por una guardia de honor militar en un salón de la Academia de Ciencias de Rusia por el que desfiló una impresionante multitud. Entre ellos estuvo el primer ministro Vladimir Putin.

Vladimir Putin; el hombre fuerte de Rusia y ex-oficial de la KGB le rindió honores a Alexander Solyentitin, el ex-preso y uno de los pocos sobrevivientes del GULAG.

Al fallecer, Solyenitzin tenía 89 años.

Y la Historiatiene esas ironías. . . [1]