Robert Lowell

Robert Lowell

 

Robert Lowell

(Boston, 1917-Nueva York, 1977)

 Estudió en la Universidad de Harvard y fue transferido al Colegio Kenyon en Gambier, Ohio, donde se graduó, para estudiar bajo el gran crítico estadounidense John Crowe Ransom.

Empezó a publicar en 1944, con Land of Unlikeness. Destaca por Life Studies, de 1959, For the Union Dead, de 1964, o Near the Ocean, de 1967. Es considerado uno de los poetas más significativos de Estados Unidos en la segunda mitad del siglo XX.

Ejerció gran influencia en la poesía de las décadas de 1950 y 1960, especialmente en Anne Sexton y Sylvia Plath. Fue amigo de Elizabeth Bishop y de la novelista y crítica Mary McCarthy, con quien compartió varias causas civiles en los cincuenta.

El final se su vida fue muy doloroso. El alcohol dañó sus energías, y fue hospitalizado numerosas veces por sus trastornos mentales. Ganó el Premio Pulitzer de poesía.

Lowell está enterrado en el cementerio Stark, Centro Durbarton, Nueva Hampshire[1].

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Ernest Hemingway

Ernest Hemingway

Ernest Hemingway

(Ernest Miller Hemingway; Oak Park, 1899 – Ketchum, 1961)

Narrador estadounidense cuya obra, considerada ya clásica en la literatura del siglo XX, ha ejercido una notable influencia tanto por la sobriedad de su estilo como por los elementos trágicos y el retrato de una época que representa. Recibió el premio Nobel en 1954.

Ya se había iniciado en el periodismo cuando se alistó como voluntario en la Primera Guerra Mundial, como conductor de ambulancias, hasta que fue herido de gravedad. De vuelta a Estados Unidos retomó el periodismo hasta que se trasladó a París, donde alternó con las vanguardias y conoció a E. Pound, Pablo Picasso, J. Joyce y G. Stein, entre otros. Participó en la Guerra Civil Española y en la Segunda Guerra Mundial como corresponsal, experiencias que luego incorporaría a sus relatos y novelas.

Él mismo declaró que su labor como periodista lo había influido incluso estéticamente, pues lo obligó a escribir frases directas, cortas y duras, excluyendo todo lo que no fuera significativo. Su propio periodismo, por otra parte, también influyó en el reportaje y las crónicas de los corresponsales futuros.

Entre sus primeros libros se encuentran Tres relatos y diez poemas (1923), En nuestro tiempo (1924) y Hombres sin mujeres (1927), que incluye el antológico cuento “Los asesinos”. Ya en este cuento es visible el estilo de narrar que lo haría famoso y maestro de varias generaciones. El relato se sustenta en diálogos cortos que van creando un suspense invisible, como si lo que sucediera estuviera oculto o velado por la realidad. El autor explicaba su técnica con el modelo del témpano de hielo, que oculta la mayor parte de su materia bajo el agua, dejando visible sólo una pequeña parte a la luz del día.

Otros cuentos de parecida factura también son antológicos, como “Un lugar limpio y bien iluminado”, “La breve vida feliz de Francis Macomber”, “Las nieves del Kilimanjaro”, “Colinas como elefantes blancos”, “Un gato bajo la lluvia” y muchos más. En algunas de sus mejores historias hay un vago elemento simbólico sobre el que gira el relato, como una metáfora que se desarrolla en el plano de la realidad.

La mayor parte de su obra plantea a un héroe enfrentado a la muerte y que cumple una suerte de código de honor; de ahí que sean matones, toreros, boxeadores, soldados, cazadores y otros seres sometidos a presión. Tal vez su obra debe ser comprendida como una especie de romanticismo moderno, que aúna el sentido del honor, la acción, el amor, el escepticismo y la nostalgia como sus vectores principales. Sus relatos inauguran un nuevo tipo de “realismo” que, aunque tiene sus raíces en el cuento norteamericano del siglo XIX, lo transforma hacia una cotidianidad dura y a la vez poética, que influiría en grandes narradores posteriores como R. Carver.

Uno de los personajes de Hemingway expresa: “El hombre puede ser destruido, pero no derrotado”. Y uno de sus críticos corrobora: “Es un código que relaciona al hombre con la muerte, que le enseña cómo morir, ya que la vida es una tragedia. Pero sus héroes no aman mórbidamente la muerte, sino que constituyen una exaltación solitaria de la vida, y a veces sus muertes constituyen la salvaguarda de otras vidas”. A este tipo de héroe suele contraponer Hemingway una especie de antihéroe, como su conocido personaje Nick Adams, basado en su propia juventud, y que hilvana buena parte de los relatos como una línea casi novelesca.

Sus novelas tal vez sean más populares aunque menos perfectas estilísticamente que los cuentos. Sin embargo, Fiesta (1926) puede ser considerada una excepción; en ella se cuenta la historia de un grupo de norteamericanos y británicos, integrantes de la llamada “generación perdida”, que vagan sin rumbo fijo por España y Francia. En 1929 publicó Adiós a las armas, historia sentimental y bélica que se desarrolla en Italia durante la guerra. En Tener y no tener (1937), condena las injusticias económicas y sociales. En 1940 publicó Por quién doblan las campanas, basada en la Guerra Civil española. Esta obra fue un éxito de ventas y se llevó a la pantalla.

En 1952 dio a conocer El viejo y el mar, que tiene como protagonista a un modesto pescador de La Habana, donde vivió y escribió durante muchos años enfrentado a la naturaleza. Algunos críticos han visto en este texto la culminación de su obra, porque en él confluyen el humanismo y la economía artística; otros, sin embargo, opinan que éste no es el mejor Hemingway, por una cierta pretensión didáctica. Hacia el final de una vida aventurera, cansado y enfermo, se suicidó como lo haría alguno de sus personajes, disparándose con una escopeta de caza. Para muchos, es uno de los escasos autores míticos de la literatura contemporánea[1].

Bob Dylan

Bob Dylan

 (n. Duluth, Minnesota, Estados Unidos; 24 de mayo de 1941)

Nacido como Robert Allen Zimmerman, es un músico, cantante y poeta estadounidense. Ha sido, durante cinco décadas, una de las mayores figuras en la música popular, siendo considerado uno de los compositores y músicos más influyentes y prolíficos del siglo XX.

Muchos de los más célebres trabajos de Dylan datan de la década de 1960, en la cual se convirtió en un cronista informal de los conflictos estadounidenses. Aunque es bien conocido por revolucionar el concepto de los límites de la música popular en 1965 con el single “Like a Rolling Stone” de seis minutos de duración, algunas de sus primeras canciones, como “Blowin’ in the Wind” y “The Times They Are a-Changin'”, se convirtieron en himnos antibélicos y de los movimientos civiles de la época. Uno de los últimos álbumes de estudio de Dylan, Modern Times, publicado en 2006, entró directamente en el primer puesto de la lista Billboard 200 y fue nombrado álbum del año por la revista musical Rolling Stone.

Las primeras letras de Dylan abordaban temas sociales y filosóficos y delataban una fuerte influencia literaria, desafiando la música pop convencional existente y apelando generalmente a la contracultura de aquel tiempo. Mientras expandía y personalizaba estilos musicales, mostraba una firme devoción por muchas tradiciones de la música americana, desde el folk, el country, el blues, el gospel, el rock and roll y el rockabilly hasta la música folk inglesa, escocesa e irlandesa, pasando por el jazz y el swing.

Dylan interpreta mediante guitarra, teclado y armónica. Respaldado por una cambiante alineación de músicos, ha permanecido de gira de forma constante desde finales de la década de 1980, en lo que ha venido a conocerse como el Never Ending Tour (la gira interminable). Sus logros en el estudio de grabación y como artista han sido una de las señas de identidad de su carrera, aunque generalmente se considera que su mayor contribución consiste en la composición y escritura de canciones.

A lo largo de su carrera, Dylan ha sido reconocido y honrado por sus composiciones, interpretaciones y grabaciones. Sus discos le han valido varios Grammys, Globos de Oro y premios de la Academia, y su nombre se halla en el Salón de la Famadel Rock and Roll, el Salón de la Famade Compositores de Nashville y el Salón de la Famade los Compositores. En enero de 1990, fue investido Caballero de la Ordende las Artes y las Letras por el Ministro de Cultura de Francia Jack Lang. En 1999, fue incluido en la lista de las cien personas más influyentes del siglo XX elaborada por la revista Time. En el año 2000, ganó el Premio de Música Polar de la Real AcademiaSueca de Música, y en 2004 alcanzó el segundo puesto en la lista de los 100 mejores artistas de todos los tiempos elaborada por la revista Rolling Stone, después de The Beatles. El 13 de junio de 2007 fue premiado con el Premio Príncipe de Asturias de las Artes, y en 2008 recibió un reconocimiento honorario del Premio Pulitzer por su “profundo impacto en la música popular y en la cultura americana, marcado por sus composiciones líricas de extraordinario poder poético”. En este contexto, desde 1996 diversos autores y académicos han nominado a Dylan para la candidatura del Premio Nobel de Literatura.[1]