De algunas manías de un rico mercader de Memphis

El mercader poseía una variada colección de caballos. Esos caballos fueron adquiridos con las más duras penas. Unos eran todavía procedencia legítima del Apocalipsis. Esos, por ser los más antiguos, eran alimentados por pequeñitos cuerpos de ángeles, los expulsados de la tierra. Los caballos más nuevos descendían, en linaje directo, de viejísimos reyes de la Babilonia. Esos eran tratados con suculentas sopas, extraídas de los residuos de los complicados alfabetos de las lenguas extinguidas. Tales animales tuvieron sus razas destruidas por las guerras. Por eso, el mercader los preservaba en lujosos palacios dotados de acústicas especiales, capaces de guardar, bajo registro, sus mínimos gestos amorosos.

Adao Ventura
No. 76, Marzo-Abril 1977
Tomo XII – Año XII
Pág. 272

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De los puertos y algunas de mis obsesiones


Ellos adoran comidas finas. Sus platos son hechos de oro, oro macizo, puro, sus salas son finamente tapizadas y amplias como las de un castillo. Sus mesas están constituidas de viejos jacarandás, servidos cómodamente en pequeños trozos. Sus criados, con modernos vestimentos son entrenados en varias lenguas. Ellos nunca se preocupan con coloraciones partidarias o filosóficas; sus intenciones son puramente gástricas.

Adao Ventura
No 78, Julio-Agosto 1977
Tomo XII – Año XIII
Pág. 524

Adao Ventura

ADAM VENTURA Ferreira Reis

Nació en Santo Antonio de Itambé, MG, en 1946. Se graduó en Derecho por la UFMGy en 1973 por invitación de la Universidadde Nuevo México, fue a los Estados Unidos, donde enseñó literatura contemporánea. 

Ha publicado varios libros, entre ellos El color de la piel, Los músculos Texturafro y El Arco de Triunfo, ha aparecido en varias antologías y sus poemas fueron traducidos al Inglés y Alemán.  Tuvo uno de sus poemas incluidos en la antología El cien mejores poemas del siglo Brasileros, organizado por Italo Moriconi (Autor Objetivo – SP). Sus espectáculos de poesía están inmersos en los problemas de la oscuridad y al mismo tiempo por una simplicidad que hace que sea legítimo, y el líquido, o como Manuel Lobato escribió: “La maldad del mundo y el misterio de la vida grito en el sonido de sus versos.” 
Publicado en 2002 Letanías de Jamón

Murió en Junio de 2004.[1]

De algunas de las manías de un rico mercader de Menphis


El mercader poseía una variada colección de caballos, esos caballos fueron adquiridos con las más duras penas, unos eran todavía procedencia legítima del apocalipsis, esos, por ser los más antiguos, eran alimentados por pequeños cuerpos de ángeles, los expulsados de la tierra, los caballos más nuevos descendían en linaje directo de los viejísimos rayes de la babilonia, esos eran tratados con suculentas sopas extraídas de los residuos de los complicados alfabetos de las lenguas extinguidas. Tales animales tuvieron sus razas destruidas por las guerras, por eso, el mercader los preservaba en lujosos palacios dotados de acústicas especiales, capaces de guardar, bajo registro, sus mínimos gestos amorosos.

Adao Ventura
No 78, Julio-Agosto 1977
Tomo XII – Año XIII
Pág. 507