Equivocación

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Nos embarcamos en el Mediterráneo. Es tan bellamente azul que uno no sabe cuál es el cielo y cuál el mar, por lo que en todas partes de la costa y de los barcos hay letreros que indican dónde es arriba y dónde abajo; de otro moto uno puede confundirse. Para no ir más lejos, el otro día, nos contó el capitán, un barco se equivocó, y en lugar de seguir por el mar la emprendió por el cielo; y como el cielo es infinito no ha regresado aún y nadie sabe dónde está.

Karel Capek
No. 94, Septiembre-Octubre 1985
Tomo XIV – Año XXI
Pág. 777

Karel Capek
No. 98, Mayo – Junio 1986
Tomo XV – Año XXII
Pág. 359

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Karel Capek

Karel Capek

(Malé Svatonovice, 1890 – Praga, 1938)

Dramaturgo y novelista checo, uno de los más destacados escritores checos de la primera mitad del siglo XX. Estudió filosofía y, aunque publicó algunos ensayos en este campo, como El pragmatismo (1918), se dedicó, sobre todo, a la literatura de ficción y al periodismo. De talante relativista e ideas liberales, el ascenso del nazismo provocó en él durante los últimos años de su vida una fuerte reacción ética. Fue gran amigo personal del presidente Tomás Masaryk, empresario y director del teatro Vinohardsky, además de dirigir un periódico de Praga.

Capek es bien conocido como dramaturgo y su obra R.U.R. (siglas de Robots Universales Rossum, 1920) tuvo gran éxito y repercusión (el término robot procede de ella); la trama alerta sobre los peligros del maquinismo: los robots acaban exterminando a sus creadores humanos. Buena parte de sus piezas teatrales las escribió en colaboración con su hermano Josef, entre ellas, De la vida de los insectos (1921).

En respuesta al peligro nazi, escribió La enfermedad blanca (1937) y La madre (1938), a modo de confrontación ética del individuo con la barbarie. En cuanto a su prosa, inicialmente en forma de relatos y redactada también en colaboración con su hermano, se caracteriza por la riqueza de estilo y el lirismo, especialmente apreciables en Abismos radiantes (1916). En solitario publicó colecciones de relatos donde se pone de manifiesto su actitud escéptica: Calvario (1917), Cuentos embarazosos (1921), Relatos de un bolsillo (1929) y Relatos del otro bolsillo (1929) son buenas muestras de su incursión en el género policiaco.

Pero su importancia como narrador se debe, sobre todo, a las novelas de ficción científica, que revelan su honda preocupación ante los peligros del progreso técnico. La fábrica de absoluto (1922) y La Krakatita (1924) son ejemplos de este género, mientras que una combinación de éste con la inquietud que le provocó la amenaza nazi le llevó a escribir La guerra de las salamandras, su novela más conocida. Frecuentó también otros géneros, como los libros de viajes, una de cuyas mejores muestras es Viaje a España (1929)[1].