Lalemburgo


Siendo Lalemburgo una ciudad muy pequeña, se combate la monotonía mediante el cambio constante de domicilio, profesión, parentela y personalidad. El hombre casado que sale de su casa por la mañana temprano, se despide muy amorosamente de su esposa, pues no puede saber cuándo volverá a ella ni, por supuesto, si encontrará en su casa a la misma mujer. Durante el breve camino que recorre hacia su lugar de trabajo, tiene no menos de diez mil oportunidades para cambiar de oficio: aquí, un seto sin recortar lo llama a ejercer la jardinería , puesto que seguramente el jardinero ha ido a coser las botas de su vecino el zapatero, que a su vez se ufana en decorar lo más artísticamente posible los pasteles del juez; allá, una pared manchada por la lluvia le invita a desempeñar la tarea del pintor ocupado tal vez en cultivar el huerto del herrero; más lejos, el rumor de una fuente le sugiere alguna imagen poética que armonizaría muy bien con el estilo del deshollinador y, bajo sus pies, la tierra misma se ofrece a la curiosidad científica.

Baronesa de Munchausen (née Rosa María Phillips)
No. 44, Julio – Agosto 1970
Tomo VII – Año VII
Pág. 613

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