Guillermo Jiménez

Guillermo Jiménez

Guillermo Jiménez

Nació en Ciudad Guzmán, Jalisco. Novelista, poeta, editor, funcionario público y embajador de México en España y en Austria, ha sido reconocido por sus obras literarias en diversas ocasiones en México y Europa.

Guillermo Jiménez, nació el 9 de marzo de 1891, en la casa de su abuelo ubicada en la intersección de las calles Artes y San Antonio (hoy calle José Rolón y Federico del Toro). Cursó la primaria en la escuela anexa a la parroquia y en el Colegio de los Maristas de la Inmaculada Concepción de Guadalajara. Ingresó al Seminario Auxiliar de San José de Zapotlán el Grande después tras su regreso de la ciudad de Guadalajara. Salió del seminario por carecer de vocación.

Desde que supo leer -inducido por su abuelo- se dio a la tarea de leer libros de antologías, los evangelios, la vida de San Francisco de Asís, las florecillas y vidas de personajes o héroes. Juan José Arreola, refiriéndose a Guillermo Jiménez, dijo: “El muchacho de Zapotlán era un joven ya distinguido desde entonces por esa impronta, por ese sello del espíritu en la frente, en los ojos y sobre todo en la palabra.”(Fragmento del discurso durante la revelación del busto de Guillermo Jiménez en el centenario de su natalicio).

De 1910 da inicio la Revolución Mexicana, habiendo diversos conflictos y batallas a lo largo de Jalisco. Guillermo Jiménez obtuvo su primer empleo como meritorio del servicio de correos en Ciudad Guzmán en 1913. Colaboró en el semanario independiente El Observador de Guadalajara. En septiembre de 1913, triunfó en el concurso de pensamiento alusivo a las fiestas patrias que organizaba el periódico de su ciudad natal El Observador con el poema titulado Hidalgo. En 1914, Europa entra en guerra después de haber sido asesinado Francisco Fernando, heredero de la corona de Austria-Hungría. Durante sus primeros años como escritor, Guillermo Jiménez, experimenta el estilo literario del modernismo, que se encontraba vigente en algunos países del mundo.

En 1915, Guillermo vive en Guadalajara, en una breve estancia en la capital de Jalisco trabaja como meritorio de la oficina de correos, pero también colabora en el diario El Presente, con sus crónicas frívolas. También escribió algunas colaboraciones en La Gaceta de Guadalajara. En su estancia en la ciudad, redactó su segundo libro, Almas Inquietas, que publicó en la Ciudad de México en la editorial de Ch. Bouret. Posteriormente se traslada a la capital del país. La Primera Guerra Mundial termina en 1918. El vanguardismo, comienza a ganar seguidores, dejando atrás al modernismo. Para este año, ya se había consolidado una segunda etapa con autores como Vicente Huidobro. De 1916 a 1920, Jiménez publica cuatro libros. Almas inquietas (1916); Del pasado (1917) con prólogo de Enrique González Martínez y dibujos en la cubierta de Jorge Enciso, editado por Andrés Botas e hijo, (1919); La de los ojos oblicuos -Emociones-, editado por la Librería Española, (1920); La canción de la lluvia editado por Librería Española. En ambos la carátula y el exlibris fueron dibujados por Carlos E. González.

Los críticos capitalinos y periodistas de esa época, en las primeras obras literarias de Guillermo, aplaudieron su narrativa delicada, sensual y breve; por ejemplo, el maestro don Rafael López que indicó: “se trataba de un noble esfuerzo por idealizar nuestras costumbres y de una tendencia laudable por extirpar de la literatura las vulgaridades a las que estamos acostumbrados en obras de ese género.” Después de la muerte de su madre, acaecida entre los años 1919 y 1920, quiso nuestro personaje hacer un homenaje a ella perpetuando su memoria en un libro lleno de vigor y de ternura. Ese libro memorioso, Constanza fue escrita en tierra ibérica y publicada por la casa Caro Raggio de Madrid en 1921. Cabe señalar que nuestro autor toma su cargo en la legación de México en Madrid. Este libro primigenio ayudó a nacer otros libros sobre el mismo tema como son: Imagen de una mujer, de José Rubén Romero y El retrato de mi madre de Andrés Henestrosa.

Después de su renuncia de la legación en España, Jiménez llega a París, justo a tiempo para ver la decadencia de toda una época literaria y a la vez asistió al nacimiento de los ismos. Guillermo publica dos libros en París. El primer libro es: La ventana abierta con prólogo de Enrique Gómez Carrillo y Antología de jóvenes poetas mexicanos, el prólogo es de Guillermo y la selección corre a cargo de él y del escritor mexicano José D. Frías. Esos dos libros fueron publicados en 1922. En 1924 conoce a San Rodrigo Aguilar Alemán, quien se dirigía a Jerusalén y que más tarde lo mencionaría en su Mi viaje a Jerusalén.

En 1929, escribe Cuaderno de notas, editado por la Compañía Nacional Editora Águilas. El ensayo La danza en México, fue publicado por Talleres Gráficos de la Nación en 1932. En el otoño de 1933 emprende un proyecto editorial con la publicación de la revista Número, revista literaria de Guillermo Jiménez, así decía el subtítulo de la publicación. En los años cuarenta, Jiménez publicó dos libros, uno de ellos es una antología titulada: Los más bellos poemas de amor, en 1940. El segundo texto publicado, es la novela Zapotlán en 1940. En ese mismo año del 40, se encuentra con su amigo Pablo Neruda, amistad lograda durante la estancia en París de Guillermo, y que rápidamente retoman al arribo de Neruda a México como embajador de Chile. También en esta década, conoce a Juan José Arreola, al que invita y motiva para seguir escribiendo, además de darle unas lecciones capitales que fueron definitivas en su quehacer literario al autor de Confabulario.

En los años cincuenta se une a la labor editorial que había venido realizando, tres obras. Dos de ellas aparecen en el año de 1950: primero Siete ensayos sobre danza, de la Universidad Nacional Autónoma de México, después el ensayo titulado: Balzac, homenaje con motivo del centenario de su muerte, edición de la Librería Francesa y Danzas de México, editorial Arte, 1951; colección Anáhuac de Arte Mexicano. El lunes 13 de marzo de 1967, muere a sus 76 años en su departamento de la Ciudad de México aproximadamente a las 7:00 de la mañana mientras se encontraba recostado en su sofá-sillón de su sala. Muere sin tener una larga agonía, ni una extensa enfermedad agobiante y lamentable[1].

[1] http://es.wikipedia.org/wiki/Guillermo_Jim%C3%A9nez_(escritor)

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Becus

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Mauro Alfredo es pensativo y huraño como un hombre mayor. Tiene la color cetrina y en sus ojos el fuego de la generosidad y del talento.

Es mi camarada entrañable; siempre, cuando el sol prende sus últimos rizos fulgurantes en la cresta de la montaña, nosotros jugamos en el arroyo.

Su madre, doña María Esther, que posee el gesto y la belleza de una gran señora, lo mima locamente y quiere adivinarle el pensamiento. Mauro Alfredo nunca pide nada.

—Becus , toma un confite.

Mauro Alfredo finge no escuchar, su madre ha comprendido.

—Becus, toma dos confites.

Mauro Alfredo va por los bombones y me da la mitad. Todo lo que tiene es para él y para mí.

Guillermo Jiménez
No. 142, Enero-Marzo- 1999
Tomo XXX – Año XXXV
Pág. 124