Entrega

Una ola cortejaba a una roca, que la rechazaba digna:

—No puedo amarte. Todos los días recibo los besos de las aves. ¿Por qué preferirte a ti?

—Ámame

—Imposible. Dejaría de admirar cada tarde el hermoso sacrificio del sol que por adorarme se ahoga en el océano.

—Ámame —le decía la ola, regándole collares de espuma y rodeándola con sus brazos azul-verde.

Seducida, la roca dijo “si” y se desprendió, recibiendo un segundo la caricia de la impetuosa ola. Después comenzó a sumergirse, mientras oía que, arriba, en la superficie, la ola corría tras una gaviota, diciéndole:

—Ámame.

La gaviota respondió “no” con gran dignidad.

—Ámame —insistía la ola.

Pero la roca, que había llegado al fondo, no pudo escucharla más.

Carlos E. Field C.
No. 39, Noviembre – Diciembre 1969
Tomo VII – Año V
Pág. 108

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