La benéfica realidad

Cuando X descubrió que le gustaba su trabajo, que amaba a su mujer y que se había vuelto inmune a la constante interferencia de la madre en su vida, inmediatamente procuró ocultarlo, simulando una normalidad que paulatinamente despertó sospechas.

La madre pensó que tenía algún trastorno nervioso. Su mujer que la engañaba. Sus compañeros de oficina que preparaba un fraude en la nómina. El jefe, que a fuerza de leer revistas políticas se había vuelto comunista.

El tipo estaba tan ocupado fingiendo, que tardó en advertir las reacciones de su gente. La mujer, deseosa de corresponder a la traición que suponía huyó con un agente viajero. Lo despidieron del empleo, alegando recortes al presupuesto. Y la madre, preocupada por él, lo internó en un siquiátrico, intentando devolverlo a la benéfica realidad.

Laura Rivas
No. 105-106, Enero-Junio 1988
Tomo XVII – Año XXIII
Pág. 158

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