Audacia

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Si por aquel azar tan frecuente, una mota de polvo volara hasta el pecho de tu beldad, quítasela con mano presta; pero si no tiene nada, quítasela también.

Ovidio
No. 138 – 141, Enero – Diciembre 1998
Tomo XXX – Año XXXIV
Pág. 162

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Entre inmensidades

138-141 top
Ícaro dijo: Padre mío, no puedo detenerme. Y las olas azuladas le cerraron la boca. Su infeliz padre (¡ay!, había dejado de serlo) le gritaba: Ícaro, hijo mío, ¿dónde estás? Todavía lo estaba llamando cuando vio plumas sobre las aguas.

Ovidio
No. 138 – 141, Enero – Diciembre 1998
Tomo XXX – Año XXXIV
Pág. 35

Fórmula

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Triturad también una sexta parte de libra de cuerno vivo de ciervo, del que cae al comienzo del año. Así que todo esto quede mezclado en una harina muy menuda, pasadlo inmediatamente por un tamiz de mallas muy apretadas. Agregad doce cebollas de narciso sin corteza, majadas con mano vigorosa en un mortero de mármol muy limpio, y después, dos onzas de goma con harina de trigo candeal de Toscana, y otras tantas nueve partes más de miel. Toda mujer que se frote su cara con este ungüento la volverá más tersa que su espejo.

Ovidio
No. 19, Diciembre 1966
Tomo III – Año III
Pág. 632

Ovidio

Ovidio

(Publio Ovidio Nasón, en latín Publius Ovidius Naso; Sulmona, actual Italia, 43 a.C.-Tomis, hoy Constanza, actual Rumania, 17 d.C.)

Poeta latino. Educado en las artes de la política, estudió en Roma y completó su formación en diversas ciudades del mundo griego, pero pronto abandonó la política para dedicarse por entero a la poesía, convertido en un hombre adinerado tras heredar la hacienda de su padre.

Tuvo numerosas amantes, y se casó tres veces (con dos divorcios), y algunas de sus peripecias amorosas aportaron el material poético para sus Amores, una serie de poemas que narran los incidentes de sus relaciones con Corina, personaje en el que seguramente condensó diversas figuras femeninas.

Ovidio perteneció a una serie de poetas que no conocieron las guerras civiles que asolaron Roma durante el siglo I a. C. Los antiguos poetas augusteos, como Virgilio y Horacio, con sus valores patrióticos y su estética clasicista, estaban ya muy lejos de la generación de Ovidio, heredero de la estética helenística que representa el gusto por la erudición y por la despreocupación política y social.

En Roma, donde residió hasta los cincuenta años de edad, se relacionó con la más alta sociedad, incluido el emperador Augusto. Sin embargo, en el año 8 d. C. cayó en desgracia y fue desterrado hasta su muerte en Tomis, en el Ponto Euxino, cerca del Mar Negro, sin que se sepa cuál fue exactamente el motivo; el propio Ovidio supone que se debió al tono libertino de algunas de sus obras, que se habría interpretado como un ataque a la política de reforma moral y a la estética del emperador Augusto, quien llegó a castigar el adulterio como si fuese una ofensa contra el Estado o la religión, incluso más allá de la propia tradición romana. Sin embargo, estas obras circulaban desde hacía tiempo, por lo que se ha especulado también con la posibilidad de que el poeta conociera un escándalo en el que estaba implicada la hija del emperador.

En su primera etapa, la poesía de Ovidio tiene un tono desenfadado y gira alrededor del tema del amor y el erotismo. Amores, Arte de amar, considerada por algunos su obra maestra, y Remedios de amor destacan por la maestría técnica en el manejo del dístico elegíaco y la facilidad brillante y a veces pintoresca del verso. El propósito didáctico, los consejos y ejemplos sobre cómo seducir a las mujeres y relacionarse con ellas, se mezcla en estas obras con la anécdota burlesca y un costumbrismo teñido de sátira; a los ojos modernos, más que de amor se trata de erotismo, o incluso de un simple repertorio de anécdotas picantes, aunque debe tenerse en cuenta que lo que enla Antigüedadse entendía por amor se acerca más a lo que hoy llamaríamos erotismo. Por ello, cuando estas obras influyan en el amor cortés trovadoresco (siglo XII), las diferencias serán también notorias.

A la obra de madurez del poeta corresponden Las metamorfosis, extenso poema en hexámetros que recoge diversas historias y leyendas mitológicas sobre el tema de las metamorfosis o transformaciones. Se trata de un poema escrito con la voluntad de competir con Virgilio, aunque a la solemnidad de la Eneida opone Ovidio el guiño, la broma y el refinamiento, y a la épica armónica y ática del excelso Virgilio, la variedad pasional y helenística.

Durante la Edad Mediay el Renacimiento, la obra circuló casi como una enciclopedia sobre mitología clásica. Las obras compuestas durante el tiempo de exilio se caracterizan por la melancolía; destacan los Tristes, cinco libros de elegías que relatan su infeliz existencia en Tomis y apelan a la clemencia del emperador Augusto[1].         

 

Coitus non interruptus


Al preguntarle Zeus y Hera a Tiresias quién gozaba más en la cama si el hombre o la mujer, el adivino respondió: “Si las partes del placer se cuentan como diez, corresponden tres veces tres a ellas y una sola a los hombres”. Hera entonces, furiosa, lo cegó convirtiéndolo en mitad hombre y mitad mujer.

Ovidio
No 78, Julio-Agosto 1977
Tomo XII – Año XIII
Pág. 512