Scherezada

Empezó contándome cuentos que invariablemente quedaban inconclusos. Ahora vivo con ella, cocina, lava, duerme a mi lado, y el que ha quedado inconcluso soy yo.

Ramón Tamayo Rosas
No. 113, Enero-Marzo 1990
Tomo XIX – Año XXVII
Pág. 89

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