Xavier Forneret

Xavier Forneret

Xavier Forneret

También entre los escritores hay seres raros. En el siglo XIX vivió, en Francia, un digno ejemplar, al que los surrealistas redimieron del olvido y el propio Breton le hizo el honor de figurar en su Antología del humor negro. Ese escritor se llamaba Xavier Forneret, y su vida discurrió entre los años 1809 y 1884.

Forneret firmó alguno de sus libros como Un hombre negro (más esta coletilla: blanco de cara). Tan curiosa denominación evocaba el triste fracaso de una obra de teatro homónima, estrenada en Dijon allá por 1834 o 1835, que cosechó un rotundo fracaso.

Se pregunta Breton por qué el autor de una veintena de obras singulares ha pasado casi completamente inadvertido. El casi modera, en cierto sentido, la afirmación. El pope del surrealismo no sale de su asombro ante la dispareja producción de Forneret: lo sublime limita con lo necio y la constante originalidad de la expresión oculta frecuentemente la indigencia del pensamiento. Tan peculiar era el hombre negro que, tras la publicación de uno de sus libros, insertó en la prensa el siguiente anuncio (curioso ejemplo de reserva del derecho de admisión):

La nueva obra del Sr. Xavier Forneret sólo es vendida a las personas que envíen su nombre al impresor, Sr. Duverger, calle de Verneuil, y después de examen de su petición por parte del autor.

En alguna de sus obras, sin embargo, parece que Forneret llegó a pedir excusas por su incapacidad y solicitó la indulgencia del público. Quizás pensara, dicho sea en su honor, que hubiera debido escribir mejor lo escrito.

Forneret escribió libros de aforismos bizarres. Conozco el que lleva por título Todavía un año de sin título (1840), posterior a otro titulado Sin título, igual que tantos cuadros abstractos, o no. Proliferan las mayúsculas (como si estuviera escrito en alemán), y las rayas, y alguna otra peculiaridad tipográfica. El libro está dividido en capítulos, y los capítulos se nombran igual que los meses del año, como una suerte de diario aforístico.

De Todavía un año de sin título he seleccionado y traducido los siguientes aforismos que acaso contribuyan a dar una idea cabal de la singularidad de este hombre negro, blanco de cara[1].

 

 

[1] http://lasesquinasdeldia.blogspot.mx/2012/06/aforismos-de-xavier-forneret-1.html

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Un pobre vergonzante

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La sacó / de su bolsillo roto,
la buso bajo sus ojos
y la miró bien,
diciendo: ¡Infeliz!

La sopló / con su boca húmeda,
casi sentía miedo
de un pensamiento horrible
que le partía el alma.

La mojó / con una lágrima helada
que cayó por casualidad.
Agujereado era su cuarto
más que un bazar.

La frotó / sin calentarla;
apenas si la sentía.
Pellizcada por el frío,
ella se apartaba.

La pesó /como se pesa una idea,
sosteniéndola en el aire.
Y luego la midió
con un hilo de hierro.

La tocó / con sus labios arrugados.
Ella gritó
Con un frenético espanto:
“Adios, ¡bésame!”

Él la besó / Y luego la cruzó
sobre el reloj del cuerpo,
que, ya casi sin cuerda,
mala, pesadamente latía.

La palpó /con una mano resuelta
a hacerla morir:
—Sí, es un bocado
como para alimentarse.

La dobló
la rompió,
la ubicó,
la cortó,
la lavó,
la llevó,
la asó,
la comió.
Cuando aún era niño, le habían dicho: ”Si tienes hambre, cómete una de tus manos”.

Xavier Forneret
No. 132, Enero – Marzo 1996
Tomo XXVI – Año XXXII
Pág. 86