Eloina Hernández Pérez

Eloina Hernández Pérez 

Nació en Naolinco, Veracruz el 23 de Abril en uno de esos tórridos años veinte. Su vida ha sido un acercarse a las cosas, un aprender de la gente y el mundo, un nutrirse de las experiencias de sus semejantes y  una alternativa para no ser tragada por la inmensidad de las transformaciones.

Lee y escribe desde pequeña, debido acaso, a que creció, prácticamente en una papelería; después tras incursionar en ocupaciones como corte y confección, taquimecanografía, decidió dedicarse de lleno a algo que le llamaba desde siempre: la literatura.

Ahora, tras más de tres años de asistir a talleres literarios de Xalapa, y luego de haber ganado un concurso en la revista El Cuento, con una minificción, logra reunir, en un libro, sus poemas que son resultado de una búsqueda, de un hablar el mundo. O, más exactamente: de un mirar el mundo[1].

 
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El espejo roto

¡Ah! Humm, mi espejo; mi adorado espejo con su marco dorado, que refleja mi cuerpo joven y voluptuoso. Pero ¡Oh! maldita suerte, un pedruzco entra como un bólido por la ventana, y lo hace añicos. Me voy quedando sin boca, sin ojos, sin cara. Toda yo voy cayendo a pedazos. Queda un solo trazo, mi pubis, que se desliza avergonzado hasta ocultarse en un agujero.

Eloína Hernández Pérez
No. 102, Abril-Junio 1987
Tomo XVI – Año XXIII
Pág. 133