Jorge Masciángioli


Jorge Masciángioli

Nació en Buenos Aires en 1929, y tras seguir estudios de magisterio y de filosofía se dedicó a la pintura y a la música. Su acercamiento a la literatura se produjo en 1949, cuando fundó la revista Existencia, y posteriormente obtuvo el premio Losada por su novela “El último piso” y la Faja de Honor de la Sade por su libro “El profesor de inglés”. Su pasión se volcó luego al teatro, y con su obra “Safón y los pájaros”, estrenada en el Teatro Cervantes, logró el Premio de la Comedia Nacional. Atraído por el cine, su novela “El último piso” fue llevada a la pantalla en 1962 con la dirección de Daniel Cherniavsky, y en 1965 escribió el guión del film inédito “Los tímidos visten de gris”, dirigido por Jorge Darnell. Dos años después adaptó para el cine la novela “Gente conmigo”, de Syria Poletti, también con dirección de Darnell. Su guión “Comedia de amor” nunca pudo ser llevado a la pantalla, y Masciangioli retornó en 1968 al teatro con “Caramela de Santiago”, por la cual logró el galardón del Fondo Nacional de las Artes.
La novela y el cuento regresaron a su trayectoria literaria con “Las moscas de Isabel” y “Así de humanos”, libro que logró el premio Fortabat de cuentos. Luego de viajar extensamente por España, Francia, Italia, Inglaterra, México, Perú y Brasil, Masciangioli alternó su trayectoria de dramaturgo y de guionista con el periodismo -fue colaborador de La Nación y de otros medios gráficos- y en 1983 volvió a su tarea de autor teatral con su pieza “Buenaventura nunca más”. Posteriormente su nombre cayó en un injusto olvido, falleció a los 74 años luego de una larga enfermedad.

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Uno más

Lo único realmente importante que Amonis hizo en su vida, fue nacer.
Cuando murió, pues, nada sucedió en el mundo, ya que habiendo nacido muchos hombres después de él, su desaparición no le importó a nadie.
Entonces levantaron un monumento a su memoria desconocida, y grabaron en él estas palabras: “La humanidad a nadie, por no haber sido nada.”
Y en verdad, lo terrible fue que también después de su muerte, siguieron naciendo muchos otros hombres.

Jorge Masciángioli
No. 90, 1984
Tomo XV – Año XIX
Pág. 331