Lila Yolanda Andrade

Lila Yolanda Andrade

Periódico La Jornada
Martes 29 de noviembre de 2011, p. 5

Seguiremos hablando de la violencia contra la mujer no sólo en esta centuria, sino en el siglo XL mientras no cambie la biología, porque mientras las mujeres no seamos más fuertes que los hombres esto seguirá pasando, advierte la escritora Lila Yolanda Andrade, autora de La infamia contra la mujer a través de los siglos, obra que mañana será presentada en la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara.

Coeditado por el sello Laberinto y la Sociedad General de Escritores de México (Sogem), la autora de este título tiene varios años de recopilar información, de archivarla, el volumen tuvo su origen en dos detonadores: el primero, y principal, una fotografía en un periódico donde un hombre tenía una pistola en la sien de una mujer, mientras miles de personas miraban el ajusticiamiento, ocurrido en algún país donde el islam es la principal religión. Miles de personas, y ninguna estaba ahí para protestar, dice la entrevistada.

El otro detonador fueron las miles de cartas que Lila leía para dar forma a los libretos del programa Mujer, casos de la vida real. Hubo ocasiones en las que no dormí por estar pensando la forma de tratar temas como el de la violación por parte de un padre.

La biología siempre ha estado en contra de las mujeres, añade durante la charla en su casa. Este es un tema interminable. Hace unos momentos leía cifras aterradoras de lo que ocurre, de esta violencia contra las mujeres. Desde Eva las mujeres han sufrido vejaciones terribles. Algunas de ellas tan graves… ni siquiera quitarle la vida es menos grave en mi opinión que mutilar, que atormentar toda la vida. Creo que no vale la pena vivirla así.

Desde que recortó la fotografía, agregó, “dije ‘voy a escribir un libro’. Pero un libro no se escribe en tres días. Primero reuní información y me puse a estudiar en libros, no de antropología, sino normales, pero me encontraba algo y rápidamente lo archivaba. Fue un trabajo muy grande, muy prolongado, porque quería encontrar no el común denominador, porque éste era la brutalidad contra la mujer, todo se refería a eso, sino cómo articularlo.

Tratar de hacer esto no sólo comprensible, porque se comprende al leer las dos primeras páginas, sino hacerlo desde luego con la mayor legitimidad posible; sin ningún deseo preconcebido de maltratar a los hombres. No es que pudiera pensarse tampoco que los quiera defender de alguna manera, quiero exhibirlos, y no otra cosa, acusarlos. Eso está a la vista todos los días: la mujer que se queja porque la ha maltratado el marido, que no cumple casi nunca una condena ni siquiera de cárcel, entonces cuando él llega a la casa, le ponen otra paliza mayor que la que la llevó a quejarse.

Desgracia biológica

Trabajar en Mujer, casos de la vida real, que realizó durante 11 años, me convenció mucho más de que tenía que hacer el libro. Guardé, hasta que me cambié a esta casa, cinco cajas de archivo muerto, que no cabían en ninguna parte y las tiré. Eran unas 10 mil cartas de mujeres, pero yo ya no tenía el programa. Fueron las cartas que no llegué a elaborar como libreto porque se repetían. Elegía los casos que no eran tan frecuentes y en los que se podía ayudar además a las mujeres. Pero hubo un tema que no logró escribir, y que la atormentaba, la violación de mujeres por sus padres. Había cosas que me conmovían y me alteraban.

Es increíble, reconoce, que en pleno siglo XXI hablemos de la violencia y el abuso contra las mujeres. Si llegamos a reencarnar y todo esto es cierto, creo que en el siglo XL seguiremos hablando de ello. Creo, como lo cree también Simone de Beauvoir, que es una desgracia biológica ser mujer. Porque la fuerza bruta siempre se ha impuesto, y seguramente se seguirá imponiendo. Es una política del fuerte, porque es el que gana. No es fácil revertir esta situación, por eso muchas mujeres prefieren el celibato o una amorosa amistad con un hombre, en la que no tengan obligación de obedecer.

Incluso hablar de matriarcado creo que es un mito, añade Lila Yolanda Andrade, quien estudió en la Facultad de Filosofía y Letras.

Creo que el matriarcado es un mito histórico, porque las mujeres nunca han sido más poderosas físicamente que los hombres. La matriarca tenía que ser no solamente una gran figura espiritual, sino física.

La infamia contra las mujeres “es un problema pasado, presente y futuro, permanente. Mientras exista la humanidad así, no hay remedio, pero hay que tratar de llegar a un acuerdo, porque cómo no se va a llegar a un acuerdo de buen trato de los dos. No es algo que pueda sonar al paraíso. Ya sabemos que los paraísos no existen, pero sí una mejor vida, más armónica, más satisfactoria para todos”.

La infamia contra la mujer a través de los siglos se presenta a las 17 horas, en el salón D del área internacional de la FIL[1].

NOTA: Mujer, casos de la vida real. Es un famoso programa televisivo mexicano

 

“Neo-génesis”

“Y Dios creó al hombre a imagen de Dios lo creó, varón y mujer los creó”.
(Génesis. Cap 1, Vers.27)

Las varonas reinaban sobre la tierra. Habían decidido exterminar al hombre porque de su mayoría provenía la maldad y la guerra. Durante largo tiempo estuvieron dedicadas a conservar la semilla de los buenos y de los hermosos en millones de frascos relucientes con etiquetas precisas: matemáticos, pintores, escultores, escritores, poetas, amantes; y así hasta el infinito. El gran momento estaba por llegar. La inmensa colmena de mujeres se movía sin cesar cuando ocurrió lo inesperado. La ira de Dios movió al cielo y la tierra y todo fue confusión y caos. Los frascos se rompieron y todo volvió a empezar.

Lila Yolanda Andrade
No. 38, Septiembre-Octubre 1969
Tomo VI – Año V
Pág. 628