De cómo asesiné a Ness

Eliot Ness y su temible grupo de policías federales, Los intocables, han sido acorralados en un viejo depósito de cervezas por los muchachos de Capone, jefe máximo de la mafia de la ciudad de Chicago.

“…Ness murió esa misma noche, con dos balazos en el pecho y uno en la cabeza. De esta manera, termina la lucha que encabezó por más de siete años, contra el gangsterismo”.

Click. Un hombre alto y de grandes espaldas apaga el televisor y se dirige al pequeño bar de la sala. Con un masticado acento siciliano, a la vez que llena su vaso old fashion, piensa en voz alta: ¡Estupendo! Esto hay que celebrarlo. Porque la idea fue mía: de Frank Nitti, de nadie más. Capone tenía que hacerme caso: comprar al guionista de la serie era la mejor forma de eliminar a Ness.

Juan Raúl Barreiro
No. 96, Enero-Febrero 1986
Tomo XV – Año XXI
Pág. 176

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