Fuego de artificio

136-137 top

Al llamar por teléfono, sólo me proponía a concertar una cita para devolverle personalmente unos libros que me prestó. Quien llevó la conversación fue él y yo me limité a asentir, murmurando con debilidad algunos monosílabos. Oí en su voz tonos altos, enérgicos, rápidos y, lo más sorprendente, también amorosos y suaves al decirme cuánto le significaba mi amistad.

Estas palabras desataron la chispa de mi afecto. Tanto mi alma como mi mundo se llenaron de una nueva perspectiva. Apreté contra la mejilla el beso inesperado que me mandó. Explotó y se abrió igual a un juego pirotécnico. Me descubrieron sus luces, brillos, destellos y su sonido trepidante. Entonces vi los colores del arcoíris que irradiaron un enorme calor interno a todo mi cuerpo.
Al despedirse dijo:

—Adiós, Irene.

Mi nombre es Laura.

Elena Cortina del Valle
Número 136 – 137, julio-diciembre 1997
Tomo XXIX – Año XXXIII
Pág. 10

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