Estadística

—¿Novedades, enfermera?

—Tres niños murieron hoy, doctor.

—¿Causa?

—De hambre, dice el informe.

—¿De hambre, dice?

—Si, doctor. ¿Quiere hacer un comentario, doctor?

—Y por qué, muchacha. Las estadísticas han fijado que diariamente mueren tres niños de hambre.

—Pero…

—No hay problemas, muchacha. ¿Por qué alarmarse? Las estadísticas, sencillamente se están cumpliendo.

Francisco Zúñiga Díaz
No. 43, Junio 1970
Tomo VII – Año VII
Pág. 551

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Francisco Zúñiga Díaz

Francisco Zúñiga Díaz 

Francisco Zúñiga nació en Esparza en julio de 1931. Desde muy joven sintió la vocación del narrador, que observa, escucha, ausculta e imagina, y con l tiempo sus cuentos y narraciones, generalmente cortos y salpicados de imágenes, llenos de gente del pueblo y de lenguaje vernáculo, aparecieron en libros.

Realizó sus estudios secundarios en el Liceo de Costa Rica y los finalizó en el Liceo José Martí de Puntarenas. En 1952 se trasladó a San José para laborar en la Dirección General de Tributación Directa. Posteriormente trabajó para el Instituto Nacional de Seguros.

Desde muy joven se involucró en grupos intelectuales de izquierda, con Carlos Luis Fallas, Carlos Luis Saenz, Adela Ferreto, Fabián Dobles, Joaquín Gutiérrez, Arturo Montero y muchas otras personalidades del mundo político cultural del momento.
Fue amigo personal de lumbreras literarias como Juan Rulfo, Alfredo Cardona Peña, Jorge Debravo, Marco Aguilar, y toda esa generación de escritores latinoamericanos de gran valía.

Fue un lector tenaz, erudito de la lengua, hombre de un humor a toda prueba, bromista. Para pasar como hombre serio y bien hablado, creó a su personaje favorito: T JOROBA, autor desconocido al que endosó sus versos humorísticos, algo pasados de tono. Como humorista también formó parte del grupo llamado La Pluma Sonriente.

Su obra:
Trillos y nubes San José (1964); La mala cosecha Santiago(1967); Los Dos Minutos y otros cuentos(1976); Sonetos de amor en bicicleta (1977); El viento viejo San José (1978); El soneto en la poesía costarricense (1978); Geografía sencilla (1980); Carlos Luis Sáenz: el escritor, el educador y el revolucionario(1983); Todos los días Cuentos (1983); Yo no tengo ningún muerto (1986); La encerrona de la chupeta y otros desbarajustes (1994); Cuentos Prohibidos (1994); El amor y algunos entredichos (1995); Tomados de Cuentos prohibidos (1995); Cuentos de patria y muerte (1995); Y hubo un pueblo de niños (1995).[1]

La espera

El aguacero se desgajó como la ramazón de un guanacaste recio. En el camino quedaron dos manchas: Pedro José y el caballo. Dos charcos de sangre regados por el rayo, que el agua, cayendo en estrellas, dispersó en el monte.

María Luisa había puesto condiciones: esperaría hasta las tres. Si no, se iría con Juan Manuel.

Era mucho: Pedro José se comprometía y no llegaba. La borrachera lo retenía siempre.

De lejos se vino el eco del campanario: tres perdigones tirados por honda a la distancia.

Y María Luisa se fue.

Francisco Zúñiga Díaz
No. 43, Junio 1970
Tomo VII – Año VII
Pág. 547