Lorenz Oken

Lorenz Oken

(1779-1851).

 Lorenz Okenfuss su nombre original. Médico alemán, ejerció como profesor en Gotinga (donde cursó sus estudios), en Jena (1812) —cuya cátedra tuvo que abandonar a raíz de un artículo publicado en la revista Iris, que el mismo fundó— y, más tarde, en las universidades de Múnich y Zúrich.

Filosóficamente hablando, destacan en Oken sus doctrinas de filosofía de la Naturaleza, inspiradas en Schelling. Éste, a su vez, reforzó su sistema con las teorías de Oken. Las diferencias entre Schelling y Oken surgieron del rechazo de Schelling al panteísmo y de la oposición de Oken al misticismo de Schelling. Para Oken, el universo se había formado con la participación de la luz y el éter, que en su interacción dan lugar a la materia, la cual, a través de la galvanización, forma distintos cuerpos.

Oken formuló ciertas conjeturas que fueron luego objeto de demostración experimental, tales como la afirmación de que los seres vivos eran complejos celulares o la evolución de los organismos desde masas mucilaginosas informes contenidas por medios acuáticos. De esta materia primigenia surgirían los animales y las plantas.[1]

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El sexo


Ya en el curso de los astros está prefigurado el acto supremo de la vida, la cópula. La creación misma no es otra cosa que un acto fecundante. Desde el origen está previsto el sexo, vínculo sagrado que mantiene a la naturaleza entera. Los que niegan el sexo no comprenden el enigma del universo…

Lorenz Oken
No. 44, Julio – Agosto 1970
Tomo VII – Año VII
Pág. 607