El muerto

Deambulé un antitiempo. Una lucesita en las infinitas tinieblas. Me aboqué esperanzador a ella. Cruzando remolinos tenebrosos, llegué. Silencio inmortal. Era la boca del infierno.

José Bucio Correa
No. 38, Septiembre-Octubre 1969
Tomo VI – Año V
Pág. 651

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