Edmundo Domínguez Aragonés

Edmundo Domínguez Aragonés

 Nació en Argentona, España, el 27 de noviembre de 1938. Es poeta y narrador. Se naturalizó mexicano en 1958.

Estudió letras en la Universidad de Guadalajara; fundó y dirigió el suplemento dominical Opinión Cultural! con Horacio Enrique Nansen, en Guadalajara, Jalisco, México; colaboró en los diarios El Occidental, El Informador y La Calle, que fundó con José Barrera Ortiz.

Fue director adjunto de la Presidencia; director de la Organización Editorial Mexicana; subdirector de supervisión y operación de la Dirección de Análisis y Evaluación de la Dirección de Radio Televisión y Cinematografía; colaborador en Notimex; y director-editor de Entrelíneas de información política.

Ha colaborado en Revista Instituto Politécnico Nacional (fundador), Revista de la Universidad de México, Tiempo, Hoy, Siempre!, Siete, La Palabra y el Hombre, El Día, El Gallo Ilustrado (subdirector), Ovaciones, El Universal, El Sol de México y Excelsior.

Su novela La fiera de la piel pintada obtuvo el Premio Plaza & Janés de Novela Policiaca 1985-1986[1].

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Culpable


Un hombre había cometido un crimen sangriento. En el fondo de su ser no existían los datos que en el exterior, a decir de Lombroso, revelan al criminal y, a pesar de no ser un asesino, en un momento en que las circunstancias se lo exigieron, había matado a otro hombre. Acongojado por la culpa, sin tener a mano un confesor, ni siquiera un espejo, y ante el temor de delatarse durante el sueño, salió al campo, hizo un hoyo, de una anchura tal en la que apenas su boca cupiera y ahí, de hinojos, con un gran grito que le salió quién sabe de donde, confesó a la tierra su crimen. Descargado de su yerro, volvió al hogar. Iba contento y el aire le acariciaba el pelo, ensortijándolo; pero ese mismo aire le llevó una voz, que él creyó reconocer como la suya. Una voz que relataba su delito. Cuando descubrió que el hoyanco que había horadado tenía otra salida —“quizá coincidió con el túnel de un topo”— el hacha del verdugo cercenaba su cuello.

Edmundo Domínguez Aragonés
No. 48, Septiembre 1971
Tomo VIII – Año VIII
Pág. 265