La valija


Sucedió que fuimos a comprar una valija y la única buena era demasiado cara.

—No importa —dije— compramos una del mismo tamaño aunque no sea de cuero; esa por ejemplo.

—Pero es muy fea —dijo mi mujer.

—Se le pone una funda.

—¿Y adentro? ¡Es ordinaria!

—Adentro se le hace un forro.

Pero mi mujer, que es una lógica impecable, dijo:

—Si hacemos una funda para afuera y un forro para adentro, ¿para qué compramos una valija?

Tenía razón y decidimos no comprar nada.

Caminamos unos pasos y ella se entreparó, me tomó del brazo y produjo esta hermosa conclusión:

—Si no hay valija en el medio, el forro tampoco se necesita.

—La funda, vista por dentro, puede quedar fea —aventuré yo, aplicando su premisa anterior; pero Isabel dijo:

—A la funda se le hace costura inglesa y queda reversible, con lo cual ya no hay ni forro ni funda, sino otra cosa, algo único y doble a la vez; aunque ye digo —agregó pensando intensamente— nuestra intención es llevar la ropa con la cual viajamos ¿no es así?

—Claro —dije yo.

—Y bueno, Fabián —se me quedó mirando— si la ropa sola ya es demasiado problema, ¿a qué complicarse la vida llevando otras cosas, y dobles, para peor?

Por ser fiel a esa lógica, es que traigo así, sobre los hombros. Yo sé. Parezco un ropavejero, un desgraciado, pero es por ser fiel a mi mujer. ¡Es tan inteligente!

Carlos Maggi
No. 93, Mayo-Junio 1985
Tomo XVI – Año XX
Pág. 680

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Carlos Maggi

Carlos Alberto Maggi Cleffi

(Montevideo, 5 de agosto de 1922)

Es un escritor, periodista, historiador y dramaturgo uruguayo.

Siendo abogado, incursionó en diversos aspectos de la vida intelectual del Uruguay.

Escribió diversas obras teatrales (La trastienda, La Biblioteca, La noche de los ángeles inciertos, El patio de la torcaza, Frutos), ensayos (El Uruguay y su gente, Gardel, Onetti y algo más, Artigas y su hijo el Caciquillo) y narrativa (Cuentos de humor-amor). Ganó en seis oportunidades el premio a la mejor obra de teatro nacional estrenada en Uruguay. Escribió y dirigió el cortometraje “La raya amarilla”, que ganó el Gran Premio del Festival de Bruselas en 1964.

Redactó la Carta Orgánica del Banco Central del Uruguay y fue directivo del SODRE. Sus notas periodísticas de Marcha y El País (“El producto culto interno”) han tenido gran repercusión.

 En 2010 adhirió al movimiento Concertación Ciudadana, cuyo Comité Ejecutivo integra.

Si bien con un estilo definidamente ensayístico y no académico, que lo ha convertido en un autor muy accesible al público en general, ha sido, junto con Daniel Vidart y José Pedro Barrán, uno de los autores más perseverantes en el cuestionamiento de la cultura uruguaya. El propio Maggi se ha denominado ha sí mismo, en reiteradas ocasiones, como un “culturalista”, es decir, como alguien que piensa los problemas de la realidad según “los hechos formativos de la gente”.

Es considerado uno de los mejores dramaturgos de la historia uruguaya junto a Florencio Sánchez.[1]

 

La valija


Sucedió que fuimos a comprar una valija y la única buena era demasiado cara.

—No importa —dije— compramos una del mismo tamaño aunque no sea de cuero; esa, por ejemplo.

—Pero es muy fea —dijo mi mujer.

—Se le pone una funda.

—¿Y adentro? ¡Es ordinaria!

—Adentro se le hace un forro.

Pero mi mujer, que es de una lógica impecable, dijo:

—Si hacemos una funda para afuera y un forro para adentro, ¿para qué compramos una valija?

Tenía razón y decidimos no comprar nada.

Caminamos unos pasos y ella se entreparó, me tomó del brazo y produjo esta hermosa conclusión:

—Si no hay valija en el medio, el forro tampoco se necesita.

—La funda, vista por dentro, puede quedar fea —aventuré yo, aplicando su premisa anterior; pero Isabel dijo:

—A la funda se le hace costura inglesa y queda reversible, con lo cual ya no hay ni forro ni funda, sino otra cosa, algo único y doble a la vez; aunque te digo —agregó pensando intensamente— nuestra intención es llevar la ropa con la cual viajamos ¿no es así?

—Claro —dije yo.

—Y bueno, Fabián —se me quedó mirando— si la ropa sola ya es demasiado problema, ¿a qué complicarse la vida llevando otras cosas, y dobles, para peor?

Por ser fiel a esa lógica, es que traigo todo así, sobre los hombros. Yo se. Parezco un ropavejero, un desgraciado, pero es por ser fiel a mi mujer. ¡Es tan inteligente!

Carlos Maggi
No. 86, Marzo-Abril 1981
Tomo XIV – Año XVI
Pág. 611