La casa en el recuerdo

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Frente a los muros y la puerta cerrada de una casa estaba de rodillas. Mi casa, dijo, quemaron mi casa. Recordó un largo exilio, su cara asustada, tras los ojos un sueño inseguro, y la certeza de algo perdido. El dolor le oscurecía los recuerdos. Cuando caminaba por la calle repetía —quemaron mi casa— deteniendo a la gente —quemaron mi casa— lloraba en cada palabra. Le huían como a los borrachos cuando alborota. Pero tal vez, lo inventó y la casa no fue y nunca hubo un incendio, habría que recobrar la memoria. Lejos, muy lejos, oyó el ladrido de un perro y sintió, en la noche, su insoportable soledad. Ésta tenía que ser su casa. Trepó por un muro arañándose las manos con la esperanza recobrada. Llegó hasta la azotea, la ropa hecha jirones y los años encima que le obligaban a respirar con la boca abierta. Se descolgó como pudo, estaba feliz. En el patio contó una a una las puertas, eran las que correspondía. Oyó el silbido de la tetera en la hornilla, bajo la luz suave de una lámpara vio al gato que ronroneaba untándose a sus piernas, el cobertor sobre la cama, las flores en su lugar y la familia reunida. Por primera vez en mucho tiempo se acostó tranquilo, pero en ese momento pensó en todos los días con la tetera sobre la hornilla, la lámpara, el gato, un cobertor igual durante las noches, diario en su lugar las mismas flores y la familia reunida. Fue cuando recobró la memoria, y supo que otra vez incendiaría la casa.

Yolanda Argudín
Número 136 – 137, julio-diciembre 1997
Tomo XXIX – Año XXXIII
Pág. 82

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Yolanda Argudín

Yolanda Argudin

Profesora investigadora y consultora independiente, es licenciada en Lengua y Literatura Españolas por la UNAM, especialista en Literatura Hispánica por la Universidad de Barcelona, así como Maestra en Letras Iberoamericanas y Doctora en letras por la UNAM. En la actualidad es Profesor-Investigador Numerario del Centro de Desarrollo Educativo de la Universidad Iberoamericana (UIA) en México, donde tuvo a su cargo la investigación Habilidades de lectura a nivel superior. Es especialista en el estudio del estado de la lectura y la escritura entre los estudiantes de los diferentes niveles educativos, sobre todo del superior (universitario).

Entre sus principales libros se cuentan: Aprende a pensar escribiendo bien, Aprender a pensar leyendo bien, Atrévete a pensar, Educación basada en competencias, Historia del Periodismo en México, Historia del teatro en México, Libro del profesor desarrollo del pensamiento crítico, Taller de lectura y redacción 1, Ellas cuatro un cuento, Los dos filos del hacha y Antología sobre el cuento amoroso[1].

El Upir

Ella, erguida, el pelo largo y suelto, dijo que, se iba, él respondió que muy bien, y ella caminó hasta la puerta. No sé qué es el amor, dijo él con toda la petulancia que asumía en esos momentos, nunca he amado. Es inútil, pensó ella, hace mucho que es inútil. A unos cuantos pasos estaba la calle con su ruido a gente, a hojas de árbol, libres con el viento, y a vida que transita. En el momento que ella abrió la puerta fue el primer golpe, trató de defenderse cubriéndose la cara con las manos, pero otro golpe la derribó. El mundo se hizo confuso, como girar en un carro de feria. Cuando no era más que una masa sanguinolenta, viscosa, reducida a la posición de feto, los brazos y las piernas vueltos hacia adentro, el pelo enmarañado de muñeca rota, y las facciones informes bajo la sangre, él se arrodilló gritando: ¡Te amo!

Yolanda Argudín
No. 102, Abril-Junio 1987
Tomo XVI – Año XXIII
Pág. 256