Otro mundo

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La casa de Labraid –Labraid es un rey duende- está sostenida por columnas de cristal y plata. Tiene dos reyes, cincuenta camas a la derecha y cincuenta a la izquierda, un guerrero en cada una, y las camas tienen columnas adornadas de oro. Una puerta da hacia occidente y otra hacia el oriente, donde, en las copas de los árboles, una bandada de aves canta una “canción dulcemente emitida”. También hay un árbol de plata, de cuyas ramas brota bella música. Hay tres veces cincuenta árboles, cada uno de los cuales alimenta trescientas personas con abundancia de comida, y hay un pozo “en aquel palacio del montrículo mágico”, y un caldero de tonificante hidromiel. Las mujeres son bellas y la música deliciosa.

Howard Rollin Patch en EL OTRO MUNDO DE LA LITERATURA MEDIEVAL
No. 12, Mayo – 1965
Tomo II – Año I
Pág. 386

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El reino oscuro

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Otra narración es la de Gorm, quien hace un viaje para buscar el reino de Geirrod, notable por sus tesos. “Quienes lo habían intentado declaraban que era necesario vagar sobre el océano que circunda las tierras, dejar atrás el sol y las estrellas, y viajar hacia lo profundo del caos, para encontrar al fin un país donde no había luz y donde la oscuridad reinaba eternamente.”

Howard Rollin Patch en EL OTRO MUNDO DE LA LITERATURA MEDIEVAL
No. 12, Mayo – 1965
Tomo II – Año I
Pág. 359

El país de las muchachas

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Hay que guardar silencio respecto a los nombres de estas criaturas. El tiempo transcurrido en sus dominios casi siempre parece más breve: la visita de Bran a la isla de las mujeres dura muchos años, pero a los hombres les parece “solamente un año”. Cuando los viajeros vuelven al hogar, uno de los hombres salta a tierra: “inmediatamente se convirtió en un montón de cenizas”.

Howard Rollin Patch
No. 10, Marzo-1965
Tomo II – Año I
Pág. 132

Tierra de bienaventurados


Los bienaventurados le dicen: “Dios nos puso en esta tierra, porque somos santos, pero no inmortales”. No tienen “vino, ni campo labrado, ni trabajos de madera o hierro, ni tienen casa ni edificio, ni fuego ni espada, ni hierro forjado o no forjado, ni plata, ni oro, ni aire demasiado denso ni demasiado sutil” Tienen esposas sólo durante el tiempo suficiente para engendrar dos niños, y después de eso se retiran de la compañía de los demás y viven castamente, sin saber que hayan conocido jamás la relación marital. Uno de los niños está destinado al matrimonio y el otro a la virginidad. “Y no hay cuenta de tiempo, ni semanas, ni meses, ni años, pues todo nuestro día es un solo día… La fruta de los árboles cae espontáneamente, para que la comamos, a la sexta hora” “Pero cuando llega la época de los cuarenta días, todos los árboles cesan de producir fruta, y el maná que (Dios) concedió a nuestros padres llueve del cielo…” Los bienaventurados mueren al fin en paz, amor y quietud, “porque no tenemos tormento, ni enfermedad, ni dolor en nuestros cuerpos, ni agotamiento, ni debilidad…”

Regresa Zósimo como llegó. Los árboles se inclinan, lo reciben y lo pasan al otro lado. Vuelve la tormenta a recogerlo en sus alas, y el camello lo conduce otra vez en su lomo a su punto de origen.

Howard Rollin Patch
No. 30, Mayo 1968
Tomo V – Año V
Pág. 571

Con la reina Sibila


Si el caballero no partía al noveno día, tendría que quedarse hasta el treceavo y luego hasta el trescientos trece; si en el día trescientos trece no se iba ya no salía jamás. Él y su escudero tuvieron que escoger una dama como compañera. Los viernes, después de medianoche, las damas los dejaban e iban a encerrarse con la muchedumbre y la reina en ciertas habitaciones especiales. Después de la medianoche de sábado volvía cada una de ellas a su compañero, más hermosa que nunca. Jamás envejecían; no conocían la tristeza; tenían todos los atavíos, alimentos, riquezas y placeres que les venían en gana. En el lugar aquél no se sentía ni demasiado frío ni mucho calor. Ninguna mente podría imaginar, ninguna lengua contar los terrenales placeres de aquel sitio, y la conciencia del caballero se afectó de tal manera con todo aquello que una hora le parecía diez días.

Howard Rollin Patch
No. 30, Mayo 1968
Tomo V – Año V
Pág. 505

Prodigios


En la tercera colina hay una morada de gran belleza, con un muro de plata, donde aparecen dos seres de dorados cabellos con vestiduras verdes. La dama es Veniusa, hija de Adán. El joven que la acompaña, y come una manzana de oro, es Connla. Teige va al palacio y entra, traspone “la puerta con sus anchas hojas y los capiteles de oro bruñido del portal”, y llega al pavimento de mosaico de mármol purísimo, blanco, azul y carmesí. La casa tiene cuatro puertas de oro; en las paredes hay dibujos hechos con cristal y carbuncios. Al otro lado, dentro del palacio, hay un copudo manzano con capullos y frutos. Entran tres pájaros “uno azul, con cabeza encarnada; uno carmesí, con cabeza verde; uno manchado, con cabeza color de oro” y comen una manzana cada uno, y trinan “dulce y armonizada melodía, tanto que los enfermos dormirían a su arrullo”. Las manzanas nutren a los habitantes de la isla. Cleena la rubicunda regala a Teigue una copa de esmeralda que tiene grandes poderes —puede cambiar el agua en vino—. A los viajeros les parece como si la visita no hubiera durado “más de un solo día”. Sin embargo, Cleena les dice: “habéis estado en esto durante un año entero, durante el cual no habéis comido ni bebido, y mientras estéis aquí, no sufriréis frío ni sed ni hambre”. Zarpan los viajeros. Mientras “los pájaros entonaban sus coros para ellos”, y con la música se les alegra el ánimo. Pero, tan pronto como se alejan, un velo mágico oculta al instante la isla.

Howard Rollin Patch
No. 29, Abril 1968
Tomo V – Año IV
Pág. 414

Harem mágico


El lugar es bello y espacioso, no lo hay mejor en todo el mundo; y está todo rodeado por una muralla de oro y azur. Tiene también toda suerte de aves que cantan alegremente, la corriente que lo rodea no se puede pasar sino volando y fluye sobre un lecho de muchas piedras preciosas; hay toda clase de frutos, especias y flores; en el centro hay una fuente que corre en un canal de plata y cristal sobre arena de oro y hermoso árbol rojo del amor está siempre florido… cuando una virgen cruza el riachuelo que brota de la fuente, las aguas son claras, pero se vuelven lodosas para la esposa del Emir, a la que arrojan al fuego. Sin embargo, el Emir hace que sus doncellas pasen bajo el árbol, y aquella sobre la cual cae un capullo se convierte en su dama para el año siguiente.

De Floire y Blancefor, traslado de Howard Rollin Patch
No. 29, Abril 1968
Tomo V – Año IV
Pág. 402

Jauja


Ferécrates (A. c. 438) describe una Jauja que parece estar bajo tierra. Entre los muchos manjares con los que la gente se agasaja ahí hay “tordos asados, preparados como fiambre”, que “volaban alrededor de nuestras bocas rogándonos que los comiéramos”.

Howard Rollin Patch
No. 29, Abril 1968
Tomo V – Año IV
Pág. 378