Mitiline

—¡Al fin solas!

—¡Al fin solas!, dijo ella también a su simétrica manera. Y sin más preámbulo comenzó a desnudarse cálida y silenciosamente, disfrutando cada movimiento previo a aquél acercamiento en que, con inmenso placer, accedió a acariciar lenta muy lentamente, su imagen en el espejo.

Miguel E. Ramírez Macías
No. 103 – 104, Julio – Diciembre 1987
Tomo XVI – Año XXIII
Pág. 362

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