Carnet de viaje

Cierta noche en Munich, al salir del futbol, fui a refrescar mi garganta en la bierstuben ubicada en la terraza del hotel Der Konigshof, mientras por la avenida circulaban muchachas tan rubias como la cerveza clara que disfrutaba. Y de pronto, entre aquellas beldades, contemplé una visión inolvidable que aceleró los latidos de mi corazón: su línea perfecta, su andar silencioso, sus grandes y luminosos ojos. Por el tabernero pude saber su nombre: Mercedes Benz.

Carlos León
No. 66, Agosto-Septiembre 1974
Tomo X – Año X
Pág. 736

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