Literata

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Yo no me casaría nunca, pero con una mujer literata menos aún. Cuando uno se enamora de una mujer, se le encuentran todas las virtudes que uno necesita, pero cuando esa mujer cede y se la lleva uno a su casa, al día siguiente no sabe qué hacer con ella. Eso tratándose de una mujer común y corriente, porque de una mujer que escribe, aunque escriba bien, la vida se hace insoportable a los cincuenta minutos de estar con ella. La vida en común con una mujer es una constante contradicción; con una literata sería una constante catástrofe.

Dr. Atl
Número 129 – 130, Abril-Septiembre 1995
Tomo XXV – Año XXXI
Pág. 69

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Dr. Atl

Dr. Atl

 El Dr. Atl, seudónimo de Gerardo Murillo Cornado, nació en Guadalajara, Jal., el 3 de octubre de 1875. Estudió pintura con Felipe Castro. Luego pasó a la capital de la Repúblicae ingresó a la Escuelade Bellas Artes y a la Preparatoria. PorfirioDíaz lo pensionó como estudiante de pintura en Europa. Cursó filosofía y derecho en la Universidadde Roma. Colaboró con el Partido Socialista Italiano y con el periódico Avanti. Fue caminando hasta París para escuchar las cátedras de Henri Bergson sobre arte. Por aquel entonces, Leopoldo Lugones lo bautizó como Dr. Atl.

De vuelta en México, organizó una exposición para la revista Savia Moderna que patrocinaban los jóvenes más brillantes del momento. Exhibieron sus primicias Francisco de la Torre, Diego Rivera y Ponce de León, quienes acabaron con el llamado estilo pompier. A lo largo de su vida, Atl sostuvo que la revolución artística se inició el otoño de 1910; ese año organizó una exposición que celebraba el centenario de la Independencia. El hecho, de carácter nacionalista, se convirtió en un escándalo trascendente, aunque nada se sintiera de pronto. Participó activamente en política dentro del bando carrancista.

Se interesó por la vulcanología, que había estudiado en Italia (1911), y regresó a su oficio de pintor. Decoró varios patios de jardines provincianos. Quería dejar aportaciones técnicas, como los atl-color, que se podían imprimir sobre papel, tela o roca.

Según decía, durante sus caminatas infantiles se sorprendió a sí mismo copiando los paisajes ante sus ojos; por eso escaló frecuentemente el Popocatépetl y el lxtaccíhuatl. Tal atracción por los volcanes lo llevó a presenciar el nacimiento del Paricutín (1943). Registró el fenómeno y elaboró apuntes y pinturas que expuso al año siguiente en el Palacio de Bellas Artes, y que enriqueció para publicar el libro, ahora considerado una joya bibliográfica, Cómo nace y crece un volcán, el Paricutín (1950). Sus monografías sobre las iglesias de México y sobre las artes populares fueron en su tiempo revelaciones fundamentales. Obtuvo la Medalla “Belisario Domínguez” en 1956, y el Premio Nacional de Artes en 1958.

Uno de los iniciadores del muralismo mexicano, impuso un estilo del que derivaron tanto Diego Rivera como David Alfaro Siqueiros; hombre polémico, escribió bastantes libros de cuentos provocadores en la temática y en el tratamiento.

El Dr. Atl ingresó en El Colegio Nacional el 6 de noviembre de 1950. (Renunció a su nombramiento el 5 de julio de 1951.)

El paisajista y vulcanólogo Gerardo Murillo (Dr. Atl) murió en la ciudad de México el 15 de agosto de 1964.[1]

Abismo


“Vuelvo a casa de una fiesta que la señora de Almonte dio en su residencia de San Ángel, con la cabeza ardiendo y el alma trepidante. Entre el vaivén de la multitud que llenaba los salones, se abrió ante mí un abismo verde como el verde de algunos prados, profundo como el mar: los ojos de una mujer. Yo caí en ese abismo, instantáneamente, como el hombre que cae de una alta roca y se precipita en el océano. Atracción extraña, irresistible…”

Diario del Dr. Atl
No 45, Septiembre-Octubre 1970
Tomo VII – Año VII
Pág. 792