Entonces

…ya en Josafat, ante la infinita muchedumbre de todos, buenos y malos, culpables y jueces, ignorando el juicio de los hombres, y a pesar del berrinche que hicieron unos que esperaban ver condenados a otros, Dios perdonó con un sólo gesto: de un manotazo borró el infierno.

Eduardo Gurría
No. 102, Abril-Junio 1987
Tomo XVI – Año XXIII
Pág. 237