Urbecuento

105-106 top
Después de dos noches seguidas de no poder conciliar el sueño, a la tercera el hombre se decidió, por fin, a tomar un soporífero. La pastilla hizo efecto de inmediato y el hombre se durmió para soñar que tenía insomnio.

Eduardo Gurría B.
No. 105-106, Enero-Junio 1988
Tomo XVII – Año XXIII
Pág. 77

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Entonces

…ya en Josafat, ante la infinita muchedumbre de todos, buenos y malos, culpables y jueces, ignorando el juicio de los hombres, y a pesar del berrinche que hicieron unos que esperaban ver condenados a otros, Dios perdonó con un sólo gesto: de un manotazo borró el infierno.

Eduardo Gurría
No. 102, Abril-Junio 1987
Tomo XVI – Año XXIII
Pág. 237