Luis Cernuda

Luis Cernuda

Luis Cernuda

(1902/09/21 – 1963/11/05)

Poeta español. Nació el 21 de septiembre de 1902 en Sevilla (España). Hijo de un militar, se educó en un ambiente de rígidos e intransigentes principios.

Inició sus estudios de Derecho en la Universidad de Sevilla, donde conoció a Pedro Salinas, que fue su profesor. Ya en los años veinte se trasladó a la ciudad de Madrid, donde entra en contacto con los ambientes literarios de lo que luego se llamará Generación del 27.

Su descontento con el mundo y su rebeldía se deben, en gran medida, a su condición de homosexual, a su conciencia de ser un marginado. Admite ser un “inadaptado”. Recibió influencias de autores románticos: Keats, Hölderling, Bécquer… También de los clásicos, en especial de Garcilaso.

Durante un año trabajó como lector de español en la Universidad de Toulouse. Cuando se proclamó la República se mostrará dispuesto a colaborar con todo lo que fuera buscar una España más tolerante, liberal y culta. Durante la Guerra Civil participó en el II Congreso de Intelectuales Antifascistas de Valencia, y en 1938 fue a dar unas conferencias a Inglaterra, de donde ya no regresó a España, iniciando un triste exilio. Pasó por Inglaterra, Escocia y, desde 1952, México.

Su primera obra, Perfil del aire (1927), estaba en la línea de la poesía pura. De su estancia en Francia surgió Un río, un amor (1929), influido por el surrealismo. Donde habite el olvido (1934) es un libro desgarrador por la sinceridad con la que aborda el fracaso amoroso. Desde 1936 agrupa toda la poesía que va produciendo bajo el título La realidad y el deseo, al que va añadiendo poemas. En el exilio publicó Las nubes (1940), Con las horas contadas (1950-1956) y Desolación de la quimera (1962). También escribió interesantes ensayos literarios y colaboró en revistas y periódicos mexicanos como Excélsior o Novedades.

Luis Cernuda falleció el 5 de noviembre de 1963 en Ciudad de México[1].

[1] http://www.buscabiografias.com/bios/biografia/verDetalle/2018/Luis%20Cernuda

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Maryell Finisterre

Maryell Finisterre

Maryell Finisterre

 

De origen español, crecí en México. Mis padres, que son periodistas de viajes muy reconocidos, me llevaron con ellos desde mi niñez en sus tareas dentro de México, así como España y otros países de Europa.

Tomé cursos de fotografía de arte en la Ciudad de México y luego me uní a mis padres como fotoperiodista. Trabajo en comisiones de viaje para las principales revistas y publicaciones periódicas. He cubierto todo, desde las ceremonias de Mayo extravagantes en Sinaloa a la cocina maya regional de Yucatán. También he trabajado como freelance para varias empresas mexicanas y he sido patrocinada por la Oficina Española de Turismo en muchas tareas. En 2012 expuse mi trabajo en el Consulado de México en Sacramento, EE.UU., en la exposición Auto de Nueva York en Times Square, así como en el Glastonbury Fringe, Reino Unido.

Durante los últimos 5 años he estado viviendo en la bella ciudad de Bath, trabajando en proyectos fotográficos en Europa y México. Yo estoy involucrado activamente en la industria de la música, que me ha dado la oportunidad de cubrir muchas asignaciones fotográficas para bandas, artistas y compañías discográficas[1].

[1] http://maryellfinisterre.com/about/about-me/

José Ortega y Gasset

José Ortega y Gasset

José Ortega y Gasset

 

Ortega nace el 9 de mayo de 1883 en el seno de una familia de la alta burguesía ilustrada madrileña. Cursa estudios en el Colegio de Miraflores de El Palo (Málaga), Universidad de Deusto, y Universidad Central de Madrid. Pero fueron determinantes para su formación los tres viajes a Alemania en 1905, 1907 y 1911, donde estudian el idealismo que será la base de su primer proyecto de regeneración ética y social de España. En 1908 es nombrado catedrático de Psicología, Lógica y Ética de la Escuela Superior de Magisterio de Madrid, y en 1910 catedrático de Metafísica de la Universidad Central de Madrid.

Especialmente decisivo es el año de 1914, año de la Gran Guerra, que ve como una quiebra de los ideales ilustrados.

En sus escritos de Vieja y Nueva Política, Meditaciones del Quijote y Ensayo de Estética a manera de prólogo expone su programa de una modernidad latina alternativa. En 1916 emprende su primer viaje a la Argentina, de gran importancia en su trayectoria profesional, y para las relaciones culturales con Iberoamérica. En 1921 publica en forma de libro su diagnóstico de la situación de España en el expresivo título de España invertebrada. Y en 1923 ofrece el análisis de su época como El tema de nuestro tiempo, consistente en la necesidad de superar el idealismo y volver a la vida, núcleo de su teoría de la razón vital. Esta es fruto de la nueva sensibilidad que advierte en el siglo XX, ejemplificada en el arte nuevo como La deshumanización del arte (1925). Su ruptura con la Dictadura de Primo de Rivera tiene lugar en 1929 con ocasión de su famoso curso ¿Qué es filosofía?. En 1930 publica La rebelión de las masas que tiene una gran repercusión internacional. Promotor de la Asociación al Servicio de la República, no se adscribe a ningún partido, y tiene que exilarse en 1936, pasando de París a la Argentina (1939-1942), para recalar finalmente en Lisboa. Aquí prepara buena parte de lo que queda. como obra póstuma : el Velázquez, Sobre la razón histórica, el Leibniz, El Hombre y la Gente, Epílogo… Regresa ocasionalmente a España, por la cercanía de su familia y para promover iniciativas con el Instituto de Humanidades, con un “apeadero” en Madrid, donde muere el 18 de octubre de 1955[1].

 

[1] http://www.ortegaygasset.edu/fog/ver/2/jose-ortega-y-gasset

Antonio Marichalar

Antonio Marichalar

Antonio Marichalar

(Logroño, 1893-Madrid, 1973)

Escritor español. Cercano a la generación del 27, destacó como crítico literario a través de sus artículos en El Sol y Revista de Occidente, donde comentó y divulgó la obra de figuras como J. Joyce, P. Valéry o Virginia Wolf. Escribió sobre arte en Mentira desnuda (1933), colección de ensayos que tratan de figuras y ambientes literarios de Europa y América, y sobre historia en la biografía Riesgo y ventura del Duque de Osuna (1930). Después de la guerra civil fue consejero y redactor de Escorial (1939), publicó una edición de El cortesano de Castiglione (1942), la biografía Julián Romero (1952) y diversos ensayos[1].

 

[1] http://www.biografiasyvidas.com/biografia/m/marichalar_antonio.htm

Fernando Vela

Fernando Vela

Fernando Vela

(1888-1966).

 

Escritor español nacido en Oviedo en 1888 y fallecido en Llanes (Asturias) en 1966, cuyo nombre completo era Fernando Evaristo García Alfonso; no obstante, sus primeras publicaciones aparecieron firmadas como Fernando García Vela y, andado el tiempo, se sirvió de otros seudónimos. Colaboró en numerosas publicaciones periódicas, con artículos correspondientes a las más diversas materias. De esta labor queda constancia en la Revista de Occidente, de la que fue secretario de redacción, El Sol, Heraldo de Madrid, Crisol, etc. Además, en Tánger fundó el diario España junto a Gregorio Corrochano; aquí, el seudónimo utilizado fue el de Luis Longoria. Se movió entre el ensayo y la ficción literaria y nos dejó, entre otros, los siguientes títulos: El arte al cubo y otros ensayos (1927), El futuro imperfecto (1934), El grano de pimienta (1950) y Circunstancias (1952); además, fue autor de varias biografías, entre ellas una de Mozart (bajo el seudónimo de Héctor del Valle), y de un conjunto de ensayos recogidos en el volumen Inventario de la modernidad (1983), magistralmente presentados por José Carlos Mainer. Entre las múltiples dedicatorias a su nombre en ensayos y en poemas, cabe recordar una de las poesías de Poeta en Nueva York de Federico García Lorca[1].

 

 

[1] http://www.mcnbiografias.com/app-bio/do/show?key=vela-fernando

Antonio Machado

Antonio Machado

Antonio Machado

(Sevilla, 1875 – Collioure, 1939)

 

Poeta español. Aunque influido por el modernismo y el simbolismo, su obra es expresión lírica del ideario de la Generación del 98. Hijo del folclorista Antonio Machado y Álvarez y hermano menor del también poeta Manuel Machado, pasó su infancia en Sevilla y en 1883 se instaló con su familia en Madrid.

Se formó en la Institución Libre de Enseñanza y en otros institutos madrileños. En 1899, durante un primer viaje a París, trabajó en la editorial Garnier, y posteriormente regresó a la capital francesa, donde entabló amistad con R. Darío. De vuelta a España frecuentó los ambientes literarios, donde conoció a J. R. Jiménez, R. del Valle-Inclán y M. de Unamuno.

En 1907 obtuvo la cátedra de francés en el instituto de Soria, cuidad en la que dos años después contrajo matrimonio con Leonor Izquierdo. En 1910 le fue concedida una pensión para estudiar filología en París durante un año, estancia que aprovechó para asistir a los cursos de filosofía de H. Bergson y Bédier en el College de France. Tras la muerte de su esposa, en 1912, pasó al instituto de Baeza.

Doctorado en filosofía y letras (1918), desempeñó su cátedra en Segovia y en 1928 fue elegido miembro de la Real Academia Española. Al comenzar la Guerra Civil se encontraba en Madrid, desde donde se trasladó con su madre y otros familiares al pueblo valenciano de Rocafort y luego a Barcelona. En enero de 1939 emprendió camino al exilio, pero la muerte lo sorprendió en el pueblecito francés de Colliure.

Los textos iniciales de Machado, comentarios de sucesos y crónicas costumbristas escritos en colaboración con su hermano y firmados con el seudónimo Tablante de Ricamonte, aparecieron en La Caricatura en 1893. Sus primeros poemas se publicaron en Electra, Helios y otras revistas modernistas, movimiento con el que Machado se sentía identificado cuando comenzó su labor literaria.

No obstante, aunque las composiciones incluidas en Soledades (1903) revelaron la influencia del modernismo, el autor se distanció de la imaginería decorativa de la escuela rubeniana para profundizar en la expresión de emociones auténticas, a menudo plasmadas a través de un sobrio simbolismo. En su siguiente libro, Soledades, galerías y otros poemas (1907), reedición y ampliación del anterior, se hizo más evidente el tono melancólico e intimista, el uso del humor como elemento distanciador y, sobre todo, la intención de captar la fluidez del tiempo.

Al igual que Unamuno, Machado consideró que su misión era “eternizar lo momentáneo”, capturar la “onda fugitiva” y transformar el poema en “palabra en el tiempo”. En los años posteriores se acentuó su meditación sobre lo pasajero y lo eterno en Campos de Castilla (1912), pero no por medio de la autocontemplación, sino que dirigió la mirada hacia el exterior, y observó con ojos despiertos el paisaje castellano y los hombres que lo habitaban. Una emoción austera y grave recorre los poemas de este libro, que evoca la trágica España negra tan criticada por la Generación del 98 desde una perspectiva regeneracionista, al tiempo que se describe con hondo patriotismo la decadencia y ruina de las viejas ciudades castellanas.

En su siguiente volumen de poemas, Nuevas canciones (1924), el autor intensificó tanto su enfoque reflexivo como la línea sentenciosa de los “Proverbios y cantares” incluidos en el libro anterior. Esta tendencia filosófica se manifestó entre 1912 y 1925, etapa en la que Machado redactó una serie de apuntes que verían la luz póstumamente con el título de Los complementarios (1971).

En este cuaderno, miscelánea de lecturas, esbozos y reflexiones cotidianas, aparecieron por primera vez sus heterónimos, el filósofo y poeta Abel Martín y su discípulo, el pensador escéptico Juan de Mairena. Ambos son personajes imaginarios que permitieron expresar al creador sus ideas sobre cultura, arte, sociedad, política, literatura y filosofía, especialmente en el libro Juan de Mairena. Sentencias, donaires, apuntes y recuerdos de un profesor apócrifo (1936).

Paralelamente, en las ediciones de Poesías completas de 1928 y 1933 se decanta una lírica de tema amoroso y erótico inspirada por la que fue, tras la muerte de su esposa, su gran pasión en la vida real, Pilar de Valderrama, llamada Guiomar en dichos versos. Ya durante la contienda civil Machado escribió algunos poemas y varios textos en prosa, parte de los cuales fueron recogidos en La guerra (1937). Se trata de escritos testimoniales, plenamente incardinados en las circunstancias históricas del momento[1].

 

 

[1] http://www.biografiasyvidas.com/biografia/m/machado.htm

Marcelino Menéndez Pelayo

Marcelino Menéndez Pelayo

Marcelino Menéndez Pelayo

(Santander, 1856 – 1912)

Erudito e historiador español. Niño prodigio, fue discípulo de Milá y Fontanals en Barcelona y estudió más tarde en Madrid y Valladolid. Recorrió las principales bibliotecas europeas y en 1878, con sólo veintidós años, obtuvo la cátedra de literatura de la Universidad de Madrid. Desempeñó numerosos cargos docentes y académicos antes de ser nombrado, en 1898, director de la Biblioteca Nacional. Fue miembro de la Real Academia Española y dirigió la Academia de la Historia.

Considerado el hombre más culto de su época, poseía una extraordinaria memoria y una insólita capacidad de trabajo, cualidades que le permitieron llevar a cabo desde sus precoces inicios una ingente tarea de estudio, especialmente de la historia literaria hispánica. Su trayectoria de polígrafo comenzó con la publicación de La ciencia española (1876), colección de artículos en los que defendió con entusiasmo la tradición científica de su país.

Más tarde elaboró la Historia de los heterodoxos españoles (1880-1882), donde equiparó el concepto de ortodoxia a la idea de espíritu nacional, y negó la condición de españoles de pleno derecho a los autores menos identificados con el catolicismo. De este período de juventud son también las conferencias sobre Calderón y su teatro (1881), análisis poco favorable a este dramaturgo del Siglo de Oro. Otra obra temprana fue la Historia de las ideas estéticas españolas (1883-1884), exhaustivo recorrido por las teorías sobre arte y literatura producidas en España, que puso en relación con sus equivalentes en Europa.

En un segundo momento, pasada la exaltación juvenil, Menéndez Pelayo revisó muchas de las tesis expresadas en sus primeros libros y mitigó su determinismo ideológico sin renunciar por completo a la definición de la cultura española como reflejo de un acendrado catolicismo. Volcado en la sistematización y reconstrucción del pasado literario, escribió una Antología de poetas líricos castellanos (1890-1908), cuyo prólogo es una amplia exposición sobre la poesía medieval en lengua española.

Posteriormente dio a conocer sus Estudios sobre el teatro de Lope de Vega (1892-1902), la Historia de la poesía hispanoamericana (1893-1895) y los Orígenes de la novela (1905-1910), en las que examinó el nacimiento y desarrollo de este género hasta el siglo XVI. Junto a estas obras, que lo consagraron como la figura capital de la historiografía literaria española, hay que mencionar los cinco volúmenes de conferencias, prólogos y artículos reunidos en Estudios de crítica literaria (1884-1898).

En la labor erudita de Menéndez Pelayo se dieron cita el espiritualismo católico, la metodología de H. Taine y el historicismo romántico de J.G. Herder, por lo que su visión puede considerarse una curiosa síntesis de tradicionalismo y modernidad, casticismo y europeísmo, positivismo e idealismo[1].

 

[1] http://www.biografiasyvidas.com/biografia/m/menendez_pelayo.htm
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José Luis Coll

José Luis Coll García

José Luis Coll García

(Cuenca, 23 de mayo de 1931 – Madrid, 6 de marzo de 2007)

Fue un humorista y escritor español conocido fundamentalmente por la pareja humorística que formó con Luis Sánchez Polack, Tip y Coll.

Huérfano de padre con tan sólo un año, su madre se exilió en Argentina tras la Guerra Civil Española y Coll fue criado por sus abuelos y tías. Su madre quiso llevárselos a la Argentina y envió siempre cartas que recibía su abuela y pesos argentinos ya que la situación de postguerra española lo requería, pero esa información le fue ocultada por sus familiares hasta el regreso de su madre del exilio tras la muerte de Franco.

Tras estudiar el bachillerato y cinco años de piano, trabajó en una oficina de Abastos mientras colaboraba en el periódico local Ofensiva. También comenzó estudios de Derecho, que no llegaría a completar.

En 1955 se trasladó a Madrid y, bajo el patrocinio de César González Ruano, empezó a darse a conocer como humorista y colaboró en el semanario de humor La Codorniz (1959) y en Radio Nacional de España.

También en aquella época debuta sobre un escenario, interpretando en la temporada 1955-1956 la obra Ninette y un señor de Murcia, de Miguel Mihura. Más adelante sustituyó a José Luis López Vázquez en la obra Amor, en el Teatro Marquina de Madrid e intervino en Las mujeres sabias, de Molière con la Compañía del Teatro Español. En 1959 se vincula artísticamente a Celia Gámez, de cuya compañía se convierte en primer actor y con la que participa en los espectáculos Buenos días, amor y El baile del Savoy.

Su debut cinematográfico se produce en 1960 con la película Días de feria, de Rafael J. Salvia, a la que seguirían, entre otras, El verdugo (1963), de Luis García Berlanga, Historias de la televisión (1965), de José Luis Sáenz de Heredia, y numerosas comedias de la época, como Los chicos con las chicas (1968), Las Ibéricas F.C. (1971) o Una chica casi decente (1971).

Desde 1961 trabajó como guionista en varios programas de Televisión Española, como La tortuga perezosa (1961-1963), Tele-domingo, Aquí la Ponderosa, Sonría, por favor y La vida discreta de Walter Gómez. Interviene también en espacios como Cita con el humor (1963) y El último café (1970).

Su estreno como autor teatral se produce en 1962, con la obra El sueño de unos locos de verano, escrita junto con Manuel Ruiz Castillo.

A partir de 1967 formó con su amigo Luis Sánchez Polack la pareja cómica Tip y Coll, consiguiendo una enorme popularidad en sus actuaciones teatrales y televisivas.

Cuando ya la pareja artística comenzaba a espaciar sus intervenciones, ambos integrantes se centraron en sus respectivas carreras en solitario. Coll iniciaba su trayectoria como presentador de televisión. Primero en TVE, colaborando con el humorista Pedro Ruiz en los programas Como Pedro por su casa (1985) y Esta noche Pedro (1986) -donde conducía la sección Pirulí que te vi junto a Ana Obregón- así como el concuso La hora del TPT. Y más tarde en Telecinco con el programa de debate Hablando se entiende la gente (1990-1993).

También se incorpora al espacio El debate de la Nación, tertulia humorística y satírica emitida en el programa de radio Protagonistas, que dirigía Luis del Olmo en la Cadena COPE y más adelante en Onda Cero.

En 1993 Telecinco le encarga conducir la versión televisiva del espacio, y así nace Este país necesita un repaso, que cuenta con buena parte de los contertulios del espacio radiofónico: Antonio Mingote, Antonio Ozores, Alfonso Ussía, Chumy Chúmez y el propio Tip. El programa consigue el respaldo del público y se mantiene en pantalla hasta 1994.

Tras la cancelación de Este país necesita un repaso, Coll intervendría en otros programas que, sin embargo, no cosecharon un gran éxito de audiencia, como Vaya nochecita (1995), con Pepe Carrol o Sonrisas de España (1996), con Paula Vázquez, ambos en Antena 3.

La muerte de su pareja artística, Tip, en 1999, fue, según dijo, uno de los hechos más tristes de su vida.

En octubre de ese año puso en escena un espectáculo-homenaje en Barcelona, compartiendo anécdotas de las casi tres décadas de hermanamiento profesional con Luis Sánchez Polack. En enero de 2000 protagonizó el montaje teatral YO, un monólogo en el que, desde la óptica del humor, abordaba los temas más dispares y en 2003 intervino en la obra de Juan José Alonso Millán El cianuro ¿sólo o con leche?.

El 24 de febrero de 2007 sufrió un ataque al corazón en plena calle, cayendo y golpeándose la cabeza, lo que produce un derrame cerebral. Fue ingresado en estado muy grave en el Hospital madrileño La Paz. Apenas 10 días después, el 6 de marzo, fallecía en dicho hospital a consecuencia de un fallo multiorgánico a los 75 años[1].

 

[1]http://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Luis_Coll

Ibn Abd Rabbihi

Ibn Abd Rabbihi, Manuscrito de EL COLLAR ÚNICO

Ibn Abd Rabbihi

(Abu ˁUmar Ahmad ibn Muhammad ibn ˁAbd Rabbihi o al-Rabbihi)

(Córdoba, 860-940)

Fue un poeta hispanoárabe, conocido fundamentalmente por su enciclopedia didáctica y poética ˁIqd al-farīd (El collar único).

Descendiente de un esclavo liberto del emir de Córdoba Hisham I, ejerció como reconocido maestro de retórica. Aunque no se conserva diwan alguno de Al-Rabbihi, en el Ud-Dahr de Yatimat (Damasco, 1887), se pueden leer sus poemas.

Más que por su poesía, es relevante por su antología en verso y prosa ˁIqd al-farīd (El collar único), obra enciclopédica dividida en veinticinco secciones que incluye más de mil trescientos versos propios que establecen una comparación con la poesía oriental cuyo propósito es mostrar que la calidad de la poesía de al-Ándalus era equiparable al del resto de la cultura árabe.

El ˁIqd al-farīd es una antología de adab (manual misceláneo didáctico) que funciona como epítome del Bayān wa at-tabwīn, el tratado de retórica y poética del erudito polígrafo basorí del siglo IX Al-Ğājiż. Esta importante poliantea ha sido editada modernamente varias veces desde fines del siglo XIX en El Cairo.

En su vejez compuso un conjunto de (mumaḥḥiṣāt), un tipo de casida que imitaba las de su juventud pero dando a su asunto un sentido contrario.

En general su poesía es de estilo modernista. Siguiendo los pasos del maestro del modernismo poético árabe Abū Nuwās, cultivó los géneros floral (waṣf) o báquico (jamriyyāt).

Fue, asimismo, autor de lírica genuinamente andalusí, ya que fue uno de los primeros creadores de moaxajas junto con Muqadam de Cabra.

Fue elogiado por el compilador persa de poesía Azzaˁlibī en su Yatimat ad-dahr y por el célebre Al-Mutanabbi, paradigma de la poesía clásica árabe, en los términos: «¡Oh, Ibn ˁAbd Rabbihi! ¡El ˁIrāq habrá de ir, sin duda, arrastrándose hacia ti!»[1].

 

[1] http://es.wikipedia.org/wiki/Ibn_Abd_Rabbihi

Juan Cervera

Juan Cervera

 

Juan Cervera Sanchís

 

Hijo de Juan Cervera Rueda y de Asunción Sanchís Jiménez, vino al mundo en la villa axatiana (Axati), hoy Lora del Río, Sevilla, ESPAÑA, el 24 de octubre de 1933. En 1968 Llega a México, donde reside. En su país publicó desde muy joven en revistas literarias de Andalucía y de otras regiones de España. Ejerce el periodismo tanto en España como en México.

Juan Cervera pertenece a la estirpe de los poetas que poseen un diestro dominio de las formas tradicionales y clásicas de la poesía (soneto, décima, lira) que le convierten en una voz original y auténtica dentro del panorama poético actual. Acaso su principal virtud no sea otra que la de parecerse sino a Juan Cervera.

Su manejo formal no le ha impedido el juego de la experimentación. En España la prestigiosa colección Adonais dio a conocer su libro El Prisionero (1970); en 1982 obtuvo el premio Azor con el libro En las Nubes, que se otorga en la ciudad de Barcelona. Su extensa bibliografía alcanza más de cuarenta obras editadas desde el año 1960 ( Canciones de un muchacho que veía venir la muerte ) y 2005 (Sonetos del amor, de la vida y la muerte ).

Su primer libro, “El muchacho que veía venir a la muerte”, 1960, (poesía) aparece bajo el sello de AGEM, Madrid, España, los más recientes, primero y segundo tomo de su obra poética, que rebasa las mil páginas, y recoge su producción lírica desde el citado poemario al año 2006, ha sido impreso también en la capital de España por el Grupo Cultural Bohodón, este 2007, con la colaboración de los Ayuntamientos de Tres Cantos, Comunidad de Madrid, Lora del Río, Provincia de Sevilla, y Caja Madrid.

Cervera Sanchís es esencialmente poeta, aunque cultiva el relato y ejerce el periodismo. Entre sus libros en prosa destacan “Los ojos de Ciro” (relatos), Katún, México, 1984, y “El caos es maravilloso”, Editorial Domes, México 1985, “Poesía de México y del Mundo” (ensayo) Instituto Politécnico Nacional, México 1994, y su libro de entrevistas con pioneros de la industria del petróleo. “Pemex: pasión y destino”, Instituto Mexicano del Petróleo, México 2005.

La poesía de Juan Cervera Sanchís ha sido traducida el bretón, al francés, inglés, italiano, portugués y japonés.

El 6 junio de 2004, en la Plaza de Andalucía de su pueblo natal (Lora del Río) fue descubierto un busto suyo, obra del escultor Germán Pérez Vargas, donde sus paisanos quisieron inmortalizarlo. Ya, con anterioridad, el Ayuntamiento de Lora del Río había puesto su nombre a una calle del pueblo.

Juan Cervera Sanchís, como periodista e investigador, tiene inédito un libro titulado “Ajedrez: Pasión y Misterio”, fruto de sus charlas con relevantes maestros del ajedrez en México.

Asimismo prepara otro libro, igualmente de entrevistas, con personalidades de las letras y las artes, entre los que destacan, entre otros, Luis Buñuel, José Gorostiza, Manuel Rodríguez Lozano, Carlos Pellicer, Rodolgo Usigli, Jaime Torres Bodet, Juan José Arreola, Blas Galindo, Rosario Castellanos, Juan Rulfo, David Alfaro Siqueiros, Juan Soriano, Ermilo Abreu Gómez y Luis Spota, con los que tuvo la oportunidad de conversar.

Cervera Sanchís, con “Sonetos del Ajedrez” añade a su producción literaria una nueva y sorpresiva nota de su inagotable estro poético[1].

Juan B. Bergua

Juan Bautista Bergua

Juan Bautista Bergua Olavarrieta

(Madrid, marzo de 1892 – 9 de junio de 1991) 

Fue un filólogo, traductor, antólogo, crítico literario, editor y librero español.

Era hijo del librero madrileño Juan Bergua López. Con gran capacidad para aprender idiomas desde la infancia, demostró su excepcional memoria aprobando en dos años la carrera de derecho que comenzó con dieciséis. Fue a París a estudiar legislación comparada, pero cambió su campo de interés a las lenguas orientales, en especial el sánscrito.

Volvió a Madrid por la muerte de su padre, hecho que le obligó a ocuparse del negocio familiar. A partir de entonces comienzó a publicar su ingente producción literaria. En 1927 fundó la Librería-Editorial Bergua, destinada al gran consumo (un libro cada mes). Desde 1930 editó literatura revolucionaria, con gran éxito, y comenzó a intervenir en política, proponiendo la fundación de un Partido Comunista Libre que, pese a las propuestas de afiliación recibidas, no llegó a estructurarse. Mantuvo amistad con personajes de izquierda y derecha (Pedro Rico y el General Mola).

Al comienzo de la guerra civil española (1936) es primero investigado por las checas republicanas de Madrid y después detenido por las tropas nacionales que ocuparon Getafe, donde se encontraba su casa de campo. Recurriendo a su amistad con Mola, es liberado. Se exilia en Francia (1937), donde su amigo el hispanista Jean Sarrailh le consigió trabajo como lector de español en distintos lycées, finalmente en el de Carcasona. Volvió a España en 1959.

Su obra más divulgada es la antología Las mil mejores poesías de la lengua castellana[1].

Francisco de Quevedo

Francisco de Quevedo

Francisco de Quevedo

(Madrid, 1580 – Villanueva de los Infantes, España, 1645) 

Escritor español. Los padres de Francisco de Quevedo desempeñaban altos cargos en la corte, por lo que desde su infancia estuvo en contacto con el ambiente político y cortesano. Estudió en el colegio imperial de los jesuitas, y, posteriormente, en las Universidades de Alcalá de Henares y de Valladolid, ciudad ésta donde adquirió su fama de gran poeta y se hizo famosa su rivalidad con Góngora.

Siguiendo a la corte, en 1606 se instaló en Madrid, donde continuó los estudios de teología e inició su relación con el duque de Osuna, a quien Francisco de Quevedo dedicó sus traducciones de Anacreonte, autor hasta entonces nunca vertido al español.

En 1613 Quevedo acompañó al duque a Sicilia como secretario de Estado, y participó como agente secreto en peligrosas intrigas diplomáticas entre las repúblicas italianas. De regreso en España, en 1616 recibió el hábito de caballero de la Orden de Santiago. Acusado, parece que falsamente, de haber participado en la conjuración de Venecia, sufrió una circunstancial caída en desgracia, a la par, y como consecuencia, de la caída del duque de Osuna (1620); detenido, fue condenado a la pena de destierro en su posesión de Torre de Juan Abad (Ciudad Real).

Sin embargo, pronto recobró la confianza real con la ascensión al poder del conde-duque de Olivares, quien se convirtió en su protector y le distinguió con el título honorífico de secretario real. Pese a ello, Quevedo volvió a poner en peligro su estatus político al mantener su oposición a la elección de Santa Teresa como patrona de España en favor de Santiago Apóstol, a pesar de las recomendaciones del conde-duque de Olivares de que no se manifestara, lo cual le valió, en 1628, un nuevo destierro, esta vez en el convento de San Marcos de León.

Pero no tardó en volver a la corte y continuar con su actividad política, con vistas a la cual se casó, en 1634, con Esperanza de Mendoza, una viuda que era del agrado de la esposa de Olivares y de quien se separó poco tiempo después. Problemas de corrupción en el entorno del conde-duque provocaron que éste empezara a desconfiar de Quevedo, y en 1639, bajo oscuras acusaciones, fue encarcelado en el convento de San Marcos, donde permaneció, en una minúscula celda, hasta 1643. Cuando salió en libertad, ya con la salud muy quebrantada, se retiró definitivamente a Torre de Juan Abad.

Como literato, Quevedo cultivó todos los géneros literarios de su época. Se dedicó a la poesía desde muy joven, y escribió sonetos satíricos y burlescos, a la vez que graves poemas en los que expuso su pensamiento, típico del Barroco. Sus mejores poemas muestran la desilusión y la melancolía frente al tiempo y la muerte, puntos centrales de su reflexión poética y bajo la sombra de los cuales pensó el amor.

A la profundidad de las reflexiones y la complejidad conceptual de sus imágenes, se une una expresión directa, a menudo coloquial, que imprime una gran modernidad a la obra. Adoptó una convencida y agresiva postura de rechazo del gongorismo, que le llevó a publicar agrios escritos en que satirizaba a su rival, como la Aguja de navegar cultos con la receta para hacer Soledades en un día (1631). Su obra poética, publicada póstumamente en dos volúmenes, tuvo un gran éxito ya en vida del autor, especialmente sus letrillas y romances, divulgados entre el pueblo por los juglares y que supuso su inclusión, como poeta anónimo, en la Segunda parte del Romancero general (1605).

En prosa, la producción de Francisco de Quevedo es también variada y extensa, y le reportó importantes éxitos. Escribió desde tratados políticos hasta obras ascéticas y de carácter filosófico y moral, como La cuna y la sepultura (1634), una de sus mejores obras, tratado moral de fuerte influencia estoica, a imitación de Séneca.

Sobresalió con la novela picaresca Historia de la vida del Buscón, llamado don Pablos, obra ingeniosa y de un humor corrosivo, impecable en el aspecto estilístico, escrita durante su juventud y desde entonces publicada clandestinamente hasta su edición definitiva. Más que su originalidad como pensador, destaca su total dominio y virtuosismo en el uso de la lengua castellana, en todos sus registros, campo en el que sería difícil encontrarle un competidor[1].

Mercè Rodoreda

Mercè Rodoreda

Mercè Rodoreda

(Barcelona, 1909 – Romanyà de la Selva, 1983)

Escritora española en lengua catalana. Miembro de la generación literaria forjada en el exilio republicano, su novelística se considera una de las más destacadas de la posguerra en el ámbito de su lengua.

De formación autodidacta (sólo recibió educación escolar entre los siete y los diez años), llegó a la literatura a través de la poesía popular y publicó tempranamente por su cuenta la novela Sóc una dona honrada? (1932). Ingresó al periodismo político en defensa de sus ideales catalanistas, en Clarisme (1933-1934). Este mismo año, la publicación de las novelas Del que hom no pot fugir y Un dia en la vida d’un home le abrirían las puertas a la publicación de cuentos en las páginas de La Publicitat. La siguiente novela, Crim (1936), cierra un conjunto novelesco del que la autora posteriormente renegaría.

Durante la Guerra Civil española trabajó en el Comissariat de Propaganda de la Generalitat de Catalunya y en la Institució de les Letres Catalanes. En 1938, en plena guerra, publicó Aloma, novela psicológica en la que la protagonista, Aloma, aún adolescente, se entrega a una relación amorosa con un hombre maduro. En ella destaca ya la utilización de símbolos poéticos, una de sus constantes: en especial aquí la flor, que evoca la caducidad de la vida y, en el contexto del relato, representa la infancia y la felicidad; otros símbolos serán el espejo, el agua o la paloma. Aloma apunta ya algunas constantes de su producción: atención preferente al mundo femenino e inclinación hacia una novela psicológica con tonos poéticos y simbólicos.

Al término de la guerra se exilió, y la primera larga etapa, en París y Burdeos, supuso una larga interrupción de su obra, pero también la maduración y el acopio de experiencias y lecturas que, a la larga, beneficiarían a su narrativa. Tras la colección de relatos breves Vint-i-un contes (1958), y aprovechando un período de relativa estabilidad en Ginebra, donde trabajó como traductora en distintos organismos internacionales a partir de 1954, escribió la novela que le proporcionaría mayor celebridad: La plaça del Diamant (1962). Tiene como protagonista a una mujer humilde, la Colometa, que en voz propia, es decir, en un tono coloquial (literariamente insólito en la literatura catalana), relata los dramáticos episodios de su vida: amor, angustia, guerra, hambre, desesperación, resignación. Los elementos socio-históricos se alían a los míticos, y un toque de poesía impregna (como un pálpito de vida) toda la confesión del personaje.

Fue una constante en su obra la elección como protagonistas de personajes femeninos que encarnan diferentes momentos y fases de la vida de la mujer: en El carrer de les Camèlies (1966) quien cuenta su vida es Cecília, una marginada forzada a prostituirse. Su vida será reconstruida a través de pequeñas confesiones, de detalles tenues y dispersos. El contexto histórico se hace menos explícito a partir de la novela Jardí vora la mar (1967), donde el narrador es un jardinero que explica su particular punto de vista sobre una tragedia amorosa, y en La meva Cristina i altres contes (1967), a partir de la cual el narrador omnisciente se compatibiliza con el uso de la perspectiva interna a través del soliloquio y del estilo indirecto libre. Estas dos últimas obras abren una nueva etapa, dominada por el desencanto y la soledad premonitoria de la muerte, a la que se sumará Mirall trencat (1974), con la vida y la desintegración de todo un universo familiar como temas.

En 1973 regresó de su exilio y se instaló primero en Barcelona y luego en el pueblo de Romanyà de la Selva, cerca de Girona. Sus últimas obras fueron Semblava de seda i altres contes (1978), Viatges i flors (1980) y las novelas Quanta, quanta guerra! (1980) y La mort i la primavera (1986), publicada póstumamente. Escribió también varias piezas teatrales: El parc de les magnòlies, El torrent de les flors y El maniquí. Póstumamente salió a la luz una buena parte de su producción poética bajo el título Agonia de llum. Poesia secreta de Mercè Rodoreda (2002). Entre los numerosos galardones que recibió cabe mencionar el Sant Jordi (1966), el Premio de la Crítica (1967), el Ramón Llull (1969) y el Premio de Honor de las Letras Catalanas (1980)[1].

Diccionario Larousse

Dictionnaire LAROUSSE

Dictionnaire LAROUSSE

El Diccionario Larousse es una obra de consulta de palabras y términos que se encuentran ordenados alfabéticamente. De dichas palabras o términos se proporciona su significado, etimología, ortografía y, en el caso de ciertas lenguas fija su pronunciación y separación silábica.

Según los editores, quienes han creado y editado esta obra, es una de las obras más completas, ya que se puede obtener toda la información requerida en casos más importantes para el usuario o el cliente.

En este diccionario se puede encontrar además toda clase de artículos como Atlas universal, historia, geografía hasta las materias exactas (matemáticas, química y física).

Existen diferentes ediciones, ya sea en tamaño grande y pequeño, conocido como el pequeño Larousse, además se edita en diferentes idioma como en español, inglés, francés y alemán. También se ha editado y compaginado solo diccionario de sinónimos y antónimos, como también de gramática de acuerdo a la lengua.

Este diccionario que se edita en España, su imprenta reside en Barcelona si bien tratándose de la lengua española se ha editado también en otros países como México, Brasil, Portugal y Canadá[1].


Melchor de Santa Cruz de Dueñas

Melchor de Santa Cruz de Dueñas

Melchor de Santa Cruz de Dueñas

(Toledo h. 1505 – 1585)

Escritor y orfebre español.

Escritor, platero, orfebre y comerciante, nació en Toledo y vivió en esta ciudad entre 1520 y 1576. Es conocido como autor de una popularísima miscelánea, dedicada a Juan de Austria, la Floresta española de apotegmas y sentencias, sabia y graciosamente dichas, de algunos españoles (1574). Se trata de una colección de chistes o anécdotas en once partes: de eclesiásticos, nobles, respuestas ingeniosas, funcionarios de justicia, profesiones, artistas y enamorados, dichos graciosos, lisiados o deformes, burlas, dichos extravagantes y mujeres e inválidos. Mezcla frases anecdóticas, sentencias, cuentecillos, chistes, misceláneas y datos biográficos de muchos personajes tomados de una gran diversidad de fuentes[1].

Alonso Ibarrola

Alonso Ibarrola

Alonso Ibarrola

(San Sebastián, España, 24 de mayo de 1934)

 José Manuel Alonso Ibarrola es escritor y periodista. Firma sus libros y reportajes con sus dos apellidos solamente.

Nació en San Sebastián el 24 de mayo de 1934. Tras finalizar en Madrid sus estudios de Derecho y Periodismo, realizó prácticas en el diario La Voz de España (San Sebastián). Tras obtener el título de periodista, rechazó un puesto en dicho diario ante su negativa a afiliarse al Movimiento Nacional, ya que este diario pertenecía a la prensa del Movimiento. Abandonó para siempre San Sebastián e inició su carrera periodística en el desaparecido diario La Gaceta del Norte de Bilbao el año 1960.

El año 1961 aparece su primer libro –“Depetris”-, que no encontró editor y cuya edición sufragó personalmente. Obtuvo una crítica excepcional. Éste fue el inicio de una carrera literaria, dedicada a los relatos cortos, que habría de durar 30 años, hasta 1991. Desde entonces hasta la fecha sólo ha escrito un relato “La residencia”. Años más tarde, colaboró en la revista Hermano Lobo, donde firmaba una sección fija titulada “Episodios de la vida nacional”, reunidas más tarde en un libro. La crítica le ha consagrado como uno de los escritores humoristas más originales de la segunda mitad del siglo XX. El, ya fallecido, escritor y periodista, Eduardo Haro Tecglen en un comentario aparecido en El País el 27 de enero de 2001, lo consideró un autor “casi clandestino” y el humorista viviente que más le gustaba junto a Elvira Lindo, comparándolo a los “grandes” Jardiel Poncela, Wenceslao Fernández Flórez, Tono, Mihura, Edgar Neville o López Rubio.

En 1962 se trasladó a Madrid con el propósito de dirigir un gran semanario gráfico, Hoy día, que finalmente no llegó a publicarse por falta de financiación. En su plantilla figuraba ya un joven periodista llamado Manu Leguineche que, inició una vuelta al mundo con el propósito de enviar semanalmente sus impresiones. La revista no salió, pero Leguineche continuó su viaje y terminaría escribiendo su famoso libro “El camino más corto”.

Tras esta desilusión se dedicó al mundo de la publicidad como copywriter hasta que tuvo la oportunidad de dirigir el semanario España Económica, que el Gobierno franquista clausuró inesperadamente en año 1971. Un año más tarde dirigió el semanario Mundo Joven, que la empresa, dos años más tarde, decidió cerrar al considerarlo “excesivamente radical”. Su última portada estaba dedicada a las canciones de la Revolución Cultural china.

En 1975 asumió la dirección de la revista de economía Contrapunto, que desapareció en 1976, tras haber convencido a su dueño, Jesús de Polanco de la inviabilidad de la misma.

Su trayectoria experimentó entonces un cambio radical y decidió dedicarse a la crítica televisiva en dos semanarios líderes del mercado de prensa televisiva: Teleprograma y Supertele, de las que fue subdirector y director, respectivamente. Hizo muy popular la sección, “El defensor del telespectador” en ambas y las mantuvo hasta su prejubilación el año 1994.

Posteriormente, colaboró en el fenecido Diario Ya, de Madrid donde firmó durante tres años la columna “Yo, teleadicto”, hasta que un día, cansado y frustrado por lo que consideraba una labor inútil, arrojó el televisor a un contenedor de basura.[cita requerida] Lo comunicó a los alumnos de la Universidad Complutense de Madrid en un Simposio, donde fue presentado como “decano de los críticos de TV españoles”. Por esta condición, Televisión Española le entrevistó con motivo del cincuentenario del Ente para abrir la serie de entrevistas que a lo largo del año 2006 aparecieron en la pequeña pantalla.

A partir de 1994, se dedica de lleno a la literatura de viajes, colaborando en revistas como: Viajar, Geo, Tiempo, Grandes Viajes, Viajes y Vacaciones, Elle, Vogue, etc. y diarios como El País, La Vanguardia, Expansión, El Correo Español, El Mundo, El Diario Vasco, y el mencionado Diario Ya.

Ha obtenido tres veces el Premio Francia de Turismo y la “Medaille d’Argent du Tourisme”, por su contribución a un mejor conocimiento de Francia. Ganador del II Premio Periodístico Descubrir Italia, otorgado en 2006. En enero de 2008, en la FITUR celebrada en Madrid, le fue concedido un trofeo honorífico por su aportación al mejor conocimiento de Tahití y sus islas. Ha formado parte del Jurado del Premio de Periodismo y Fotografía “Tahití y sus letras”[1].

Arturo Pérez-Reverté

Arturo Pérez-Reverté

Arturo Pérez-Reverte

(Cartagena, España, noviembre de 1951)

Se dedica en exclusiva a la literatura, tras vivir 21 años (1973-1994) como reportero de prensa, radio y televisión, cubriendo informativamente los conflictos internacionales en ese periodo. Trabajó doce años como reportero en el diario Pueblo, y nueve en los servicios informativos de Televisión Española (TVE), como especialista en conflictos armados.

Como reportero, Arturo Pérez-Reverte ha cubierto, entre otros conflictos, la guerra de Chipre, diversas fases de la guerra del Líbano, la guerra de Eritrea, la campaña de 1975 en el Sahara, la guerra del Sahara, la guerra de las Malvinas, la guerra de El Salvador, la guerra de Nicaragua, la guerra del Chad, la crisis de Libia, las guerrillas del Sudán, la guerra de Mozambique, la guerra de Angola, el golpe de estado de Túnez, etc. Los últimos conflictos que ha vivido son: la revolución de Rumania (1989-90), la guerra de Mozambique (1990), la crisis y guerra del Golfo (1990-91), la guerra de Croacia (1991) y la guerra de Bosnia (1992-93-94).

Desde 1991 y, de forma continua, escribe una página de opinión en XLSemanal, suplemento del grupo Vocento que se distribuye simultáneamente en 25 diarios españoles, y que se ha convertido en una de las secciones más leídas de la prensa española, superando los 4.500.000 de lectores.

El húsar (1986), El maestro de esgrima (1988), La tabla de Flandes (1990), El club Dumas(1993), La sombra del águila (1993), Territorio comanche (1994), Un asunto de honor (Cachito) (1995), Obra Breve (1995), La piel del tambor (1995), Patente de corso (1998), La carta esférica (2000), Con ánimo de ofender (2001), La Reina del Sur (2002), Cabo Trafalgar (2004), No me cogeréis vivo (2005), El pintor de batallas (2006), Un día de cólera (2007), Ojos azules (2009), Cuando éramos honrados mercenarios (2009), El Asedio (2010) y El tango de la Guardia Vieja (2012) son títulos que siguen presentes en los estantes de éxitos de las librerías, y consolidan una espectacular carrera literaria más allá de nuestras fronteras, donde ha recibido importantes galardones literarios y se ha traducido a 40 idiomas. Arturo Pérez-Reverte tiene uno de los catálogos vivos más destacados de la literatura actual.

A finales de 1996 aparece la colección Las aventuras del capitán Alatriste, que desde su lanzamiento se convierte en una de las series literarias de mayor éxito. Por ahora consta de los siguientes títulos, que han alcanzado cifras de ventas sin parangón en la edición española: El capitán Alatriste (1996), Limpieza de sangre (1997), El sol de Breda (1998), El oro del rey (2000), El caballero del jubón amarillo (2003), Corsarios de Levante (2006) y El puente de los Asesinos (2011). Hacía mucho tiempo que en el panorama novelístico no aparecía un personaje, como Diego Alatriste, que los lectores hicieran suyo y cuya continuidad reclaman. Un personaje como Sherlock Holmes, Marlowe, o como Hércules Poirot.

Arturo Pérez-Reverte ingresó en la Real Academia Española el 12 de junio de 2003, leyendo un discurso titulado El habla de un bravo del siglo XVII[1].

 

Sebastián de Covarrubias

Sebastián de Covarrubias

Sebastián de Covarrubias y Orozco

(Toledo, 1539 – 1613)

Lexicógrafo, criptógrafo, capellán del rey Felipe II, canónigo de la catedral de Cuenca y escritor español.

El padre de Sebastián y de su hermano Juan de Horozco, Sebastián de Horozco (1510-1579), era cristiano nuevo e hijo de la judeoconversa María de Soto. La madre, María Valero de Covarrubias Leyva, por el contrario, era de mejor linaje, según los criterios de la época, y nació en el seno de una familia cristiana vieja de gran prestigio de teólogos, arquitectos y artesanos. Su abuelo por parte de madre fue el bordador Marcos de Covarrubias, hermano del gran arquitecto Alonso de Covarrubias. Otro hermano era Juan de Covarrubias, canónigo en la Catedral de Salamanca, quien ayudó a Sebastián en sus estudios y para ser canónigo racionero (con derecho a renta) en la misma catedral. Dos hijos de don Alonso fueron Diego (1512-1577) y Antonio (1524-1602), grandes teólogos, juristas y hombres de mucho peso e importancia política que asistieron al Concilio de Trento como representantes de España.

El que sería famoso lexicógrafo, estudió en Salamanca (1565-1573), donde vivió con el susodicho tío abuelo suyo el canónigo Juan de Covarrubias en la Iglesia de Salamanca. En el momento apropiado don Juan renunció a este puesto “a favor de su sobrino”, pues se había hecho sacerdote. Fue después capellán de Felipe II, consultor del Santo Oficio y canónigo de la Catedral de Cuenca, cargo este último que desempeñó más de treinta años. En 1595 fue nombrado Comisario Apostólico encargado de la dotación de rectorías para moriscos.

En 1610 Sebastián enfermó gravemente, pero se recuperó e imprimió una obra clásica de la literatura emblemática, los Emblemas morales (1610). Escribió, por otra parte, un Tratado de cifras y una traducción de las Sátiras y epístolas de Horacio que no se han conservado; sin embargo, es conocido sobre todo por un monumental diccionario, el Tesoro de la lengua castellana o española (1611), la mejor obra lexicográfica publicada entre el diccionario de Antonio de Nebrija y el Diccionario de Autoridades de la Real Academia Española. Su consulta sigue siendo útil para establecer el sentido de la literatura clásica del Siglo de Oro español.

Aunque la parte etimológica de este diccionario ha sido ampliamente superada, el Tesoro de Covarrubias es obra de un humanista y no se contenta con dar escueta y seca mención de las acepciones de una palabra, sino que diserta con gracia y erudición sobre ellas y aporta refranes, modismos, anécdotas y citas literarias que contienen el término. El mismo autor compuso un Suplemento al Tesoro que no llegó a imprimir pero que ha sido editado modernamente. En 1673 el padre Benito Remigio Noydens reimprimió el Tesoro con adiciones de su propia cosecha[1].

Jacinto Benavente

Jacinto Benavente2

Jacinto Benavente Martínez

(Madrid, 1866 – 1954)

Dramaturgo español cuyos comienzos en El nido ajeno (1894) permitieron vislumbrar una profunda renovación del teatro en castellano. No obstante, la situación de la escena española le aconsejó inclinarse por obras de gran éxito en lugar de comprometerse con una producción exigente, pero minoritaria e incomprendida.

El valor de su extenso trabajo radica en la introducción de referentes europeos y modernos en el teatro español. Benavente, quien conocía muy bien la producción escénica que se desarrollaba más allá de los Pirineos, entre autores tales como G. DAnnunzio, O. Wilde, M. Maeterlinck, H. Ibsen y B. Shaw, supo incorporar con acierto influencias que resaltaron notablemente muchas de las cualidades de su teatro, tales como la variedad y perfección de los recursos que introdujo en la escena, una gracia inteligente que recorre la sátira social que despliega, y unos diálogos vivos, chispeantes, muy dinámicos.

Sin embargo, la preeminencia de los aspectos escénicos sobre lo dramático puro, así como un espíritu burlón y frívolo, le restan profundidad y alcance a muchas de sus piezas, convirtiéndolas en brillantes fuegos artificiales. Esa tendencia se puso de manifiesto en su segunda obra, Gente conocida (1896), así como en las que le sucedieron: La comida de las fieras (1898) y La noche del sábado (1903). En ellas puede comprobarse cómo el autor amortigua de forma significativa el tono de su crítica, centrada en las clases aristocráticas y acomodadas de la sociedad, para sustituirla por una reprobación simpática, amable, casi paternal, que no por casualidad obtuvo los favores del público.

Culminación de esta corriente de su trabajo sería la que está considerada su obra más representativa y lograda: Los intereses creados (1907). En ella presenta una afilada sátira del mundo de los negocios; particularmente atractiva, desde un punto de vista técnico, por la sabia combinación de elementos procedentes de la commedia dellarte con otros que brotan del teatro clásico español. Esta pieza continuó en otra, menos conseguida, y que a juicio de muchos críticos fracasó: La ciudad alegre y confiada (1916). El punto de vista que adopta Benavente en esta franja de su producción es el de un escéptico que desconfía profundamente de la naturaleza humana y de la sociedad en la que aquélla se manifiesta con frívola hipocresía cuando no simple crueldad.

Otra vertiente cultivada por el autor fue la del drama rural, en obras que, como Señora Ama (1908) o La malquerida (1913), contrastan frontalmente con el grueso de su producción. Esta faceta de su trabajo proyecta tal intensidad trágica que sus trazos sombríos parecen hablar de otro hombre, rastro de un primer Benavente que, tal vez, pretendía un teatro más en consonancia con los valores de la Generación del 98. Son dramas de grandes pasiones que se desarrollan en un medio aldeano asfixiante y brutal, primario, y en los que palpita un clima de carácter naturalista.

Pero Benavente, cuya obra mantiene evidentes puntos de contacto con el modernismo y con la Generación del 98, no pertenece a ninguno de los dos movimientos. No posee la gravedad de M. de Unamuno, P. Baroja, Azorín o R. de Maeztu; ni tampoco las cualidades necesarias para acercarse al exquisito mundo poético de los discípulos de R. Darío. Le sobró ironía; le faltó quietud y aliento poéticos. Fue un eminente continuador de la mejor comedia del siglo XIX, de la cual elimina todo vestigio romántico para enriquecerla con su espíritu culto e inteligente, y sus formidables recursos técnicos.

En la última etapa de su vida literaria, dominada en algunos aspectos por su familiaridad con el modernismo, escribió algunas obras de teatro infantil, cuyo tono poético y fina ironía cristalizan en piezas tan encantadoras como El príncipe que todo lo aprendió en los libros o La novia de nieve (1934). Otro título importante de su producción durante este período es Pepa Doncel (1928). En 1922 obtuvo el premio Nobel de Literatura. Tal concesión ha estado siempre rodeada de polémica, pues para algunos críticos, la de Benavente no deja de ser una obra menor comparada con la que dejó el modernismo o la Generación del 98[1].

Joan Fuster

Joan Fuster

Joan Fuster

(Sueca,Valencia. 1922 – 1992)

 Escritor valenciano. De ascendencia campesina, estudió Derecho en la Universidad de Valencia (1943-1947), ejerciendo después como abogado por algún tiempo, hasta que abandonó la profesión para dedicarse exclusivamente a la literatura, en la que ya se había introducido de forma autodidacta a través de algunas poesías y de artículos periodísticos, colaborando enLas Provincias y en la revista Verbo, de la que fue codirector, juntamente con Josep Albi, de 1946 a 1956.

Sus primeros libros publicados fueron de poemas:Sobre Narcís (1948), Ales o mans (1949), Tres poemes(1949), Va morir tan bella (1951), Terra en la boca(1953) y Escrit per al silenci (1954). Abandonó luego la poesía, profesionalizándose como escritor a través de sus colaboraciones en diarios y revistas (Levante, de Valencia; ABC e Informaciones, de Madrid; El Correo CatalánTele/eXprésLa VanguardiaDestino y Serra d’Or, de Barcelona) y dedicándose especialmente al ensayo.

En el terreno del ensayo se sitúan sus obras más destacadas: El descrèdit de la realitat (1955); Les originalitats (1956); Judicis finals (1957), en forma de aforismos; Figures de temps, Indagacions possibles(1958), en el estilo de dietario íntimo, al igual queMotivarse en esperar (Cansar-se d’esperar, 1965) yDiari 1952-1960 (1969); Nosotros, los valencianos(Nosaltres, els valencians, 1962), obra emblemática;Qüestió de noms (1962); Poetes, moriscos i capellans(1962); El bandolerisme català: la llegenda (1963);Diccionario para ociosos (Diccionari per a ociosos, 1964);L’home, mesura de totes les coses (1967), recopilación de ensayos breves; Consells, proverbis i insolències(1968); La decadència al País Valencià (1976); Un país sense política (1976); El blau de la Senyera (1977);Contra el noucentisme (1978); Heretgies, revoltes i sermons (1978); Destinat sobretot a valencians(1979); Notes d’un desficiós (1980); Ara o mai (1981);País Valencià, per què? (1982); Sagitari (1985) yOriginalidades. Se le deben asimismo dos guías turísticas: El País Valenciano (1962) y Alicante y la Costa Blanca (1965), y una biografía del cantante Raimon (1964)[1].

Marco Valerio Marcial

Marco Valerio Marcial

Marco Valerio Marcial

(Bílbilis, hoy Calatayud, actual España, h. 40-id., h. 104)

 Escritor latino. Hacia el año 64 se trasladó a Roma, donde residiría buena parte de su vida. Tras varios años de penurias económicas, logró la protección de algunos personajes nobles y el favor del emperador Tito y, después, el de Domiciano. Su obra está formada por quince libros agrupados bajo el título genérico de Epigramas, aunque los libros I (Liber spectaculorum), XIII (Xenia) y XIV (Apophoreta) no se ajustan a esta forma y son de carácter conmemorativo. En los doce restantes fijó la forma definitiva del epigrama, breve poema satírico y mordaz que muestra su aguijón en un final imprevisto. Sin constituir una verdadera crítica social, estos poemas, de expresión natural y sobria, reflejan con ironía y realismo las costumbres y las debilidades de la sociedad romana de su tiempo[1].

Alfonso Castelao

Alfonso Castelao

Alfonso Castelao

(Rianxo, 1886 – Buenos Aires, 1950)

 Político, escritor y pintor español, considerado el máximo representante del nacionalismo gallego de signo progresista. Estudió y se licenció en Medicina en Santiago; colaboró en la creación del semanario El Barbero Municipal entre 1909-14, atacando el caciquismo. Fue miembro del cuerpo técnico del Instituto Geográfico y Estadístico, y profesor auxiliar de dibujo en el instituto de Pontevedra.

Se unió al movimiento Acción gallega en 1912, cuyo objetivo era despertar la conciencia de clase del campesinado gallego. Se dedicó a la pintura y consiguió en 1916 la segunda medalla en la Exposición Nacional de Madrid con el óleo Os cegos. Un momento básico para la evolución de su ideario fue la incorporación a las Irmandades da Fala, en 1916. A partir de esa fecha, va madurando el pensamiento de Castelao hasta desembocar de forma abierta en el nacionalismo.

Desde 1926 fue miembro de la Academia gallega. En las Cortes Constituyentes de la República fue nombrado diputado y participó en la elaboración del proyecto del estatuto gallego. En 1926 publicó Cousas, su primer libro, compuesto de relatos breves; y luego, Os dous de sempre y Retrincos, ambas de 1934. El ensayo Siempre en Galicia, 1944, refleja claramente su ideario político-social.

La obra literaria de Rodríguez Castelao, escrita casi íntegra en lengua gallega, excepto discursos y artículos, como la colaboración en El liberal de Madrid, está en función de la realidad sociocultural gallega y de una función pedagógica de denuncia, para cuyo fin utiliza el humorismo sarcástico o esperpéntico. Expresó fielmente su voluntad de denuncia de las injusticias. Como dramaturgo merece la pena citar la obra Os vellos no deben namorarse, 1941.

Sus dibujos y pinturas atestiguan la misma posición de realismo crítico que encontramos en sus escritos, marcados como están unos y otros por el humor y la ironía, al tiempo que por la tristeza y la melancolía o morriña. En 1917, abandonó definitivamente la pintura de gran formato con A tentación de Colombina para entregarse al dibujo y la obra gráfica; de hecho, gran parte de su labor de dibujante está esparcida en distintas publicaciones periódicas en las que colaboró o llegó a formar series en torno a determinados temas (Galicia mártir).

En su obra influyeron notablemente la fotografía, los dibujos satíricos de la prensa europea y, en opinión de los críticos más familiarizados con su técnica, la estampa japonesa. Por tener en la prensa el medio natural para su obra gráfica, desde 1922 trabajó en el Diario de Galicia. En sus dibujos, con frecuencia aparecen los principales representantes del paisaje de Galicia, como ese hórreo que más tarde sería aceptado como anagrama por la editorial Nós[1].

Séneca

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Séneca

(Lucio Anneo Séneca)

(Córdoba, h. 4-Roma, 65)

Filósofo hispanorromano. Perteneció a una familia acomodada de la provincia Bética del Imperio Romano. Su padre fue un retórico de prestigio, cuya habilidad dialéctica fue muy apreciada luego por los escolásticos, y cuidó de que la educación de su hijo en Roma incluyera una sólida formación en las artes retóricas, pero Séneca se sintió igualmente atraído por la filosofía, recibiendo enseñanzas de varios maestros que lo iniciaron en las diversas modalidades de la doctrina estoica por entonces popular en Roma. Emprendió una carrera política, se distinguió como abogado y fue nombrado cuestor.

Su fama, sin embargo, disgustó a Calígula, quien estuvo a punto de condenarlo en el 39. Al subir Claudio al trono, en el 41, fue desterrado a Córcega, acusado de adulterio con una sobrina del emperador. Ocho años más tarde fue llamado de nuevo a Roma como preceptor del joven Nerón y, cuando éste sucedió a Claudio en el 54, se convirtió en uno de sus principales consejeros, cargo que conservó hasta que, en el 62, viendo que su poder disminuía, se retiró de la vida pública.

En el 65 fue acusado de participar en la conspiración de Pisón, con la perspectiva, según algunas fuentes, de suceder en el trono al propio Nerón; éste le ordenó suicidarse, decisión que Séneca adoptó como liberación final de los sufrimientos de este mundo, de acuerdo con su propia filosofía.

En general, su doctrina era la de los antiguos estoicos, aunque, en numerosos aspectos, incorporó a ella su propia visión personal y hasta la de pensadores de escuelas antagónicas, como Epicuro, al que cita a menudo en términos aprobatorios; con ello no hizo sino ejemplificar el espíritu ecléctico y sintético característico del «estoicismo nuevo» propio de su época, del cual fue el máximo exponente.

La filosofía era, para él, un asunto fundamentalmente práctico, cuyo principal objetivo era el de encaminar a los hombres hacia la virtud, comunicándoles el conocimiento de la naturaleza del mundo y de su propio lugar en él para que ello los hiciera capaces de guiar sus vidas de acuerdo con la voluntad divina. En este sentido, la lógica y la física proporcionan un fundamento a la ética pero no ocupan su lugar, sino que están subordinadas a ella como lo estaban ya en el antiguo estoicismo; a este último, Séneca aporta esfuerzo, que aplica a persuadir del deber de obrar y pensar rectamente, más que a demostrar la verdad de un conjunto de enunciados éticos normativos.

Se vale, para ello, de la descripción vívida de los beneficios de la virtud y las desventajas del vicio; en la comprensión de que todos los bienes y males de este mundo son transitorios radica la autosuficiencia del verdadero sabio, quien, para conseguirla, debe liberarse de sus emociones, juicios equivocados acerca del valor de las cosas.

El tono moral de Séneca está cargado de acentos religiosos que lo aproximan al teísmo y llevaron a pensar en la posibilidad de que fuera cristiano, circunstancia que trató de probarse a través de una supuesta correspondencia con san Pablo, que resultó ser apócrifa.

En sus escritos sobre ciencias naturales trató, en particular, de los terremotos y su relación con los volcanes; aunque, en general, recogió las opiniones de los antiguos sobre diversos temas, añadió algunas reflexiones personales interesantes, como el vaticinio de una futura explicación de los cometas como verdaderos cuerpos celestes.

Fue también autor de nueve piezas dramáticas, inspiradas en modelos griegos clásicos y que son, de hecho, estudios de las tensiones emocionales a que se ven sometidos los personajes, destinadas a ser leídas más que representadas; escribió así mismo una magistral y mordaz sátira de la edificación del emperador Claudio[1].