Urbana

Lo miro tendido en la cama, sus ojos cerrados, su cabello corto.

Es la una en el reloj del buró, tengo que irme.

Rocío sobre mi cuerpo un perfume barato, tomo mi bolso y los tacones para ponérmelos afuera.

No lo beso antes de salir, no quiero que despierte.

Camino hacia la avenida Revolución, muevo las caderas, prendo el primer cigarro.

En mi esquina tiro la colilla, la piso suavemente. Me acomodo el bra. Espero.

Dos de la mañana, quinto cigarro.

Un bochito se detiene. El conductor, de unos cuarenta, baja el vidrio, se empalaga con mis promesas.

Me lleva al hotel, cobro por adelantado y hago mi trabajo. Sólo eso, mi trabajo.

Cinco de la mañana, último cigarro de la cajetilla.

Vuelvo a casa después de otros dos clientes. Entro din hacer ruido, cansada, mi cartera llena del dinero que gané por él…

Suspiro aliviada, duerme.

—¿Mami? —me llama entre sueños.

—Aquí estoy cariño… -respondo en un murmullo, quitándome con ansiedad el maquillaje, antes que abra los ojos… y me vea.

Cecilia Magaña Chávez
No. 142, Enero-Marzo- 1999
Tomo XXX – Año XXXV
Pág. 122

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Cecilia Magaña Chávez

Cecilia Magaña Chávez

 

 

Cecilia Magaña Chávez

Convocado por el Conaculta/INBA, además del gobierno de Tlaxcala, por medio del Instituto Tlaxcalteca de Cultura, y el Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Puebla, el Premio Bellas Artes Juan Rulfo para Primera Novela 2013 corresponde a Cecilia Magaña Chávez por la obra Principio de incertidumbre, que entregó a concurso bajo el seudónimo “Everett”.

El jurado, compuesto por Rodrigo Garnica, Raúl Dorra y Julián Herbert, decidió como ganadora a la citada obra por “la originalidad de la anécdota, su buena factura literaria, su hábil manejo de las convenciones del subgénero policial, su madurez en el manejo de la narración –especialmente en los diálogos– y el tratamiento acertado de temas científicos aunados a la fabulación de perversiones y excentricidades que vuelven atractivo el relato”.

Cecilia Magaña Chávez nació en la Ciudad de México en 1978, pero radica en Guadalajara, Jalisco, desde 1988. Es autora de varios cuentos infantiles publicados en las colecciones Submarinos de papel 1 y 2, y la antología Actus Magnus, editada por la Zonámbula y Viaje a la Semilla. Fue  ganadora del Premio Gilberto Owen 2010 con el libro La cabeza decapitada, editado en 2012 por la editorial Arlequín[1].

Cabeza decapitada se presenta en la FUL 2014 de Pachuca

Totalmente alejada de la violencia criminal que el título podría sugerir, “La Cabeza Decapitada” escrita por Cecilia Magaña Chávez es una recopilación de vivencias infantiles mezcladas con situaciones cotidianas, escrito desde las vivencias del candor infantil, pero sobre todo a partir del enorme universo de fantasía construida durante los primeros años, cuando la mente es un cúmulo de espontaneidad.

Esta es la oferta que para la Feria Universitaria del Libro FUL 2014 traerá la novel escritora originaria de la ciudad de México, un libro de cuentos por el que recibió el Premio Owen 2010”, con la particularidad de que el último de los 13, llamado “Si el sujeto vivo es femenino” inspiró otra obra, “Principio de Certidumbre”, ganadora del Premio Bellas Artes Juan Rulfo a la primera novela.

Cecilia Magaña, quien vivió en Pachuca de los cinco a los nueve años y terminó de formarse en Guadalajara, donde radica actualmente, explica que en realidad el libro no tiene relación con el narco, el libro tiene que ver con expresiones de lenguaje que usamos en referencia a la cabeza.

El volumen es una publicación de Arlequín, editorial situada en el estado de Jalisco y está compuesto de tres partes, la primera dedicada a la palabra “Cabeza”; la segunda se llama “Cortarse la cabeza” y la última sección llamada “Perder la cabeza”.

Cecilia comenta que la primera sección llamada “Cabeza” es en relación a la forma como usamos esta palabra. “Él es cabeza de familia” o “esta persona es mucha cabeza” o “es la cabeza de un proyecto, un líder”.

“Hay una sección, ‘Cortarse la cabeza’ que versa sobre nuestro lenguaje. Cortar la cabeza se dice cuando a alguien se le corre o se corta el sueño a alguien; hay un cuento que es una fantasía en el que uno de los retos es cortar la cabeza porque es un reality show, donde se está buscando el mejor verdugo de México”.

[1] http://www.bellasartes.gob.mx/index.php/boletines-2013/noviembre-2013/1422-1380-anuncia-inba-a-los-ganadores-de-los-premios-bellas-artes-de-literatura-2013

Milagritos

El polvo de la callejuela se le subía a la nariz, haciéndole cosquillas; seguía corriendo, apretando el bulto.

Dio vuelta en la esquina. Sus zapatos chocaron  con el empedrado de bajadita, casi resbalando por el impulso que llevaba.

Ya veía el kiosko, y más allá, la iglesia.

Aligeró el paso, miró a un lado y al otro de la plaza.

Comprobando no hubiera nadie que la reconociera en su actividad nocturna.

Vino a su mente el  recuerdo de los ojos del padre Ramiro, clavados sobre ella durante la misa se seis…

Era joven… pero no tonto; la había estado observando todo el sermón.

El corazón de dieciséis años de Margarita se aceleró, al encontrar el portón de la sacristía abierto para ella.

La sangre se le bajó a los tobillos…

Ahí estaba él, aguardándola con una sonrisa sospechosa.

Detrás del padre estaba el San Antonio; quien consigue novios a jovencitas y solteronas.

—Él y yo te estábamos esperando…- dijo el sacerdote refiriéndose al santo de brazos vacíos, extendiendo la mano hacia ella.

Margarita, temblorosa, le entregó el bultito que cargaba contra su pecho.

Envuelto en una sábana blanca, estaba  el niño Dios que le había  robado a San Antonio la noche anterior.

Cecilia Magaña Chávez
No. 142, Enero-Marzo- 1999
Tomo XXX – Año XXXV
Pág. 74