El autor y su obra

La primera etapa. La materia está presente y se transforma y su transformación  conduce a

La segunda etapa. El hombre está presente —sujeto a la materia— y evoluciona y su evolución conduce a

La tercera etapa. Dios está presente —libre de la materia— y se pasea por el tiempo, llegando en

La cuarta etapa. A regresarse a la primera, donde se desconcierta y aburre —al no encontrarse nada que le sea semejante— y desde donde pasa a

La quinta etapa. Que no es sino la segunda, y en la que escribe una autobiografía haciéndose favor.

Ricardo Martínez Cantú
No. 142, Enero-Marzo- 1999
Tomo XXX – Año XXXV
Pág. 62

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Ricardo Martínez Cantú

Ricardo Martínez Cantú

Ricardo Martínez Cantú

Después de publicar un único poema cuando tenía 24 años, abandonó la carrera de las letras. Durante 25 años creyó que ese abandono había sido definitivo hasta que, en diciembre de 1997, tuvo una recaída de la que culpa a los mancuspios (poderoso grupo de escritores de la ciudad de Monterrey) y de la que no ha podido recuperarse.

Ha escrito, desde entonces, ensayos, cuentos y poemas, y ha publicado -además de en El correo chuan- en Armas y letras, Vida universitaria, Ciencia UANL, San Quintín, El cuento, La tempestad y Asimov (también en la revista electrónica Synapsis y en La vitrina). Es coordinador editorial de la revista Entorno universitario que publica la Prepa 16 de la UANL y tiene un libro de poemas titulado Verdaderas palabras[1].

[1] http://www.ficticia.com/autores/rmartinezsem.html.html

En calidad de Dios

Cuando Dios regresó al paraíso terrenal para verificar el incumplimiento de sus órdenes, Adán no pudo negar su falta. Un trozo de manzana, atorado en su garganta, lo puso en evidencia.

Eva, por el contrario, no podía ser legalmente inculpada. Sus ojos reflejaban la más pura inocencia y, sobre todo, su garganta estaba enteramente limpia.

El que todo lo sabe supo de inmediato la verdad. Pero para evitarse en lo sucesivo situaciones similares que pudieran hacerlo parecer como poseedor de una malicia inconveniente a su cargo, inventó el himen.

Ricardo Martínez Cantú
No. 142, Enero-Marzo- 1999
Tomo XXX – Año XXXV
Pág. 16