Y Charles Darwin tenía razón

Primero a unos cuantos, pero pronto, a todos los seres humanos les creció la cola, se subieron a los árboles y vivieron pacíficamente.

Víctor Manuel Béjar Pérez
No. 138 – 141, Enero – Diciembre 1998
Tomo XXX – Año XXXIV
Pág. 49

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